Dinero ilícito, espionaje, filtraciones, encubrimiento…

Pocos dudan ya que el proceso electoral del año 2000 ha quedado manchado Nadie se salva Ni los Amigos de Fox ni el gobierno de Ernesto Zedillo ni el PRI y su candidato Francisco Labastida ni el PAN y su candidato Vicente Fox ni el gobierno del supuesto cambio Lo que era considerado un paso ejemplar en la vida democrática del país, se va descubriendo en su cruda realidad: en 2000 se dio una sucia disputa por el poder y en el tiempo posterior una cínica tarea de encubrimientos Y todo indica que apenas asoma la punta del iceberg Por ejemplo, de acuerdo con una investigación de Proceso, más allá del escándalo de Eduardo Fernández, fue a través del Cisen y del entonces secretario de Gobernación, Diódoro Carrasco, como se hicieron llegar a Enrique Jackson, en junio de 2000, los cheques del turbio financiamiento foxista
Pocas semanas antes de las elecciones presidenciales de 2000, fue entregada en la oficina del secretario de Gobernación, Diódoro Carrasco Altamirano, una carpeta del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) con información confidencial sobre la campaña del candidato opositor Vicente Fox
Carrasco, a su vez, hizo llegar la carpeta a Enrique Jackson Ramírez, diputado de origen sinaloense cercano al candidato presidencial del PRI, Francisco Labastida El 21 de junio, Jackson subió a la tribuna de la Comisión Permanente y exhibió una pequeña parte de la información obtenida por el Cisen, sobre presuntas contribuciones ilegales recibidas por el comité de campaña foxista, detonando así el escándalo de Amigos de Fox
La denuncia de Jackson se perdió, primero, en las múltiples actividades de los últimos días de campaña; luego en la expectación por el triunfo de Fox y, finalmente, en la vorágine del ascenso al poder del primer candidato opositor luego de 70 años de dominio priista De cualquier modo, los documentos exhibidos por el legislador priista permitieron que algunos medios de comunicación jalaran hilos En cambio, distintas instancias investigadoras han actuado, desde entonces, con sospechosa dilación
El lunes 24 de febrero, surgieron otros indicios que refuerzan tanto la sospecha de que hubo aportaciones ilícitas a la campaña del hoy presidente de la República como de que el aparato de inteligencia del régimen priista maniobró para desacreditar la candidatura de Fox
Las acusaciones que hizo el expresidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), Eduardo Fernández, también pusieron en evidencia los esfuerzos del actual gobierno federal, incluyendo al presidente, por encubrir el mecanismo de financiamiento de la campaña foxista, similar al usado en operaciones de lavado de dinero Este circuito ha sido reconstruido en buena medida por este semanario desde su edición del 26 de mayo de 2002, cuando se dieron a conocer cheques y fichas de depósito que dan cuenta de contribuciones cuantiosas al grupo Amigos de Fox y triangulaciones para ocultar su origen
Entre las contribuciones más llamativas que documentó entonces Proceso, se cuentan las del empresario Carlos Slim Helú y los consorcios Cemex, Nadro, Seguros Comercial América, Frugosa, Agrobíos y Grupo Flexi Igualmente, se puso al descubierto que los aportantes hicieron llegar los recursos a la campaña mediante cuentas de empresas de Lino Korrodi, supuesto cerebro financiero de la campaña foxista; a un fideicomiso manejado por Carlos Rojas Magnon, excoordinador de Finanzas de Los Pinos, y a un exótico Instituto Internacional de Finanzas, dirigido por el hoy secretario de Relaciones Exteriores, Luis Ernesto Derbez
Este semanario investigó, además, a un personaje clave en el trasiego de los fondos foxistas, hasta entonces desconocido por la opinión pública: Carlota Robinson Kauachi Se documentó que Robinson controló cuentas secretas, por donde pasaba el dinero de las empresas de Korrodi y salía, pulverizado, hacia la campaña Incluso, se publicó una fotografía suya y otra de su domicilio A casi un año, algunos medios todavía se refieren a Carlota como un “personaje misterioso” e incluso se preguntan si realmente existe
Otra revelación de Proceso fue la relación entre Derbez y el empresario polaco Jean Martin Popiel, propietario de la fantasmal empresa belga Dehydration Technologies Belgium, origen de una transferencia de 200 mil dólares que aparentemente fue a dar a la campaña foxista mediante el Instituto Internacional de Finanzas
La información no fue desmentida Más bien, se optó por guardar silencio por parte de los implicados y trasladar la discusión a la esfera de lo privado “El Instituto Federal Electoral (IFE) nada tiene que investigar en los gastos de precampaña”, ha dicho insistentemente Korrodi, pretendiendo ignorar que también durante la campaña formal hubo donativos irregulares y que las sociedades mercantiles no pueden contribuir a ninguna actividad electoral En tanto, Fox incumplió su compromiso público de actuar con transparencia
Sin embargo, la información divulgada por Proceso fue solicitada formalmente por el IFE Este semanario entregó la documentación y, al mismo tiempo, la puso a disposición del público en su página de Internet Los documentos sirvieron de base a la Comisión de Fiscalización del IFE para realizar una investigación, que ha sido detenida dos veces
El primer frenón vino de la CNBV, cuando decidió no entregar la información sobre los movimientos de fondos en la campaña presidencial de Fox, basada en un supuesto exceso de facultades del IFE Los implicados forzaron el segundo, mediante un operativo de “blindaje” judicial consistente en un alud de solicitudes de amparo, que buscaban que se protegiera el secreto bancario
Por su parte, Korrodi interpuso, en la Procuraduría General de la República, una denuncia “contra quien resulte reponsable” por la filtración de los documentarios bancarios a Jackson
El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación desatoró la investigación, al determinar que el IFE cuenta con facultades hacendarias suficientes y legítimas para exigir toda la información bancaria de los partidos políticos Y las solicitudes de amparo presentadas fueron sobreseídas en todos los casos; los jueces resolvieron que el recurso de amparo no procede en materia electoral, posición que desde el principio habían sostenido los consejeros del IFE
De inmediato, el IFE reactivó y amplió la investigación La Comisión de Fiscalización informó acerca de nuevas líneas de investigación y dio a conocer nombres de involucrados, muchos de ellos ya conocidos por los lectores de Proceso
Y la PGR avanzó
Korrodi reaccionó iracundo Durante una semana, despotricó en los medios contra los consejeros del IFE y contra el propio Partido Acción Nacional y su dirigente real, el senador Diego Fernández de Cevallos En su furia, Korrodi soltó a diestra y siniestra nombres de panistas que participaron en la recaudación de fondos -entre ellos, Ramón Corral, Patricio Patrón y Marcelo de los Santos- e insistió en la responsabilidad del PAN
Acción Nacional, partido de ilustres tribunos y más de seis décadas de presencia en la vida pública, aguantó en casi completo silencio la andanada de Korrodi, un hombre de hablar rudimentario, sin formación política
En entrevista con este semanario (1370), Korrodi se quejó de que su denuncia en la PGR, a ocho meses de distancia, no prosperara
“Le pido a la PGR que avance”, exigió
Todo indica que la escaramuza de Korrodi con el PAN revivió dicha denuncia penal Hacia mediados de febrero, comenzó a circular la versión de que pronto habría resultados en la PGR y que los indicios apuntaban hacia el expresidente de la CNBV, Eduardo Fernández, y otros exfuncionarios del organismo regulatorio
En privado, Korrodi achacaba la filtración de los documentos bancarios a Fernández Aun así, en una entrevista otorgada la semana pasada al diario Reforma, atribuyó la fuga de información al espionaje de que era blanco la campaña
“Lo sabían desde el 2000 porque nos traían colgados de los teléfonos, que no se hagan pendejos”, dijo Korrodi
Por esas fechas, se dio a conocer la salida del priista Tomás Ruiz González de la dirección de Banobras y su reemplazo por el panista Felipe Calderón Ruiz, exsubsecretario de Hacienda, es parte de una camarilla formada en el Banco de México, liderada por el actual gobernador de esa institución, Guillermo Ortiz, a la que también pertenece Eduardo Fernández
Intempestivamente, Fernández decidió adelantarse El lunes 24, acudió al programa de Joaquín López-Dóriga, en Radio Fórmula, para leer un texto explosivo Acusó al gobierno de hostigarlo a él y a otros exfuncionarios de la CNBV; hizo imputaciones sobre el origen dudoso de los fondos de la campaña foxista, responsabilizó al gobierno de encubrir un “crimen de Estado”, y reveló que tiene todas las evidencias sobre los movimientos bancarios de la campaña, con lo que, de hecho, se autoincriminó
“La vida y la libertad de inocentes supervisores y empleados bancarios está en peligro, ya que a cualquier precio y cometiendo toda clase de delitos relacionados con la administración de justicia, el gobierno de Vicente Fox está encubriendo y destruyendo evidencias de los delitos cometidos por los llamados Amigos de Fox”, dijo, con voz dramática, Fernández, una verdadera autoridad en la materia de ocultamiento de información, pues manejó en total secreto el escandaloso programa de rescate bancario del gobierno de Ernesto Zedillo conocido como Fobaproa
Según Fernández, las operaciones bancarias ligadas a la campaña se detectaron por casualidad, cuando una “ama de casa llamada Carlota Robinson” comenzó a mover grandes cantidades de dinero y a realizar muchos movimientos diarios en sus cuentas Pero esta versión se contrapone con la investigación realizada por Proceso, a mediados del año pasado, en la que tanto la CNBV como las gerentes de dos sucursales bancarias donde tenía sendas cuentas Robinson, aseguraron que no se registró ninguna investigación Incluso, José Camargo Ascencio, uno de los exfuncionarios de la CNBV actualmente investigados por la PGR, negó, en entrevista, que durante su gestión se hubiera ordenado alguna inspección
Fernández llegó incluso a decir, en la entrevista con López-Dóriga, que había entregado las pruebas de las irregularidades financieras de la campaña de Fox al propio presidente Zedillo
Alarmado por las noticias que surgían de México, Zedillo telefoneó la semana pasada a algunos de sus excolaboradores, como Marco Provencio, Fernando Lerdo de Tejada y Liébano Sáenz
“¿Qué le pasó a Eduardo? Le hace daño al presidente (Fox) y le hace daño al organismo (la CNBV)”, comentó el exmandatario Y, a través del diario El Economista, hizo llegar su respuesta, que se ganó las ocho columnas en la edición del viernes 28 de febrero
Extrañamente, en la nota no se dice que Zedillo no estuviera al tanto o no hubiera sido informado de las presuntas irregularidades de la campaña de Fox, sino que “no pidió a Fernández ocultar delitos”
El gobierno respondió con contundencia y prontitud poco vistas en este sexenio Detuvo a Fernández, lo sometió a un larguísimo interrogatorio y lo arraigó en una casa de seguridad de la PGR, donde hasta el viernes 28 de febrero se le impedía hablar libremente con los medios
Formalmente acusado de lavado de dinero, Fernández habría recibido, según versiones atribuidas al gobierno, 100 millones de pesos por entregar los documentos bancarios a Enrique Jackson
Dos fuentes bien colocadas en el gobierno de Zedillo cuentan otra historia: Jackson recibió los documentos de la Secretaría de Gobernación, cuyo titular, Diódoro Carrasco, las recibió, a su vez, del Cisen, dirigido entonces por Alejandro Alegre (hoy asesor de Guillermo Ortiz)
El expediente secreto
El espionaje sobre el financiamiento de la campaña foxista no fue la única intervención del Cisen en 2000 Se sabe, además, que el órgano de inteligencia del gobierno realizó intercepciones telefónicas a los miembros más prominentes del equipo de campaña, algunas de las cuales llegaron a los medios
Volcado hacia Labastida, el Cisen armó un expediente voluminoso sobre Fox y sus allegados, incluyendo su familia y destacados militantes panistas, en el que abundan datos personales y hasta íntimos: Fotografías de propiedades, copias de documentos oficiales (actas de nacimiento, pasaportes, credenciales de elector, trámites migratorios, certificados de estudios), información fiscal y predial, nombres de amantes, extractos de un borrador secreto del proyecto Milenium (el plan para llevar a Vicente Fox a la Presidencia, coordinado por José Luis González), certificados médicos todo salpicado de chismes, medias verdades y aun de mentiras obvias
Está escrito con tal descuido que a ratos parece deliberado Sin embargo, contiene información documentada que sólo pudo ser obtenida mediante el espionaje
El comportamiento del Cisen en la campaña de 2000 fue reconocido por su actual director, Eduardo Medina Mora, en julio de 2001
“La debilidad institucional del Cisen, producto de la ausencia de un marco jurídico apropiado que lo faculte, norme y acote su acción, no le permitió al organismo mantenerse al margen de solicitudes no apegadas a los temas propios de su función, ni evitar que la información obtenida fuere puesta a disposición de instancias o personas a las que no correspondía conocer los trabajos del centro”, dijo
Esa evaluación de Medina Mora fue apenas una muestra de la revisión del Cisen que anunció Fox al principio de su gobierno y que jamás se dio a conocer íntegramente
El investigador Sergio Aguayo, en su libro La Charola, complementó: “Las aseveraciones de Medina Mora permiten asegurar que, durante la campaña de 2000, el Cisen elaboró una (o más) copias extras del informe sobre intervenciones telefónicas para entregárselas a Francisco Labastida”
El documento obtenido por este semanario confirma que el Cisen se puso al servicio del llamado candidato oficial Empastado en negro, tiene unas 500 páginas y se titula Vicente Fox y Quesada Vida y obra El índice enlista los temas siguientes: “Datos personales”, “sobrenombres y razón”, “propiedades”, “datos relacionados con personas cercanas”, “deudas de las empresas” y “características esenciales de su personalidad”, entre otros
Sobre Marta Sahagún Jiménez, el documento atribuido al Cisen afirma: “Se sabe de una relación filial que ha surgido recientemente, que en la creencia popular ha sido señalada como la amante del gobernador, sin embargo, su relación es más cercana a la de hermanos (sic)”
De José Luis Reyes -originalmente considerado como procurador general de la República del nuevo gobierno-, el documento señala: “Se tiene conocimiento que un grupo de policías militares está realizando indagaciones en León, Guanajuato, en relación de posibles vínculos de José Luis Reyes Vázquez (exdelegado de la PGR), Elías Villegas Torres y Abdón Lara con grupos de narcotraficantes de Sinaloa, con el fin de financiar la campaña”
En cuanto a las características importantes sobre la personalidad del candidato presidencial, se le describe como “un individuo con criterio cambiante y advenedizo, en términos psicológicos se le considera un megalómano”
La “epopeya”
Al margen de controles, menguada ya la autoridad del presidente saliente, el Cisen actuó a sus anchas durante la campaña Igual se comportaba prácticamente todo el gabinete, incluidos los funcionarios más allegados a Ernesto Zedillo, como el secretario de Comunicaciones y Transportes, Carlos Ruiz Sacristán, quien acordaba ya con Francisco Labastida
-¿Qué se creen? ¿Creen que no me doy cuenta? -se quejaba Zedillo, en corto
Igualmente, Diódoro Carrasco era más el secretario de Gobernación del candidato Labastida que del presidente Zedillo En ese entorno, la investigación del Cisen sobre el oscuro financiamiento foxista se puso pronto al servicio del candidato Labastida
Por inútil que ese esfuerzo haya sido, al final acabó ensuciando -junto con el controvertido comportamiento de Amigos de Fox- un proceso electoral que, en su momento, se presumió ante el mundo entero como una epopeya ciudadana