Por instrucciones del secretario de Seguridad Pública, Alejandro Gertz Manero, el doctor Carlos Tornero Díaz, director de Prevención y Readaptación Social, dio acceso al penal de máxima seguridad de La Palma a reporteros de Proceso, a fin de hacer entrevistas a los presos que las aceptaran Uno de ellos fue el general José de Jesús Gutiérrez Rebollo, quien cumple sentencias por tres delitos distintos por un total de 77 años En la entrevista, el general asegura que la Secretaría de la Defensa Nacional está infiltrada por el narcotráfico y que tanto su titular como otros mandos superiores están todavía bajo control del general Enrique Cervantes Aguirre, quien estuvo al frente de esa dependencia en el sexenio de Ernesto Zedillo
Militar durante 43 años, José de Jesús Gutiérrez Rebollo creía que estaba preparado para todo Le faltaban, sin embargo, pruebas decisivas: resistir el embate del poder y el rigor sin sosiego de La Palma (antes Almoloya), la cárcel de cárceles, en la que fue recluido en febrero de 1997
Seis años y pico después, parece que pasó las pruebas Luce entero, con buena salud, animoso Tras dos horas de entrevista en la prisión de máxima seguridad de La Palma -durante las cuales abunda en algunos aspectos de su detención y proceso, que ya había contado a Julio Scherer García y que aparecen en el libro Máxima seguridad-, deja la impresión de que sobrelleva la cárcel con temple de militar y con colmillo de abogado, se conduce, de hecho, como el mejor defensor de sí mismo
-Su formación militar le ayuda a soportar la cárcel -se le comenta en el arranque de la entrevista, sostenida en un pequeño salón del Centro de Observación y Calificación, al que aquí llaman simplemente “el COC”, como si en La Palma hubiera necesidad de abreviar
-Sí, porque durante mi carrera militar tuve contacto, sobre todo, con la tropa, con gente sencilla, como yo Estábamos acostumbrados a dormir a la intemperie, con lluvia o sin lluvia, con frío y sin frío Nunca fui pretencioso ni amante del buen vivir; vivía como se podía y lo disfrutaba; me ayudó el acostumbrarme a vivir con lo que tenía, no con lo que quería Así ha sido aquí: me hice a la idea de vivir con lo que tenía
-La Secretaría de la Defensa Nacional contó otra historia Lo acusó de recibir favores del jefe del cártel de Juárez, Amado Carrillo, a cambio de darle protección y golpear a sus enemigos Se habló de un departamento -en la Torre Quadrum, en Bosques de las Lomas-, de vehículos blindados, de celulares encriptados, de cuentas en bancos extranjeros
-En el curso de mis procesos judiciales he refutado las falsedades y contradicciones de los cargos que me hicieron, pero hasta ahora se han desechado mis pruebas y alegatos Tengo tres sentencias que suman unos 77 años, dictadas obviamente por consigna Uno de los jueces llegó a la aberración de decir que sólo iba a tomar en cuenta lo que me perjudicara
Acusa al general Enrique Cervantes Aguirre, secretario de la Defensa Nacional (Sedena) en el sexenio de Ernesto Zedillo, de echar en su contra la maquinaria del poder con la siguiente estrategia:
Primero, imponerse en el ámbito legal, con declaraciones bajo tortura, presiones a agentes del Ministerio Público, lo que fuera Segundo, intimidar; hizo, por ejemplo, una reunión con todos los comandantes de zona, “nada más para decirles que tenía pruebas contundentes de que yo estaba ayudando a Amado Carrillo, pero no se las presentó Y tercero, aterrorizar: después de mi arresto fueron asesinadas unas 12 personas ligadas a mi caso, entre ellas mi abogado, como para decir esto les puede pasar a los que hablan”
Asegura que Cervantes resulta “más sospechoso” de proteger a Carrillo, pues tuvo al menos tres oportunidades de capturarlo y las desperdició Además, con autorización de Cervantes, su plana mayor recibió en la Secretaría de la Defensa -en Lomas de Sotelo- a un representante de Carrillo, Eduardo González Quirarte, amigo a su vez de familiares cercanos del presidente Zedillo, “como se lo conté a don Julio Scherer en la entrevista que le concedí”
Pese a todo, asegura Gutiérrez Rebollo, la Sedena sigue bajo control de Cervantes, lo mismo que la Procuraduría General de la República: “El secretario, el general Gerardo Clemente Ricardo Vega García, es gente de Cervantes y está copado por gente suya Igual, el procurador Rafael Macedo de la Concha, quien ni siquiera tiene experiencia en el mando de tropa -fue jefe de un Batallón de Cocineros, dicho sea con todo respeto para quienes desempeñan esta importante función dentro del Ejército-, menos para ser procurador”
Tarde o temprano, dice, Cervantes tendrá que rendir cuentas Por lo pronto, fue citado a declarar dentro de dos semanas, según resolvió el juez primero de Distrito “A” en Materia de Procesos Penales Federales en el Estado de México, Antonio González García, en los términos siguientes:
En relación al testigo Cervantes Aguirre Enrique, quien fue omiso en presentarse en el centro de readaptación de referencia, el 9 de enero del presente año, para el desahogo de su testimonio, nuevamente se fijan las diez horas del veintiocho de agosto de dos mil tres
Además, el juez ordenó que se haga efectiva la multa contra Cervantes por no comparecer en enero, y contra su superior jerárquico por no informar “la imposibilidad que tuviera para presentarlo a rendir su testimonio”:
Gírese el oficio correspondiente al administrador local de Recaudación de Toluca, a fin de que realice las gestiones necesarias para el cobro de las multas impuestas -veinte días de salario mínimo vigente en la entidad-, toda vez que a fojas 73 del triplicado del exhorto en que se actúa, obra el acuse de recibo del oficio 3183 por parte de la Secretaría de la Defensa Nacional
Relaciones peligrosas
El testimonio de Cervantes podría ayudar a desenredar los hilos de la caída de Gutiérrez Rebollo y, sobre todo, de la madeja de complicidades entre militares de todos los rangos y narcotraficantes En la versión que cuenta Gutiérrez Rebollo a Proceso, reforzada con documentos sustantivos de su expediente, nadie parece inocente; las fronteras entre militares y narcos se diluyen hasta confundirse
La vertiente judicial del caso se resume en las tres sentencias dictadas contra Gutiérrez Rebollo: por acopio y transportación de armas de fuego y cartuchos; por violación a la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada, al darle protección al cártel comandado por Amado Carrillo, y por abuso de autoridad, ya que al hacerse cargo del Instituto Nacional de Combate a las Drogas (INCD) otorgó nombramientos indebidos Las dos primeras sentencias fueron confirmadas en segunda instancia, en tanto que la otra no se ha resuelto
En la entrevista -y en sus alegatos ante el Ministerio Público-, Gutiérrez Rebollo rechaza con vehemencia todos los cargos Y se emplea a fondo cuando refuta la acusación de que protegió al jefe del cártel de Juárez:
“Me acusan de estar ligado con Amado Carrillo porque traté a uno de sus lugartenientes, Eduardo González Quirarte, al que conocí casualmente y sin estar enterado de su relación con El Señor de los Cielos Traté más a su padre, Eduardo González Rosas, agricultor que rentaba tierras de la base aérea de Zapopan, Jalisco, desde años antes de que me nombraran comandante de la XV Zona Militar, con sede en ese lugar Los que sí eran muy amigos de los González Quirarte eran familiares del presidente Zedillo, como su padre Rodolfo Zedillo y su primo hermano León Zedillo Entonces, ¿por qué no se les acusó?”
Relata que conoció a González Quirarte en mayo de 1994 en Guadalajara, en el operativo de detención de Eduardo Salazar Carrillo, subdelegado de la PGR en Sinaloa, y de cinco de sus agentes Se les detuvo con una maleta con 300 mil dólares, anticipo de la remesa de 2 millones de dólares enviada por Amado Carrillo e Ismael Zambada al jefe de la Judicial Federal, Adrián Carrera Fuentes, y al subprocurador, Mario Ruiz Massieu, según declaraciones ministeriales
González Quirarte estaba cerca de los detenidos Al enterarse Gutiérrez Rebollo de que era hijo de González Rosas, le pidió a éste que lo llevara a la comandancia en Zapopan “Lo interrogué y vi que no había razón para detenerlo Tiempo después, me enteré de que tenía vinculaciones con Amado Carrillo, porque me lo dijo el subteniente Francisco Corona García, desertor del Ejército que trabajaba también para el cártel de Juárez”
Además, González Quirarte tuvo al menos “tres acercamientos” con el general Cervantes En el primero, dio información que llevó a la captura de los hermanos Lupercio Serratos, en Aguascalientes Incluso, acompañó al general Moisés Augusto García Ochoa -director del Centro de Inteligencia Antinarcóticos de la Sedena, actual secretario particular del general Vega- en el operativo, “¡uniformado de policía judicial federal!”
Previa autorización del secretario de la Defensa Nacional, González Quirarte visitó la Sala de Juntas de la oficina del jefe del Estado Mayor de la Defensa Nacional, el general Juan Salinas Altés, donde informó sobre un supuesto arreglo que se estaba realizando, para no efectuar acciones contra Amado Carrillo, con unos licenciados de la Presidencia de la República: ” Que iban a aportar a dichos licenciados la cantidad de 60 millones de dólares y que ya habían dado un adelanto de 6 millones de dólares”
-¿Quiénes eran esos licenciados y quiénes estuvieron presentes en esa reunión? -se le pregunta a Gutiérrez Rebollo
-Sólo sé que eran del Estado Mayor Presidencial En la reunión estuvieron presentes, entre otros, los generales Salinas Altés (actual comandante de la III Región Militar con sede en Mazatlán); Tito Valencia Ortiz (general de División retirado), Enrique Salgado Cordero (también divisionario retirado), Guillermo Álvarez Nahara (actual director de Seguridad Social Militar) y Tomás Ángeles Dauahare, entonces secretario particular de Cervantes y hoy director del ISSFAM El propio Cervantes nos contó de dicha reunión en una junta con jefes de varias corporaciones
El cateterismo
Son de notarse también los tres encuentros privados que dice Gutiérrez Rebollo sostuvo con el general Cervantes en el Hospital Militar, donde permaneció internado, a la fuerza, del 6 al 18 de febrero de 1997, en tanto se armaba la historia de sus nexos con Amado Carrillo, a partir de una supuesta llamada anónima -atribuida luego a su chofer, Juan Galván- o, según otra versión, tras de que miembros de la comunidad judía residentes en la Torre Quadrum denunciaron ante Zedillo la presencia del funcionario y del capo en el mismo edificio
En declaración ministerial, Gutiérrez Rebollo entró en detalles sobre sus “tres entrevistas personales, sin testigos, con Enrique Cervantes Aguirre La primera se realizó más o menos en forma cordial, en la que requirió que le informara cuáles habían sido las verdaderas causas de que ocupara dicho departamento “en la Torre Quadrum”, por lo que le contó que su chofer Galván se encargó de arrendarlo a su dueño, llamado Cipriano Corona, de quien ni entonces ni ahora tiene noticias de que estuviera ligado con Amado Carrillo
Le preguntó también por el estado que guardaban las investigaciones en contra de los hermanos Amezcua, que se realizaban en Jalisco y Colima, “indicándole que estaban a punto de concluir”, lo que permitiría su arresto y la destrucción de dos laboratorios La investigación fue financiada por la Agencia Antinarcóticos de Estados Unidos (DEA), “ya que para ellos eran de vital importancia estas detenciones, por tenerlos considerados como unos de los principales introductores de efedrina y otras drogas sintéticas” a ese país
Al abordar ese tema de los Amezcua, salió a relucir “la relación de los hermanos y el papá de la esposa del señor presidente (Zedillo)” con los hermanos Amezcua, según grabaciones que, en su momento, Gutiérrez Rebollo puso a disposición de Cervantes, quien aparentemente desechó la información y se la ocultó a Zedillo
Luego, en el curso de sus procesos, Gutiérrez Rebollo puso a disposición de un juez una copia de los audiocasetes con los datos referidos Y el juez decidió que se depositaran en la caja fuerte del juzgado, “por no tener relación con los hechos”
En la segunda entrevista, Cervantes le pidió que señalara “a militares con grado de general que estuvieran coludidos en el narcotráfico” Le dijo que todo lo que sabía al respecto ya se lo había informado, “porque no me había guardado nada, pero que si quería un nombre, se lo iba a dar, y le di el nombre del general Guillermo Álvarez Nahara”, que era jefe de la Policía Judicial Federal Militar; “bastaba que corroborara que cuando el atentado contra Amado Carrillo (en el restaurante Bali-Hai), dos de los detenidos guardaespaldas de éste tenían credenciales” de agentes de esa corporación, firmadas por Álvarez Nahara
La última entrevista fue posterior al extraño cateterismo que se le practicó a Gutiérrez Rebollo en el Hospital Militar, “sin causa justificada, sin la autorización correspondiente” Cervantes le informó al presidente Zedillo que había sido internado por “razón de Estado”, en tanto que el procurador militar Macedo de la Concha le informó a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en respuesta a la denuncia que interpuso su hija Teresa, que había sido recluido en el hospital por “prescripción médica” En su declaración ministerial, Gutiérrez Rebollo dice que la “verdadera intención” de Cervantes fue matarlo mediante esa operación innecesaria, que le provocó una crisis severa, “en la que si bien estuve a punto de perder la vida, no logró su objetivo”
Otra historia es la de los 12 millones de dólares que retuvo Cervantes más de un año, según la denuncia que interpuso en la PGR Gutiérrez Rebollo mediante sus abogados, en marzo de 2001 La historia es la siguiente:
En septiembre de 1995, como comandante de la V Región Militar, se le informó que en el estado de Nayarit habían descendido cuatro avionetas en pleno día, en una carretera cercana a la ciudad de Tepic Se montó un operativo de vigilancia permanente y, un mes después, se aseguró una avioneta y poco más de 12 millones de dólares, procedentes aparentemente del narcotráfico
El aseguramiento se notificó al general Cervantes, “quien me dirigió instrucciones precisas en el sentido de que lo asegurado le fuera puesto a su disposición en forma inmediata” Así lo hizo, afirma Gutiérrez Rebollo en su denuncia ante la PGR, destinada al procurador Macedo de la Concha
Luego, el general Cervantes “dispuso que el piloto y la aeronave fueran puestos a disposición de la PGR y el efectivo asegurado le fuera entregado al C Enrique Cervantes Aguirre, por conducto de su secretario particular”
Pero es el caso “que el dinero en efectivo, y en dólares el C Secretario de la Defensa Nacional, el general de División Diplomado de Estado Mayor Enrique Cervantes Aguirre se abstuvo de ponerlos a disposición de la misma autoridad a la que consignó la aeronave asegurada y el piloto de la misma Ante las órdenes emitidas por mi superior y por temor de que se violara la Ley de Bienes Asegurados, en todas las oportunidades que tuve a mi alcance estuve insistiendo para que el entonces secretario consignara la cantidad de dinero asegurada, sin lograr que esto se realizara”
No fue sino hasta el 28 de febrero de 1997, año y medio después de los hechos y a unos días del arresto de Gutiérrez Rebollo, cuando Cervantes entregó los 12 millones de dólares
En un informe, Cervantes dice que el dinero fue depositado “en una bóveda”, pero las leyes establecen con claridad que el dinero asegurado debe entregarse a la PGR y, luego de ser revisado por peritos para detectar billetes marcados o falsificados, “deberá depositarse en una cuenta en la que genere los intereses más altos”
Por supuesto, dice Gutiérrez Rebollo en la entrevista, Cervantes regresó nada más los 12 millones de dólares y nada de intereses Además, en su informe habla de que se encontraron billetes marcados, pero no se habla de la averiguación previa que debió abrirse por ese motivo “En mi denuncia, ofrezco desahogar las pruebas a mi alcance, a efecto de acreditar la comisión del delito que pudiera constituir la retención de los 12 millones de dólares Y digo que, de comprobarse la comisión de algún delito por las acciones denunciadas, se ejercite acción penal en contra” de Cervantes Aguirre “Por supuesto, dos años después, Macedo de la Concha ni siquiera me ha pedido que ratifique mi denuncia Así están las cosas”








