El beso al Anillo Papal
Carlos Monsiváis
A pesar del estado de salud, el Papa vendrá a México porque sacará fuerzas de su flaqueza (En Roma) lo vi un poquito malito Creo que todavía hay Papa para rato, por lo menos para un mes y medio, yo creo que sí, que es lo que necesitamos nosotros por lo menos (Obispo de Ecatepec, Onésimo Cepeda Nota de José Antonio Román y Javier Salinas La Jornada, 1 de julio)
Dios y el César
Los fariseos se retiraron e hicieron consejo para hacerle decir algo de que pudieran acusarlo Por eso le enviaron a discípulos suyos y algunos partidarios de Herodes
Éstos le dijeron: “Maestro, sabemos que hablas siempre con sinceridad y que enseñas el camino de Dios de acuerdo con la más pura verdad; no te preocupas de quién te oye ni te dejas influir por él
Dános, pues, tu parecer: ¿está permitido o no pagar el impuesto al César?” Jesús comprendió su maldad y les contestó: “Hipócritas, ¿por qué me ponen trampas? Muéstrenme la moneda con que se paga el impuesto”
Ellos, pues, mostraron un denario, y Jesús les dijo: “¿De quién es esta cara y el nombre que está escrito?” Contestaron: “Del César”
Entonces Jesús replicó: “Por lo tanto, den al César lo que es del César, y a Dios lo que a Dios corresponde”
Con esta respuesta quedaron muy sorprendidos Lo dejaron y se fueron
Evangelio según San Lucas
¿Alguien recuerda cómo era el carisma antes de los medios electrónicos?
s demasiado lo vivido, lo experimentado y lo escuchado durante los tres días papales A los que no disponemos de formación católica, y por tanto no tenemos entrada a la índole de sus emociones religiosas, nos es complicado o imposible establecer un ordenamiento distinto al que emana del Papa Juan Pablo II, de fragilidad visible y creciente y de muy obstinado ejercicio de los poderes emanados de la tradición y, ni modo, surgidos también de la modernidad que globaliza la fe y le imprime un sentido de masas que no habría tenido de otra forma
Las enfermedades de Karol Wojtila le han dado al viaje un filo de suspense, y han acrecentado su valor “Quiere tanto a México que no le hizo caso a sus padecimientos, y a las advertencias de sus consejeros”, repiten con voz de atrio en penumbras locutores y comentaristas (Ignoro cómo sea una “voz de atrio en penumbras”, pero no le va mal a estas notas un énfasis devocional) Y el 30 de julio a las ocho de la noche se cumple la promesa y se justifican los agolpamientos en las vallas, los millones (en verdad incuantificables) que integran las vallas y se entusiasman y lloran y lanzan vítores, el lujo casi místico de los poderosos ansiosos de verlo de cerca y ya alborozados con la visión que es recuerdo instantáneo (una escena del porvenir: “Respeta a tu abuelo, él vio a Juan Pablo II la última vez que vino a México”), el éxito y el fracaso de la logística, la conversión provisional de los Poderes de la República en una nave de iglesia desbordante de rezos protagónicos (“Te pedimos, Virgencita, que si no le quitas la envidia a mis vecinos, no impidas que me la manifiesten”), el papamóvil en su cuarta conquista del Anáhuac, los contingentes de blanco como una burocracia transformada en segundos en un ejército, la esperanza radiante en los semblantes (un hecho en el que se funden lo histórico y lo celestial), los guaruras imperturbables como rocas, las medidas de seguridad, los jóvenes que organizan las vallas, la preocupación reiterada y rítmica sobre la salud del Papa
En algunos medios eclesiásticos y en las publicaciones de izquierda se habla de papacentrismo, sin el énfasis que en el siglo XIX le dedicaban los librepensadores a la papolotría Lo de ahora es distinto, porque este Papa es el Viajero sobre la Tierra, es el mayor estímulo organizativo del catolicismo en un siglo, y es el verdugo de la teología de la liberación, es el convocador de las potencias políticas de la Iglesia (por antonomasia) y es el enemigo jurado del aborto (la eutanasia) (el control de la natalidad) (el empoderamiento eclesial de las mujeres) (la homosexualidad) (el condón) (el matrimonio de los clérigos) Y es también la persona que encarna a la perfección la definición mediática de carisma
“Qué astucia publicitaria del presidente Si nomás le da la mano ni quién se fije en el gesto/ ¿Y qué pasa si el beso es auténtico y le salió del alma?/ Pues qué astuta su autenticidad”
No obstante el cúmulo de posibilidades y de ofertas, en la Quinta Visita Papal una imagen política se impone sobre las demás, convertida en el eje de las discusiones, las críticas y las exaltaciones: el martes 30 de julio, en el Hangar Presidencial, el presidente Vicente Fox se arrodilla y besa el Anillo Papal El escenario es propicio para el golpe visual, y conjunta el gozo de los afortunados, la espera intensa de la llegada no del Acontecimiento (que ya tuvo lugar, porque para cada uno lo más singular no es la presencia del Papa, sino su inclusión entre los elegidos) y, por decirlo con otra mala metáfora, la metamorfosis del Hangar en la tilma al que la Visita regala su rostro de aflicciones A este Juan Diego colectivo lo integran el presidente, su esposa y sus hijos, el Gabinete Presidencial, los Poderes de la República (el Empresarial, el Legislativo, el Judicial, el Político), y todos los ganosos de la foto que a estas alturas equivale sobradamente al título de nobleza “No soy duque o conde o marqués, pero mírame, aquí estoy el Día que llegó el Papa”
El acto es lento porque el Papa sufre, pero en el tiempo mental transcurre con rapidez En el templete se acomodan tres sillas para el Papa, el presidente y doña Marta Sahagún de Fox El momento es eléctrico porque todos están al tanto de que es su última oportunidad de ver al Papa en México y de algo casi tan enorme, es el postrer instante de verse a sí mismos contemplando a este Papa Se tocan los himnos de México y del Vaticano y los rostros se moldean al exhibir: a) fe, b) solemnidad, c) alegría por lo que ocurre, d) tristeza porque la Visita dura tan poco tiempo, e) atesoramiento del paisaje
Es la hora de la bienvenida Pasan los Notables y saludan con deferencia, se concentran en la búsqueda de atención, se conmueven ante la importancia del acto casi duplicado por la importancia de los que ascienden al cielo del templete Y el presidente se inclina y besa el Anillo Papal
La acción no es un desprendimiento de la oportunidad, y de seguro se premeditó para volver irreversible el hecho No se trata de un saludo, sino del entierro de una tradición Vicente Fox es, sí, fundamentalista, porque el Estado laico le parece superfluo, y al respecto llegan tarde las encuestas, los debates, los artículos, las cartas a los periódicos, las preguntas (en la portada de La Jornada: “¿Y el Estado laico?”), los comentarios, las respuestas violentas a “los jacobinos”, las aclaraciones de la Secretaría de Gobernación, toda la algarabía en torno de un reconocimiento de jerarquías El presidente no está interesado en discutir sobre “babosadas”, para él, y el Beso al Anillo es una declaración de intenciones, lo trascendente es la incineración de las tradiciones republicanas
Por supuesto, el saludo genuflexo y el olvido del César de lo que es del César no agotan las posiciones del gobierno Don Vicente se atiene a su estrategia de siempre, la que le viene de su admiración por los cristeros, la que le obligó a la flexibilidad mínima cuando buscaba el Voto Útil, la que lo conduce a este golpe de mando en el Hangar De algo está seguro: los mexicanos, para ir adelante, debemos unirnos en torno de lo esencial, lo que en el contexto resultan ser la Virgen de Guadalupe, el Papa y Juan Diego (Jesucristo ya tendrá su oportunidad): Y los ajenos a este culto, en el fondo o no tan el fondo, carecen de patria en la perspectiva de Fox No en balde se grita en las calles, unificando la identidad: “¡Somos católicos! ¡Somos mexicanos!” ¿Y los 15 o 20 millones que no lo son y cuentan con documentos que ratifican su pertenencia a la República? Que se esperen a una disculpita demagógica del Santo Señor Gobierno, si bien les va
¿Exagero? Sí, si para validar mi hipótesis se requieren explicaciones coherentes del gobierno, pero eso resulta inconcebible: un gesto, si se traduce, se vuelve estatua de sal (lo bíblico, aunque venga de un libro, también es susceptible de convertirse en metáfora religiosa de hoy) Fox besó el Anillo Papal con tal de concentrar en un movimiento el sentido de su vida, su amor por la Santa Madre, su terquedad política, su furia ante las críticas, su gozo al viajar, su carencia de dudas En el beso reverente de Fox se concentran su sentido misional y su júbilo ante la Historia liberal que —de eso presumiría de interesarle las alegorías— arde a sus pies
Me explico: no digo que el presidente Fox se haya propuesto expulsar de la nación a protestantes, esotéricos (los otros esotéricos, sin prestigio social), judíos, budistas, Testigos de Jehová, espiritistas, agnósticos y ateos En rigor, lo obvio es su propósito central: hacer que México transite de un país de mayoría católico a un país católico con la consiguiente exclusión masiva de los menos, que de cualquier modo son muchos ¿Por qué lo hizo? Una explicación demasiado áspera es la que proporciona doña Xóchitl Gálvez, encargada de la Oficina de Atención a los Pueblos Indígenas: “Es mejor no esconder las emociones Siento que hay momentos en que las emociones son superiores a la parte racional del Jefe de Estado” (Reforma, 1 de agosto de 2002) Si no se atiende a una perspectiva tan estricta, es mejor escudriñar a primera vista (en este caso no hay contradicción) los pronunciamientos del presidente Fox:
Lo que se vivió el día de la llegada del Pontífice y ayer es la entrega total, es la convicción de lo que hacemos (1 de agosto) Esta visita nos deja compromisos de trabajar unidos por los más pobres, por los marginados, por los excluidos del desarrollo Y hoy tenemos ya un santo, un santo indígena, Juan Diego, que sin duda será también inspiración y motivo de fortaleza para todos los mexicanos (2 de agosto)
Sobre advertencia no hay engaño De manera literal, el presidente pone a todos los mexicanos bajo la advocación y el ejemplo de San Juan Diego ¿Quiso decir eso? Cómo saberlo si sólo dispongo de sus palabras ante cámaras y micrófonos, pero es casi seguro que lo que dijo es lo que quiso decir, porque no presupone mexicanos ajenos a su éxtasis de catecúmeno No le importa lo que pensemos de sus palabras los no adscritos a su doctrina A él le urgía enderezar el rumbo del país maleficiado por Juárez, los liberales, los revolucionarios, los izquierdistas, y, para lo que valga constitucionalmente, le urgía sinceramente:
Estamos viviendo una revolución de espiritualidad (La visita papal) nos da tanta energía, tanta esperanza para salir adelante que después de esta ceremonia no nos va a faltar a los mexicanos espiritualidad, valores, energía, para completar nuestra lucha por construir una gran nación
Lo reiterativo es, a estas alturas, lo innegable El presidente de los mexicanos acepta a todos a condición de que hagan suya la revolución de espiritualidad encabezada por el Papa Y allí está otro ejemplo: su declaración al salir de un encuentro con el gobernador de Chiapas, Pablo Salazar, de religión presbiteriana:
—¿Esta comida se puede considerar un gesto simbólico hacia los evangélicos, ahora que está el Papa en México?
—No es para tanto, no, no, no (Reforma, 1 de agosto de 2002)
“Qué bonita es la venganza cuando Dios nos la concede”
Así que no se trata sólo del beso al Anillo Papal, aunque esto sea suficientemente grave al transformar una ceremonia de bienvenida a un Jefe de Estado en una velada religiosa Se trata de rectificar el rumbo laico, y en prueba de lo anterior allí están las declaraciones del secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz, en el Hangar Presidencial:
—¿Qué le pedirá usted al Papa?
—Bendiciones, muchas bendiciones
—¿Para qué?
—Para mi familia y para el país
—¿En verdad las necesitamos?
—Claro que sí
—¿Y para la economía?
—También las necesitamos (El Financiero, 31 de julio de 2002)
En las defensas (inútiles, porque la causa del presidente exige no otorgar explicaciones) se insiste en calificar de espiritualidad lo diplomático Véase el falso malabarismo en el trapecio a ras del suelo del gobernador de Nuevo León, Fernando Canales Clariond:
El beso del presidente al anillo papal responde a un México nuevo donde no hay tapujos ni falsos pudores La actitud del presidente representa que es un hombre católico que reconoce en el ámbito espiritual la autoridad del Santo Padre, no hay nada de qué extrañarnos, es algo que siempre ha existido (Reforma, 1 de agosto de 2002)
Y la prisa por arribar al puerto anhelado por la jerarquía católica, la educación religiosa en las escuelas públicas, se expresa a través de los buenos servicios del “nuncio presidencial” Afirma Fernando Estrada Sámano, embajador de México en el Vaticano: “La decisión del presidente representa una opción personal totalmente aceptable, es recomendable abrir en el país la discusión sobre el concepto de laicidad” (Reforma, 1 de agosto) No, señor embajador, sujetar a todos los mexicanos a la emulación de San Juan Diego no es “una opción personal totalmente aceptable”, ni tiene sentido recomendar la discusión sobre laicidad a partir de un (irrepetible) fenómeno de masas ¿O cuántos millones conduciría a la calle y al paroxismo el cardenal Norberto Rivera? ¿Serían los suficientes para debatir la educación laica?
El clero católico apoya siempre y cuando lo ocurrido sea una parte mínima de lo que debe suceder Por eso, Felipe Arizmendi, obispo de San Cristóbal de Las Casas, da por sentado lo que pregonan los guías espirituales de la élite, el Opus Dei y los Legionarios de Cristo: la pertenencia de los muy ricos al catolicismo integrista:
La Iglesia católica reconoce la valentía de Vicente Fox al participar en eventos religiosos, besar la mano de Juan Pablo II y desafiar al Estado laico Se creía que las autoridades no participan en eventos de esta magnitud, pero Fox ha roto con este tabú Ahora tiene que empujar una revisión de nuestras leyes En estos eventos se aprecia la diferencia entre la actual administración y los sexenios anteriores Ha manifestado (Fox) su propia fe, ha participado en los eventos públicos, algo que no se veía antes; obviamente esto acarreará críticas de los enemigos de la Iglesia y de gente que no comulga con el catolicismo Siento que Fox está impulsando cambios, pide que se legisle para que se respete la religión de las autoridades (Reforma, 1 de agosto de 2002)
Así que la religión de las autoridades es forzosamente la católica
“Estamos negociando con el Cielo un Tratado del Libre Tránsito de Almas”
A la protección, que no a la defensa, del Beso al Anillo y declaraciones subsiguientes, acuden los funcionarios del régimen, para empezar el secretario de Gobernación, Santiago Creel, el 31 de julio:
Creo que por vez primera estamos dando paso a una nueva era en la que la simulación ha terminado, éste es el nuevo México, el México de la verdad, el México donde cada mexicano va a poder profesar la creencia que mejor le parezca, ese México por el cual hemos venido luchando y aspiramos en este México democrático No hay nada qué reprochar en el beso al Anillo Al contrario, creo que por vez primera estamos dando paso a una nueva era en la que la simulación ha terminado
El secretario Creel no ha sido nunca un estudiante aplicado en Historia de México, de otra manera se habría percatado del error y de las erratas de su gran descubrimiento Desde 1860 (eso tiene que ver con el siglo XIX), el México de la Verdad está autorizado por la Constitución de la República (un documento que incluso circula en las secretarías de Estado) a profesar la creencia que mejor le parezca Y si de simulación se trata, ¿qué mayor y más amena simulación que hacer pasar por visita de Estado la convocatoria a un besanillos en el Hangar Presidencial? Pero los funcionarios de todos los mexicanos, al verse criticados en la imposición a las leyes de sus creencias, reaccionan con grave enojo Ahí, el subsecretario de Gobernación, Francisco José Paoli Bolio:
También quedaron sepultadas las discusiones triviales sobre el beso del Anillo Papal del presidente Fox, promovidas por representantes de grupos de jacobinos trasnochados La pobreza de las argumentaciones sobre la presunta violación de la Constitución y la afectación de la soberanía se escucharon anacrónicas y grotescas La concurrencia (en la visita papal) de las distintas posiciones en función de los valores superiores de México, la identidad fortalecida, para ser por mucho tiempo más a la manera mexicana, se reportó al mundo como una gran señal prometedora de tiempos mejores (En el artículo intitulado Anclaje de valores en la quinta visita del Papa El Universal, 2 de agosto de 2002)
Muy combativo el subsecretario: jacobinos trasnochados la pobreza de las argumentaciones se escucharon anacrónicos y grotescos Y, además, el catolicismo fundamentalista fortalece por mucho tiempo más a la “manera mexicana” ¿De modo que los no católicos tienen un hueco anacrónico y grotesco en donde debería aparecer la Identidad? ¡Oh, dioses paganos! Otro subsecretario de Gobernación, Javier Moctezuma Barragán, entra al quite o suple al protomártir (No logro ajustar mi lenguaje), y cobija bajo sus alas jurídicas el Beso al Anillo: “Es y fue una expresión espontánea calurosa, animada por una fe católica La asistencia (de Fox) a la ceremonia del martes 31 fue a título personal, y si besó el anillo del Papa fue para no verse inamistoso o poco cálido” (La Jornada, 2 de agosto) Conque: 1) El presidente de la República va a una ceremonia oficial de bienvenida de un Jefe de Estado, a título personal ¿Se le olvidó la investidura?, y 2) Todos los demás saludadores del Papa, al no besar el Anillo, ¿se volvieron inamistosos y poco cálidos?
Tal vez sería mejor que no explicaran, o que tan claridosamente como Patricio Martínez, gobernador priista de Chihuahua, quitaran de su lugar a la Constitución para poner a Dios:
La Constitución no dice en ninguna parte que los políticos debemos negar nuestro credo religioso Tenemos la libertad que Dios nos dio para profesar una religión, y en este caso no veo po r qué hacer un problema político o un conflicto diplomático Hay que ver las cosas desde un lado amable (Reforma, 2 de agosto)
La Gente, la Calle, las Bendiciones
Si las personas distribuidas en las calles de la ciudad durante tres días son 11 millones o son más o menos 5 millones, no es lo primordial Lo valioso es el fervor, la gana de arrebatar con la mirada un recuerdo perenne, que lleva a esperar cuatro, seis, 10 horas en condiciones muy inhóspitas A su modo, los testigos del Gran Viajero son peregrinos que no se mueven de su sitio y que, en los centímetros a su disposición, caminan hacia Chalma, El Tepeyac, Lagos, Compostela, Lourdes, Fátima, y que a veces —en el orden simbólico repartido en rostros simultáneamente afligidos, aburridos y alegres— se movilizan sin avanzar un centímetro, mientras desde el apretujamiento andan de rodillas o se colocan las pencas de nopal de las generaciones supliciantes, o atienden a sus televisores pequeños y sus radios y sus walk-man, o conversan y le dan vueltas al tema del Papa débil en lo físico y poderoso en lo espiritual y su inmenso amor a México, muy posiblemente el país que más quiere después de Polonia, ya que de seguro luego de la Virgen Negra, la de Guadalupe ocupa el sitio central en el altar íntimo de su Santidad
La fe se desborda y es un espectáculo único y es algo más que un espectáculo, es el sentido profundo que alienta en muchas existencias, no porque en la inmensa mayoría de los casos se use la fe para normar la conducta, sino porque es el depósito último donde se confunden las tradiciones familiares y sociales, los momentos de crisis y de angustia, las expectativas a partir de la muerte, las sensaciones de trascendencia, todo lo que no atrapan las palabras, todo lo que traspasa los conceptos En primera y última instancia, esto es muy respetable, porque de esto se hace la sustancia de los sueños, y de las compensaciones psíquicas y de la fe misma, cuyo grado de autonomía pertenece a lo incognoscible La entrega al Papa es un hecho radical y muestra la disponibilidad de millones de seres, y es una lástima que los políticos hayan aprovechado estos días queriendo imponer sus ansias de teocracia
Ni venceréis ni convenceréis








