WASHINGTON, 22 de noviembre (apro) – El equipo encargado de los temas de México en el gabinete de transición del presidente electo estadunidense, Barack Obama, sostiene que la guerra contra el narcotráfico será la punta de lanza para la nueva era en las relaciones con el gobierno de Felipe Calderón y, sorpresivamente, ya comenzó a explorar los aspectos más urgentes de la lista de pendientes que le entregará la administración de George W Bush sobre el tema
Obama, quien desconoce casi en su totalidad los temas de la agenda de la relación con México, y sobre todo la problemática de seguridad que enfrentan los mexicanos por el incontenible consumo de drogas de los estadunidenses, ha relegado todo el trabajo de la relación con el gobierno de Calderón a sus asesores y a los legisladores del Congreso federal que han venido trabajando en el tema del combate al tráfico de narcóticos
Consciente de la deficiencia de Obama en términos del conocimiento de la relación con México, Arturo Sarukhán, el representante diplomático mexicano en Washington, está aprovechando su red de contactos con el equipo de transición del presidente electo, que cultivó desde la campaña presidencial, para intentar que la próxima administración empuje en el Capitolio proyectos de ley que favorezcan a los intereses de Calderón en la guerra contra el narco y el crimen organizado
Por eso, la Iniciativa Mérida que Bush adoptó como mecanismo de cooperación para acallar las quejas de Calderón, no es una prioridad para Obama, quien pretende hacer de este mecanismo un sistema de trabajo hemisférico más que bilateral
Lo que quiere Obama en la relación con México, en la guerra contra las drogas, es mejorar el trabajo y dar más autoridad a las agencias federales para contener el flujo de drogas y municiones de Estados Unidos al territorio mexicano
Así, esta semana el equipo de transición de Obama a cargo de las relaciones con México estuvo en el Congreso para revisar los proyectos de ley que circulan en la Cámara de Representantes y de Senadores para aumentar las regulaciones y hacer más estricta la venta de armas en estados como Texas, Arizona, California y Nuevo México, entre otros
Obama quiere que estos proyectos de ley se revisen para ser presentados en marzo o abril del próximo año, una vez que su equipo conozca a detalle la problemática del narcotráfico en México y sus implicaciones para la sociedad mexicana
La decisión de Obama, de iniciar una relación con México basada en el tema de la lucha contra el narcotráfico y tomando el caso de la venta de armas como los cimientos para construir ese vínculo con el gobierno de Calderón, exponen perfectamente las huellas del cabildeo que está haciendo Sarukhán con el equipo de transición del presidente electo
El único problema que se prevé para el futuro de la relación con México bajo una administración de Obama, es el punto de vista que tiene sobre las presidencias mexicanas Joe Biden, el vicepresidente electo estadunidense
A principio de este año, Biden, en su papel de miembro del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, lanzó críticas muy agudas sobre la presidencia de México por los problemas de corrupción por narcotráfico
Por ello, la tarea de cabildeo de Sarukhán tendrá que canalizar la posibilidad de que Biden pretenda intervenir directamente en los temas de la agenda de la relación con México Si es así, entonces el gobierno de Calderón se verá obligado a ofrecer mejores resultados si es que desea contar con el apoyo de la Casa Blanca








