¿Dónde respiramos?

México, D F, 17 de septiembre (apro)- Queridos amigas y amigos lectores: perdonen que vuelva a distraer su atención, pero necesito hacerles una pregunta: ¿saben en que mundo vivimos?, la cual está motivada porque en días pasados escuché, en un transporte público, la siguiente plática entre dos jóvenes, de la que les paso lo esencial de la misma
A- Que no te duerman, manis Ciertamente no respiramos en un gobierno en el que todos los poderes estén en manos de un solo individuo, o lo que es lo mismo, en una autocracia, en una dictadura, pero tampoco se puede afirmar que nos gobierne una aristocracia del saber, de los más aptos para hacerlo, cierto, mas tampoco se puede decir que nos movemos en una caquistocracia, que estamos gobernados por los menos capaces para hacerlo, ya que…
B- (le corta burlón) ¡Ya córtale! ¿A qué tanto choro? ¿Para decirme que vivimos en democracia?
A- (vehemente e indignado) ¡La manga! ¿Eres o te haces? ¿En verdad eres tan, tan que no sabes si vives en democracia o no? Piensa, piensa y dime si respiras en un gobierno donde las necesidades y aspiraciones de los más prevalecen sobre las necesidades y deseos de los menos, o respiras en un gobierno donde los deseos y necesidades de los menos predomina sobre las necesidades y deseos de los más ¿Dónde respiras, di?
B- (zumbón) Como puedo, donde puedo y, en ocasiones, como me dejan
A- (exultante) ¡Exacto! Diste en el clavo, lo que has dicho demuestra que vivimos en una oportunocracia
B- ¡Ah, chirrión! ¿Y eso con que se masca?
A- Pues que respiramos en un gobierno y en un mundo donde las personas lo hacen como pueden, donde pueden, como les dejan hacerlo, por lo que tienen que aprovechar las oportunidades al máximo en el propio beneficio, pues, de otro modo, muy bien se los puede llevar la tiznada hoy mismo o en el futuro, por lo que todo individuo procura hacer bueno el refrán que dice: “el que tiene más saliva, traga más pinole”, y también el que sentencia: “el que parte y bien reparte, guarda para si la mejor parte”, y ten en cuenta y no olvides que respiramos en un mundo en que a la ocasión la pintan calva, en un mundo en el que “a camarón que se duerme, se lo lleva la fregada”
B- ¡Chin, qué gacho!
A- Y que lo digas En este mundo de obligada competencia en el que tenemos que respirar, en el que se nos fuerza a cosechar y a aprovechar las oportunidades para no ser arrinconados, ese respirar en una oportunocracia, nos lleva irreversiblemente a convertirnos en oportunistas ¿Me explico?
B- Dirás que soy tarugo, pero la mera verdad, pues no
A- ¡No te digo! Piensa, reflexiona…
B- (amoscado) Déjate de choros y explícate
A- Ahí te va: este buscar la oportunidad para poder ser, nos lleva a olvidarnos que tenemos derechos, sobre todo cuando la oportunidad nos procura, nos rinde más beneficios o menos trabajo para conseguir los mismos, por lo que terminamos por pensar y creer que somos sujetos de oportunidades y no personas con legítimos derechos ¿Entiendes?
B- No soy tan tarugo ¿Qué con eso? Me parece natural En lo personal, me encanta eso de conseguir más con menos No le veo lo malo
A- ¿Te fijas? ¡Eres un buen paradigma de lo que he dicho!
B- (indignado) ¿Yo paradigma? ¡Tu manga!
A- (riendo, conciliador) ¡Párale! Que no te insulto, nada más te decía que eras un buen ejemplo de oportunista
B- ¡Ah, bueno! Explica que es un oportunista
A- Sigo Oportunista es todo individuo que, por eso de la obligada competencia del mundo en que respiramos, está dispuesto, por hambre de éxito, a triunfar a toda costa, prescindiendo, tirando por la borda los pocos o muchos escrúpulos que tenga, sean los mismos religiosos o morales…
B- (le corta entusiasmado) ¡Y te entendí! Y es por eso que hay tantos gandayas! ¿No es así? ¡Uta! ¡Y tanto agandaye a nuestro alrededor! (pensativo y receloso) ¿Y dices que yo soy un para… para, de eso, un ejemplo de oportunista? ¡No la friegues!
No sé donde ni como terminó la plática de los dos jóvenes, pues tuve que bajarme precipitadamente del camión, ya que me estaba pasando de mi parada
Lo que sí sé, ¡ay de mi!, es que lo que escuche de la misma me trae por la calle de la amargura desde hace días ¿Habrá entre los lectores de la presente alguien que pueda sacarme de tan angustiosa situación? Si así es, mucho agradeceré el favor
Con mi sincero amor para todos
Cándida Candor