Exhiben diputados mexicanos su ignorancia sobre debate migratorio en EU

Washington, 8 de febrero (apro) – Un grupo de 10 diputados mexicanos protagonizó en la capital de Estados Unidos uno de los peores fiascos informativos de los últimos años, lo que denotó, a su vez, la ignorancia de estos legisladores sobre el debate y proceso que se lleva a cabo en el Congreso federal estadunidense sobre una reforma a las leyes de inmigración
Convocados e invitados al Capitolio por la representante demócrata del estado de California, Hilda Solís, la delegación de diputados mexicanos que encabezaron José Jacques Medina, del PRD; José Edmundo Ramírez Martínez, del PRI; Cruz Pérez Cuellar, del PAN, se prestó a formar parte de una de las más cómicas y lamentables conferencias de prensa que se hayan realizado en la capital de Estados Unidos
En un reducido salón del edificio Cannon de la Cámara de Representantes, fueron invitados a atender la conferencia de prensa los medios de comunicación de México acreditados en Washington, los de habla hispana en Estados Unidos y uno que otro reportero estadunidense despistado
Apretujados, sentados frente a una larga mesa que en el centro tenía sándwiches y refrescos “para que coman”, como dijo Solís; y sin entender lo que en inglés dijeron tres legisladores estadunidenses que por curiosidad llegaron al evento, entre ellos la demócrata de Texas Sheila Jackson Lee, los diputados mexicanos comenzaron a hablar de la necesidad de “trabajar para lograr una reforma migratoria en Estados Unidos”, lo que de inmediato llamo la atención de los más de 20 informadores que incrédulos se miraban entre sí
“Vamos a trabajar para que paren las órdenes de deportación”, se atrevió a declarar el diputado Ramírez Martínez, como imaginándose que su presencia en Washington bastaría para que el Departamento de Seguridad Interior deje de sacar del territorio estadunidenses a todo inmigrante que detiene por ingresar de manera indocumentada
Solís, miembro del llamado caucus Hispánico del Congreso y quien, lamentablemente, tiene una influencia casi nula en el debate de la reforma migratoria, por verse amable convocó a que hablaran ante los medios no sólo uno por uno la decena de legisladores mexicanos, sino los demás invitados, entre ellos los líderes civiles hispanos Dolores Huerta, Emma Lozano; y el reverendo Wlater Coleman, pastor de la Iglesia metodista de la ciudad de Chicago, donde se encuentra encerrada la mexicana Elvira Arellano, en desafió a una orden de deportación que en su contra emitió el gobierno de Bush
Saul Arellano, hijo de Elvira y de apenas unos seis años de edad, fue otro de los oradores
Ante la posibilidad de escuchar a más de 20 personas hablar de sus esfuerzos por lograr la reforma migratoria en Estados Unidos, y sobre todo después de escuchar declaraciones como la inolvidable que hizo el diputado perredista Cuauhtémoc Sandoval Ramírez:
“Anoche recibimos una mala noticia, México perdió dos a cero ante Estados Unidos, pero no perdimos porque en las camisetas de los jugadores de Estados Unidos había apellidos hispanos”, los representantes de los medios de comunicación empezaron a salirse del reducido salón que parecía un mitin proselitista, donde además de chiflidos y aplausos, se mencionó en varias ocasiones la palabra “amen”, cuando alguien de los oradores se envolvió en la bandera defensora de los inmigrantes indocumentados
Lo más lamentable de todo fue que los diputados mexicanos demostraron una total ignorancia sobre el proceso legislativo de la reforma migratoria en Washington, pareciera que ellos no se percataron de que en su sexenio el expresidente Vicente Fox, por querer postrarse como un interlocutor con peso en el debate de la reforma migratoria, cada vez que abría la boca las repercusiones eran totalmente negativas en el Capitolio, porque al querer intervenir en los asuntos internos de otro país, provocó la radicalización de la posición de los congresistas antimigratorios que resultó en la construcción de un muro en la frontera con México, la militarización de la zona limítrofe; y la propagación en varios congresos locales de los 50 estados de la Unión Americana de aprobar leyes enfocadas a criminalizar a la inmigración indocumentada