Transmisión de poderes:

Transmisión de poderes:
De la rigidez de Zedillo al mesianismo de Fox
Álvaro Delgado, Rodolfo Montes, María Scherer y Rodrigo Vera
Del olor a santidad, al olor a pueblo Del mensaje de salvación en el Congreso, a las tablas de la ley para su equipo Del templete popular, a las iluminadas terrazas de un castillo
El día de su toma de posesión como presidente de la República, Vicente Fox no pudo evitar dar toques mesiánicos a su desaforada actividad pública
El poder presidencial pasó de utilizar la rígida máscara de un Ernesto Zedillo, ansioso de marcharse, a la de un hombre gesticulador que fue capaz de mencionar el nombre de Dios no en vano, sino en la máxima tribuna parlamentaria
La víspera del relevo, oculta la información hasta entrada la noche del jueves 30, el más prominente santuario del país, la Basílica de Guadalupe, fue objeto de una limpieza casi total, pues ahí inició Fox la mañana del viernes 1 su frenética actividad del día: recibió la comunión, después de entrar en medio de empujones
Con los pobres
La segunda bendición le fue proporcionada por un grupo de vecinos de edad avanzada de la colonia Morelos Con ellos estuvo el padre Enrique González Torres, rector de la Universidad Iberoamericana, de la que egresó el nuevo presidente
Lucía Ruano, dirigente de Libertad -una asociación defensora de derechos humanos-, parecía arrepentida de haberse comprometido a organizar el desayuno en una calle del barrio de Tepito con niños de la calle El mediodía del jueves 30 se había peleado con miembros del Estado Mayor Presidencial que pretendían colocar en su oficina una línea telefónica para el invitado de honor
“¡Si necesita hablar, yo le presto mi celular! ¿A quién le pidieron permiso? ¡Aquí no ponen ni madres!”, vociferó Ruano
Ya había advertido, y no estaba dispuesta a retractarse, que el acto no sería maquillado El barrio debía mostrarse como es: sucio, modesto, bravo Fox se sentaría a la mesa con humildes trabajadores, andrajosos niños de la calle, desempleados
Cuenta que Fox “se invitó solo” Lo conoce desde que ella tenía siete años: vivía en el albergue que dirigía sor María del Carmen Fuentes Quesada, prima hermana del presidente, al que Vicente llegaba cada 15 días para “cooperar”
Lucía no para Recibe llamadas, da órdenes, atiende solicitudes Está “hasta la madre” Respira hondo y sonríe al recordar el apodo de los hermanos Fox, cuando eran chamacos: “Los Chabelos Les decíamos así por mochos, por católicos, como Isabel”
La institución de asistencia privada PACO y la Fundación Mexicana para la Rehabilitación de Personas con Enfermedad Mental, dirigida por Virginia González Torres, apoyaron la organización del desayuno
Virginia es comadre de Lucía Se conocieron en 1991 por el padre Enrique González Torres, con quien Lucha colaboró en la construcción de viviendas para los afectados del terremoto de septiembre de 1985
Se había dispuesto que a la derecha de Fox se sentarían 100 niños de la calle, y a su izquierda personas que padecen enfermedades mentales y que se rehabilitan en hogares comunitarios auspiciados por la organización que preside González Torres
Fox serviría el atole para todos ellos Ésa era la condición, “que sirva, que no se haga servir”
Después observaría a un grupo de danzantes concheros, lo que significaría un compromiso para no olvidar las raíces nacionales Por último, con la barriga llena, Ruano, González Torres, un niño de la calle y una persona rehabilitada de su enfermedad mental ofrecerían un discurso
A las 4:30 horas del viernes se citaron los vecinos del barrio Barrieron la calle, colgaron mantas, colocaron casi 2 mil sillas, cientos de mesas y las adornaron con flores de nochebuena Colocaron manteles, calentaron tamales, hirvieron el atole
Ojerosos, vencieron el frío de la madrugada con el calor del trabajo A las siete horas no habían terminado de colgar los “mandamientos” que el pueblo exigirá a su mandatario Están basados en la ley de Dios, y fueron escritos por el padre González Torres hace tiempo, cuando dirigía la Fundación de Apoyo a la Comunidad:
“Amarás a tu pueblo sobre todas las cosas porque esto es amar a Dios; no violes los derechos de nadie, ni con el pensamiento; di siempre la verdad; regresa a los pobres lo que les han quitado; respeta los cuerpos y las almas de todos; no destruyas lo que con tanto esfuerzo hemos creado los mexicanos; honrarás siempre la historia de nuestros pueblos y de nuestros héroes; no hagas falsas promesas; sé oídos para escuchar a la nación; sé corazón para escuchar a los rechazados; sé pies para visitar a los pobres y desvalidos; sé ojos para mirar las necesidades de tu pueblo, trata a la gente como quisieras que te traten”
A las 7:50 ya suena la música y crece la expectación Un grupo de payasos distrae a los niños y el estruendo de sus tambores agrede a los adultos La calle Libertad ya está en plena fiesta
Después de 40 minutos aparecen los danzantes, los mismos concheros que ensayan por las tardes en la Plaza de la Constitución El olor a incienso obliga a estornudar, y los elevados penachos de los danzantes provocan molestias Las plumas pican los ojos de los que tienen cerca e impiden la visibilidad a muchos otros “¡Malditos pavorreales!”, les gritan los vecinos Hasta que uno de ellos responde: “Mire, señora, a mí me pagaron por estar aquí Preferiría estar en mi casa, porque el frío está recio”
“Tiene razón -concilia la mujer en voz baja-, si vienen todos encuerados”
Pasadas las 8:00 horas, el Estado Mayor Presidencial y el equipo de prensa y logística de Fox se han apoderado ya de la calle Es notorio que están ahí: se ha perdido la espontaneidad
Al fin, llega el presidente Pocos lo ven pasar Protestan los que no pudieron verlo: “Es el de la camisa arremangada, de pantalones de mezclilla” El desorden se transforma en caos Pasa Martha Sahagún “¿Es la esposa o la vocera?”, pregunta un muchacho
Fox recibe dos regalos: una pintura en la que aparece al lado de la bandera y un reconocimiento a su valor Cotorrea con los chavos de la calle, abraza a los vecinos, muestra la “V” de la victoria incesantemente
Crece el enojo No ven ni escuchan al invitado Quieren que Fox cante con los marichis No Tampoco Emmanuel, por más que quiso
Al final, todo se volteó: habló un niño de la calle, pero no un enfermo rehabilitado A Atanasio Segura, un campesino de Guerrero, se le cortó la voz y los vecinos le chiflaron No pudieron dirigirse al presidente dos personas de la tercera edad y un ama de casa Tampoco hablaron la estudiante, el trabajador de limpia, el obrero y el comerciante
Mucho menos Fox, que sirvió el atole, y pronunciaron mensajes breves Virginia González Torres, Lucía Ruano, un par de chavos callejeros, el campesino Una lideresa indígena mazahua, ante el micrófono, estalló en llanto Pesa demasiado la marginación -dijo, como si soltara un fardo-, el analfabetismo, “el mal aspecto” de la pobreza
Muchas sillas, que horas antes se peleaban como trofeos, estaban abandonadas Varios se cansaron o se aburrieron Los que aguantaron vieron a Fox entrar en la casa de Raymunda Arizmendi, y al EMP bloquear la puerta de la vecindad
Fox sale al fin, con camisa blanca, corbata plateada, oscuro el traje Pasan inadvertidos los ancianos que lo bendijeron con el padre González Torres, que vienen detrás
El barrio recupera la naturalidad Los chavos de la calle piden “lana” y se divierten poniendo a pelear a sus perros Las mujeres recogen lo que queda de la célebre visita: montones de basura
El salvador
En San Lázaro, mil 600 pares de ojos se posan en el alto ranchero que, pasaditas las 11 de la mañana, debuta como presidente Desenfadado, se ciñe la banda tricolor en el pecho
El diputado federal panista José Lozano no se aguanta y, discreto, consuma el plan que concibió la víspera: hace sonar -bajito- una campana de cobre que el jueves compró, en 500 pesos, en una tienda sobre la autopista a Cuernavaca
Por aquello de las reminiscencias religiosas, escogió no una con la agarradera en forma de cruz, sino con un águila trigarante Consiguió la autorización de Felipe Calderón, su coordinador, para llevarla al recinto y hacerla tañir con estruendo
Pero el resto de sus compañeros no estuvo de acuerdo y se abstuvo, “nada más que para no romper la cordialidad entre todos los diputados” Se tuvo que conformar con hacerlo discretamente “La toqué muy queditamente (sic) para tener ese sentimiento que, al fin y al cabo, era el que yo quería guardar No quise hacerlo ruidosamente para no romper esa armonía y estuviera con el protocolo debido”
Este acto, que él define “de libertad y democracia”, lo cimbró por dentro “Quería guardar algo realmente diferente de este día que para mí significa muchísimo” Ahora esa campana no volverá a ser tañida “La voy a guardar en mi casa, en una vitrina”
Esa actitud, casi de religiosidad, fue aplaudida por un puñado de los panistas al término de la ceremonia José Lozano la hizo sonar con ganas Pero Fox ya no la escuchó
El nuevo presidente se marchó de San Lázaro en medio de la rabia de los diputados priistas, pues además de haberlos despojado del poder presidencial, los encaró con un abundante catálogo de promesas y, burlón, les calló la boca
Dolidos, los priistas argumentaron que, al rendir su protesta, Fox violó la Constitución, al añadir una frase a favor de los pobres y los marginados y, según sus adversarios, eso dejó sin efecto el juramento Un abogado panista estuvo de acuerdo
“Es cierto”, aceptó, resignado, el diputado federal Fernando Pérez Noriega
-¿Y eso qué consecuencias tiene?
-Técnicamente, ninguna
-¿Pero es un error?
-Sí, y muy grave
La senadora priista Noemí Guzmán Lagunes no se aguantó y, cuando Fox iba de salida, le lanzó el puño de palabras:
-Señor presidente Fox, usted ha sido irrespetuoso con el Congreso
-Y voy a ser más
Lastimada, la senadora define: “Es un hombre que no conoce ni las formas ni el fondo”
Pero además, dice, Fox mostró una absoluta falta de respeto al iniciar su discurso con saludos a sus cuatro hijos y, más aún, al mencionar a Dios
“Primero debe ser el Congreso de la Unión y luego su familia Y para hablar de Dios, los católicos lo tenemos que hacer en las iglesias, como la Basílica Es un irrespetuoso con las instituciones, con las formas y el fondo”
El tercer coraje de los priistas fue provocado porque Fox, jovial y despreciativo, neutralizó cuando le echaban en cara, con vivas a Benito Juárez, la laicidad de la educación pública
“Juárez, Juárez, Juárez, Juárez”, el presidente se sumó al coro priista y, burlón, los calló: “Bien, jóvenes”
La Basílica, con pie derecho
Un grupo de diputados panistas paisanos de Fox, que como legisladores locales promovieron las reformas antiaborto, festejan la abierta religiosidad de Fox, tanto en la Basílica como en la tribuna del Congreso
Ricardo Torres Origel, el artífice de las reformas que debió vetar el gobernador Ramón Martín Huerta, se engalla: “¿Cuál es el problema? La virgen de Guadalupe es la patrona de todos los mexicanos, no menos de los políticos”
“¿Está prohibido invocar el nombre de Dios en el pleno en una sesión solemne o no solemne? ¿Hay una prohibición expresa en la Constitución o en alguna ley? -secunda Javier Chico Goerne- “No es un acto de gobierno, es una manifestación pública, pero no está plasmado en una ley”
-Empezó con el pie derecho -salta otro diputado guanajuatense, José Rivera Carranza- Ahí está la ‘aseguranza’ del cambio
Redondea Torres Origel: “Se ha confundido, equívocamente (sic), contrariamente a la percepción de la inmensa mayoría de los mexicanos, el concepto de Estado laico con el Estado ateo Y si hablamos de que en la Constitución está plasmado el derecho a la libertad de creencias, es válido para todos los mexicanos, incluidos los políticos”
El espíritu conservador
“Hay que estar en guardia contra el espíritu conservador, venga de donde venga”, advierte Porfirio Muñoz Ledo, el coordinador de la Mesa para la Reforma del Estado, minutos antes de la llegada de Fox al Congreso
“Sin una reforma profunda del Estado no habrá transición Habrá reemplazo en el poder, pero no tránsito”, insiste el político, quien el 22 de noviembre entregó sus conclusiones a Fox “Esperamos que tome en sus manos esta iniciativa y la comparta con nosotros”
Pero el nuevo presidente omitió leer el párrafo que, precisamente, aludía a esa tarea en su discurso por escrito, entregado a los medios de información: El voto ciudadano del 2 de julio fue, ante todo, un plebiscito a favor del cambio Consecuente con ese mandato, me propongo impulsar proyectos sustantivos de reforma constitucional, decantados por una comisión de estudios, ampliamente representativa, que sintetizó las principales demandas de la sociedad
Y Muñoz Ledo insiste: “Un espíritu conservador, que siempre ha existido, prefiere mantener los antiguos mecanismos del poder para utilizarlos a favor de un nuevo signo”
Remata: “Los viejos instrumentos del poder son el origen del autoritarismo En un sistema como el mexicano, el autoritarismo no estaba superpuesto a una sociedad democrática, como en Sudamérica No basta sacar un partido para que haya democracia Ésa es una falacia”
El catecismo del gabinete
En el Auditorio Nacional, frente a casi 10 mil simpatizantes, Fox presentó en sociedad a su equipo de trabajo
Se trataba, además, de hacerlos jurar, cumplir con un “Código de ética y honor”, una lista de propósitos para lograr “una patria ordenada y generosa”, el muy panista lema
Además, velar por el bien común y conservar la integridad, la honradez, la imparcialidad; ser justos, transparentes, rendir cuentas, ser generosos, preservar el entorno cultural y ecológico
En medio de la apoteosis, una vez más se exhibió la religiosidad: su hija Paulina le entregó un crucifijo, un acto que conmovió al graderío
Después de reunirse con las Fuerzas Armadas en el Campo Marte, Fox, como en los buenos tiempos de los presidentes priistas, recorrió en un automóvil descubierto el tramo comprendido entre Bellas Artes y Palacio Nacional, en medio de una lluvia de papelitos tricolores que caía de los edificios
Ya en Palacio Nacional, comida con mil 715 invitados, desde locutores habituados a las relaciones públicas hasta deportistas en el retiro y políticos de la vieja clase priista
En una mesa charlan la madre de Fox, Mercedes Quesada, con el cardenal Norberto Rivera Proliferan los jerarcas católicos En las mesas se colocaron botellas de tequila Fox 2000, elaborado por la empresa Corralejo, de Guanajuato En la mesa del presidente había un gran tonel de madera con la leyenda: “Fox 2000 Corralejo”
Al terminar la comida, el presidente se asomó al balcón principal de Palacio Nacional: “Les traigo noticias frescas”, manifestó ante miles de personas congregadas en la Plaza de la Constitución “Llegó el momento de construir un proyecto común de nación”
-Eso ya lo oímos, ya lo dijo en la mañana, al mediodía y ahora aquí también Mejor que se baje -soltó uno de los cientos de jóvenes que comenzaron a impacientarse “por tanto rollo”
Al final, gritó tres vivas a México; unos cuantos lo secundaron, pero el grito unánime fue: “¡que se baje, que se baje”
Las voces se callaron cuando Manuel Mijares, situado en un templete colocado cerca de la Puerta Mariana de Palacio Nacional comenzó a cantar, a capela, el Himno Nacional Cuando concluyó, Fox se acercó otra vez al micrófono y comentó: “¿A poco es Mijares?”, y agregó: “¡Fuera saco ahí voy, Mijares!”
En seguida, se quitó el saco y la banda presidencial, se arremangó la camisa blanca y salió por la Puerta Mariana, para llegar al templete, donde una niña pronunció un discurso con entonación priista, cantaron Mijares y Eugenia León y se presentó un espectáculo de rayo láser Fox sintió frío y alguien le prestó una chamara azul
Y con los ricos
Fina mantelería de encaje y arreglos florales cubrieron las mesas en las que se acomodaron los alrededor de 500 invitados especiales -jefes de Estado, diplomáticos, empresarios, académicos y directivos de medios de comunicación- que asistieron a la cena de gala que les ofreció Fox en el Alcázar del Castillo de Chapultepec
Muchos comensales eran los mismos que asistieron a la comida en Palacio Nacional
Antes de entrar al Alcázar por sus escalinatas alfombradas, los invitados tuvieron que pasar en medio de dos hileras de edecanes que vestían largos vestidos de noche y ofrecían copas de vino blanco
Fox recibió personalmente a los jefes de Estado Lo acompañaban sus hijas Cristina y Paulina, así como Martha Sahagún
Los presidentes de Cuba, Fidel Castro, y de Venezuela, Hugo Chávez, fueron quienes provocaron mayor expectación Pero también asistieron Lech Walesa, expresidente de Polonia; Madeleine Albright, secretaria estadunidense de Estado; Jeffrey Davidow, embajador de Estados Unidos en México; Alejandro Toledo, quien perdió las pasadas elecciones presidenciales en Perú ante Alberto Fujimori
Acompañados de sus esposas, también llegaron los miembros del gabinete y varios dirigentes del PAN
El experredista Porfirio Muñoz Ledo, el historiador Enrique Krauze y Amalia García, dirigente del PRD, también formaron parte del selecto grupo
En la mesa de honor, Fox levantó su copa y propuso el brindis:
“Agradezco a los jefes de Estado que vienen a motivarnos Tenemos todo un futuro por construir ¡Brindemos por México!”
Y se alzaron las copas de champaña, mientras una orquesta de cámara empezó a tocar “Caminos de Guanajuato” y otras melodías mexicanas
Protegida por gruesos cristales, la amplia terraza del Castillo de Chapultepec estaba iluminada por los candiles dispuestos sobre las mesas circulares Brillaban los mosaicos del piso El amplio jardín, impecable
Los comensales ya se disponían a cenar -el menú incluyó “arroz salvaje”, pato y manzana almendrada-, cuando el presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, pidió la palabra Disculpándose por su marcado acento portugués, dijo:
“México es un país que supo avanzar y mantener su identidad Y a su nuevo presidente yo lo siento en la mejor disposición de dedicarse a su país ¡Viva México!”
Al terminar la cena, alrededor de las 11 de la noche, Fox fue opacado por Fidel Castro Eran más los invitados y sus esposas que se arremolinaron a su alrededor provistos de cámaras fotográficas
Y al concluir los festejos por haber sacado al PRI de la residencia oficial de Los Pinos, el presidente Fox se fue a dormir a su hotel