La caída del capo

México, D F, 17 de enero (apro)- Pieza fundamental de los carteles de Tijuana y del Golfo –con cuyos miembros de asoció para expandir su emporio y el tráfico de drogas–, a Pedro Díaz Parada, jefe del llamado cartel del Istmo, se le apagó su buena estrella: la etapa de esplendor del capo llegó a su fin el martes 16, cuando fue detenido en la ciudad de Oaxaca por elementos del Ejército Mexicano y de la Agencia Federal de Investigación (AFI)
Pedro Díaz Parada, quien era uno de los principales distribuidores de marihuana en el Golfo de México, creó su imperio en el estado de Oaxaca y tuvo su etapa de mayor esplendor durante los gobiernos de Diódoro Carrasco y José Murat Con este último, incluso, se le llegó a relacionar al presunto narcotraficante, aunque hasta ahora la PGR no ha logrado acreditar dicha vinculación Lo cierto es que en el gobierno de Murat, Díaz Parada gozó de la más absoluta impunidad
El operativo de su captura no terminó con la detención del capo, quien al momento de ser interceptado traía consigo dos armas: una calibre 355 tipo mágnum y una tipo AR-15; también le encontraron 80 cartuchos útiles y 20 bolsas de plástico transparente que contenían marihuana
Tras la aprehensión, el grupo conformado por agentes federales y militares se trasladaron al centro de operaciones de Díaz Parada: la finca La Providencia, localizada en el kilómetro 10+400 de la carretera Oaxaca-Tule, en donde encontraron seis armas largas prohibidas por la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos
Díaz Parada, de acuerdo con informes de la Subprocuraduría General de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) se caracterizó por el tráfico de marihuana a gran escala
Sus principales dominios eran no sólo el estado de Oaxaca –principalmente el Istmo de Tehuantepec–, sino los estados de Veracruz, Puebla, Tamaulipas, Campeche y Quintana Roo
Su feudo fue tan importante –gozaba de impunidad en Oaxaca y en otras entidades– que el cartel de Tijuana lo incorporó a su esquema de organización hasta convertirlo en un importante eslabón de su amplia cadena de cómplices que partía de Tijuana y terminaban en Cancún, Quintana Roo, donde crearon todo un emporio de lavado de dinero con la compra de hoteles y la apertura de casas de cambio, sus principales instrumentos de “blanqueo”
Una historia
Poderoso y sanguinario, con una larga lista de crímenes en su haber, Díaz Parada también fue ampliamente conocido por su astucia y las habilidades para arreglárselas frente a los embates de la policía y de los enemigos en el negocio de las drogas Por tierras oaxaqueñas, al capo también se le conocía como El Zorro de Oaxaca
La incursión de Díaz Parada en el narcotráfico data de la década de los setenta Se le compara en antigüedad con la generación que encabezó Miguel Angel Félix Gallardo y el propio Ernesto Fonseca Carrillo, Don Neto
El 24 de abril de 1985 emergió el nombre de Pedro Díaz Parada cuando fue detenido en el marco del escándalo suscitado por el secuestro y muerte del agente de la DEA, Enrique Camarena, en Guadalajara, Jalisco
Por aquellos años Pedro Díaz Parada ya era objeto de escándalos por la impunidad que gozaba y por el abierto apoyo que disponía para sembrar marihuana en Oaxaca y otros estados
Según el relato de José Sánchez, un testigo de cargo en la investigación integrada en su contra, en la década de los setenta se le descubrió a Díaz Parada un extenso sembradío de marihuana –más de 30 hectáreas, en total– que eran custodiadas por la policía estatal
En aquella ocasión –dijo el testigo– se detectó que Díaz Parada les pagaba bien a sus empleados, que sus sueldos eran unas 20 veces mayores a los ingresos que por el cultivo de otros productos podían obtener En los ochenta, Díaz Parada fue acusado de delitos contra la salud, homicidio y portación ilegal de armas; asociación delictuosa, lavado de dinero y sobornos Por consiguiente, el juez de la causa, Pedro Villafuerte Gallego, lo sentenció a 33 años de prisión, que compurgaría en el penal de Santa María Ixcotel, Oaxaca
Según la historia del narcotraficante, narrada en el libro Los Capos: las narco-rutas de México (Plaza/Janés 2005), al día siguiente, fue leída la sentencia en contra de Díaz Parada Al escuchar la sentencia, tronó contra el juzgador
–Eres un hijo de la chingada…Yo me voy a ir, pero tú te vas a morir…
Bastaron sólo tres días para que el capo se evadiera El 5 de julio de 1986 inexplicablemente desapareció de la prisión En la celda que ocupó momentáneamente se encontraron más de 6 millones de pesos en efectivo, así como alhajas, aparatos electrónicos, otros objetos de valor y varios kilos de cocaína
Ante la escapatoria, las autoridades dispusieron poner a salvo a Villafuerte Gallegos, por lo que fue enviado al estado de Morelos, en donde reasumió sus funciones como juez de Distrito
Poco más de un año transcurrió sin que Pedro Díaz Parada diera señales de vida, por lo que muchos pensaron que sus amenazas no pasarían de ser sólo “balandronadas” producto de un momento de ofuscación; pero el 20 de septiembre de 1987, cuando Villafuerte Gallegos regresaba a su domicilio, en Cuernavaca, Morelos, fue acribillado por dos sujetos que portaban pistolas calibre 380
Junto al cuerpo del juzgador se encontró una nota con este mensaje: “Balazo por año” Al practicarse la autopsia de ley, se estableció que el juzgador tenía 33 impactos de bala Eran, en efecto, los años de la sentencia dictada al capo Díaz Parada
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Según datos de la PGR, Pedro Díaz Parada llegó a introducir a Estados Unidos unas 30 toneladas de marihuana por mes Los cargamentos entraban a ese territorio por el estado de Tamaulipas, en particular por la ciudad de Nuevo Laredo, zona actualmente disputada por los carteles de Tamaulipas y Sinaloa
Desde hace unos cinco años, Díaz Parada era buscado por la PGR En la SIEDO tenía una averiguación previa integrada por narcotráfico –y otras modalidades de la delincuencia organizada–cuyo historial delictivo se resume en la indagatoria PGR/SIEDO/UEIDCS/066/007
Luego de ser detenido, Díaz Parada fue trasladado a la Ciudad de México, donde fue sometido a un interrogatorio en la SIEDO Posteriormente se le practicaron algunos exámenes, entre otros, el toxicológico, el cual resultó negativo: el narcotraficante no es adicto a ninguna droga, por lo que el Ministerio Público Federal determinó que la marihuana que portaba Díaz Parada era para su comercialización
Díaz Parada –en la fotografía difundida por la PGR aparece deslucido y con ropa común y corriente– es un narcotraficante de los llamados de la “vieja guardia”, es decir, de los que surgieron “desde abajo” sembrando sus parcelas, en el pueblo de San Pedro Totolapa, Oaxaca, desde la década de los setenta
Al igual que Don Neto Fonseca Carrillo, Díaz Parada supervisaba el negocio de la marihuana desde la siembra hasta su cosecha; atendía a su grupo de jornaleros y les pagaba buen suelto al equipo de trabajo que se encargaba de este proceso
Al momento de su detención, Díaz Parada era la cabeza visible de una de las organizaciones más poderosas en el tráfico de marihuana, con amplios dominios en Chiapas, Oaxaca y Tabasco Aunque no era unas de las drogas que mejor comercializaba, también incursionó en el trasiego de cocaína (Con información de Pedro Matías)