Medios públicos: vicios privados

Medios públicos: vicios privados
José Luis Camacho López
Exdirector del periódico El Día, José Luis Camacho López sostiene, en una colaboración para el mensuario Le Monde Diplomatique, que el uso de la agencia informativa gubernamental Notimex para promover el interés particular de su director, Francisco Ortiz Pinchetti, desmiente las supuestas intenciones —expresadas por él— de convertir a Notimex en una “agencia de Estado”, y pudiera constituir el pretexto que algunos políticos buscan para desaparecer o privatizar ese medio público
Camacho exhibe el punto nodal de la queja de este semanario por el uso que se hizo de Notimex para atacar a sus principales directivos, así como el origen de la animosidad del señor Ortiz hacia Proceso: La cercanía del exreportero y actual funcionario de la Secretaría de Gobernación —de la que depende Notimex— con el presidente Vicente Fox
Esa cercanía (“de la que se han jactado colaboradores cercanos al director de Notimex”, escribe Camacho) es tan obvia que ningún periodista ha escrito para avalar las agresiones que, desde su cargo público, lanzó el señor Ortiz contra Proceso
En cambio, resulta también cada vez más evidente la protección que le dispensa el gobierno federal a ese funcionario, dada la nula sanción que ha recibido por sus actos siete semanas después de cometidos
Por considerarlo de interés para el lector, Proceso reproduce el texto de Camacho, aparecido en la primera plana de la edición de agosto de
Le Monde Diplomatique, con autorización de esa publicación
En México no existe un proyecto sobre los medios públicos de comunicación del Estado; ni siquiera se ha esbozado porque en este país no se han desarrollado los criterios sobre el financiamiento, los usos, manejos, propósitos y fines de los medios con un sentido esencialmente público
Los escasos medios considerados “públicos” en realidad son vistos respectivamente como medios “oficialistas” porque han servido a fines estrictamente gubernamentales y de propaganda presidencialista, o bien, son amenazados por tendencia patrimonialistas de grupos de poder de distinto origen y filiación política
Un medio público, en su más amplio sentido, debe entenderse como un espacio abierto, democrático y plural para toda la sociedad mexicana Sin exclusiones de ninguna índole
El conflicto entre la agencia oficial Notimex y la revista Proceso por la difusión de materiales de una obra personal del director general de la agencia, Francisco Ortiz Pinchetti (El Fenómeno Fox La historia que Proceso censuró), y que la revista fundada por Julio Scherer García juzga como una “agresión”, se inscribe en ese contexto de indefiniciones jurídicas sobre los usos y destinos de los medios públicos
¿Qué hacer con los medios públicos? El recurso más fácil es borrarlos del mapa, fragmentarlos Pero ésta no es una solución aceptable ni acorde con el entorno del país donde la divisa de la democracia está todos los días en boca de la sociedad y de los principales actores políticos nacionales Sobre todo cuando la privatización de la opinión pública y de la información domina la geografía de los medios de comunicación en México, tendencia que ha propiciado el control de los medios cada vez en menos manos Por ello, la existencia de los medios públicos es una exigencia democrática para establecer el panorama de la comunicación en México
En este contexto, el affaire Notimex-Proceso es un suceso que debe ser visto más allá del conflicto aparentemente trivial de un reportero resentido con su exmedio y con sus excolegas, que desemboca ineludiblemente en un conflicto mayor y de verdadero interés público, como lo es la existencia y definición jurídica de los medios dependientes del Estado
El pasado martes 26 de junio, los suscriptores de Notimex recibieron por el hilo de la agencia oficial los materiales informativos y un capítulo del libro de Ortiz Pinchetti y de su hijo Francisco Ortiz Pardo, con el propósito inocultable de evidenciar una supuesta censura de las crónicas de la campaña presidencial de Vicente Fox, realizada por ambos periodistas cuando formaban parte de la Redacción de la revista
En la edición del 1 de julio, número 1287, la revista acusó al funcionario Ortiz Pinchetti de violar las leyes al utilizar la infraestructura y personal de la agencia gubernamental para “lanzar una campaña sin precedentes, de injurias y calumnias contra Proceso y sus principales directivos”
El semanario comparó los 25 años “del soterrado golpe presidencial que dio lugar a la fundación de Proceso”, en referencia al golpe organizado por el gobierno de Luis Echeverría contra la dirección del periódico Excélsior que encabezaba Julio Scherer, con la agresión que sufrió ahora por parte de la agencia Notimex con Ortiz Pinchetti al frente de ese organismo dependiente de la Secretaría de Gobernación
Dada la estrecha relación entre Ortiz Pinchetti y Fox (de la que se han jactado colaboradores cercanos al director de Notimex), la Dirección de la revista, a cargo de Rafael Rodríguez Castañeda, llegó a la conclusión de hacer responsable al gobierno del presidente Fox en su conjunto de las agresiones a Proceso mientras no se castigara la conducta ilícita e inescrupulosa del funcionario
Como respuesta, la Secretaría de Gobernación emitió un boletín el 27 de junio donde informó haber solicitado a través de un oficio a la Secretaría de la Contraloría y Desarrollo Administrativo iniciar una investigación para conocer si en efecto Ortiz Pinchetti usó bienes públicos para dirimir su controversia personal contra la revista Proceso
Ortiz Pinchetti (que siendo periodista llegó a la dirección de Notimex, sin experiencia en cargos directivos en medios) se quejó de haber sido presuntamente censurado por Proceso en sus materiales sobre la campaña de Fox, que en realidad, de la propia lectura del capítulo del libro difundido por Notimex, se desprende que se trata de textos apologéticos estrechamente identificados con el candidato Fox No existe una dosis mínima de crítica, los textos son complacientes, como en los mejores tiempos de la prensa sumisa y servil ante un candidato priista
El pez por la boca muere
El periodista ofreció el 7 de diciembre, ante trabajadores de la agencia, convertir la Agencia Mexicana de Noticias en un medio al servicio de la sociedad mexicana y no ser más “un instrumento de propaganda al servicio de un gobierno”, y “mucho menos al servicio de una facción o de personas en lo particular” Sin embargo, Ortiz Pinchetti enterró sus propias palabras la mañana del 26 de junio pasado y con ello la vieja idea de hacer de Notimex una agencia del Estado mexicano
Ortiz Pinchetti manifestó ese 7 de diciembre, al tomar posesión de la dirección de la agencia que motivó serias y fundadas expectativas, su aspiración para consolidar a ese importante medio informativo como “una agencia al servicio del Estado mexicano”
La historia fue otra La mañana del martes 26 de junio, Ortiz Pinchetti, tras una invitación girada por la editorial del Grupo Planeta a los medios, asistió a un desayuno con cerca de 40 reporteros para presentar junto son su hijo, Francisco Ortiz Pardo —coautor del libro— su obra, calificada de “libelo” por Proceso, y colocó a Notimex en el ojo del huracán
La agencia, mediante su servicio por Internet, sostiene que en su nueva etapa, con una nueva dirección que ha decidido dar prioridad a la actividad periodística, Notimex tiene el objetivo de obtener y difundir información oportuna, veraz, objetiva, profesional y plural, acorde con la realidad que vive México y en la búsqueda de una alta credibilidad en sus productos informativos
El uso que Ortiz Pinchetti hizo de la agencia gubernamental para difundir el contenido de un libro en el que ventila su conflicto con la revista Proceso, dista mucho de lo que sostiene la presentación de la agencia vía Internet y de lo prometido por el funcionario en diciembre pasado al asumir la dirección de la agencia noticiosa
Sea cual fuere el destino que le depare a la agencia con el gobierno del presidente Fox, si pretende conservarla como una agencia de propaganda de sus programas o de tipo partidista al servicio del Partido de Acción Nacional, como ocurrió durante los gobiernos del PRI, o desincorporarla y ponerla en subasta; o bien cumplir con la promesa que hizo Ortiz Pinchetti de convertirla en un organismo público de servicio a toda la sociedad, el tema trasciende los ámbitos de las oficinas de la Secretaría de Gobernación y su solución (o no) será un importante indicador de la posición gubernamental
Desde el sexenio anterior, los legisladores del Partido Acción Nacional tenían en la mira a Notimex El temor de que la disputa entre Ortiz Pinchetti y Proceso haya sido una acción deliberada como parte de una estrategia para desaparecerla se basa en razones fundamentadas Sobre todo porque volverla rentable y competitiva no coincide con la idea de ser una agencia de comunicación al servicio de la sociedad
La rentabilidad económica en los términos que busca la nueva administración federal no tiene nada que ver con una institución del Estado Tampoco coincide con la voluntad popular expresada en los comicios de julio del año 2000 La rentabilidad de una agencia de Estado para servir a una sociedad plural como la nuestra, debe ser guiada por fines de servicio estrictamente social y absolutamente sin afanes de lucro, y mucho menos estar inmersa en luchas por el poder ni sujeta a exclusiones ni usos facciosos, de tipo personal o partidario, como ya se ha manifestado
Una primera condición para que Notimex se convierta en una agencia del Estado es que no dependa más política y económicamente de la Secretaría de Gobernación Este cordón umbilical que ata a Notimex a los presupuestos gubernamentales le impide abrirse y servir genuinamente a la sociedad La historia del desaparecido periódico El Nacional, liquidado en 1998 en condiciones poco claras para la opinión pública y para los legisladores, es una experiencia que debe servir para evitar que se sigan los mismos pasos con Notimex
Sin duda, el tema de los medios públicos pasa por “el derecho a la información” de la sociedad mexicana establecida por el artículo sexto de la Constitución Garantizarlo implica la existencia de medios de comunicación del Estado con presupuestos financieros aprobados y vigilados por el Congreso de la Unión, siendo éste, además, el organismo decisorio no sólo del aspecto crematístico sino —sobre todo— del nombramiento de sus directivos, evitando así su sujeción a políticas personales o partidarias en cada cambio de administración general
Para este efecto es imprescindible la creación preferentemente colectiva y colegiada de órganos integrados por universidades, académicos, estudiosos de la comunicación, trabajadores de los propios medios, periodistas, representantes no partidistas de la sociedad civil que participen como órganos del gobierno de los medio públicos, junto con nuevos marcos conceptuales y que desde luego cuenten con la participación y el escrutinio del Congreso
De esta forma se habrá avanzado en el derecho de la sociedad mexicana a expresarse, a ser vista y a ser escuchada