pederastia sacerdotal: nombres, lugares, situaciones…

Pederastia sacerdotal: nombres, lugares, situaciones
Felipe Cobián, Julio César López y Rodrigo Vera Foto: OctavioGómez
Angustiados por lo que ellos mismos definen como las tribulaciones de la carne, sacerdotes católicos han caído en la tentación como a la tentación de encubrirlos han cedido las autoridades eclesiásticas, con un saldo generalizado de impunidad En estos días, el Vaticano enfrenta el escándalo irrefrenable surgido en diócesis de Estados Unidos por los casos de abusos sexuales cometidos en contra de menores, en tanto la Iglesia mexicana se ve obligada a reconocer que el mismo tipo de deshonestidad se da entre algunos de sus ministros Corresponsales, reporteros y analistas de Proceso ofrecen en estas páginas el resultado de una investigación sobre la incidencia de la pederastia sacerdotal, que por igual se extiende a otras religiones
En México, ministros de culto —tanto católicos como de otras iglesias— han cometido delitos de pederastia durante los últimos años Protegidos por sus superiores jerárquicos, algunos de ellos gozaron de impunidad A otros, en cambio, se les castigó con la cárcel, el exilio o la suspensión de su ministerio sacerdotal     
        
La mayoría de estos casos, sin embargo, no se hubiera conocido de no ser porque los familiares de las víctimas —sin importarles la vergüenza ni las represalias— decidieron denunciarlos ante las autoridades judiciales
En el estado de Jalisco se han documentado tres casos de curas pederastas Dos de estos sacerdotes fueron encarcelados y el otro escapó sin dejar pistas
Éstas son sus historias:
El primer caso ocurrió en 1996, en Guadalajara Las familias de tres niños denunciaron que sus hijos fueron ultrajados sexualmente por el sacerdote católico Heladio Ávila Avelar, responsable del templo La Transfiguración del Señor, del Sector Libertad
En sus declaraciones ministeriales, el acusado admitió que abusó sexualmente de los niños cuando iban a visitarlo a su casa, cercana a la parroquia
En julio de ese año, al padre Ávila se le dictó orden de aprehensión Y se le envió al Centro de Readaptación Social de Puente Grande En febrero de 1999, fue sentenciado a 15 años de prisión y, además, fue suspendido de sus funciones eclesiásticas
A principios del año pasado, un grupo de policías de Tamazula realizaba un rondín nocturno por las rancherías aledañas Al filo de la medianoche, se toparon con un automóvil sospechoso, estacionado cerca de la carretera Dentro del vehículo vieron a un adulto acariciando a un menor, de 12 años, que estaba en paños menores
El adulto resultó ser el párroco de Tamazula, Leopoldo Romero, sacerdote procedente de Tamaulipas, de 54 años de edad El niño fue entregado a sus familiares Y el cura fue llevado ante el Ministerio Público y encarcelado por intento de violación
El 20 de abril de ese año, el asunto fue recusado por el Juzgado de lo Criminal de Ciudad Guzmán El abogado defensor logró que se le cambiara el delito de intento de violación por el de corrupción de menores Finalmente, el padre Romero quedó libre bajo fianza Y la Iglesia lo internó en el Instituto Alberione, de Guadalajara: el centro de rehabilitación del episcopado, donde se da asistencia médica, psicológica y espiritual a los sacerdotes
A finales de 1998, llegó a Guadalajara el sacerdote estadunidense Thomas Kane Ahí fundó y dirigió el instituto de inglés Worldwide Teachers Institute of Guadalajara Kane nunca se presentó como sacerdote, sino como doctor graduado en la Universidad de Harvard
Pero en febrero de este año, el periódico El Informador descubrió que Kane era realmente un sacerdote católico que había llegado subrepticiamente a Guadalajara, después de haber sido acusado en su país de actos de pedofilia, por lo que se vio obligado a pagar más de 40 mil dólares
Anteriormente, el periódico The Boston Globe ya había publicado la vida secreta de Kane y alertado sobre la posibilidad de que se hubiera refugiado en México Kane desapareció de Guadalajara El actual administrador de su instituto de inglés, Fabián Rodríguez, explicó que dejó la ciudad para tratarse serios problemas de bronconeumonía
Quedó la sospecha de posibles abusos sexuales de Kane, en Jalisco La arquidiócesis de Guadalajara dijo que nunca tuvo conocimiento de la estancia de ese sacerdote en la ciudad
El cardenal Juan Sandoval Íñiguez, arzobispo de Guadalajara, se refirió así a los curas pederastas y al escándalo que últimamente han provocado:
“Estos ventarrones violentos los manda o los permite Dios para sacudir el árbol, para que caigan las hojas secas y se purifique su Iglesia”
“Problemas de salud”
En 1997, en Tehuacán, Puebla, el sacerdote católico Nicolás Aguilar, párroco de San Nicolás Tetinzintla, fue denunciado penalmente por ser responsable de cometer abusos sexuales, en agravio de por lo menos 60 menores de edad de ambos sexos, quienes estudiaban catecismo en su parroquia, y cuyas edades fluctuaban entre los 11 y 13 años
Los abusos se descubrieron cuando dos de los menores confesaron a sus padres los ilícitos Después, otros niños confirmaron los hechos De acuerdo con la averiguación previa 3497/997/DRZS, a los menores se les realizaron análisis psicológicos y proctológicos, mediante los cuales se les encontraron indicios de “abuso sexual y manoseos”
Según el Departamento de Investigaciones sobre Abusos Religiosos (DIAR), que atendió el caso, la diócesis de Tehuacán defendió al sacerdote con el argumento de que “tenía problemas de salud”, y la única sanción que se le aplicó fue cambiarlo de parroquia
Padre prolífico
En noviembre de 2001, el DIAR recibió la queja de un matrimonio que denunció al sacerdote José Arturo Mandujano Tinajero, encargado de la parroquia Secretísimo Corazón de Jesús, de la colonia Reforma Constitucionalista, en Iztapalapa El matrimonio trabajaba en la casa parroquial en labores de limpieza, hecho que le permitió al sacerdote abusar sexualmente de la hija del matrimonio, una menor de edad
La adolescente resultó embarazada de Mandujano Tinajero Y tuvo un hijo apenas en marzo pasado Pese a que la familia estaba dispuesta a denunciar penalmente al sacerdote, finalmente se retractó por vergüenza y temor a represalias Las autoridades eclesiásticas estuvieron al tanto del caso, por lo que decidieron trasladar al cura —quien ya anteriormente había tenido hijos con otra mujer— a la parroquia de Cristo Rey, también en Iztapalapa
Casos reservados
En mayo de 1992, en San Cristóbal de las Casas, el semanario La Noticia reveló que el joven Mauricio, así como dos hermanos (cuyos nombres y apellidos se reservan), fueron violados por el franciscano salvadoreño Francisco Antonio Velázquez, quien entonces colaboraba en esa diócesis La publicación —en su número 599— señaló que el fraile “utilizó (a los jóvenes) como si fueran mujercitas, en un bestial acto” En su siguiente edición, el semanario pedía “caparlo y tirarle los huevos a los chuchos (perros)”
Se supo que este abuso sexual ocurrió a finales de 1991, en la casa parroquial de la catedral de San Cristóbal Los padres de los dos hermanos hasta la fecha han tratado de silenciar el asunto
El abogado y periodista Amado Avendaño, quien después fue “gobernador en rebeldía” de Chiapas, recuerda que intervino en el caso a petición de la familia afectada, la cual le pidió que hablara con el obispo Samuel Ruiz para evitar que el asunto llegara a los tribunales
Poco después, de manera discreta, el sacerdote abandonó la diócesis Avendaño cree que se fue a petición del obispo
Pero el sacerdote Eugenio Álvarez Figueroa, párroco de catedral, exculpa al religioso, indicando que éste no pudo violar a “tres jóvenes tan fornidos”, los cuales eran drogadictos e incluso fueron ellos quienes atacaron al religioso Y éste —dice— salió de la diócesis “para irse a estudiar historia en la Universidad Pontificia de México”
Experiencias de seminario
El hoy exsacerdote Carlos Bonilla Machorro, de Veracruz, escribió en 1983 su “novela testimonio” El más profundo infierno En ella relata las experiencias sexuales, dentro del seminario, de él y sus compañeros
La represión, las tentaciones pederastas y homosexuales quedan reveladas en el siguiente pasaje testimonial:
—Yo sigo con problemas —confesó tímidamente Rogelio— Por más que lucho, no dejo de masturbarme una o dos veces por semana Antes eran más Siento que me quemo, que el cerebro se me acelera y que me hundo en imaginaciones eróticas Juego mucho para quemar energías, me baño con agua helada, pero casi de nada sirve El trato con niños y niñas del catecismo me excita A veces no estoy seguro de qué cosa es lo que me atrae Lo único que me obsesiona es desahogar mi pasión Esto es diabólico, amigo Melquiades
—No, Rogelio, eso es tan natural, muy natural Tan natural como la circulación de la sangre, como la sed y el hambre, como la fructificación de manzanas en un manzano No te preocupes, no tomes las cosas tan a lo trágico Yo también siento que me quemo y que me hundo en imaginaciones eróticas, pero no me reprimo Sé pensar Sé vivir
—No entiendo
Melquiades se inclinó hacia Rogelio, sonriendo provocativamente al tiempo que comenzó a acariciarle la entrepierna, luego los hombros y, finalmente, la nuca
La pasión explotó y se apoderó de aquellos dos seres en la semioscuridad de aquel rincón del seminario
El rebelde
Pese a que sus superiores ya le prohibieron ejercer su ministerio, el sacerdote oaxaqueño Manuel Esteban Camacho Baruqui sigue oficiando misas y celebrando casamientos y bautizos Apoyado por los caciques locales del PRI, tomó incluso por asalto el templo de San Pedro Tututepec, Oaxaca
Ante el Ministerio Público de Pinotepa Nacional se interpuso, en el año 2000, una denuncia penal contra el sacerdote rebelde, por la presunta violación de una menor de edad de Tlaxiaco
Hasta el momento, las autoridades judiciales no han intervenido Ante todo esto, los sacerdotes del decanato de Pinotepa Nacional acusan de “negligencia o complicidad” tanto al arzobispo de Oaxaca, Héctor González Martínez, como a la Subsecretaría de Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación, cuya pasividad ha permitido que Camacho Baruqui siga libre
Las otras Iglesias
Los delitos de pederastia se extienden en México a los ministros de culto de otras Iglesias Algunos casos en los que el DIAR intervino:
El año pasado, en Tlalpizáhuac, Estado de México, la menor de edad Rosalba Hernández Carbajal fue violada en tres ocasiones por el pastor Juan Humberto Pérez Cortés, de la iglesia Cristiana Evangélica Pentecostés Restauración
Tras las violaciones, la adolescente —proveniente de una familia indígena del estado de Oaxaca— presentó un cuadro crítico de tendencias suicidas El pastor ofreció dinero a su familia para que no fuera denunciado
Sin embargo, la familia no aceptó el ofrecimiento y fue a ventilar el caso ante el Juzgado Cuarto Penal de Chalco Por delito de violación, el pastor Pérez Córtes estuvo preso durante seis meses en el reclusorio de Chalco Actualmente está libre
El DIAR llevó otros casos más:
En 1997, en el Centro Cristiano Bethel, de la ciudad de Durango, seis ministros “de alabanza” de esa Iglesia, encabezados por Gerardo Compean Estrada, perpetraron una violación tumultuaria contra un joven de 15 años, de nombre Marcos Actualmente los ministros están presos
Y en Cuautitlán Izcalli, el pastor puertorriqueño Juan Enrique Ramírez Díaz, del Grupo Nueva Vida, durante años estuvo abusando sexualmente de varios adolescentes Sus prácticas se descubrieron en 1999 Como castigo, su asociación religiosa no sólo lo expulsó de su seno, sino también del país (Con información de Regina Martínez y Pedro Matías)