Impune de acusaciones de pederastia en su país natal, Nicaragua, al padre Zenón Corrales Cabrera, párroco de Otumba, Estado de México, la Iglesia católica lo trasladó con sigilo a México, donde fue denunciado por intervenir en actividades políticas a favor del PRI, cargo del cual también salió bien librado
MATAGALPA, NICARAGUA- En marzo pasado, el sacerdote nicaragüense Zenón Corrales Cabrera, párroco de Otumba, Estado de México, fue denunciado ante la Secretaría de Gobernación por realizar proselitismo político a favor del Partido Revolucionario Institucional (PRI)
En México, Corrales Cabrera era sólo uno más de los sacerdotes que, al parecer, están infringiendo la legislación electoral Pero en esta montañosa región centroamericana, la noticia causó revuelo entre varios grupos de derechos humanos, quienes llevaban años tratando de saber el paradero del “padre Zenón”, considerado el “más peligroso pederasta” de Nicaragua
Tras una serie de denuncias por abusar sexualmente de mujeres menores de edad -documentadas con amplitud en la prensa local-, el controvertido padre Zenón desapareció de pronto en 1999
Su diócesis en Matagalpa no dio ninguna explicación Simplemente corrían rumores de que purgaba un duro castigo eclesiástico de que tajantemente tenía prohibido oficiar misa de que vivía desterrado en algún lugar de Costa Rica
Ninguna versión resultó cierta Sin proponérselo, la denuncia en México puso al descubierto el escondite del escurridizo religioso acusado de pederasta: la diócesis de Texcoco, y, en concreto, Otumba y su espléndido templo de la Purísima Concepción, con su regio convento adyacente, verdaderas joyas arquitectónicas levantadas por los franciscanos en el siglo XVI
Ahí, en el vasto altiplano alfombrado de nopaleras y muy lejos de la justicia nicaragüense, el padre Zenón oficia sus misas de siete de la mañana y mediodía, todos los días, salvo los miércoles Y presencia, feliz, las tradicionales carreras de burros que han dado fama al pueblo mexiquense de Otumba, aledaño a las pirámides de Teotihuacán
Pero aquí en Matagalpa, Tatiana Sequeira, integrante de la Comisión de la Mujer, quien siguió muy de cerca las actividades del sacerdote, comenta molesta:
“Siento mucha impotencia, coraje, porque me doy cuenta que el padre Zenón sigue gozando, en México, de la misma impunidad que tuvo aquí en Nicaragua Finalmente, la Iglesia lo sigue protegiendo”
-¿Esperaba que se le castigara?
-Por supuesto Nosotros siempre pedimos que las autoridades judiciales lo juzgaran y lo castigaran Los abusos sexuales que cometió se dieron mucho antes de que fueran públicos, sobre todo en Estados Unidos, los escándalos de los curas pederastas Siempre se han registrado en la Iglesia estas violaciones, lo que pasa es que no todas las víctimas se atreven a denunciarlas
Por su parte, Geni Gómez, integrante del Grupo Venancia -otra organización que defiende los derechos humanos de las mujeres-, hace un breve repaso de los atropellos cometidos por el padre Zenón:
“Desde los años ochenta, en informes sobre violaciones a los derechos humanos, el nombre del padre Zenón empezó a relucir Aquí se le conocen, por lo menos, cinco hijos que tuvo con distintas mujeres Algunos ya son mayores y van a la universidad Siempre fue un mujeriego Está bien Pero lo malo fue que se aprovechó de menores de edad, valiéndose de su investidura sacerdotal”
Tatiana Sequeira y Geni Gómez recuerdan, sobre todo, los abusos sexuales que cometió contra grupos de mujeres adolescentes “Hijas de María”, de algunas comunidades rurales de la zona, como La Dalia y La Tronca Eran prácticamente unas niñas, cuyos padres las encomendaban al sacerdote para que éste, en noches de vigilia, las pusiera a rezar y a entonar cánticos religiosos Pero algunas salieron embarazadas Y sus familiares optaron por no denunciar al cura
Las denuncias
Sin embargo, el 8 de diciembre de 1998, finalmente se produjo la primera denuncia contra el sacerdote por abuso sexual Se interpuso ante el Juzgado Segundo de Distrito del Crimen, de Matagalpa, a cargo de Maribel Méndez
De acuerdo con la denuncia, los hechos ocurrieron así: el día anterior, una adolescente de 16 años acudió ante el sacerdote en busca de orientación El cura la subió a un jeep de la diócesis Salió de la población y la violó en el vehículo
Tatiana Sequeira, quien apoyó a la víctima, relata: “Se comprobó que la niña fue violada Incluso, del vehículo se tomaron muestras de semen, vello púbico y sangre Pero lo extraño es que el acusado nunca fue capturado Sólo le fueron a tomar su declaración en su domicilio El padre Zenón negó rotundamente los hechos”
-¿Pero las pruebas lo inculparon?
-¡Que va! El laboratorio de la Policía Nacional, que analizó esas pruebas, informó días después que la sangre estaba coagulada y que no podía usarse como evidencia Y jamás le hizo un examen al padre Zenón para comprobar su culpabilidad Se dieron otras irregularidades Seguramente hubo un acuerdo entre la jerarquía eclesiástica y la policía para exculpar al sacerdote
“De este modo, la conclusión fue que sí hubo una violación, pero no violador Finalmente, y a falta de pruebas, el caso fue sobreseído y se exculpó totalmente al sacerdote Mientras que la víctima, aparte de las secuelas psicológicas, sufrió todo tipo de agresiones de gente de la Iglesia, pues no le perdonaron que, por su culpa, se haya ‘manchado’ la reputación del padre Zenón”
La Red de Mujeres de Matagalpa, fundada en 1991, que aglutina a varias organizaciones feministas, publicó desplegados en la prensa exigiendo, tanto a la Iglesia como a la Procuraduría de Nicaragua, que se sancionara al sacerdote, puesto que “su libertad e impunidad” representaban “un peligro para las mujeres, la juventud y la niñez”
Pero el influyente padre Zenón continuó realizando normalmente sus actividades Refieren las entrevistadas que gozaba de muy buena posición en el clero de la región: tenía, por ejemplo, el codiciado grado de monseñor; era director de Radio Hermanos, la estación radiofónica de la diócesis; y oficiaba sus misas en el principal recinto religioso de la diócesis, la Catedral de San Pedro
Cuentan que una de sus principales cualidades era la vehemencia de sus homilías, que arrastraba multitudes, atiborrando el atrio de catedral con fieles que llegaban de muchas partes También se caracterizó por presidir misas de sanación, en las que aliviaba de sus achaques a enfermos y minusválidos
Meses después, en marzo de 1999, “monseñor Zenón” realizó un viaje de placer al centro turístico La Bahía, localizado en Masachapa, al sur de Nicaragua Lo acompañaba una de sus mujeres, Katia Pineda Vanegas, teniente de la policía de Matagalpa y, según versiones, quien lo apoyaba para evadir las pesquisas judiciales en su contra
Durante un momento en que se separó de su acompañante, el padre Zenón tomó su vehículo -un Nissan rojo, placas 174-118- y se fue a buscar jovencitas para intentar violarlas Entonces la policía de Masachapa lo arrestó por el delito de “violación frustrada”
El periódico nicaragüense El Nuevo Diario, en su edición del 18 de marzo de ese año, publicó una amplia crónica en la que relató los pormenores del caso Señaló que la denuncia contra el sacerdote la interpuso Silvio Ernesto Aguilar Sequeira, padrastro de una niña de 10 años a quien el sacerdote intentó subir a su automóvil
El padrastro vio cómo el sacerdote “le hacía señas a la menor” y abría la puerta del Nissan rojo Por fortuna, logró “socorrer a la pequeña” antes de que el padre Zenón la subiera Y acudió inmediatamente a poner su denuncia a las oficinas de la policía, a donde también llegó la madre de otra niña acosada por el religioso
Y Zenón Corrales fue arrestado por violación frustrada De nada valieron las influencias de su compañera, la teniente Katia, que acudió a la cárcel para intentar liberarlo Quien logró excarcelarlo fue un enviado del obispo de Matagalpa, Leopoldo José Brenes
Para El Nuevo Diario, el religioso ya de plano había “escapado del control de sus superiores, porque se trasladó hasta esta zona sur del país, a seguir cometiendo sus condenables acciones, aunque esta vez no las concretó” En Masachapa, el Movimiento de Mujeres por la Paz y la Vida pidió que se le castigara
Fue entonces cuando los “cristianos católicos de la diócesis de Matagalpa” empezaron a difundir volantes en los que defendían a su sacerdote Su principal argumento era que como al padre Zenón le falta el brazo izquierdo, el que perdió en un accidente automovilístico, era imposible que perpetrara abusos, valiéndose sólo de su extremidad derecha Para estos grupos, los infundios contra el sacerdote provenían de mujeres “satánicas”, molestas por las prédicas antiaborto del religioso
Decían los volantes: “Cuando el padre Zenón Corrales, sacerdote con gran carisma, se alzó indignado en el púlpito contra la prédica del aborto y las relaciones desviadas que predican las satánicas, entonces brotaron, como por ensalmo, terribles acusaciones contra el sacerdote Le hicieron montajes usando mujerzuelas Como la ley probó que todo era un chantaje, ahora lo pintan manejando un vehículo y, con la otra mano, que no la tiene, cerrando la puerta para violar a una niña en Masachapa”
La desaparición
Ante el escándalo, el obispo Brenes tomó la decisión de desaparecer a su subalterno A partir de entonces, ya no se supo del paradero de Zenón Corrales
Cuenta Geni Gómez:
“No volvimos a saber de él La diócesis no dio explicación alguna Guardó silencio Había rumores de que le habían prohibido oficiar Unos decían que estaba en Costa Rica, otros que cumplía un duro castigo en algún lugar apartado”
Todavía a finales de 2000, una publicación bimensual de Matagalpa, La Boletina, número 45, recordaba los abusos del cura pederasta El único caso que se le podía equiparar en la región, decía, era el de fray Gonzalo de Cárcamo, quien en 1737 fue denunciado ante el Santo Oficio por abusos sexuales Cura de la vicaría de Matagalpa, fray Gonzalo sí fue sancionado por la Iglesia; se le recluyó en una celda de un convento guatemalteco
Tatiana Sequeira tiene la certeza de que ahora, con su aparición en Otumba, al padre Zenón tampoco se le sancionará:
“Las autoridades civiles y religiosas no lo castigarán Y a nosotros, aquí, sólo nos queda denunciar la impunidad, realizar una denuncia pública Sí, es todo lo que podemos hacer”
Sus problemas en México
En Otumba, lejos del escándalo que dejó en su país, el padre Zenón atraviesa despreocupadamente el enorme atrio arbolado de su parroquia Altos y frondosos árboles sombrean los adoquines El religioso es un hombre cincuentón, alto, moreno y de bigote espeso Bajo su muñón, la manga larga de su camisa oscila con el viento
-¡No doy entrevistas! ¡No doy entrevistas! -exclama, nervioso, cuando es abordado
Se le insiste Vuelve a contestar:
“Ya le dije que no doy entrevistas Para cualquier información, hable con el encargado de comunicación social de la diócesis”
Esquiva la cámara del fotógrafo Benjamín Flores y entra a toda prisa a su oficina parroquial (En otra ocasión, el padre Zenón se ocultó tras un arbusto cuando avistó al fotógrafo Auxiliado por un jardinero, que intentó distraer a Flores, el párroco huyó a toda carrera)
Consultado por este semanario, el vocero de la diócesis de Texcoco, Eduardo Israel Salazar, afirma: “Ahorita no es conveniente que el padre de Otumba haga declaraciones”
Lo defiende de las acusaciones en su contra en la Secretaría de Gobernación:
“Definitivamente que no hizo proselitismo político ¡No pudo ser! En primer lugar, ni siquiera es mexicano Y como extranjero y sacerdote, no pudo tener tanta inconciencia como para meterse en cuestiones políticas”
-¿Por qué se le demandó entonces?
-Creo que hubo una confusión Se creyó que hacía proselitismo Pero en realidad no fue así
Respecto de los abusos sexuales que el sacerdote cometió en Nicaragua, el vocero dice que ignora esos antecedentes: “No sabemos nada Desconocemos el asunto”
-¿Sabe usted cómo llegó a Otumba?
-Lo ignoro Porque yo apenas tengo un año en la diócesis Antes estudiaba en Roma Cuando llegué aquí, ya estaba el padre Zenón De cualquier modo, toda diócesis, antes de aceptar sacerdotes que vienen del extranjero, primero investiga sus antecedentes: sus años de seminario, su currículum, su trayectoria pastoral ¡todo!
Supone que las denuncias en Nicaragua provienen de los enemigos de la Iglesia:
“Usted bien lo sabe; siempre hay grupos de opositores que quieren dañar la imagen moral de nuestros sacerdotes Lo que sí puedo decirle es que el padre Zenón es un gran sacerdote Supo ganarse el cariño y la admiración de los fieles de Otumba”








