Militares con sida

En cumplimiento de una ley, aprobada recientemente, los militares infectados de sida son dados de baja por las Fuerzas Armadas Mexicanas, en violación de sus garantías constitucionales El problema de discriminación se agrava por el hecho de que tanto la Secretaría de la Defensa Nacional como la de Marina se reservan información sobre el número de casos en sus filas, aunque, según datos extraoficiales, es de un alarmante crecimiento Se sabe de unidades enteras contagiadas
De manera “totalmente inconstitucional”, todos los militares mexicanos infectados de sida están siendo dados de baja, como lo estipula la nueva Ley del Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas Mexicanas (ISSFAM), aprobada por el Congreso de la Unión y que entró en vigor el 9 de agosto
Impotente, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) señala que nada puede hacer por defender los derechos de los militares expulsados, ya que no es su competencia promover una “acción de inconstitucionalidad” para que se invalide dicha legislación
La situación se agrava por que, hasta ahora, tanto la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) como la de Marina se han negado a informar a las autoridades sanitarias sobre el número de infectados en sus filas, por lo que se ignora la magnitud del problema
El abogado Pedro Morales Aché, quien defiende a 21 militares seropositivos dados de baja, afirma tajante: “Esa ley de las Fuerzas Armadas es totalmente inconstitucional Viola el artículo primero de nuestra Constitución, en el que claramente se establece que nadie debe ser discriminado por su estado de salud Y, en este caso, hay una evidente discriminación hacia los militares infectados de sida”
Agrega que, aparte, se están incumpliendo algunos acuerdos internacionales firmados por México en materia de derechos humanos, como la Declaración de Compromiso en la Lucha Contra el VIH-sida, aprobado por la Asamblea General de la ONU en junio de 2001 Ahí se acordó impulsar leyes y reglamentos que eliminen “todas las formas de discriminación” en contra de las personas con sida
En entrevista, Morales Aché dice: “Ahora, en las Fuerzas Armadas Mexicanas la sola detección del sida es causal de baja Y esto implica no sólo expulsar a los militares en activo, sino también impedir el ingreso al Ejército, o a las escuelas militares, a cualquier persona infectada
“No distinguen entre lo que es la pura infección y el padecer ya sida con toda su sintomatología Son etapas muy distintas Ignoran que, con los avances de la medicina, un infectado puede vivir hasta 30 años en condiciones adecuadas de salud, como cualquier otra persona que no tiene la infección Ahí está el caso del Magic Johnson, el basquetbolista estadunidense A pesar de tener sida, su condición física era impresionante Aún sigue vivo De manera que la sola infección no implica que, automáticamente, se pierdan las facultades físicas”
-¿Esta determinación puede provocar que la medida se aplique en otros ámbitos?
-Sí, hay el riesgo de que se generalice Por ejemplo, para ingresar a la Academia de la Policía Federal Preventiva, ahora ya se está exigiendo como requisito que los aspirantes salgan negativos en la prueba del VIH
Publicada en el Diario Oficial de la Federación el 9 de julio, la Ley del ISSFAM entró en vigor un mes después En su artículo 226 se enumeran las enfermedades y deficiencias físicas que causan “retiro por inutilidad” Una de estas causas, estipula el punto 83, es “la seropositividad a los anticuerpos contra los virus de la inmunodeficiencia humana, confirmada con pruebas suplementarias más infecciones por gérmenes oportunistas y/o neoplasias malignas”
El 13 de diciembre de 2002, la ley fue aprobada en la Cámara de Diputados por 360 votos a favor, ninguno en contra y cuatro abstenciones Al día siguiente, la aprobó también el Senado, con 85 votos a favor, ninguno en contra y cinco abstenciones
Morales Aché exclama indignado: “¡Ningún legislador se opuso a esta situación! ¡Nadie! Todos los partidos la avalaron Esto me parece muy grave”
-¿A qué atribuye la postura de diputados y senadores?
-No lo sé Tal vez ni siquiera leyeron lo que estaban aprobando, que esto sería lo menos grave O bien, sí supieron los alcances de sus actos y aprobaron la legislación con una marcada tendencia discriminatoria
-¿Otras dependencias gubernamentales aplican medidas similares?
-Que yo sepa, no Únicamente la Defensa Nacional y la Secretaría de Marina Y el único antecedente que recuerdo es el del Ejército venezolano, que estuvo expulsando a sus militares con sida Sin embargo, intervino la Suprema Corte de Venezuela y prohibió las bajas
La indefensión
Con siete años de defender a militares expulsados por tener VIH, el abogado comenta: “Desde hace años, ya se estaba dando de baja a los militares con sida, sólo que de manera disfrazada, pretextando otros motivos Inclusive, a la CNDH le llegaron entonces varias quejas Pero validó las bajas, diciendo que eran correctas
-¿Tiene la CNDH competencia para intervenir en estos despidos?
-Por supuesto, debido a que no son un acto laboral, sino administrativo Constitucionalmente, los militares no son sujetos de derecho laboral Sus bajas son de naturaleza administrativa Por lo que sí puede intervenir la CNDH Inclusive, el argumento para que no haya un ombudsman militar es que la comisión es el ombudsman del Ejército
-¿Algunos de los 21 militares que usted defiende han puesto quejas ante la Comisión?
-No, ninguno Nunca he acudido a la CNDH porque nunca da respuestas favorables Por alguna razón, no quiere entrarle a este tipo de problemas Mis casos los llevo ante juzgados de distrito, vía juicio de amparo
-¿Sus defendidos son militares de distinto rango?
-¡Sí! ¡Sí! Y de distintas partes del país Conmigo han venido soldados rasos, cabos, sargentos, subtenientes, tenientes y capitanes
-¿Ningún general?
-No, todavía no No defiendo a ningún general, tal vez porque ellos pertenecen a una generación que no tiene este tipo de problemas Y le aclaro que los casos que llevo son de antes de que se aprobara la actual ley, que es muy reciente Ignoro si hay otros abogados que, de manera sistemática como la mía, estén defendiendo a militares expulsados por tener sida Ni siquiera sabemos cuántos infectados haya en las Fuerzas Armadas Jamás han revelado la cifra
“Hasta donde tengo conocimiento, los casos de militares con sida no son notificados a la Secretaría de Salud, pese a que es una enfermedad transmisible sujeta a vigilancia epidemiológica La propia Ley General de Salud, en su artículo 136, establece que es obligatoria la notificación de los casos De manera que aquí hay una violación más a la ley por el Ejército”
El 6 de diciembre de 2002, durante un congreso nacional sobre sida, realizado en Boca del Río, Veracruz, Patricia Uribe Zúñiga, entonces directora general del Centro Nacional de Prevención y Atención del Sida (Censida), reveló a la prensa: “El Ejército Mexicano viola los derechos humanos de los militares infectados de sida, al grado de que no existe un registro de los afectados Y las autoridades ni siquiera reconocen oficialmente la problemática Una vez que detectan a los seropositivos, los dan de baja”
Y agregó que los militares mexicanos son uno de los grupos más expuestos a la infección y diseminación del sida y otras infecciones de transmisión sexual
Cifras engañosas
Con el fin de obtener estadísticas al respecto, Proceso solicitó una entrevista con el director del Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas Mexicanas (ISSFAM), general Tomás Ángeles Dauahare, quien se negó a hablar Sin embargo, a través de su unidad de enlace, la Sedena respondió escuetamente que, hasta agosto último, “han sido dados de baja del Ejército y Fuerza Aérea 110 elementos” El ISSFAM sigue atendiendo médicamente a quienes llevaban 20 años o más en activo En tanto que canaliza al Censida a los infectados que tenían menos de 20 años de servicio
Dice el abogado Morales Aché: “Me parece baja esa cifra de infectados que da la Defensa Nacional, ya que, de acuerdo con las referencias que me proporcionan los militares que defiendo, son muchos más Sucede que, tan pronto detectan a un infectado, lo canalizan al Hospital Central Militar, en la Ciudad de México Y es ahí donde muchos de ellos tienen oportunidad de conocerse entre sí De ese modo pueden hacer algún cálculo”
El estudio Combate al sida: VIH y las Fuerzas Armadas en el mundo, elaborado el año pasado, señala que los 22 millones de militares que hay en todo el mundo son más propensos a contraer sida que la población civil
Auspiciada por el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre Sida (Onusida), la investigación indica que “los soldados se infectan de sida de la misma forma que los civiles: haciendo sexo sin protección, compartiendo utensilios para drogas y recibiendo sangre infectada a través de transfusiones”
Aunque aclara que “las condiciones en las cuales ellos viven y trabajan, con frecuencia significan que tienen más probabilidades de contraer VIH que los civiles Los soldados viven en una sociedad encerrada, donde predominan los valores masculinos, donde el estrés, el aburrimiento, el uso del alcohol y las actividades sexuales son altas Acostumbrados a tomar riesgos en su profesión, también pueden ser más propensos a tener una conducta sexual riesgosa”
El estudio habla sobre el “sexo comercial” y las prácticas “homosexuales” de las milicias, así como incluso pueden llegar a actos de violación, practicados como “un acto de terror masivo”
Prosigue el estudio: “Por estas altas tasas de actividad sexual, las Fuerzas Armadas son altamente vulnerables a contraer un gran espectro de infecciones trasmitidas sexualmente, que incluyen el sida Se han contagiado hasta unidades enteras Y en los últimos años, la tasa de infección del VIH también se ha disparado en los civiles que viven cerca de las bases militares”
En declaraciones a Letra S, el médico Rodolfo Díaz Barrios, quien trabajó con pacientes con sida en el Hospital Central Militar, señaló que a esa institución ingresan anualmente “entre 90 y 100 personas diagnosticadas”, algunas de las cuales son familiares de los militares “El porcentaje debe estar en razón de 60% militares y el resto derechohabientes”
Un sargento primero, infectado de sida en 1998 y quien prefiere omitir su nombre por temor a represalias, informa que es en el sexto piso del Hospital Central Militar donde se recluye a los militares infectados: “Ahí está la sección para los militares que tenemos sida, pertenece al área de infectología Permanentemente, habrá algunas seis personas encamadas Pero en ocasiones la sala llega a llenarse y los pacientes son llevados a otras áreas”
Indica que dos días por semana -lunes y jueves-, el hospital atiende a los militares ya dados de baja, que acuden a consultas y por medicamentos: “A mí me toca ir cada mes, alguno de esos dos días Y siempre me encuentro a casi 30 pacientes infectados que van por sus medicinas Realmente no sé cuántos militares infectados haya en total”
Un caso real
-¿Cómo le detectaron el sida?
-En 1999, acudí a la enfermería del Colegio Militar porque me sentía mal Inmediatamente, me mandaron a hacer estudios, entre ellos un análisis de sangre Jamás me dijeron que estaba infectado con el virus Sólo me dijeron que fuera al Hospital Central Militar para proseguir los estudios Ahí estuve encamado ocho días No sabía por qué Fue mi esposa la que, poco a poco, me fue diciendo que tenía sida A ella le informaron antes que a mí
“Vivíamos en la unidad habitacional del Colegio Militar Ahí, a los vecinos también les informaron que yo estaba infectado Me empezaron a ver mal y a negarme el saludo Lo mismo me pasó en el trabajo Todos mis conocidos se dieron cuenta Finalmente, en noviembre de ese año, el Ejército me mandó un oficio en el que me informaba que, por inutilidad, estaba dado de baja”
Así de pronto se quedó degradado, sin salario y expulsado de la unidad habitacional donde vivía Gracias a que lo defiende el abogado Morales Aché, ha logrado que el Ejército le proporcione los medicamentos que necesita
“Me trataron como una cosa inservible, como un objeto de desecho, a pesar de que llevaba 19 años de servicio Ahora no percibo ningún sueldo y, para mantener a mis tres hijos, tuve que aprender costura Le hago uniformes a una escuela primaria”
-¿Qué es lo que pelea?
-Que me sigan dando servicio médico, pues las medicinas son muy caras Y también quiero conseguir una pensión, de acuerdo con el grado que obtuve, de sargento primero
Que intervenga la Suprema Corte
La CNDH ha recibido, de 1990 a la fecha, 32 quejas de miembros de las Fuerzas Armadas seropositivos -26 de la Sedena y seis de la Marina- No ha emitido ninguna recomendación, por considerar que no han sido violados sus derechos humanos Y ahora tampoco puede hacer nada contra la nueva normatividad
Víctor Manuel Martínez Bullé-Goiri, primer visitador general de la comisión y encargado de recibir las quejas, explica: “Ante esta ley, en la CNDH no podemos hacer nada, pues no tenemos competencia para interponer una acción de inconstitucionalidad No podemos hacer pronunciamientos sobre la constitucionalidad de las leyes”
-¿Están maniatados, entonces?
-En ese sentido, sí Aquí es la Suprema Corte la que puede resolver ese problema
-¿Y por qué, antes de esta legislación, no emitieron ninguna recomendación al Ejército por dar de baja a sus militares infectados?
-Porque los dictámenes médicos estaban fundados en la norma Aunque no hablaran expresamente del sida, mencionaban las sintomatologías Eran militares enfermos a quienes los médicos evaluaban como incapaces
En sus oficinas de Periférico Sur, el primer visitador reconoce lo difícil que a veces resulta distinguir entre lo que es discriminación y un despido justificado por inaptitud:
“Es muy cierto que una persona infectada puede desempeñar, durante años, una actividad normal Eso no está a discusión Sin embargo, cada profesión determina las causas por las que puede dar de baja a una persona Y el Ejército tiene su propia clasificación para determinar qué personas son inhábiles Una persona obesa, por ejemplo, puede ser apta para un trabajo de oficina, pero no para ser soldado y andar en la sierra de Guerrero quemando plantíos
“Le pongo otro caso: los buzos que contrata Pemex están sujetos a controles médicos impresionantes, ¿por qué? Pues sencillamente porque es un trabajo muy peligroso que requiere estar perfectamente bien del corazón y de los pulmones Imagínese también lo peligroso que puede resultar un cirujano con mal de Parkinson Recuerde que a los aspirantes de varios trabajos se les exige determinado peso y estatura ¡Vamos! Hasta a los conductores de autobuses se les exige estar bien de sus dos ojos Un tuerto no puede argumentar, pues, que se le discriminó porque no fue aceptado como conductor”
Indica que, sin embargo, la CNDH está al pendiente de que a los militares despedidos por sida se les brinde atención médica: “Todos tenemos, por disposición constitucional, derecho a la atención a la salud Y si al sacarlo del Ejército, a un militar no se le da atención médica, eso sí no puede ser Ahí es donde estamos nosotros al pendiente”