Ostentosos e impunes…

Al igual que el expresidente panista Vicente Fox, sus antecesores priistas en el cargo remodelaron sus residencias privadas o compraron nuevas y ostentosas propiedades para vivir un retiro marcado por el lujo, lo cual provocó fuertes impugnaciones y hasta denuncias penales por “peculado” que jamás prosperaron, expone Proceso en su publicación 1613
Y lo mismo que Fox –quien ahora jura por su madre que su riqueza es lícita–, hubo expresidentes priistas que juraron y perjuraron que salían con “las manos limpias”, apoyados por el aparato gubernamental que siempre solapó el desmedido aumento de su patrimonio familiar
Por ejemplo, José López Portillo, en su último informe de gobierno –cuando ya se conocían sus ostentosas residencias de Cuajimalpa– aseguró casi al borde del llanto:
“Salgo y saldré con las manos limpias de recursos mal habidos He combatido la corrupción hasta llegar al escándalo”

La de Fox es, pues, la misma historia que en su tiempo ya habían protagonizado Luis Echeverría Álvarez, José López Portillo, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo, destaca el reportaje que aparece en el número 1613 de Proceso