escandaloso despilfarro en generales mexicanos

Escandaloso despilfarro en generales mexicanos
Antonio Jáquez
La liberación del general José Francisco Gallardo ha puesto en tensión, silenciosa pero inocultable, a los altos mandos del Ejército Mexicano, cuyo día se celebra este 19 de febrero Si algo perturba a la milicia del país es verse colocada en el centro de la atención pública y presionada para informar sobre lo que ocurre en sus entrañas Pero en ocasiones sus puertas se entreabren Durante el primer año de gobierno del presidente Fox, hubo 37 ascensos a general del Ejército, la mayor cifra desde 1971, en el sexenio de Luis Echeverría En total, según cifras extraoficiales, hay en activo 585 generales, una sobrepoblación que sólo se explica por el deseo de mantener satisfechos a los altos mandos de las Fuerzas Armadas
Cuentan que un día escapó un león del Zoológico de Chapultepec De inmediato, se inició un operativo de recaptura, con ayuda incluso de fuerzas militares Pero pasaron los días sin que se hallara al animal El león apareció, muy orondo, un mes después Le preguntaron entonces qué había hecho durante todo ese tiempo
—Comiendo generales en Lomas de Sotelo —dijo el león, en referencia a las instalaciones de la Secretaría de la Defensa Nacional
Pero ni así se acabaron, afirma entre risas el general José Francisco Gallardo Rodríguez, quien recurre a la anécdota para ilustrar uno de los rasgos más llamativos del Ejército Mexicano: la abundancia de generales de todo tipo, entre ellos intendentes, meteorólogos, dentistas y médicos cirujanos
Muchos de los generales son espadas vírgenes, es decir, no tienen experiencia bélica Además, dentro de la ola creciente de militares en labores policiacas surgió ya la primera camada de narcogenerales; y, en sentido inverso, hubo ya un narcopolicía ascendido a general, el célebre Arturo Durazo Moreno
Existen 585 generales en activo, aseguró Andrés Oppenheimer en The Miami Herald, el martes 12 Le acreditó el dato a una fuente diplomática bien situada en la Ciudad de México, ya que, dijo, las Fuerzas Armadas de México se manejan como una logia secreta y no dan a conocer cifras de sus oficiales
En comparación, señaló el periodista, el Ejército de Estados Unidos tiene 329 generales, según informa en su propia página WEB
Coincide Roderic Ai Camp, experto en las élites militares mexicanas: El número de generales siempre ha sido alto en comparación con cualquier otra fuerza armada
En entrevista, vía correo electrónico, Ai Camp explica el fenómeno de la generalitis: Siempre ha sido una manera de tener contento al cuerpo de oficiales el permitir que haya más gente de la necesaria con el grado de general Por otra parte, ha significado que muchos generales hacen tareas que en Estados Unidos haría un mayor
En la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos —las dos entidades que componen la Sedena— se puede ver que se requieren generales para la mayoría de sus (13) direcciones:
El director del Servicio Cartográfico será un general procedente de la Armada (artículo 79); el director del Servicio de Administración será un general perteneciente a dicho servicio (artículo 87); el director del Servicio de Intendencia será un general perteneciente a dicho servicio (artículo 89); el director del Servicio de Sanidad será un general médico cirujano (artículo 91)
En la misma ley se establece que en el Ejército los grados de general en orden decreciente son: general de División, de Brigada y Brigadier; en el caso de la Fuerza Aérea son de División, de Ala y de Grupo
Esta ley dispone que los comandantes de las (12) regiones militares serán generales de División o de Brigada, pero no precisa el grado requerido para los comandantes de zonas militares y de guarniciones Según la nueva versión de El almanaque mexicano, adelantada a Proceso por su editor, Sergio Aguayo, los comandantes de las 44 zonas militares son generales de Brigada, y los de las 25 guarniciones son de Brigada o brigadieres
Por ejemplo, según el listado de Aguayo, el comandante de la Tercera Región Militar —en Mazatlán, Sinaloa— es el general de División Enrique Tomás Salgado Cordero; el de la 8ª Zona Militar —en Reynosa, Tamaulipas— es el general de Brigada Luis Roberto Gutiérrez Flores; y el de la Guarnición de Manzanillo, Colima, es el general de Brigada Domiro Roberto García Reyes
Para el general Gallardo, el problema de fondo es que la política de promociones militares sea discrecional
Se basa más en favoritismos del secretario de la Defensa o en motivos políticos que en méritos curriculares; esto es parte de la reforma integral del Ejército que se tiene que emprender Tenemos que preguntarnos primero qué tipo de Ejército requiere el país en estos tiempos de transición
Los secretarios de la Defensa hacen generales y los deshacen, como le pasó al mismo Gallardo Rodríguez con Enrique Cervantes Aguirre, en el sexenio pasado, cuando éste acordó despojarlo de todos sus grados militares Sin embargo, la Suprema Corte de Justicia de la Nación amparó a Gallardo contra esa decisión
El investigador Erubiel Tirado comenta que la política de promociones militares es una mezcla de factores profesionales y discrecionales La sola tasa de nombramientos a lo largo de los gobiernos posrevolucionarios tiene muchas lecturas, considerando que los ascensos dependen legalmente del presidente de la República
La Ley de Ascensos y Recompensas del Ejército y Fuerza Aérea nacionales establece, en su artículo 2, que es facultad del presidente de la República ascender a los generales, jefes y oficiales del Ejército y Fuerza Aérea, con arreglo a las leyes
Además, en su artículo 29, esta ley ordena que los ascensos a los grados de coronel, general brigadier o de Grupo, de Brigada o de Ala y de División, serán conferidos por el presidente de la República atendiendo preferentemente al mérito, aptitud y competencia profesionales, calificados a juicio de dicho alto funcionario
Las recompensas del 68
Por supuesto, los presidentes también han tenido otros motivos En su libro Generals In The Palacio, Roderic Ai Camp habla de cómo la masacre de Tlatelolco afectó las promociones en las Fuerzas Armadas:
Una infusión de aire fresco en el cuerpo de oficiales fue otro efecto de 1968 en los militares Algunos cambios tuvieron lugar de manera natural por el roce, cuando los jóvenes oficiales tomaron el control de los puestos de toma de decisiones en la Secretaría de la Defensa Nacional y en las zonas militares
Pero el recambio se debió también a las políticas de promoción presidenciales, sostiene Ai Camp
Existían considerables disensiones dentro de los altos rangos oficiales, reflejadas por el hecho de que en vez de los 10 o 15 nombramientos acostumbrados en el nivel medio y alto cada año, 1968 presenció 97 nombramientos, incluyendo a altos comandantes entre el equipo de generales y en siete zonas militares Dándose cuenta del alcance del daño a su reputación institucional (los militares), demandaron un alto precio del gobierno como compensación
En el sexenio siguiente, anota Roderic Ai Camp, crecieron las promociones militares de modo consistente El investigador sugiere la hipótesis de que Luis Echverría, luego del derrocamiento de Allende en Chile, temió ser víctima de un golpe de Estado
Los gobiernos posteriores siguieron una política similar, según se evidencia en el cuadro Promociones en la Secretaría de la Defensa Nacional del anexo del sexto informe de Carlos Salinas de Gortari, que abarca de 1970 a 1994
En el primer año de gobierno de Vicente Fox, igualmente, se registró un total de 37 ascensos a generales, la cifra más alta desde 1971 (41) Según el boletín de prensa sobre la Promoción 2001, 33 de los ascensos se dieron dentro del Ejército: dos a general de División, 14 a general brigadier de Arma, siete a general brigadier de Servicio —entre ellos el de Gloria Virginia Ramírez Pérez, la segunda generala dentro del Ejército—, uno a general brigadier meteorólogo, siete a general de Brigada de Arma y dos a general de Brigada de Servicio
¿Para qué demonios necesita México 585 generales?, pregunta Oppenheimer en su artículo en el Herald En el pasado, cuando el PRI detentaba el poder, la élite gobernante necesitaba nombrar generales al por mayor para asegurarse la lealtad de las Fuerzas Armadas al modelo de partido autoritario que regía en el país Pero ahora que México ha elegido al primer presidente no priista en siete décadas y dejó atrás el autoritarismo, la superpoblación de generales parece un despilfarro de dinero increíble
En entrevista telefónica desde Miami, Oppenheimer dice que su interés en los generales se ubica en el tema del despilfarro militar latinoamericano En un artículo que publicó en agosto último, anota que los gastos militares en América del Sur crecieron de 16 mil 500 millones de dólares en 1991 a 26 mil 300 millones en el 2002, según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo
En general, prosigue, me preocupa el aumento del gasto militar en América Latina en momentos en los que gran parte de los países están cortando fondos para escuelas y hospitales, me parece una locura Y creo que a los mexicanos les importa que se gaste en una nómina alta de generales en lugar de destinar más recursos a educación y salud
La reforma del Ejército
El general Gallardo va más allá:
¿Para qué queremos un Ejército muy armado, lleno de generales, cuando todo este gasto se puede utilizar para combatir la pobreza? Cuando estamos junto a una potencia militar como la de Estados Unidos, que nos puede aplastar en unos cuantos minutos, ¿qué caso tiene gastar mucho en un Ejército? Hay que analizar esto a fondo, pensar más en el país y menos en los intereses particulares o de grupo
Propone que en la agenda de reforma del Ejército se incluya el tema de las promociones Hacia adentro de las Fuerzas Armadas, se debe impulsar que los ascensos se realicen a través de una serie de mecanismos que permitan calificar el mérito, para evitar las distorsiones que introducen los elementos discrecionales
Hacia afuera, añade el controvertido militar, se debe reforzar la supervisión del Congreso a las promociones y, en general, a toda la operación de las Fuerzas Armadas Tal y como se integran ahora, las comisiones camarales de Defensa responden a intereses concretos del secretario de la Defensa Nacional De lo que se trata es de evitar que se haga más larga la mano del poder militar y no, como hasta ahora, de que el secretario se desdoble en la Cámara de Diputados y en la de Senadores
Ai Camp afirma que el proceso de promociones se basa más en medidas meritorias hasta el rango de coronel Sin embargo, arriba del grado de coronel, el secretario de Defensa ha jugado el rol decisivo, dando los nombres al presidente para su aprobación Expresidentes me han dicho que usualmente ellos no rechazan estas recomendaciones Ahora, sin embargo, dado que el Senado debe aprobar los ascensos a general, debe haber una revisión más seria de las credenciales
No se trata, dice Ai Camp, de que el Senado politice el proceso de promociones en un formato democrático, pero, por otro lado, el Ejército necesita establecer una comisión interna para promociones (llamada consejo de promociones en Estados Unidos) para que no sea un solo individuo el que tome las decisiones Debe ser un asunto interno, pero necesita ser justo y objetivo, para que todos los oficiales vean este proceso como imparcial
En una ponencia presentada en el Centro para Estudios Estratégicos Internacionales en Washington, en enero de 1999, Ai Camp señaló:
El cuerpo de oficiales mexicano se ha vuelto crecientemente descontento con el proceso de promoción, no a causa de la manipulación civil, sino por los abusos que ocurren en el interior de las Fuerzas Armadas Los oficiales han estado molestos con el favoritismo mostrado para ciertos individuos por parte de secretarios de la Defensa Nacional, quienes han promovido a oficiales específicos sin el tiempo adecuado en el grado, o han promovido oficiales con menor tiempo por encima de oficiales con mayor tiempo Así mismo, se han presentado acusaciones contra secretarios de la Defensa por favorecer a oficiales de su propia especialidad militar, particularmente de las tres especialidades ocupacionales: Artillería, Caballería e Infantería
Y apunta: La percepción general de que este proceso está seriamente errado y de que el favoritismo provoca serias divisiones en el liderazgo militar, debilita la cohesión institucional y genera fricciones que pueden ser manipuladas por intereses civiles
El investigador Erubiel Tirado ejemplifica esa situación con el caso del general Delfino Mario Palmerín Cordero Serio contendiente al puesto de titular de la Sedena, tuvo que conformarse con ser subsecretario de esta dependencia Se desempeñó como tal durante nueve meses —hasta septiembre— y luego fue designado agregado militar en Inglaterra En el medio castrense, esto se interpretó como un destierro, dado que Palmerín se opuso al nombramiento de Ricardo Clemente Vega García como titular de la Sedena porque, a su juicio, no contaba con los suficientes merecimientos militares y profesionales
En cualquier caso, concluye, la salida de Palmerín es una señal inequívoca de la tensión que se vive dentro de las Fuerzas Armadas desde la llegada de Vicente Fox al poder