Cuando Fox no lo quería…

¡Y éste quién se cree que es!”, exclamó irritado Carlos Salinas desde su cuartel como candidato del PRI a la Presidencia de la República en 1988, cuando vio a Vicente Fox -ataviado con unas orejas de burro elaboradas con las boletas electorales- imitarlo desde la tribuna del Colegio Electoral
El entonces diputado federal por Guanajuato pronunciaba allí un discurso con “rabia e impotencia” por “el gigantesco fraude electoral” instrumentado por “el Salinillas”
Según refiere en su libro Vicente Fox a Los Pinos, recuento autobiográfico y político, su intención era enarbolar esa denuncia “para evitar que (Salinas) fuera nombrado nuevo emperador”
Luego, en 1991, cuando Vicente Fox ganó la gubernatura de Guanajuato, el presidente Salinas no le reconoció el triunfo e impuso a Carlos Medina Plascencia como gobernante, en lo que fue calificado como la primera gran “concertacesión” del salinato
Otro notable altercado se produjo en 1993, cuando Salinas le cerró el paso para disputar la Presidencia en 1994 Impidió la modificación del artículo 82 de la Constitución, el cual establecía que, para contender por la Presidencia, cualquier mexicano tendría que ser, además, hijo de padres mexicanos (Fox es hijo de madre española)
Fox se declaró entonces en “huelga política” y explicó: “He tomado la determinación de no participar, por lo que resta del sexenio, como un acto de protesta moral, porque hoy hay más engaño y más simulación que nunca”
En otro aspecto, de acuerdo con el libro A Los Pinos, Salinas sólo veía las cifras macroeconómicas y aprovechaba “el poder discrecional del presidente para hacer de las privatizaciones un instrumento político para tejer alianzas”
Desde la perspectiva de Fox, Salinas era un hombre hábil, pero “para mantener prendido con alfileres todo un escenario económico, político y social que nada tenía que ver con la realidad del país”
En su balance, Fox dictaminó que Salinas “perdió la oportunidad histórica de hacer eficiente la administración pública y sacar a México del bache en el que se encuentra desde hace décadas”
Y por último, sentenció: “El despecho que la población le guarda a Salinas no responde más que a la confianza traicionada Las mentiras que hizo verdades a fuerza de repetirlas quedaron al descubierto, como el abuso del que fue objeto la sociedad mexicana Quizá producto de aquel fatídico desplegado publicado en 1988 en los diarios, en la opinión pública prevalece la idea de que el PAN se dedicó ciegamente a apoyar todas las iniciativas que envió Salinas Ante esa percepción, claramente digo que \’ni madres\’; se trata de otro de los grandes mitos que se han construido en este país”
Ahora, en el sexenio de Fox, Salinas está de regreso