PRD: La difícil reconstrucción

Aunque las principales corrientes perredistas ya lograron los primeros y aun frágiles acuerdos para destrabar el conflicto interno de Nueva Izquierda e Izquierda Unida, la situación que ahora enfrenta el Partido de la Revolución Democrática es, si cabe, más compleja: de cara al proceso electoral de 2009, todavía tiene que definir sus órganos de dirección y sus estrategias, además de recuperar los espacios que ha perdido por sus enconos
Gloria Leticia Díaz
Después de seis meses de desgaste político, sin representación en los órganos de dirección del PRD y sin el control de las corrientes internas que lo postularon a la presidencia de su partido, Alejandro Encinas cedió frente a su contrincante Jesús Ortega para la realización del XI Congreso Nacional, contra las recomendaciones de sus aliados
El exjefe de gobierno del Distrito Federal y delfín de Andrés Manuel López Obrador para ocupar la presidencia del PRD tomó esta determinación después de que los conflictos en que se involucraron los grupos más radicales que lo apoyaron, lo dejaron al margen de las decisiones para resolver el conflicto electoral, que deberá resolver el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF)
Frente a esta experiencia, Alejandro Encinas y su equipo preparan la disolución de Izquierda Unida para conformar lo que Ricardo Ruiz –su vocero y pieza de la negociación con Nueva Izquierda– llama un “referente nacional”, que en los hechos sería una nueva corriente constituida por perredistas que no pertenecen a ninguna “tribu”, mismos que, asegura Ruiz en entrevista, apoyaron más a Encinas que los grupos internos
Anulada ya la elección para presidente y secretario general del partido por la Comisión de Garantías y Vigilancia, órgano que validó a Guadalupe Acosta Naranjo y Marta Dalia Gastélum como dirigentes provisionales –luego ratificados por el TEPJF–, la autoridad electoral tendrá que definir si se prevalece la decisión de Garantías, impugnada por Ortega, y se mantendrían los dirigentes provisionales, o corrige los criterios de anulación de casillas, lo que le daría el triunfo al jefe de Nueva Izquierda
Ante esos dos escenarios en los que Nueva Izquierda se quedaría con la presidencia del partido, la pelea de Izquierda Unida es por quedarse con la secretaría general del PRD, publica Proceso en su edición 1665