Del subsuelo a la máscara reveladora

Del subsuelo a la máscara reveladora
El indígena visible
Carlos Monsiváis
Prólogo dedicado a las comparaciones
En uno de sus grandes poemas clásicos, Yerbas del Tarahumara, don Alfonso Reyes describe la llegada a Chihuahua de los indios: “escurre hasta los pueblos la manada/ de animales humanos con el hato a la espalda” Y el acercamiento es devastador:
Desnudos y curtidos,
duros en la lustrosa piel manchada,
denegridos de viento y sol, animan
las calles de Chihuahua,
lentos y recelosos,
con todos los resortes del miedo contraídos,
como panteras mansas
Allí están, en las primeras décadas del siglo XX, los indígenas “con la paciencia muda de la hormiga”
24 de febrero de 2001: San Cristóbal de las Casas
Cerca de las 10 de la noche descienden a la plaza de San Cristóbal 15 mil o 20 mil indígenas de Chiapas, tzeltales, tzotziles, tojolabales, choles Por esperarlos se ha retrasado cinco horas el mitin del inicio de la marcha zapatista, la Caravana de la Paz o, para darle la oportunidad al “turismo de la conciencia”, el zapatour Casi todos muy jóvenes, han prescindido de las ropas tradicionales, nada tienen que ver con “la antigua manada de animales humanos” y, según se evidencia, han sustituido con asombro y alegría contenida “los resortes del miedo” Como sus paliacates y pasamontañas lo proclaman, son los integrantes de las bases de apoyo del EZLN en las comunidades, y su ropa de saldo anuncia el ingreso casi furtivo a la modernidad, al Edén del consumo tardío, donde suéteres, chamarras y liváis, de tan pasados de moda, anuncian su resurrección museográfica
Desde las azoteas, los auténticos coletos (los de la arrogancia sancristobalense, los que le gritaron al obispo Samuel Ruiz: “¡Eres un demonio!”) abandonan sus recintos del racismo ofendido y verifican la cuantía del turismo Frente a la catedral los indígenas, y no sólo ellos, gritan “¡Marcos, Marcos, Marcos!”, y el que esté libre de confianza en el poder encaudillador de los líderes, que retire su voto Los zapatistas, hombres en su mayoría, son ya distintos -o así lo percibo desde lo alto de mis generalizaciones- a los de hace siete años, que traían los resortes de la agresividad muy sueltos, como panteras estrenándose Han cambiado el lenguaje corporal y el ritmo del avance, el relajo se aplaza (para cuando se vuelva a las comunidades) y lo más inesperado es la mirada Estos jóvenes miran y aceptan ser mirados, y transmiten la sensación de lo nuevo: ya no se consideran los excluidos perennes de la visión ajena, se saben percibidos, y el fin de su invisibilidad los alegra y ratifica su adhesión al EZLN
Ahora cantan el Himno Nacional, otra de las señales de pertenencia, y, acto seguido, el Himno Zapatista (con música de Carabina 30-30):
Hombres, niños y mujeres
el esfuerzo siempre haremos,
porque la patria grita y necesita
de todo el esfuerzo de los zapatistas
La rima es muy forzada, el ánimo no Al contrario, es suelto y se conmueve al emitir sus convicciones En el sitio donde comenzó casi oficialmente el EZLN -y lo que sigue es una lectura de las miradas: los paliacates ocultan los semblantes y la iluminación es deficiente- los asistentes se sienten incorporados al discurso; no es lo que hubieran dicho, pero es como si ellos mismos lo dijeran El líder adelanta el pensamiento de sus seguidores, algo nada irregular respaldado por siete años de apoyo en condiciones muy adversas (Recuérdese que los asistentes a ese turismo obligatorio que llamamos Acarreo, ni oían ni percibían otro sonido ideológico que el nombre del candidato o funcionario en cuestión) En San Cristóbal lo que estimula es la sensación, intuitiva, desmadejada, poderosa, de estar dentro del discurso “Yo estoy allí, aunque no sean mis palabras y mis conceptos, pero sí mis reclamos”, podría ser la síntesis de la actitud
El discurso de Marcos en San Cristóbal es típico y clásico: la retórica envuelve el mensaje, el mensaje anhela transmitirse a través del aliento poético Se encabalgan la reiteración y el relato de los orígenes, se construye de la manera azarosa del habla el génesis, intuido desde el apocalipsis de los pueblos “en vías de extinción cultural” Marcos reitera la demanda de inclusión:
Los indígenas mexicanos somos indígenas y somos mexicanos Queremos ser indígenas y queremos ser mexicanos Pero el señor de mucha lengua y poco oído, el que gobierna, mentira nos ofrece y no bandera
La nuestra es la marcha de la dignidad indígena La marcha de quienes somos el color de la tierra y la marcha de todos que son todos los colores de la tierra
Fiel a su práctica, Marcos insiste en sumar a los indígenas a la nación Nunca se les tomó en cuenta, así que no son expulsados; nunca se les ha invitado, así que no han sido desdeñosos Y el punto culminante del discurso, cifrado en el autoelogio como tarjeta de presentación en el México ampliado, es la proclama de la pertenencia original Los zapatistas son la memoria que se enfrenta al extermino del olvido:
Compañeros y compañeras del EZLN: Durante siete años hemos resistido ataques de todo tipo, nos han atacado con bombas y balas, con torturas y cárceles, con mentiras y calumnias, con desprecios y olvidos Pero aquí estamos Somos la dignidad rebelde Somos el corazón olvidado de la patria Somos la memoria más primera Somos la morena sangre que en las montañas ilumina nuestra historia Somos quienes luchan y viven y mueren Somos quienes así hablan: “Para todos, todo; nada para nosotros” Somos los zapatistas, los más pequeños de estas tierras Saludamos a los pueblos que nos mandan y cuidan
En nombre de los primeros moradores se expresan quienes buscan modificar la versión reducida de México Se reitera: la marcha se inicia el Día de la Bandera El patriotismo renace en aquellos calificados de “apátridas” por el gobernador de Querétaro, Ignacio Loyola
Reflexiones desde la espera en la Plaza de San Cristóbal
En su clásico El hombre invisible, el novelista Ralph Ellison aborda la condición de los negros de Estados Unidos, a los que vuelve indiferenciables la óptica del racismo Es aún más dramática la situación de los indígenas de América Latina, incorporados a las naciones a través de la fe y los rudimentos del lenguaje, prestamente desincorporados a través de la explotación y el aislamiento cultural y político Al observar la mezcla de paciencia e impaciencia de los presentes, vislumbro las razones de la durabilidad del EZLN: su arraigo no se debe al ánimo de resistencia armada (de resultados fatales), ni siquiera al carisma de su dirigencia, sino a la manera como han llevado a los indígenas a las zonas de visibilidad social La frase tan repetida en los discursos zapatistas: “El mundo nos está viendo”, es en última instancia la notificación de existencia: “¡Alguien nos ve! Adquirimos corporeidad Y si nos contemplan es porque decidimos existir resistiendo”
En una sociedad tan racista como la mexicana, adquirir visibilidad es, por lo pronto, ser objeto de comentarios que mezclan el desprecio moderno y los sentimientos de culpa Y es también asunto de aceptar la magnitud de los cambios En 1913, Querido Moheno, diputado de Victoriano Huerta, al referirse a la amenaza de las fuerzas de Emiliano Zapata que rondaban la capital, es enfático: “Es la aparición del subsuelo” Y casi 90 años después, este viaje del subsuelo a la superficie es la marcha más verdadera y significativa en medio de un diluvio de cámaras y grabadoras, que corresponden a las publicaciones y a las cadenas de televisión más importantes El principio del salto histórico es la visibilidad social que ahora obtienen 25 personas pero que afecta a otros 10 millones, que han sido el paisaje inadvertido, los bultos nómadas, las sombras en los mercados, los objetos del choteo que remeda el modo de hablar castilla, los saltitos al caminar, la inocencia anterior al conocimiento, el “Te quero más que a mis ojos,/ más que a mis ojos te quero/ pero quero más a mis ojos/ porque mis ojos te vieron” Desde Cuauhtémoc en el suplicio, y Benito Juárez en el ascenso, los indígenas no han dispuesto políticamente de los arquetipos con los cuales identificarse ante el menosprecio alarmado, ofendido, divertido Régulo y Madaleno, Tizoc, la India María son signos humorísticos o melodramáticos, pero en primera y última instancia son distracciones de la industria cultural, y el asidero simbólico, en este caso, es la posibilidad de elegir o rechazar modelos Antes, en este muy cercano y remoto antes, sólo había un indígena concebible, el inmovilizado en la larga marcha de la civilización, el señalado por la (mala) suerte para habitar el orbe monolítico donde el pasado y el porvenir se mezclan al girar en torno de un presente degradado y letal
Todo lo que se diga en pro o en contra de Marcos y sus dones mediáticos carece de sentido si no añade que el centro del interés y el centro de la movilización zapatista no es individual, sino comunitario Los grupos indígenas que de todas partes le entregan los bastones de mando a la dirigencia del EZLN, los que en las concentraciones se identifican ante los desconocidos como indígenas, la variedad de respuestas emocionadas y entusiastas que la marcha recibe, se desprenden de la recuperación o la incorporación de lo indígena a la idea de país Esta ampliación genuina de la visión de México no es demagógica, aunque no escaseen los discursos y las consignas asidos a ese idioma de la exaltación profesional, ni es tardía, porque los indígenas todavía están allí; es, simplemente, una idea cuyo tiempo ha llegado ¿Por qué se retrasó tanto? Porque el racismo ha sido un componente histórico de la práctica de la nación y porque el PRI le cerró la entrada a las ideas Cierto, la marcha zapatista no se concibe sin el 2 de julio y la caída del PRI y el presidencialismo con su reparto sexenal de videntes caprichosos e histéricos; cierto, el 2 de julio se explica también por la necesidad de grupos cada vez más numerosos de liberar las acciones inesperadas, sean éstas las demandas de los derechos indígenas o las movilizaciones en pro del derecho de las minorías o de las mayorías (las mujeres)
Mítines a la luz de la historia
Mesa redonda armada a lo largo de las esperas en la marcha zapatista
-Los medios informativos son el primer ejército parazapatista Siete años de volverlos noticia, y a ver quién los desaloja, por lo pronto, del nicho ecológico de lo digno de atención
-Ya eran noticia el 7 de enero de 1994 Recuérdenlos: enmascarados, desafiantes, con rifles de otra época, y con el reto al FMI y el Tratado de Libre Comercio Las imágenes y el mensaje agresivo se complementaban
-El punto focal es Marcos Los otros no tienen, ni de lejos, su elocuencia o sus salidas humorísticas En un sentido, es el movimiento de un solo hombre
-Por supuesto que no Marcos y la comunidad no son divisibles Esos miles y miles de indígenas en lucha podrán necesitar un líder, pero el líder no inventó los motivos para abrazar la causa Imagínate a Marcos en otro movimiento
-¡Qué discusión tan ociosa! Marcos despierta incluso la atención de muchos de los más reacios, de los que no quieren engañarse con las utopías Pero lo que afianza el apoyo no es un comunicador excepcional, sino la rebeldía moral ante el neoliberalismo
-A lo mejor por eso funcionaron tanto los pasamontañas Luego de la caída del Muro de Berlín, se requería otra escenografía sin las barbas del Caudillo y sin los bigotes del Padrecito Stalin Aunque lo que menos se necesita ahora son Caudillos y Padrecitos
-Lo más increíble de este momento, el adjetivo que nadie se quita de la boca es histórico ¿Por qué? ¿Por qué nunca había pasado nada semejante? ¿Eso basta para hacerlo histórico?
-Es histórico por razones que apenas necesitan enumerarse Van a la Ciudad de México los causantes de un cambio en la noción colectiva de lo indígena, va desarmado un grupo rebelde y, lo más impresionante, nunca tantos, cada uno por su cuenta, creen encarnar la sociedad civil Si te fijas, en la práctica sociedad civil está resultando el espacio a la disposición de quienes no tienen espacio, el ámbito inventado que cobra fuerza y persuasión en los momentos de auge y luego se aletarga, sin desaparecer jamás Siempre hay abanderados de las causas más diversas que se consideran sociedad civil, los vecinos que no quieren una gasolinera cerca de sus casas, los defensores del patrimonio histórico, los ecologistas, los defensores de animales que se oponen a la crueldad del “arte taurino” “La Señora Sociedad Civil” de la que tanto se han burlado es, a la hora de la hora, el sinónimo de “pueblo sectorial” Muchas veces, Marcos y el EZLN han confiado en vano en la sociedad civil; en otras ocasiones, como ahora, la sociedad civil responde
-Fíjate en un sector de la concurrencia Observa lo que va quedando de la izquierda, los que se declaran activistas del 68, cardenistas del 88, radicalizados de la segunda Convención de Aguascalientes, prófugos del voto útil Es curioso, el pasado de toda esa izquierda se activa ante el mero anuncio de la continuidad de la protesta y de la disidencia
-Pero acuérdate de algo crucial: El 2 de julio de 2000 ganó la Presidencia de la República un disidente
-Un disidente impulsado por la mercadotecnia a la gringa, que es lo más ortodoxo del mundo
-Sí, y los grandes apoyadores eran en muy buena medida los que sólo pueden leer a través del apetito, como dice el poeta, pero Fox encabeza un poder legítimo y esto concentra aún más la batalla cultural e ideológica Asómate al debate de estos días Los elogios o las descalificaciones del EZLN se unifican en un punto: los motivos del levantamiento son irrefutables, la postración de los indígenas es moral y racionalmente intolerable
-Mira, se habla de la paz y se dice que es una paz virtual porque no hay guerra, y esto admite matices: sí hay tal cosa como la guerra de baja intensidad, como lo demuestran las muertes a diario en las comunidades y, sobre todo, Acteal Los paramilitares y la militarización regional son desdichadamente reales, pero, además, la paz de la que se habla no es lo opuesto a las atmósferas bélicas, sino al desorden opresivo en el que participan la violencia social, la frustración de la inmensa mayoría, la cancelación de las soluciones dignas a los problemas de empleo, salud, educación y vivienda, la concentración de los recursos en manos de una minoría moral y numéricamente insignificante Si se insiste en la paz, y en ChiaPaz, lo que se quiere no es la vuelta al primero de enero de 1994, sino el fin de las devastaciones urbanas y las tragedias de los poblados postrulfianos
-Muy divertida esta retórica y apta para la publicidad de un concierto, ¿pero con esta exaltación de los derechos indígenas no se impulsa el anacronismo? Un país que espera a que sus indígenas y sus pobres más irredimibles lo alcancen, ya nomás no la hizo Ni modo, el desarrollo es impaciente y -como los antropólogos señalan en cada una de sus tesis de doctorado- es muy otro el tiempo de los indígenas Si se habla de una “caravana de la esperanza”, debe especificarse a qué velocidad En la globalización sólo hay un tiempo, ni modo
-Introduzco una demora en este simposio ¿Estaríamos hablando de los derechos indígenas sin el EZLN? Por lo menos, reconózcaseles la aportación En 1994 no fueron pocos los que insistieron en la inutilidad del amanecer violento Bastaba el desarrollo democrático Pero la violencia existía y era unilateral y se descargaba contra los que carecían de patente de impunidad Desde el 6 de enero de 1994 el EZLN no ha disparado un tiro, pero son las muertes de esos primeros días las que determinan la exigencia de la paz
-¿Es posible olvidarse del sectarismo de algunos planteamientos del EZLN, del origen militarista, del Frente de Liberación Nacional?
-No, el olvido es imposible, pero la memoria también debe abarcar lo que han sido el PRI, los caciques, los latifundistas, el sistema de semiesclavitud de las fincas, los comerciantes de 600 gramos el kilo, los monopolistas del alcohol, los alcaldes que encarcelaban o hacían desaparecer a los disidentes Sin comparar ni justificar, lo cierto es que los planteamientos de Marcos y del EZLN han sufrido transformaciones radicales; los de sus adversarios y enemigos francamente no
El mitin: la responsabilidad de los que escuchan
En Oaxaca el ánimo es más festivo que en San Cristóbal, o más festivo de acuerdo a mi idea canónica del júbilo comunitario, y la ansiedad mil veces repetida es ver, oír, presentir a Marcos, que a lo mejor desciende a mito mediático ¿Y esto se debe al pasamontañas? ¿Lo que se cubre revela? En épocas de imperio del close-up, ¿no hacen falta todos los rasgos faciales? ¿Tendrá necesidad Marcos al firmar la paz de la cirugía facial que añada definitivamente a su expresión el pasamontañas? ¿La carencia de rostro es el mensaje? Las preocupaciones son inútiles Lo histórico de esta marcha todavía usa pasamontañas y da igual si el panista Diego Fernández de Cevallos se niega a hablar con enmascarados Son millones los que a su modo lo hacen
Como bien lo marcan los 20 o 30 artículos que leí en la mañana, el duelo mercadológico, el Pollfight at the OK Corral, se libra entre Vicente Fox y Marcos ¿Quién sube, quién baja, quién se estaciona en las encuestas? En el carismómetro, ¿quién vencerá? Fox expulsó al PRI de la residencia presidencial de Los Pinos, Marcos encabeza un movimiento que ha comprobado, a partir del uso dual de la intransigencia y de la Internet, las ventajas de resistir Fox, que fue empresario, proyecta una nación de 110 millones de empresarios; Marcos, que fue mestizo, anhela una nación que se respete a sí misma al respetar a sus minorías:
Queremos la autonomía para que la mayoría valga todo el tiempo y no sólo cada tanto Para que el que mande, mande obedeciendo Para que el ser gobierno sea una responsabilidad y un trabajo ante el colectivo, y no una forma para enriquecerse a costa de los gobernados Para que deje de ser delito el ser indígena, el vivir como indígena, el pensar como indígena, el vestir como indígena, el hablar como indígena, el amar como indígena, el tener el color indígena
Así como el discurso de Fox todo lo da por resuelto, incluso la celebración del centenario de las soluciones, el de Marcos suele alternar eficacia verbal y política con lo que para mí son enigmas ¿Qué es “el pensar como indígena”? ¿Qué es a estas alturas “el ser indígena”? Sin embargo, estas preguntas indican el avance Hace 10, ¿quién los habría formulado ante un público nacional e información?
Donde, no obstante su prestigio milenario, la lluvia no frustra una concentración
El recorrido de la marcha es, como se quiera ver, exitoso Si sólo un sector recibe a los zapatistas, ese sector no es en modo alguno menosprecible en Tehuacán, Puebla, Orizaba, Pachuca, Actopan El 28 de febrero, en Ixmiquilpan, territorio de los ñahñus, ciudad fantasma del auge minero, se efectúa el mitin más climático que recuerdo, en el sentido más estricto del término Luego de dos horas de la letanía cívico-mística (“¡Zapata vive, vive! ¡La lucha sigue, sigue!”), llega la caravana y se desborda el júbilo marquista Una señora grita: “¡Bájate, que queremos verte!” El autobús sigue y la señora felizmente decepcionada se consuela: “No quiso bajarse el hijo de la chingada ¡Qué lindo!”
Comienzan las danzas y la música ñahñu y la lluvia se desata hasta adquirir los contornos de la tempestad Con sabiduría que acato, el subcomandante le pide a los miles de empapables que se pongan a salvo del chubasco, pero le contesta un categórico “¡NOOO!” Hablan dos comandantes, David y Zebedeo, piadosamente breves; la tormenta se acrecienta y la gana de oír a Marcos detiene a la gente (Aquí uso la transcripción de Jesús Ramírez Cuevas en La Jornada)
Marcos habla:
-Si me informaron bien, Ixmiquilpan quiere decir lugar de las nubes estériles; parece que ya no, algo cambió hoy
Dentro del resguardo, la lluvia resulta un paisaje autónomo, el descendimiento de la Naturaleza, la fertilidad y la destrucción Ahora intima a la rendición, al desalojo precavido Alguien quiere salvar a Marcos de la condición húmeda, pero él se rehúsa: “No, si se mojan ellos, me mojo yo” Aplausos
Comienza el discurso obligadamente didáctico; la marcha es también un enlace de los conocimientos indispensables Marcos distingue entre “la democracia de nosotros y la de los de abajo”, entre la libertad de ellos y la de nosotros, entre la justicia de ellos y la de nosotros:
la justicia de ellos es una prostituta; además, está muy mal pagada A ver cuántos banqueros están en la cárcel, cuántos industriales, cuántos terratenientes, cuántos casatenientes No señor, las cárceles están llenas de pobres, de indígenas, de obreros, de empleados: ésa es la justicia de ellos; la justicia de arriba tiene un precio y el no poder pagarla es el delito
La tormenta se precipita; los rayos son, si se tiene la posibilidad de mirarlos, altamente decorativos La gente persevera, a base de atención y gozo, en construir su Arca de Noé o su refugio o su paraguas cósmico (Las metáforas fracasan, el poder de la lluvia no) Marcos persiste en la lección:
-Le traemos un regalo al Valle del Mezquital Les trajimos esta lluvia No, no es cierto Buscamos en nuestras mochilas, buscamos en nuestras morraletas y no encontramos algo digno de ustedes Les trajimos preguntas: ¿Es el EZLN la vanguardia del movimiento indígena mexicano?
-Síííí -proclaman los asistentes
Me quedo pasmado Con rapidez evoco momentos terribles del “vanguardismo”, de la pretensión de enseñarle al pueblo (a la sociedad civil) el camino Marcos disuelve mi prevención segundos después
-Tache La vanguardia del movimiento indígena nacional la conforman los pueblos indígenas de todo México
El método del interrogatorio es riesgoso, pero esta vez se salió adelante
-La segunda pregunta: ¿están contentos aquí con el EZLN?
-Sííí
-¿Estamos mojados? No, ésa no ¿Estamos contentos porque nos encontramos?
Quién dudará de la respuesta
-¿Se debe rendir el EZLN?
-Nooo
-¿Se va a vender el EZLN?
-Nooo
Marcos, mojado, feliz, hidrocarismático, culmina:
-Sabemos en el EZLN que no estamos solos; sí, sabemos que no estamos solos
Por más que quisiera esperar algunos años para usarlo, el adjetivo histórico sigue rondándome Lo que he visto -la multitud bajo la lluvia- es un espectáculo, pero lo que está en el fondo, la decisión de cada persona, es el mayor espectáculo de todos