Disfrutar de unas vacaciones en Ixtapa-Zihuatanejo era uno de los sueños de Sami Kahil, de su esposa Rima y de sus dos hijos, de ocho y seis años de edad Pero al llegar a México la ilusión se transformó en pesadilla: fueron detenidos, fotografiados y sometidos a un intenso interrogatorio, expone Proceso en su edición de este domingo 15 de enero
El jueves 5 de enero esta familia de origen libanés, radicada en Toronto, Canadá, abordó en esta ciudad un vuelo charter de la aerolínea Air Transat con destino a Ixtapa-Zihuatanejo El avión hizo escala en Acapulco Ahí agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) los detuvieron sin explicación alguna y los llevaron a una oficina migratoria
Las autoridades mexicanas nunca le dijeron a Kahil que lo habían detenido a petición del gobierno de Estados Unidos La razón: su nombre estaba en la lista de “presuntos terroristas que tienen prohibido volar” sobre el territorio estadunidense
A diferencia de lo ocurrido con el expresidente peruano Alberto Fujimori quien hizo escala en México a pesar de un pedido internacional de captura por Interpol–, las autoridades mexicanas se muestran obsequiosas ante los pedidos de Washington para detener y expulsar a personas que considera terroristas aunque no lo sean o que tienen cuentas pendientes con la justicia estadunidense Poco parece importar si con ello México viola sus propias leyes o las normas internacionales sobre derechos humanos, destaca Proceso en su edición que circula a partir de este domingo 15 de enero








