juan diego: sin rastro histórico

Juan Diego: sin rastro histórico
Hace años, el padre Ángel María Garibay le dijo a Miguel León Portilla: No te metas con la Virgen de Guadalupe El historiador siguió el consejo de su maestro hasta ahora, cuando publica su libro Tonantzin Guadalupe, en el que a partir del análisis del documento Nican mopohua concluye que no existe rastro histórico de Juan Diego, cuya figura está a punto de brincar a los altares
Las apariciones de la Virgen de Guadalupe no se pueden probar históricamente No son objeto de demostración Y sobre la existencia de Juan Diego, pues, la verdad, todavía no comprobamos si existió o no existió, reconoce el historiador Miguel León Portilla, quien acaba de publicar Tonantzin Guadalupe, una investigación centrada en el análisis del Nican mopohua, el controvertido relato que narra el milagro del Tepeyac
En medio de las versiones que dan por hecho la inminente canonización de Juan Diego, a quien supuestamente se le apareció la Guadalupana en 1531, León Portilla se muestra escéptico:
De Juan Diego sólo tenemos testimonios indirectos Y donde más aparece es en el Nican mopohua Hay aparte ciertos testimonios de algunos viejos de Cuautitlán que dicen que sí existió, pero son testimonios tardíos, hechos más de un siglo después de que se dio el supuesto milagro
—¿No hay ninguna prueba directa de su existencia?
—No, ninguna Que se tenga su acta de nacimiento y todo eso, pues no La verdad, sabemos muy poco sobre él Aunque yo me inclino a pensar que sí debió existir alguna persona que haya dicho que a él se le apareció la virgen Tuvo que ser alguien real, de carne y hueso, no pudo ser un personaje inventado, porque entonces la historia del milagro hubiera quedado en pura imaginación, sin sustento alguno
—Pero el Vaticano exige pruebas sobre la existencia de sus candidatos a los altares
—Sí, sí Eso es importantísimo Imagínese hacer santo a alguien que no existió En ese sentido, usted y yo tenemos más probabilidades de que nos canonicen —comenta de buen humor
Léon Portilla es uno de los historiadores que más ha estudiado el México prehispánico y colonial Algunos títulos de su prolífica producción son éstos: Los antiguos mexicanos, La visión de los vencidos, El reverso de la conquista, La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes, Los maestros prehispánicos de la palabra, Imagen del México antiguo, Quetzalcóatl, De Teotihuacán a los aztecas, Las literaturas precolombinas de México
Doctor en filosofía y apasionado defensor de la lengua náhuatl, Léon Portilla también ha obtenido múltiples cargos y distinciones: fue director del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, es miembro del Colegio Nacional, de la Academia Mexicana de la Lengua, fue embajador mexicano ante la UNESCO y ha recibido los premios nacionales de Historia, Filosofía y Ciencias Sociales
Hoy, a sus 75 años de edad, rompió una vieja promesa; no tocar el candente tema de las apariciones del Tepeyac
Un día, el padre Ángel María Garibay, quien fue canónigo de la Basílica y también mi maestro, me recomendó: ‘Si quieres vivir en paz, no te metas para nada con la Virgen de Guadalupe, ni a favor ni en contra’ Y así lo hice Pero ahora lo desobedecí Espero que no me caiga ningún rayo
A lo largo de las 200 páginas de Tonantzin Guadalupe, el historiador prácticamente desmonta las piezas que componen el relato en el que se finca el guadalupanismo: la historia en la que la Virgen de Guadalupe le pide a Juan Diego que acuda con el obispo fray Juan de Zumárraga para que construya un santuario en el cerro del Tepeyac Zumárraga pide una prueba de las apariciones Y la virgen hace el milagro de estampar su imagen en la tilma del indígena, ante los ojos asombrados del obispo
León Portilla señala que los personajes y la trama del Nican mopohua no son ninguna novedad; provienen de los relatos europeos sobre milagros, introducidos aquí por los primeros misioneros españoles
En esos relatos, es muy frecuente encontrar que la virgen, deseosa de que se le edifique un santuario, encarga a un pastor o un jornalero, en fin, a una persona del pueblo, sea su mensajero ante quien habrá de cumplir su voluntad, dice el investigador en su libro
Otra influencia europea es la manera dramática como se desarrolla el relato, al que León Portilla divide en cuatro actos, puesto que se inspira en las obras teatrales que representaban los frailes para evangelizar a los nativos del nuevo mundo
Sobre la influencia náhuatl, el investigador asegura que el relato está escrito en tecpilahtolli, el lenguaje noble que hablaban los indígenas cultos, y no en macehualahtolli, que era la lengua usada por los macehuales o gente del pueblo
Señala, incluso, algunos parlamentos completos de Juan Diego que fueron extraidos de viejos relatos en náhuatl Por ejemplo, cuando Juan Diego le dice humildemente a la virgen: En verdad yo soy un infeliz jornalero, sólo soy como la cuerda de los cargadores, en verdad soy angarilla, sólo soy cola, soy ala, soy llevado a cuestas, soy una carga
Este parlamento, según León Portilla, pudo ser copiado de un viejo relato —huehuehtlahtolli— que dice textualmente: En verdad yo soy un infeliz jornalero, sólo soy como la cuerda de los cargadores, en verdad soy parihuela, sólo soy cola, soy ala, soy llevado a cuestas, soy una carga
Hay también conceptos poéticos en el Nican mopohua —el canto de los pájaros, el rocío brillante como el arcoiris, la tierra florida, el despertar de un sueño— que son recurrentes en la literatura náhuatl de la flor y el canto Al grado de que, en su libro, incluye un relato completo muy similar, en estos conceptos, al de la historia de Juan Diego
Así, el investigador concluye que el Nican mopohua contiene una exposición de ideas clave en el pensamiento cristiano, arropadas en el lenguaje y forma de concebir el mundo de los pueblos nahuas
Joya literaria
—Detrás de toda esta armazón estructural, ¿es cierta la historia que cuenta? ¿A través del Nican mopohua se puede demostrar que sí sucedieron las apariciones?
—Por supuesto que no No se puede demostrar nada ¡Nada! Ningún milagro es objeto de demostración Y éste es simplemente un relato concebido muy bellamente, inspirado en otros relatos, contado en forma indígena, y ya
—¿Pura ficción?
—Tampoco puedo decir eso No me consta Si a mí una persona me dice que se le apareció Dios, yo no lo puedo demostrar Puede ser un psicópata, un alucinado Pero si es un santo, tampoco lo puedo saber
Se refiere a las vírgenes de Lourdes y de Fátima, veneradas en Francia y Portugal, respectivamente, que se aparecieron a unas pastorcillas humildes, como Juan Diego, y que deseaban que se les construyera un templo
Es el mismo marco recurrente Si alguien cree en la virgen, puede decir que así suele actuar ella Serán puras pamplinas para quien no crea Aquí lo curioso es que la virgen nunca se le aparece a personas de los fríos países del norte, sólo a gente de países mediterráneos, que gustan de organizarle peregrinaciones y todo eso A un luterano o a un calvinista esto les parecerá la peor de las aberraciones
—¿Y cuál es su opinión particular sobre el milagro del Tepeyac?
—Yo soy historiador Y lo único que puedo decir es que, en el caso del Nican mopohua es una verdadera joya literaria del náhuatl y que seguramente se escribió a mediados del siglo XVI Respecto del culto guadalupano, ya se daba en 1550, cuando al Tepeyac iban grandes multitudes a venerar la imagen, como antes veneraban ahí mismo a la diosa Tonantzin Como que estuvo muy bien escogido el lugar Pues sí, así fue
Otra cosa cierta es que, a lo largo de la historia, la imagen ha sido el más poderoso polo de atracción y fuente de identidad de los mexicanos: el cura Hidalgo la enarboló durante la lucha de Independencia; los zapatistas la enarbolaron después Para algunos, el día que se deje de adorar a la virgen se pondrá en peligro la identidad nacional Eso es la Virgen de Guadalupe para mí
Al igual que otros historiadores, como Carlos de Sigüenza y Góngora, León Portilla sostiene que el autor de Nican mopohua fue el sabio indígena Antonio Valeriano, educado en el Colegio de Santa Cruz Tlatelolco, discípulo de fray Bernardino de Sahagún y quien llegó a ser gobernador de los indígenas en México-Tenochtitlán
Valeriano, según el investigador, debió haber escrito el relato alrededor de 1556, quizás a instancias del sucesor de Zumárraga y entonces arzobispo de México, el dominico Alonso de Montúfar, muy interesado en propagar la fe guadalupana
En entrevista en su oficina del Instituto de Investigaciones Históricas, dice León Portilla:
Valeriano reunía todas las características para escribir el relato Fue una persona culta, conocía muy bien el náhuatl y el latín, estaba muy allegado a las autoridades eclesiásticas y quería mantener la cohesión del pueblo náhuatl Probablemente el arzobispo Montúfar acudió a él para apuntalar la devoción y darle un sustento narrativo
No se sabe —advierte el historiador— si Valeriano escribió por encargo una historia ficticia o, bien, le dio cuerpo literario a lo que ya se contaba sobre las apariciones que tuvo un indígena llamado Juan Diego, que bien pudo existir
Tras su escritorio, León Portilla se encoge de hombros en señal de impotencia por esclarecer esa vieja incógnita
No se puede demostrar ni una cosa ni la otra Ni sí ni no, dice
¿Por qué fray Juan de Zumárraga, a quien supuestamente Juan Diego le llevó las rosas, no dejó ningún testimonio sobre el milagro? ¿Cómo pudo omitir en sus prolíficas memorias un hecho tan asombroso? Para estas preguntas tampoco tiene respuesta
Vuelve a encogerse de hombros Y exclama: ¡El silencio de Zumárraga! ¡El silencio de Zumárraga! ¡Que cosa tan rara! Quizá no hubo tal milagro Quizá se perdieron sus escritos donde da cuenta del portento Cuando nos metemos en este punto de la historia, el terreno resulta también muy resbaladizo
Lo único cierto, dice, es que la Virgen de Guadalupe le dio otro giro al cristianismo, resaltando el culto a la madre desde una perspectiva náhuatl: El cristianismo ha sido objeto de muchas interpretaciones a lo largo del tiempo Se dio, por ejemplo, el complejo concepto griego que ve a Jesús como el ‘logos’ Después vino el concepto que habla de tres personas y un solo Dios, rarísimo para el pensamiento judío Cuando el cristianismo llega aquí, se hace otra interpretación, porque Mesoamérica es una gran cultura original y tiene la posibilidad, y yo diría el derecho, de concebir a Dios como nuestra madre Esta interpretación es muy bella El mexicano, en una aflicción, siempre recurre a la madre, a la virgencita De manera que Tonantzin Guadalupe se adueñó del asunto
Por eso, comenta, se debe tener mucho cuidado en no socavar irresponsablemente la fe guadalupana:
Para qué decir, así nada más, que la Virgen de Guadalupe no tiene ningún fundamento Eso es socavar lo que le da consuelo y contento a un pueblo Es un crimen
—¿Cuál es su opinión sobre la prolongada disputa entre aparicionistas y antiaparicionistas?
—Es totalmente una discusión bizantina Unos intentan probar que sí hubo apariciones Y otros intentan probar que no las hubo A mi juicio, ni una cosa ni la otra son demostrables La fe no se puede demostrar Por consiguiente, es una necedad seguir dándole vueltas al asunto
Mientras tanto, haya existido o no, Juan Diego ya tiene desde hace años el rango de beato Y, según versiones, es casi seguro que el Papa Juan Pablo II lo canonizará el próximo año
Pero antes faltan dos pasos: que el pontífice apruebe el milagro de Juan Diego exigido por el Vaticano, aprobación que será, se dice, este mismo mes; y luego, la anuencia del Colegio Cardenalicio Hasta entonces, el Papa podrá llevarlo a los altares en una magna ceremonia