Red de encubridores

México, D F, 11 de septiembre (apro)- Al cura Nicolás Aguilar, acusado de pederastia, no sólo lo “encubrió” el cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de México, sino “toda una red” de jerarcas eclesiásticos, entre los que se encuentran el arzobispo de Puebla, Rosendo Huesca Pacheco, el cardenal Ernesto Corripio Ahumada y la misma Congregación para el Clero, el influyente dicasterio del Vaticano encargado de llevar los asuntos relativos a los sacerdotes católicos
Después de que en enero de 1988 el padre Nicolás escapó de la policía estadunidense, acusado de haber violado a 26 niños en ese país, encontró cobijo en las arquidiócesis de México y Puebla, donde formalmente se le designaron diferentes parroquias para trabajar Contó con los permisos de su obispo Rivera Carrera, entonces titular de la diócesis de Tehuacán
En entrevista con Apro, Eric Barragán, quien acaba de asumir la dirección en México de la Red de Sobrevivientes de Abusos de Sacerdotes (SNAP, por sus siglas en inglés), dice:
“¡Caray! Detrás del padre Nicolás existe una red de encubridores que llega hasta el Vaticano ¡Nunca lo imaginamos! Poco a poco va quedando al descubierto toda la mafia eclesiástica que lo está protegiendo Es probable, pues, que pongamos una demanda contra la Santa Sede, por ser la cabeza de todo esto Lo pensaremos con cuidado”
Y extiende sobre la mesa una serie de documentos que le acaba de entregar la Corte Superior de Los Ángeles, que actualmente investiga al cardenal Rivera por su supuesta protección a Nicolás Aguilar
En esos documentos hay reportes judiciales sobre hechos violentos que involucran al sacerdote, correspondencia privada entre éste y Norberto Rivera, peticiones a Rivera para que entregue a su sacerdote a la policía de Estados Unidos Así mismo, se incluyen nombramientos formales en los que se le asignan parroquias mexicanas a quien en ese país se considera prófugo, e informes al Vaticano que revelan los lugares en los que se localiza
Exclama Barragán:
“¡Lea los documentos! ¡Léalos! La Corte nos entregó estas pruebas documentales Estaban en los archivos de la diócesis de Tehuacán Son apenas una mínima parte del rompecabezas que intentamos completar”
Y escoge un reporte de la Policía Judicial del estado de Puebla, fechado el 8 de agosto de 1986 En este informe, el agente del Ministerio Público Miguel Pérez menciona una golpiza que le propinaron al padre Nicolás unos “chamacos” con los que supuestamente solía pasar las noches en su “recámara” (era entonces párroco de Cuacnopalan) “Cristales rotos”, “papeles regados” y rastros de “sangre” quedaron regados por toda la casa parroquial, según el reporte ministerial Los empleados domésticos dieron sus testimonios del hecho
Después de este hecho, Rivera Carrera envió a Nicolás a trabajar con el cardenal Roger Mahony, arzobispo de Los Ángeles En una misiva confidencial del 23 de marzo de 1987, Rivera le presenta a Nicolás al cardenal estadunidense, y le asegura que “es un sacerdote estimado por sus compañeros y por el pueblo al cual sirvió”
Aunque también le advierte:
Lo que causó su salida de la parroquia fue una agresión física muy delicada; se sospecha que detrás de los conflictos que provocaron esa agresión física hay problemas de homosexualidad Las acusaciones sobre homosexualidad del sacerdote son varias sin que se haya comprobado ninguna, todo ha quedado a nivel de acusaciones y de sospechas
El arzobispo angelino ha dicho que jamás recibió ésta carta, pues asegura que, de haber sabido de las tendencias homosexuales de Nicolás, jamás lo hubiera aceptado en su arquidiócesis Era una misiva perdida que ahora se da a conocer
Ya instalado en una parroquia de Los Ángeles, el padre Nicolás le envió una carta manuscrita a su superior Rivera Carrera –fechada el 29 de mayo de 1987– en la que le dice:
Muy estimado Sr Obispo… Con motivo de su día-santo reciba mis felicitaciones y mis oraciones
Yo estoy como sacerdote auxiliar en la Iglesia de Santa Ageda Gracias a Dios estoy bien de salud y con un sacerdote que es un alma de Dios
Me despido de su Excia pidiéndote (sic) su bendición

Esta misiva, acota Barragán, “desmiente las afirmaciones de Rivera Carrera, quien sostiene que perdió contacto con su sacerdote desde que éste partió a Los Ángeles”
Más correspondencia
A finales de 1987 y principios de 1988, en Estados Unidos estalló un escándalo por los presuntos abusos sexuales cometidos por el cura Nicolás contra niños angelinos, cuyos padres presentaron una denuncia penal A raíz de esta demanda, se giró una orden de arresto contra el sacerdote La policía lo buscó, pero éste logró “escapar” a México en enero de 1988
Un mes después, el 23 de febrero, Thomas Curry, vicario para el clero de la arquidiócesis de Los Ángeles, le envió una carta a Rivera Carrera, en la que adjuntó recortes periodísticos del caso En esta misiva le solicitaba que presionara a Aguilar para que éste se entregara a la policía
Querido obispo Rivera:
Adjunto para su información una copia de un reportaje de Los Angeles Times, de febrero 20 de 1988
Le pido a usted que si tiene algún conocimiento de dónde pudiera estar el padre Aguilar Rivera, lo presione usted de la manera más fuerte posible a que regrese aquí, para que responda a los alegatos que han sido hechos en su contra

Pero desde entonces, Rivera Carrera ha insistido en que le perdió la pista a su sacerdote, incluso a través de cartas a Mahony que ya fueron publicadas en Proceso (1513)
Seis años después, en 1993, Aguilar apareció en la arquidiócesis de México, que en ese tiempo encabezaba el cardenal Ernesto Corripio Ahumada
La Corte de Los Ángeles tiene en su poder el nombramiento formal en el que, a través de su vicario general, Rutilio Ramos Rico, el cardenal Corripio designó a Nicolás “vicario” de la parroquia del Perpetuo Socorro, en la colonia Torreblanca de la Ciudad de México
En ese documento, fechado el 17 de diciembre de 1993 y “por mandato especial del señor arzobispo primado”, Rutilio Ramos se dirige así al padre Aguilar:
Nombro a usted vicario parroquial de la iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro… Le concedo las facultades ministeriales ordinarias por el tiempo de un año Por lo que se refiere a las facultades de celebrar dos, tres o cuatro misas… le concedo delegación general para asistir a los matrimonios dentro de los límites de la antedicha parroquia… Usted siempre delegará a la persona que vaya a asistir “ad casum”, para cada matrimonio
También le pide que, “en los primeros días de diciembre de 1994”, al expirar el tiempo estipulado de un año, tramite un nuevo “permiso de su obispo” –en esta caso Rivera Carrera–, en el cual se debe indicar “el tiempo determinado durante el cual usted radicará en México”
Al parecer, Aguilar siempre contó con el aval de Rivera Carrera para pedir sus prórrogas, pues el 10 de febrero de 1995, el mismo Rutilio Ramos le dio otro nombramiento, esta vez en la parroquia de San Miguel Arcángel En el documento se establece lo siguiente:
Por estas letras nombro a usted vicario parroquial de la iglesia de San Miguel Arcángel, colonia San Miguel Chapultepec… Le concedo las facultades ministeriales ordinarias hasta el 31 de diciembre de 1995… y le recuerdo la solicitud y caridad que debe tener por todos sus enfermos
Antes de que expirara ese nuevo permiso, a mediados de 1995, Rivera Carrera llegó a la arquidiócesis de México, como relevo de Corripio
Los rastros documentales de la presunta protección al cura se esfumaron durante un tiempo La Corte de Los Ángeles encontró documentación de seis años después, en 2001 El padre Nicolás se refugió en el estado de Puebla y lo protegió el sacerdote Gilberto Nájera Nájera, párroco de Santa Clara Huitziltepec
Oídos sordos en el Vaticano
El 12 de marzo de ese año, Nájera envió una carta al Vaticano, concretamente al cardenal Darío Castrillón Hoyos, entonces prefecto de la Sagrada Congregación para el Clero En la misiva le hizo la siguiente petición:
Yo el presbítero Gilberto Nájera Nájera, le envío un cordial saludo, al mismo tiempo que le notifico que he recibido a un hermano sacerdote que responde al nombre de Nicolás Aguilar Rivera, de la diócesis de Tehuacán, Pue Méx El cual por motivos de salud (dos operaciones quirúrgicas) se encuentra en convalecencia, de ello hemos comunicado a los respectivos ordinarios Por lo que le solicitamos tengan a bien concedernos las licencias para el oficio ministerial
Al mes siguiente, el 2 de abril de 2001, el arzobispo de Puebla, Rosendo Huesca Pacheco, a través de su canciller, Alfonso Mejorada, le envía su nombramiento al padre Nicolás
Señor presbítero don Nicolás Aguilar Rivera
El señor arzobispo de Puebla don Rosendo Huesca Pacheco, mi muy digno prelado, en el acuerdo de este día, conforme a la petición que usted le hace, ha tenido a bien concederle ejercer el ministerio sacerdotal en la parroquia de Santa Clara Huitziltepec, ayudando al párroco Gilberto Nájera Nájera, durante dos meses a partir de la fecha del presente documento, renovables a petición expresa hecha por escrito
Dios Nuestro Señor guarde a usted por muchos años

Y sí, todavía a principios de 2007, el padre Nicolás seguía dando misas sin problema alguno El periódico El Mundo, de Tehuacán –en su edición del pasado 24 de enero– le dedicó un amplio texto de primera plana Apareció una foto del sonriente sacerdote, recién salido de misa y aun vestido con su impecable “alba” Lo acompañan –entre ramos de gladiolas– unas adolescentes a quienes les dio su primera comunión
En el pie de foto se lee: “El padre Nicolás continúa ejerciendo su ministerio sacerdotal Estuvo en Zoquitlán, donde ofició misas, impartió comuniones y bendijo algunos comercios”
Eric Barragán comenta, indignado:
“Este delincuente sigue impune gracias a la protección que le brindó el cardenal Rivera, pues forzosamente tuvo que darle permiso tras permiso para que le dieran parroquias Y también, gracias a la protección del cardenal Corripio, del arzobispo Huesca, del cardenal Castrillón Hoyos y de varios de sus sacerdotes subalternos Toda una red de amafiados”
–Así como se interrogó al cardenal Rivera, ¿todos deberían declarar? –se le pregunta
–Por supuesto Y es muy probable que así lo ordene Elihu M Berle, el juez de la Corte de Los Ángeles que lleva el caso, pues todas estas cartas y nombramientos demuestran que estuvieron coludidos Al juez le falta recopilar más documentos y declaraciones de los involucrados Por lo pronto, ya citó a declarar ante la Corte al cardenal Roger Mahony y a su vicario Thomas Curry
–Pero Mahony ya acordó dar una indemnización multimillonaria por los abusos de sus sacerdotes
–Sí, sí Pero aquí estamos hablando de otro caso completamente distinto, que es la demanda contra el cardenal Rivera, en la que Mahony fue citado a declarar en calidad de testigo Allá lo interrogará nuestro abogado Jeff Anderson Mientras que nosotros, en la Ciudad de México, daremos una conferencia de prensa para entregar la documentación recabada por la Corte
El dirigente de SNAP señala que, aunque estaba programado para hoy, será pospuesto el fallo del juez para determinar si la Corte de Los Ángeles tiene o no “jurisdicción” para enjuiciar al cardenal Rivera “Será en octubre, porque el juez Berle necesita primero allegarse más pruebas”
Y no descarta –reafirma– el que ahora se demande al Vaticano por “encubrir” también a Nicolás Para este caso, dice, se recurriría a la ley Racketeering Influence and Corrupt Organizations (RICO), que en Estados Unidos se usa contra las redes de la mafia que operan en otros países
“En Roma, la Congregación para el Clero estuvo al tanto de los desplazamientos del pederasta y no hizo nada Lo encubrió Iríamos a la cabeza, que es el Papa”
–¿No es muy disparatada esta pretensión?
–No, de ningún modo Jeff Anderson ya demandó al Vaticano por encubrimiento, a raíz de un caso que sucedió en Portland, Oregon Se valió de la ley RICO y tuvo la autorización del gobierno de Estados Unidos Aquí podríamos hacer lo mismo, pues esto apenas empieza y saldrán más pruebas incriminatorias, ya lo verá
Por lo pronto, en una conferencia de prensa realizada en esta ciudad, SNAP dio a conocer hoy esta documentación que le entregó la Corte Superior de Los Ángeles