PEKÍN – Después de un invierno particularmente crudo en la capital del gran gigante asiático, con nevadas constantes y fríos que descendieron hasta 15 grados bajo cero, la primavera irrumpió contundente y generosa hace unas cuantas semanas
Los días espléndidos de Pekín -una ciudad que recuperó el verde con una rapidez asombrosa, ventilada por un viento refrescante que dispersó toneladas de polen convirtiendo a la urbe en un jardín botánico enorme y blanquísimo- se han visto ensombrecidos, por lo que desde ahora se considera como el azote de una doble enfermedad: El brote de neumonía atípica -Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SRAS)- y el miedo a contagiarse de su virus Este último constituye per se una epidemia que puede llegar a extremos delirantes
La semana pasada, debió iniciarse una de las temporadas vacacionales del país más esperadas Sin embargo, las vacaciones fueron canceladas como una más de las severas medidas gubernamentales para evitar una mayor propagación del virus Se impidió así el movimiento de casi 100 millones de turistas locales que se esperaban para los días feriados En Pekín, las mañanas soleadas, floridas, que invitan al esparcimiento, contrastaron con calles desérticas y parques abandonados
El “miedo ambiente”
Cada 1 de mayo, la plaza Tiananmen -corazón de China y símbolo de la ciudad- suele recibir a 1 millón y medio de personas Cientos de miles de banderitas rojas circulaban como hormigas en el Día Internacional de los Trabajadores con el retrato de Mao Tsé-Tung presidiendo la escena desde la Puerta de la Paz Celestial, en la que decretó la fundación de la República Popular en 1949 Pero esta vez, acaso la primera en más de media centuria, hubo muy poca gente en la plaza y algunos se dieron el lujo de volar sus papalotes porque, pese a todo, el viento no dejó de soplar en Pekín y hubo espacio suficiente para hacerlo
Otros se despojaron tan sólo por un momento del tapabocas para hacerse la foto acostumbrada que es, por mucho, uno de los deportes favoritos del país
Tampoco hubo visitantes del campo y de las provincias -a quienes se les puede reconocer por su manera de vestir más modesta que los capitalinos- porque la ciudad está virtualmente acordonada y el tránsito humano es por demás restringido en estos días
La calle peatonal de Wanfujing, otro de los nuevos símbolos urbanos de la apertura china -con sus centros comerciales y sus anuncios de neón-, fue otro páramo desierto en pleno día feriado Incluso, en la sucursal de Mc Donald’s, una de las más concurridas de la ciudad, nadie hizo fila por temor al contagio, no obstante que esta vez los despachadores llevaban cubre bocas de cirujanos, guantes de látex y protecciones de plástico en el calzado Nadie se acercó a pesar de que un empleado a la entrada ofrecía un desinfectante jabonoso a los nerviosos comensales
Si bien el grueso de los habitantes de la ciudad vive sus días exactamente como cualquier otro, en el fondo, la cotidianeidad ha sido vulnerada y detrás de la aparente calma y sosiego se transpira inquietud El panorama desolado que presenta Pekín es, por demás, inusual y acaso irrepetible en una metrópoli a la que la distingue el fluir tumultuoso de bicicletas, automóviles y peatones En estos días, ha cedido la aglomeración en los sitios de recreo y en los centros comerciales, símbolo inequívoco de dos de las principales característica chinas: ser el país más poblado del mundo y contar con una de las economías más pujantes del planeta, con una sociedad de consumo en plena expansión
Por ahora, un fantasma ronda sus calles: el miedo al contagio Y se hace todo lo posible para prevenirse del intruso viral: Uso generalizado del tapabocas -que ahora uniforma a los capitalinos como antaño lo hiciera el traje de dos piezas de la era revolucionaria-, la compra masiva de desinfectantes caseros, la fumigación diaria de lugares públicos, los servicios privados para desinfectar autobuses de pasajeros y autos privados, y algunas compras de pánico, por demás inútiles en una de las ciudades mejor abastecidas del mundo
De lo previsible muchos han pasado a lo inimaginable: Los primeros sacrificios de mascotas por temor a que perros y gatos pudieran transmitir el virus -asunto por demás no comprobado-, y algunos bloqueos de carreteras en poblados de la periferia cuyos habitantes quieren construir su propia muralla -más psicológica que real- ante “la amenaza de Pekín” Esto último provocó disturbios en sitios como Shanghe, a unos 60 kilómetros de la ciudad, y en la población sureña de Chaguang, donde la gente prendió fuego a una escuela abandonada por temor a que las autoridades decidieran utilizarla como un centro de cuarentena para sospechosos de haber estado expuestos al contagio
La incertidumbre
Pekín es la ciudad china más afectada por el SRAS: hasta el jueves 1, sumaban mil 400 casos de contagio, con saldo de 75 muertes y un ritmo de crecimiento de poco más de 100 nuevos casos por día, que en una metrópoli de 14 millones de habitantes obliga a ponderar el problema en su justa dimensión Esto quiere decir que la posibilidad de contagiarse, hasta este momento, es de una en 10 mil
Más aún: de acuerdo con la tasa de mortalidad de 5% que presenta el SRAS, reconocida por la propia Organización Mundial de Salud (OMS), la probabilidad de perecer a causa del mal para un residente de Pekín es tan sólo de una en 200 mil, una proporción no muy diferente al riesgo adquirido por un pasajero al momento de abordar un avión
Con todo, la partida ahora se encuentra del lado del pesimismo y de la angustia, acicateados por la presentación desproporcionada del problema en la prensa internacional -“el miedo y los medios”, diría Umberto Eco-, por la preocupación legítima de la gente que ha visto vulnerada su seguridad ante un enemigo invisible y del que aún se conoce muy poco, y por los primeros titubeos del gobierno local en no informar sobre el número de casos registrados
Las autoridades rectificaron: Informaron de los casos a la OMS y aplicaron una serie de medidas que algunos llegan a considerar draconianas, tales como las restricciones en los viajes, la imposición de cuarentenas en barrios completos de la ciudad, el cierre de escuelas y la suspensión de actividades de entretenimiento
Por su cuenta, algunas empresas también tomaron previsiones Por ejemplo, prácticamente todos los hoteles están solicitando a los residentes de la ciudad certificados médicos para aceptarlos como huéspedes
Desde que el pasado 20 de abril, se ofreció la información completa de la situación en Pekín, confirmando las sospechas de la OMS en el sentido de que existían muchos más casos de los hasta entonces documentados, y tras las dimisiones del ministro de Salud, Zhang Wenkang, y del alcalde de Pekín, Neng Xuenong, la información fluye con mayor precisión y se realizan informes y monitoreos diarios Se construyó un nuevo hospital en tiempo récord a las afueras de la ciudad con mil camas para atender exclusivamente a los contagiados de SRAS Más de 10 mil personas se encuentran en cuarentenas precautorias en diversos puntos de la ciudad con vigilancia policial para garantizar su enclaustramiento
Además, se cerraron escuelas y bibliotecas, las principales universidades y los sitios de entretenimiento (cines, teatros, clubes)
Incluso, se suspendieron los enlaces matrimoniales en el ánimo de hacer todo lo que esté al alcance para disminuir el riesgo de contagio en sitios concurridos
Pekín se prepara para recibir los Juegos Olímpicos de 2008 Para ello, las autoridades han emprendido inversiones multimillonarias en obra pública, equipamiento urbano e instalaciones deportivas De no detener a tiempo la epidemia, ésta podría resultar letal para los planes del gobierno, si bien el daño ya es irreversible y la expectativa de crecimiento para 2003 ha tenido que reajustarse significativamente: de una tasa de 7% a 5%, según expertos
¿En qué momento se encuentra la crisis epidémica de la ciudad? Es una pregunta sin respuestas definitivas, pero el consenso entre especialistas es que probablemente cerca del punto máximo de expansión, por lo menos en Pekín Incluso, expertos en epidemiología hablan de un plazo de dos meses como lo previsible para que el número de casos diarios decrezca gradualmente hasta llegar a 12 por día
Escenas de la vida cotidiana
Curiosamente, los pekineses estaban ya familiarizados con el uso de los cubrebocas: Cada año, hacia el final de la primavera, la arena del desierto del Gobi, empujada por los vientos del norte, cubre a la ciudad con una capa de fino polvo amarillo, que produce toda suerte de malestares respiratorios y representa una molesta presencia para los capitalinos
Por ello, en estos días es posible ver mascarillas de la temporada anterior, menos ortodoxas que las de simple color blanco Las hay de todo tipo: de color negro estampadas con una calavera pirata, rosadas y con la imagen de Pokemon y otros iconos televisivos, e incluso el reportero ha visto por ahí un cubrebocas con la clásica figura del Che y otra más con el emblema de los Rolling Stones, primeras víctimas, por cierto, de la epidemia: Se vieron obligados a cancelar dos históricos conciertos en China programados para mediados de marzo
Pero lo que constituye un gran negocio es la venta de un té elaborado con hierbas medicinales chinas, que se anuncia como remedio efectivo para prevenir la infección y fortalecer el sistema inmunológico Particularmente un combinado de nombre Ban-lan-gen, del que se han vendido casi 1 millón de cajas, según los informes de la industria farmacéutica local; y otro más llamado Wa-Bao, de un regusto amargo insufrible y un alto poder laxante, que provocó toda suerte de exabruptos intestinales a alumnos de una universidad de Pekín, luego de que se vieron obligados a tomarlo por instrucciones de sus autoridades
La comunidad de extranjeros también ha tomado providencias y ya ha comenzado el éxodo, principalmente de familiares de los ejecutivos de compañías trasnacionales y de los diplomáticos La señal de alarma la encendió trágicamente Peca Aro, un diplomático finlandés de 53 años de edad que trabajaba para la Organización Internacional del Trabajo en Ginebra Para su mala fortuna, Aro viajó el 18 de marzo desde aquella ciudad suiza hasta Pekín, haciendo escala en Tailandia, con el único propósito de participar en un congreso en la capital china, que finalmente se canceló Sin embargo, y pese a no ser residente de esta ciudad, es probable que en el vuelo desde Bangkok se haya contagiado con el virus que lo mató en menos de tres semanas
Así las cosas, en los últimos días, darse la mano o saludar con un beso en la mejilla comienza ser visto como una imprudencia que raya en el mal gusto, y todo aquel que estornuda o tosa en público, así se cubra la boca, será objeto de escarnio, burlas y bromas tras de las cuales se esconde un temor casi patológico, pero disimulado con risas
Por las dudas, nadie invita a nadie a sus casas, mientras que el Redoxon, los termómetros electrónicos y los comprimidos vitamínicos han ingresado a la canasta básica de los extranjeros
Pilar, mi mujer, y yo hemos pagado con creces esta situación excepcional Hace tres semanas, volamos de regreso desde Hohhot, la capital de Mongolia Interior, hasta Pekín Días más tarde, la voz tenebrosa de una empleada de la compañía aérea nos informó de una pésima noticia: una azafata de aquel vuelo estaba contagiada del virus, por lo que era deber de la empresa informar a todos los pasajeros para que tomaran las precauciones debidas, toda vez que los aviones son considerados un sitio de alta exposición, por lo encerrado del aparato y la poca ventilación
Como consecuencia, debimos pasar en nuestro departamento 10 días de cuarentena, el tiempo máximo estimado para la incubación del maligno germen Por suerte, salimos ilesos, pero corrió la especie de que nos habíamos contagiado, lo que puso nervioso a más de uno de nuestros conocidos
Y son precisamente diversos rumores los que circulan: Un día se escucha que cerrarán el aeropuerto de la ciudad, y otro de que se espera un desalojo masivo Es parte de la inquietud natural en situaciones como ésta
En medio de esta epidemia, una vieja costumbre china ha hecho crisis definitiva: escupir en la vía pública acudiendo, para ello, al auxilio de los más estruendosos y grotescos recursos guturales Ello resulta ahora casi un acto de terrorismo bacteriológico
Una narración breve de Lie Yi Zhuan, escritor que se remonta al siglo II de nuestra era, nos ofrece alguna pista del origen de esta costumbre ancestral Según este cuento clásico, la práctica china de escupir con tal desparpajo estaría vinculada a la vieja creencia popular de que resultaba un método efectivo para mantener alejados a los fantasmas, toda vez que se creía que la saliva de los mortales era temida por los espectros Otros han acudido a toda suerte de teorías para explicar esta práctica, y hay quienes lo atribuyen a la ingestión desmedida de té de los chinos, que estimula la salivación
Como sea, escupir por medio de un carraspeo sobrecogedor es ahora una práctica no sólo deleznable, sino penalizada por la policía de Pekín, que impone multas equivalentes a 100 pesos mexicanos En los vagones del Metro, los autobuses y los andenes del tren se han multiplicado los anuncios con la prohibición expresa y es, en su modestia, una señal de alivio para todos l
*Escritor y periodista mexicano Reside en Pekín








