Mentiras y disculpas
Para el presidente Fox y su equipo de colaboradores, la pasada fue una semana para olvidar
Empezó con la vergüenza de verse sorprendidos en la mentira, siguió con el revés que les propinó la Suprema Corte al rechazar la privatización eléctrica disfrazada y concluyó con el regaño que les asestó el magnate Carlos Slim
Las faltas a la verdad cometidas desde el poder no son anécdotas No pueden borrarse con una vergonzante petición de disculpas Lo que ocurrió a raíz de la difusión de la grabación hecha por Fidel Castro en un acto, por cierto, violatorio de toda ética, va más allá del incidente en sí
La máscara con la cual Fox llegó a Los Pinos se vino abajo De alguna forma, el conjunto de promesas, compromisos y ofrecimientos, a través de los cuales el candidato panista ganó la mayoría de los votos, se convirtió en una gran mentira El presidente y su equipo de trabajo tendrán que demostrar que son capaces de superar la desconfianza que ya traen a cuestas
Vicente Fox estaba por comenzar el último año de prepa en León (colegio Lux, de los jesuitas), cuando Fidel Castro tomó el poder en Cuba Cuando el dirigente barbado adoptó el socialismo como principio organizador de su revolución, enfrentó una invasión auspiciada por Washington y libró la crisis de los cohetes, Fox echaba cascarita en la Ibero y, de vez en cuando, asistía a clases (Él mismo ha admitido que estudió administración de empresas “por vago, porque había más horas libres más tiempo para el dominó”) En el momento en que Cuba era echada de la OEA, incompatible su régimen con la democracia representativa (la de Somoza, Duvalier, Strossner), Fox se adiestraba para ingresar en Coca-Cola
Allí adquirió su conocimiento político más importante y único, la prevalencia de la imagen sobre la sustancia, el hábito de actuar conforme lo dicte el mercado El lance de este lunes 22 de abril, cuando apareció ante el público como solicitante de favores mezquinos y también como mentiroso, fue finalmente evaluado positivamente por él mismo, al conocer las encuestas Aunque frente a una porción muy importante de sus gobernados la credibilidad presidencial había quedado lastimada, si al final resultan ser más los que lo apoyan, la causa del descrédito pierde para él importancia
Es imaginable que, si no es una práctica habitual de ese y todos los gobiernos, Castro hubiera ordenado grabar su conversación del 19 de marzo en cuanto Fox le pidió que la conversación fuera privada La solicitud anunciaba un contenido interesante, cuyo registro no había que dejar a la memoria, no necesariamente fresca en un hombre nacido en 1926 y con la mente asaeteada cotidianamente desde medio siglo atrás Allí estaban, unidos por el hilo telefónico y sólo por eso, no obstante las expresiones de amistad que ambos declamaron, dos hombres de biografías contrastantes hasta el extremo, situados en pie de igualdad por la historia Uno había encabezado un movimiento revolucionario que dio libertad a Cuba y luego la trocó por la satisfacción de sus necesidades más apremiantes El otro, llegado a la política en vísperas del derrumbe del campo socialista, ayuno de formación ideológica, capaz, sin embargo, de capitanear el movimiento que arrojó del poder al PRI después de siete décadas
No había razón para que, aun considerando el peso de su trayectoria, Fox reverenciara a Castro No había tampoco, sin embargo, motivo para que lo subestimara Y eso hizo el presidente mexicano Formular al dirigente cubano las peticiones, al mismo tiempo candorosas e insolentes, que le asestó, sólo podía hacerse desde una posición arrogante, que pretendiera a Fidel necesitado de presentarse en Monterrey a todo costo Fox subestimó la astucia de Castro, la conciencia siempre alerta de quien se sabe en riesgo permanente, riesgo de todo género Supo Castro que se trataba de pedirle que no viajara a México y advirtió a Fox que eso, no Con sonrisa nerviosa, Fox implicó que no llegaría a ese extremo pero sí a modalidades semejantes
Entre rodeos y digresiones, Fox pidió a Castro: 1) no hacer declaraciones sobre el episodio de la embajada, la minicrisis suscitada por un ambiguo, desaprensivo o impertinente (o todo a la vez) anuncio del canciller Castañeda sobre las puertas de México, abiertas para los cubanos; 2) no agredir a Estados Unidos ni a Bush, una petición que, si no fue a su vez solicitada por esas eventuales, pobres y desvalidas víctimas de la agresión cubana, tuvo toda la apariencia de una intermediación en exceso solícita con el peticionario original; y 3) que llegara lo más tarde posible y se retirara cuanto antes, para no complicarle el viernes: vienes el jueves y te vas después de comer Eso sí, lo alentó para que aceptara este comprimido programa con un aliciente poderoso: estaría sentado junto a Fox
Castro cumplió lo ofrecido: llegó tarde el miércoles 20, no habló de la minicrisis de la embajada, no agredió al ausente (pues Bush, seguramente por un llamado telefónico semejante de Fox, ése no grabado porque ambos son personas decentes, retrasó su llegada para no coincidir con Castro en la conferencia regiomontana) y se retiró temprano el jueves 21 Sólo que introdujo dos morcillas en el guión dictado por Fox: eligió no compartir con su interlocutor el cabrito ofrecido por el gobernador Fernando Canales y no se limitó a hacer mutis, sino que generó un escándalo al sugerir que se le había impedido participar en toda la Cumbre y por eso se retiraba
En vez de manifestarse satisfecho porque Castro no le complicaría el viernes, y, en consecuencia, se aseguraba el bienestar de su convidado principal, pues Bush quedaba a salvo del mal momento en que sus pasos se cruzaran con los de Fidel, Fox se mostró irritado Y perplejo, pues una y otra vez aseguró ignorar por qué el líder cubano se había retirado Ocultó que él mismo lo había pedido, e hizo que se percibiera el gesto del gobernante de Cuba como si sólo fuera un berrinche, un acto de mal tono
Vino después el anuncio del voto en Ginebra, y el voto mismo Y entonces, llevado por el despecho, declarando implícitamente que por aquellos actos habían dejado de ser amigos y, en consecuencia, no estaba ligado ya por el compromiso de confidencialidad, Castro divulgó el contenido de la conversación Tras oírla o leer su transcripción quedaron claras dos cosas: la insolencia de las peticiones y la mentira de un presidente que insistió en asegurar que no sabía la causa de una actitud que él había solicitado
Fox no cree que haya engaño Tan autoindulgente como suele ser, pidió perdón a quienes crean lo contrario Él, por su parte, se considera satisfecho, incapaz de preguntarse y menos aun de aceptar si se comportó por debajo de sus deberes de jefe de un Estado soberano que condiciona la visita de un huésped, convidado no por él, sino por las Naciones Unidas
Y es que Fox carece de conciencia del Estado No ha tenido ocasión de forjarla Para él, el episodio relevante en política es ganar elecciones, como antes en su actividad empresarial lo importante era ganar clientes En ambos terrenos, la calidad del producto es de menor rango que la imagen que proyecta Si ésta es aceptada por el público, no hay de qué preocuparse
Ocultar la realidad es algo que a Fox le viene de familia Cuando en los años treinta su padre José Luis Fox Pont percibió el peligro de una afectación agraria, hizo como que vendía sus propiedades Las ventas fueron formalmente válidas, pero no alteraron la administración de los ranchos, siempre en manos de quien permaneció como verdadero dueño y las recuperó en 1949 y 1951 para que figuraran como propiedad de sus hijos José Luis y Vicente, menores de edad entonces La casa del rancho de San Cristóbal, donde solía descansar los fines de semana el presidente, tiene también una historia peculiar: Fox recibió en donación de su hija Ana Cristina el predio donde se alza la casa, que la joven, sin ingresos propios conocidos, había adquirido en 300 mil pesos en julio de 1998
La transparencia, a menudo en boca de Fox, es entendida de modo peculiar por el presidente Asegura que, lejos de haber engaño en ocultar su conversación con Castro, hubo allí transparencia De seguro opina lo mismo de la última etapa de su participación en los negocios familiares Cuando se dedicó a formalizarlos, en 1981, constituyó no sociedades mercantiles (anónima o de responsabilidad limitada, que son las más usuales), sino sociedades de producción rural que tenían prioridad en la obtención de crédito al campo Una de esas sociedades seguía vigente en el año 2000, cuando se hizo público que empleaba mano de obra infantil, práctica prohibida por la ley
No obstante que al convertirse en gobernador de Guanajuato, el 26 de junio de 1995, Fox anunció su separación de las empresas que compartía con sus hermanos, todavía figuró en operaciones posteriores Firmó en diciembre siguiente, como obligado solidario en la obtención de un crédito de Serfin a la empresa Congeladora Don José, en cuyo Consejo de Administración figuraba como secretario También constituyó hipoteca sobre un bien de su propiedad, como garantía en la misma operación El importe del crédito, millón y medio de dólares, creció hasta casi 2 millones por insolvencia En junio de 1998, cuando Fox además de gobernador era ya precandidato presidencial, el crédito fue reestructurado y convertido a pesos Otros lances bancarios de los Fox fueron referidos por la revista Milenio, a la que el irritado gobernador de Guanajuato cambió de nombre, llamándola Miliévano, para denunciar que seguía los dictados de Liévano Sáenz, secretario del presidente Zedillo Su convicción sobre la calidad de esa publicación duró poco: firmó una retractación pública Fue la primera vez que pidió perdón por un desliz
Ese rasgo de su formación católica se repetiría durante su campaña electoral y ahora mismo Dos días antes de las elecciones pidió perdón a Diego Fernández de Cevallos, con quien ha mantenido una tensa relación desde siempre Un mes más tarde, pidió perdón a los magistrados del tribunal electoral federal, cuando le entregaron la constancia de su elección, y meses después de que llamó “marranada” a la decisión de ese órgano de impedir la impresión de su retrato en las boletas electorales Ahora ha pedido perdón por haber engañado a la opinión pública sobre la actitud de Castro al marcharse de Monterrey
Fox y Castro se conocieron el 22 de febrero de 1999, cuando el gobernador de Guanajuato visitó la isla, al frente de un grupo de empresarios, y volvió cautivado por Fidel Aunque ya presidente ha considerado correcto repudiar a las dictaduras, los gobiernos autoritarios le causan admiración Llegó a decir que Alberto Fujimori era uno de sus políticos favoritos Tanto elogió a Castro que en una comida celebrada en el domicilio del diario Reforma meses después, se produjo un acontecimiento insólito: un activista de derechos humanos, Sergio Aguayo, sugirió a Fox moderar su entusiasmo por Fidel, por sus prácticas en esa materia
Y es que Fox se guía por las impresiones a primera vista Carece de información histórica y filosófica para comprender los acontecimientos en su entorno y su significado Se ha generado excesiva chacota por su ignorancia literaria, al hablar de las novelas de Octavio Paz o al leer Borgues donde decía Borges, ¡y en un discurso ante académicos de la Lengua! Pero se repara menos en que no ha cargado su conciencia con el equipaje requerido para gobernar No le interesó la política durante mucho tiempo Mientras su amigo y después compadre José Luis González leía al menos la revista Siempre!, cuando ambos recorrían Tamaulipas al servicio de Coca-Cola, Fox mataba el tiempo leyendo prensa deportiva o de nota roja Quizá también se enteraba de chismes de la farándula Tal vez allí se formó su idea de que María Félix impulsaba el cambio democrático en México
Él mismo, por lo pronto, estaba lejos de dedicarse a semejante faena Ajeno por completo a la política, cuando sus responsabilidades en Coca-Cola crecieron y lo llevaron a participar en reuniones gubernamentales, quizá se ausentaba mentalmente de ellas Sólo así se explica que en sus memorias hable de los actos “ridículos de Echeverría cuando llegaba con todo su gabinete y Rosa Luz Alegría Nos tenía durante dos horas a por lo menos 250 empresarios escuchando una sarta de babosadas Al final del encuentro, Rosa Luz era la encargada de hacer un resumen de la sesión; eso sí, era brillante además de guapota y dicharachera para elaborar síntesis sin haber anotado nada” Obviamente, no era Echeverría sino López Portillo De oír esta corrección, Fox la pasaría por alto, pues pertenece al género de los desdeñosos que increpan a sus correctores: ¡Se entendió, ¿no?!
Cuando se le invitó a militar en el PAN y a ser candidato a diputado, preguntó qué era eso, qué hacían los diputados Se le catequizó rápida y elementalmente, porque era preciso aprovechar sus innegables dotes de liderazgo Las había mostrado durante su ascenso en Coca-Cola, y luego, de regreso a León, en el ámbito empresarial: pronto era vicepresidente de la asociación de industriales de Guanajuato Y era tesonero también: cuando aceptó ser candidato a diputado, anunció a Manuel J Clouthier que triunfaría y después sería gobernador y presidente de la República Ya entonces no tuvo que preguntar cuáles eran las funciones correspondientes
El alto vacío, lo llamó Porfirio Muñoz Ledo luego su aliado y hoy colaborador cuando era su contendiente por la gubernatura guanajuatense Pero eso pareció ser sólo un juicio de intelectual; parecía no importarle a la gente, que votó por él una vez tras otra, cada vez en ámbitos más dilatados
Cuando echó de Los Pinos al PRI, comenzó a hacerse evidente la diferencia entre ganar elecciones y gobernar Anunció su disposición a someterse al Congreso, y a poco andar, vetó una ley Fue el comienzo de su mal trajinar con senadores y diputados Cuando fue derrotado en su propósito de llevar a la Constitución los Acuerdos de San Andrés Larráinzar, sea porque practica un doble lenguaje o porque no calibró la importancia del revés legislativo, aplaudió al Senado que rechazó su iniciativa
Olvidadizo de ese gesto de gratitud inmerecida, ese mismo Senado le impidió una vez salir de México Fue la gota que colmó el vaso (la que lo derramaría se depositó poco después) en el complicado campo de las relaciones exteriores Los senadores, aun alguno que otro panista, abominan del canciller Pero lo último que haría Fox sería desprenderse de Jorge G Castañeda Opera con precisión un propósito central del presidente, que es actuar en consonancia, sin discrepancia alguna con Estados Unidos Proveniente de raíz estadunidense, festejador del Thanksgiving day, ejecutivo de la empresa que simboliza el american way of life, el presidente Fox, que no por ello es menos mexicano que cualquiera, mantiene, sin embargo, una sintonía con Washington para conservar la cual pagará cualquier precio








