La impunidad

Mientras en público enarbolaba un combativo discurso contra la corrupción y la impunidad del rescate bancario, una posición que duró diez meses, Felipe Calderón se reunía a negociar –en privado– con altos funcionarios del gobierno de Ernesto Zedillo, con quien finalmente pactó, personalmente, la aprobación en la Cámara de Diputados del gigantesco endeudamiento para los mexicanos a través del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa), destaca Proceso en su edición de este domingo 4 de junio
Y la noche del 12 de diciembre de 1998, desde la comodidad de su casa, el presidente del Partido Acción Nacional (PAN) atestiguó la suma de los votos de los diputados priistas y panistas que –salvo 12 de éstos– aprobaron convertir en deuda pública los pasivos del Fobaproa, cuyo costo supera el millón de millones de pesos
Curiosamente, la cifra actualizada del costoso rescate bancario convalidado por Calderón –13 billones de pesos– supera la que el PAN le atribuye, en su más reciente promocional, a las ofertas de campaña de Andrés Manuel López Obrador, a quien acusa de llevar la deuda del Distrito Federal a más 40 mil millones de pesos, poco más de lo que se paga cada año, en promedio, sólo de intereses por el rescate bancario
Pero Calderón no solamente pactó con Zedillo convertir deudas privadas en deuda pública mediante la aprobación de la ley que sustituyó el Fobaproa por el Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB) y cuyos costos están pagando los contribuyentes, sino que garantizó, en los hechos, la impunidad a los altos funcionarios que instrumentaron el salvamento y quienes se beneficiaron de él, es decir, los grandes empresarios y banqueros, señala el reportaje que aparece este domingo 4 de junio en la edición 1544 de Proceso