Julio Scherer García, Premio Nuevo Periodismo
Gerardo Albarrán de Alba
Luce contento, pese a su proverbial aversión a los reflectores Aún no es público que ha sido merecedor de la primera entrega del Premio Nuevo Periodismo, pero ya ha recibido muchas llamadas de felicitación y una que otra de reporteros de otros medios que buscan arrancarle una declaración sobre sí mismo Imposible Julio Scherer García no habla de Julio Scherer García
Recibe, sí, la felicitación de sus colegas-pares-discípulos, en la Redacción cuya fundación encabezó hace un cuarto de siglo Referente de propios y extraños, quienes hoy hacemos Proceso lo postulamos de último minuto al premio convocado en Colombia por la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), mediante una carta firmada por los 34 reporteros y editores que estábamos en ese momento en la revista No había tiempo de esperar más gente; el plazo de la convocatoria vencía en cuestión de horas Se va, ya, con los que hay, dijimos, como nota de cierre Así se envió la carta de nominación (y ejemplares de Proceso y algunos libros de Scherer) a Cartagena de Indias, sede de la fundación creada por el Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, quien también preside el consejo rector del premio
Mauricio Mejía escribe la justificación del premio que reclamábamos para Scherer García Entrega tarde un texto de tres cuartillas barrocas como su estilo, cargadas de exagerada pero no por ello menos legítima admiración y afortunadas referencias a las cualidades periodísticas del reportero al que nosotros ya celebramos cada semana haciendo una revista que él espere cada noche de sábado en su casa con deseo de leerla, como los demás suscriptores
Se va a enojar, bromeó el director Rafael Rodríguez Castañeda cuando le extendí la carta de nominación para que firmara también él Ya sabes que no le gustan estas cosas, apuntó en serio Ya le pediré perdón, repelé Firma
No hubo necesidad de pedir perdón A la mañana siguiente de que Jaime Abello, director de la FNPI, le llamara desde Bogotá para anunciarle el premio, Scherer García llegó a Proceso con cara de chiquillo travieso Sus casi 76 años de edad han arrugado su piel, pero no su mirada Más divertido que abochornado, agradece la postulación de sus colegas-pares-discípulos
Breve es la explicación del porqué lo postulamos sin su conocimiento y mucho menos su consentimiento: Ni modo, don Julio Usted se lo buscó Ríe ante la paradoja y reparte palmadas que irritan la espalda de quien las recibe de su mano ligera y fuerte, como su pluma
Julio Scherer García no ha buscado reconocimientos ni premios, aunque los ha recibido, pero también ha rechazado aquél que le significaba la negación de sí mismo, como el nacional de periodismo, en 1998, el mismo que desde su origen representa la docilidad de una prensa servil ante el poder supremo de su graciosa majestad, el presidente de la República en turno, aunque cambie de partido
Desde mi trabajo en Excélsior y en Proceso, tengo la certidumbre de que siempre me he representado en mis compañeros Por ellos y por mí, no puedo aceptar un premio que desde su origen ha desconocido el trabajo periodístico que ahora, súbitamente, nos reconocen, declaró Scherer García para explicar su desplante ante una composta codiciada por muchos otros, y que a él se la concedían por su trayectoria periodística
Imposible aceptarlo por eso, pero, si hiciera falta otra razón, se encuentra en la memoria: el presidente del jurado oficialista que reconocía a Julio Scherer García era Jacobo Zabludovsky, periodista al servicio del poder, su antípoda, del que ha escrito que le hace falta como punto de referencia, pues vive la vida que desprecio
En el salón Adolfo López Mateos de Los Pinos, el presidente desairado, Ernesto Zedillo alabó a los depositarios del premio en ese año, felicitó al jurado por otorgarle una distinción póstuma a Octavio Paz y se extendió en citas del poeta que escribía ensayos sobre la democracia Sobre el trabajo periodístico de Scherer García, mejor el olvido; al cabo ni vino Si acaso, una alusión resignada casi al final del discurso, pero dirigida al jurado del premio gubernamental: Los felicito también por haber otorgado un premio especial a Julio Scherer García, periodista excepcional y muy valiente Para el gobierno, la razón de Julio Scherer para negarse a recibir este premio son tan respetables (sic) como la trayectoria y el trabajo que todos le reconocemos, según la versión estenográfica de las palabras de Zedillo, ese 5 de julio, tres días antes de que se cumplieran 22 años de que, también desde Los Pinos, Scherer García fuera despojado de la dirección de Excélsior
Contrastan las sencillas palabras de Gabriel García Márquez, el miércoles 13, al comentar el otorgamiento del Premio Nuevo Periodismo, en la modalidad de homenaje, a Julio Scherer García:
Toda su carrera la hizo contra la corriente y se ha demostrado que tenía la razón
La premiación
La FNPI anunció el miércoles el premio dotado con 30 mil dólares a Scherer García La distinción fue concedida por un consejo rector presidido por Gabriel García Márquez y Lorenzo Zambrano (patrocinador en su calidad de presidente de la empresa Cemex), integrado por los periodistas Horacio Verbitsky y Tomás Eloy Martínez, de Argentina; Javier Darío Restrepo y Germán Rey, de Colombia; Geraldinho Vieira y Rosental Calmon Alves, de Brasil; Susan Meiselas, de Estados Unidos, y los mexicanos Alma Guillermoprieto y Carlos Monsiváis
Esta es la primera vez que se entregará este premio a un periodista que merezca ser distinguido por su obra periodística y su trayectoria profesional
Según el director de la FNPI, Jaime Abello, el premio para Julio Scherer García es una señal muy clara para las nuevas generaciones de periodistas de América Latina, no sólo para los mexicanos, quienes ven en el exdirector de Proceso a un periodista de toda la vida, un reportero que no ha dejado de serlo a través de más de cinco décadas de oficio
La postulación de Scherer García fue una entre el total de 49 periodistas propuestos desde 12 países latinoamericanos, entre quienes figuran los nombres de maestros del oficio periodístico, como Gustavo Gorriti, de Perú
No es la primera vez que Julio Scherer García es reconocido En 1971, le fue concedido el premio María Moors Cabot En 1977, la revista Atlas World Press Review le otorgo el título de Periodista del Año En 1986, un grupo de 13 universidades mexicanas lo premió por su trayectoria periodística
La vida sentida va por donde van el amor, la amistad, el compromiso, la lealtad, la entereza cuando la injusticia asola y el sufrimiento cala, dijo Julio Scherer García al recibir la medalla Roque Dalton por su trayectoria periodística, el 16 de mayo de 2001, una distinción que han recibido antes el primer ministro de Suecia Olof Palme (1986), el lingüista estadunidense Noam Chomsky (1991) y el expresidente de Francia, Francois Mitterrand (1995)
Combinando su trabajo como reportero y director de Excélsior y Proceso, Scherer García es autor, entre otros libros, de Siqueiros: La piel y la entraña (1965, reeditado en 1974 y 1996), Los presidentes (1986), Historias de familia (1990), Estos años (1995), Salinas y su imperio (1997), Cárceles (1998), Parte de guerra (1999, con Carlos Monsiváis), Pinochet, vivir matando (2000) y Máxima seguridad (2001)
Julio Scherer García recibirá el Premio Nuevo Periodismo de manos de Gabriel García Márquez el próximo 3 de abril en el Museo Arte Contemporáneo de Monterrey
En el mismo acto se premiará con 70 mil dólares a los también ganadores del Premio Nuevo Periodismo en la categoría de mejor trabajo periodístico y mejor fotografía: los brasileños Claudio Cerri y Ernesto de Souza por el texto Un río en procura de un país, y el argentino Diego Levy por un ensayo fotográfico sobre la violencia urbana en Buenos Aires, seleccionados entre 447 textos periodísticos y 154 trabajos fotográficos publicados en centenares de periódicos y revistas latinoamericanas








