El presidente abúlico

En estos días empezará a circular La Silla del Águila, la nueva novela de Carlos Fuentes, un experimento de ficción-política o política-ficción en el que el escritor construye un hipotético escenario del sistema político mexicano dentro de un par de décadas A lo largo de 250 páginas, con base en cartas que se intercambian los personajes, el autor los crea y recrea a la manera de mosaicos con los que el lector puede identificar, si se lo propone, a los protagonistas de una sórdida serie de episodios de la vida política nacional, algunos de ellos del pasado reciente y otros del México de hoy
En La Silla del Águila, Carlos Fuentes imagina el sistema político del México de 2020, encabezado por un presidente abúlico de origen panista, víctima de intrigas palaciegas y de su propia debilidad, e incapaz de tomar decisiones
Más que como ficción pura, La Silla del Águila, editado por Alfaguara, puede leerse como una versión novelada de algunos ensayos políticos del mismo Fuentes —e incluso de autores como Daniel Cosío Villegas y Jorge G Castañeda— o como una novela histórica en clave, referida al momento de mayor tensión en el sistema: la sucesión presidencial
Los protagonistas de la obra tienen apariencia ficticia y su entorno es futurista, pero parecen inspirados en personajes y situaciones del México de estos tiempos:
El presidente “Lorenzo Terán” y su equipo se parecen mucho a Vicente Fox y los suyos, quienes, a su vez, son similares a sus antecesores priistas (se parecen tanto al PRI, que, como en la canción, no pueden engañarnos) El Congreso y los partidos divididos de los que se habla en el libro son prácticamente los mismos de los que habla la prensa de ahora La trama de la novela es una réplica de las sucesiones de Echeverría o de Salinas, con todo y el reparto
Los partidos
La Silla del Águila presenta un cuadro de los partidos políticos enmarcado por la división, según el trazo de “Onésimo Canabal”, líder del Congreso:
El propio partido del presidente, Acción Nacional, se ha desmembrado en el ala ultrarreaccionaria y clerical, el centro democristiano y la izquierda panista asociada a la teología de la liberación El Partido Revolucionario Institucional se ha partido en ocho: el ala ultraderechista que pide orden y represión; los dinosaurios que se limitan a envejecer en el Museo de Historia Política Nacional; los tecnócratas neoliberales que mantienen encendida la llama de la Diosa Macroeconomía; los nacionalistas que ven en las reivindicaciones de soberanía la razón de ser del PRI; los populistas que prometen todo y no cumplen nada más las facciones agraristas, sindicales y burocráticas del viejo corporativismo cardenista
En vez de la aplanadora del antes llamado Invencible PRI, ahora hay ocho minipartidos en busca de la unidad perdida
Y a la izquierda, los verdes que son del color del dólar, los socialdemócratas que siguen el modelo europeo, los neocardenistas que quieren regresar a 1938, los marxistas de cuño leninista y los de profesión trotskista, más los que piden leer los escritos del joven Marx para proclamar “El marxismo es un humanismo”
El gabinetazo
La novela está escrita con base en el género epistolar Obligados por las circunstancias —cortadas, en el país hipotético de Fuentes, todas las vías de comunicación, sin teléfonos ni fax ni correo electrónico ni telégrafo—, los personajes se ven obligados a comunicarse a través de cartas y exponerse, dice uno de ellos, “al peor peligro de la política-polaca: dejar constancia por escrito”
En las cartas que se envían, los personajes se autorretratan o definen a otros, como lo hace la protagonista principal, “María del Rosario Galván”, por ejemplo, al repasar al gabinete:
—El secretario de Gobernación, “Bernal Herrera”, tiene experiencia, serenidad y sentido práctico Es consciente de que el orden tiene límites, pero el desorden carece de fronteras Su política de equilibrios consiste, pues, en evitar el desorden endémico y los males extremos que lo alimentan Herrera promueve tres clases de leyes: las que pueden practicarse, las que jamás se pondrán en práctica y las que le dan esperanza a la gente, practíquense o no, sean más para mañana que para hoy
—El secretario de Relaciones Exteriores, “Patricio Palafox”, es otro hombre experimentado, idealista pero práctico Entiende que somos vecinos de la única gran potencia y que podemos escoger a nuestros amigos, pero no a nuestros vecinos Palafox colabora dignamente con los gringos, pero es muy hábil para hacerles entender que México también es una democracia y debe hacerle caso a su propia opinión pública
—Al contralor de la República “Domingo de la Rosa” le dicen El Flamingo, porque no sabe sobre cuál pierna pararse, la derecha o la izquierda Como el gobierno del señor presidente es de Unidad Nacional, a veces hay que favorecer a los conservadores y a veces a los progresistas Lo malo es que unos y otros sólo son honrados en la oposición Apenas llegan al gobierno, fraternizan y se confunden en el antiquísimo mandato del pintoresco personaje de nuestro truculento pasado, el llamado Tlacuache Garizurieta: “El que vive fuera del presupuesto, vive en el error”
—El secretario de Educación, “Ulises Barragán”, es un desastre Dicen que es más mentiroso que un dentista y que su perpetuo e interminable monólogo tiene una sola virtud: vuelve catatónico a cualquier auditorio, cosa útil tratándose del Sindicato de Trabajadores de la Educación y sus 2 millones de temibles adherentes cuando se reúnen en el Auditorio “Elba Esther Gordillo”
—El secretario de Salud, “Abundio Colmenares”, lleva con cierta galanura y hasta fantasía su puesto Es un cachondo bien hecho y se aprovecha de su función para gozar con el pretexto de curar Todo un caso, bien simpático a veces
—El señor secretario de Agricultura, “Epifanío Aguirre”, anda en la política nacional desde tiempos de López Mateos y es famoso por sus predicciones sobre las cosechas y el clima: “Dependiendo de las lluvias, las cosechas este año pueden ser buenas, pueden ser malas o pueden ser todo lo contrario”
—Ese tipo con aire de pasmado es “Juan de Dios Molinar”, secretario de Información y Medios Míralo, que mal distribuido es el pobre Aire saturnino, ojos de tigre, sonrisa tímida, manos de carpintero y busto de tenor italiano ¡Qué cabrona puede ser la naturaleza! Y para colmo, la boca cerrada como un candado Es el retrato del estupor idiota y me da pena
Lorenzo Fox
El presidente, “Lorenzo Terán”, es descrito por la mayoría de los personajes —incluso por quienes se dicen sus amigos— como abúlico, desentendido de la realidad Su consejero “Xavier Zaragoza” le dice en una carta:
Han transcurrido pocos días de sus primeros tres años en la Presidencia y mi crítica sincera, señor presidente, es que usted es percibido como un hombre un poco abúlico No se le ve hacer Se le ve dejando hacer Conozco su filosofía Ya pasó la época del autoritarismo, cuando sólo la voluntad del presidente contaba
¿Qué ha sucedido con usted, un hombre puro que llega de la oposición a limpiar los establos de Augias? Sucede que es usted un Hércules demócrata que confía en la fuerza de la sociedad para hacer la limpia que el Hércules mítico hizo a base de trancazos, igual que ese divino Heracles, Jesucristo, limpió a fuetazos el templo de mercaderes
El jefe de gabinete, “Tácito de la Canal”, le recomienda al presidente que posea “el don imperial de la inmovilidad” y que deje que otros sean “buenas gentes”:
Usted no tiene derecho a serlo Este país se arrodilla ante el poder con respeto, pero no acepta la bonhomía, mucho menos la simplicidad ranchera
“Rosario” le reprocha al presidente su pasividad, “no tomar decisiones es peor que cometer errores”, al igual que el secretario de Gobernación:
No te engañes, Lorenzo Señor presidente: el país percibe tu pasividad como un defecto Has perdido autoridad, seamos francos Pero ahora, si te lo propones, puedes ganar, en cambio, el poder Gana la implacable batalla por la sucesión presidencial Lo que muchos consideran tu defecto, puede ser ahora tu virtud: toma el castillo sin despertar a los perros
El consejero convoca a su jefe a una presencia clara, serena y visible:
También le advierto, empero, sobre un liderazgo demasiado poderoso, que en vez de apuntalar la libertad democrática, la sofoque Haga usted lo que haga, considere que la Presidencia de la República es una pecera hecha de vidrios de aumento Pero haga lo que haga, hágalo bien Porque si fracasa, no será usted el peor mandatario democrático Será el último
Muerto el presidente, “Rosario” le recuerda a “Herrera”:
Lorenzo Terán fue un patriarca bueno Quizá demasiado bueno Nosotros lo hicimos Nosotros lo persuadimos para que dejara sus negocios en Coahuila y se lanzara como presidente de la sociedad civil ante la catástrofe de nuestra partidocracia, que no salva del desastre a una sola formación política en México () Fuiste tú el que actuaste Le presentaste hechos consumados al presidente Porque Lorenzo Terán, tan combativo en campaña, decidió ser una especie de santo estilita en el gobierno Trepado en una columna para servir solitariamente a Dios y dejar que la sociedad se gobernase a sí misma
En la misma circunstancia, el consejero “Zaragoza” formula preguntas perturbadoras:
¿Fue grande Lorenzo Terán? ¿Pudo serlo y no lo fue? ¿O fue sólo lo que siempre fue: un hombre decente, bien intencionado y —de mortis nil nisi bonum— sin verdadera inteligencia?
Y sentencia:
Su Presidencia no pasará a la historia Terán dejó que sucedieran las cosas porque ése era su credo demócrata Pero no pasó lo que él quiso que pasara Ve el panorama: vacíos de poder, cacicazgos arraigados, intrigas palaciegas incontroladas pero no la sociedad civil gobernándose a sí misma en un ambiente de tolerancia, respeto e iniciativa moral
El Anciano del Portal
Uno de los personajes más convincentes de La Silla del Águila es el “Anciano del Portal”, que es una evocación de Adolfo Ruiz Cortines: mañoso, magisterial, sentencioso, el anciano suelta frases con la destreza con la que los meseros del Café de la Parroquia dejan caer la leche al vaso:
—Hemos vivido con los ojos pelones, sin saber qué hacer con la democracia De los aztecas al PRI, con esa pelota nunca hemos jugado aquí
—¿Cómo no voy a sentir nostalgia del tranquilo pasado de nuestra dictablanda priista? Nuestros vicios eran en realidad nuestras virtudes Sin embargo, digamos que me resigno al cambio Siempre supe que algún día el sistema debía terminar Pero la pregunta sigue pendiente: ¿con qué sustituirlo?
—Es peligroso ser de verdad honesto en este país La honestidad puede ser admirable, pero acaba por convertirse en vicio Hay que ser flexible ante la corrupción () En México sólo debe haber un hombre honrado, el presidente, rodeado de muchos pillos tolerados y tolerables que a los seis años desaparecen del mapa político
—Creo en la ley de la compensación política Lo que doy con una mano, lo quito con la otra
—Nunca crea en lo improbable Sólo crea en lo increíble
—Cuando los coyotes aúllan, aúlla con ellos No vayan a creer que eres gato
—En las grandes batallas, después de los héroes, vienen los malosos
—En política, la mariposa del mediodía es el vampiro de la noche
—Mira volar a las palomas Allá detrás vienen los zopilotes