El país, al mejor postor

A un vertiginoso ritmo de trabajo –45 reuniones en siete días–, Felipe Calderón buscó afanosamente enganchar a México en los trenes del libre mercado mundial y en las economías abiertas En ese lapso el mandatario dijo ante sus interlocutores que el país cuenta con una fuerza laboral juvenil creciente y abundante, con 11 mil kilómetros de litorales y 142 millones de hectáreas forestales, y les presumió incluso que somos el cuarto productor mundial de petróleo, refiere Proceso en su edición de este domingo 4 de febrero
Aún no tenía dos meses en Los Pinos y Calderón ya estaba prometiendo a los ejecutivos y socios de los consorcios de Alemania, Suiza, Gran Bretaña y España un “plan maestro de infraestructura” para que inviertan en México en carreteras, aeropuertos, ferrocarriles y puertos; en suma, en todo lo que permitan la Constitución y las leyes nacionales
En Davos, Suiza, durante su intervención en el Foro Económico Mundial 2007, Calderón recibió aplausos Presentó la ponencia México, un país con futuro, en la que incluyó un apartado titulado “Plena aplicación de estado de derecho”; en éste puntualizó que, para dar certidumbre jurídica, su gobierno puso en marcha operativos militares para combatir el tráfico de drogas, extraditó a 15 narcotraficantes a Estados Unidos y, sobre todo, hará cumplir y hacer cumplir la ley
Así, mientras a grandes empresarios como Bill Gates les mostraba la mano dura de su gobierno, ante los dirigentes de las potencias europeas se presentó como el nuevo líder de América Latina, dispuesto a ser un contrapeso del modelo populista impulsado por el venezolano Hugo Chávez
Su tónica fue: Inviertan en México, inviertan en México, inviertan en México Esa tierra que –mientras él viajaba y le picaba la cresta a los gobiernos de Brasil, Bolivia y Venezuela– protestaba por la carestía de los productos básicos y las medidas alcistas de su gobierno, destaca el reportaje que aparece este domingo 4 de febrero en el número 1579 de Proceso