Lo académico y lo jurídico, límites de la negociación
De la Fuente y su modelo de UNAM: democrática, no populista, rigurosa, transformada y transformadora
Raúl Monge y Francisco Ortiz Pardo
Una universidad “más académica”, que concilie su pasado vasconceliano con el mundo moderno Una institución educativa democrática, mas no populista Una comunidad vacunada contra su vulnerabilidad por la reconciliación entre sus miembros Un conjunto de escuelas que se relacionen y se desarrollen de manera descentralizada, pero no desmembrada
Es la UNAM con la que sueña el rector Juan Ramón de la Fuente, quien no duda en que, una vez superado el conflicto, despachará en Ciudad Universitaria y, desde ahí, comenzará a construir su modelo de Universidad
Está tan seguro, que advierte:
“Quien no pueda incorporarse a la dinámica de la Universidad transformada y transformadora, que tendrá que surgir del consenso, se quedará al margen”
A tres semanas de haber tomado posesión y a casi ocho meses de haber estallado la huelga en la UNAM, De la Fuente manifiesta su “devoción” por los valores académicos Se resiste a calificar a sus interlocutores del movimiento estudiantil Afirma que todas las demandas de los estudiantes son atendibles, pero en tiempo y forma Niega haber llegado al rectorado bajo la influencia de los tiempos políticos y la designación de Francisco Labastida Ochoa como candidato del PRI a la Presidencia Opina que en su alma mater hay “afinidades”, mas no grupos de poder Establece que no por flexible es débil frente al mayúsculo conflicto Considera que hay gente extraña que se empeña en que no se levante la huelga y lleva las cosas a los extremos de la violencia
Los intereses políticos
A pesar del primer atorón en el camino hacia la solución del conflicto que tiene paralizadas las actividades en la UNAM, De la Fuente hace gala de buen humor cuando recibe a los reporteros en uno de sus despachos alternos, ubicado en una casona del Pedregal de San Ángel Los cuadros, los libros y las fotos familiares lo han acompañado desde que aceptó el cargo
—¿Duerme igual que antes?
—Menos, por razones de trabajo Pero mi sueño es de buena calidad
El rector encara todas las preguntas A veces responde con prudencia, sobre todo cuando toca asuntos sensibles, que, según él, puedan poner en duda su compromiso de reunificar a toda la comunidad universitaria, que está “muy dividida, polarizada, irritada y agraviada”
—¿Le ha costado trabajo restañar esos agravios?
—A eso nos hemos dedicado Reconstituir el tejido social es muy importante para poder emprender una reforma para que la comunidad tenga otro ánimo, más propositivo, de mayor entusiasmo
La reforma universitaria da sentido a su breve gestión, en la que ha sostenido 70 reuniones con integrantes de diferentes sectores de la UNAM “Siempre he tenido enorme devoción por los valores académicos”, dice
—¿Qué papel han jugado los exrectores en este esfuerzo por acercar a los polos extremos?
—Han sido respetuosos y yo diría que muy solidarios No he percibido la menor intromisión Creo que están convencidos de que ésta es la ruta Claro, cada quien imprime su sello personal Al doctor Barnés no he tenido la oportunidad de verlo; entiendo que está de viaje, pero la última vez que lo vi ustedes pudieron constatar los términos respetuosos y cordiales con los que me dio la bienvenida y yo lo despedí
—Se dice que con la salida del doctor Barnés resultó derrotada una línea dura de las autoridades universitarias ¿Eso quiere decir que usted podría ser considerado como de línea blanda?
—Creo que eso nos lleva otra vez a situaciones que polarizan y que no ayudan en nada Habría que preguntárselo a quién lo haya dicho
—¿Es presa la Universidad de intereses políticos?
—Siempre ha habido un interés político en la UNAM Pero también creo que siempre ha habido una defensa casi unánime de la autonomía universitaria por la misma comunidad, que siente y resiente mucho la injerencia y la intromisión externa Creo que esta vez no es la excepción
—¿De dónde vienen esos intereses?
—De diferentes puntos políticos del país, no de una sola fuente Eso depende del momento, circunstancias y asuntos que están en la agenda política nacional
—El doctor Barnés afirmó algunas veces que el gobierno de la ciudad estaba metiendo las manos en el conflicto ¿Piensa usted lo mismo?
—Hay que preguntárselo al doctor Barnés Ignoro las razones que tuvo para hacer esa afirmación
—¿Pero cuál es su apreciación personal?
—Llevo tres semanas y no he percibido que haya habido intromisiones en la vida universitaria de los gobiernos federal y local
—¿Cómo entender entonces que no hay corrientes dentro de la Universidad, si usted mismo habla de intereses políticos presentes en la UNAM?
—Hay afinidades, sin duda Pero nunca he creído claramente que haya estos grupos configurados en términos tan precisos o tan maquiavélicos Sí hay afinidades entre científicos y humanistas, entre gente liberal y más conservadora, entre personas que tienen puntos de vista más firmes y otros que tienen una tendencia a ser más asimilables por los cuerpos colegiados, pero de allí a que hablemos de grupos, honradamente no los veo
La llegada a Rectoría
—Frente a las suspicacias públicas, ¿cómo interpretar que el cambio de rector se haya dado poco después de la elección interna del candidato del PRI?
—Fueron, desde mi perspectiva, fenómenos totalmente independientes Para mí, la dimisión de Barnés fue realmente inesperada Una vez aceptada la renuncia por la Junta de Gobierno, era obvio que ésta llevaría a cabo un proceso que se atuviera al marco jurídico y que no fuera demasiado largo porque no convenía a nadie que, en una situación tan crítica, la Universidad se quedara sin rector
“Entiendo que la suspicacia pública pueda asociar los dos eventos, pues estuvieron cerca en el tiempo Yo no lo veo así Claro, como no soy militante activo del PRI tampoco conozco los aspectos internos de la dinámica del partido”
—¿Salió de la Secretaría de Salud con un portafolios con la solución para el conflicto universitario?
—Ojalá fuera así de sencillo Evidentemente no traigo la solución Traigo las ideas que pueden conducir a la solución, que son las que he puesto a consideración de la comunidad
—¿Qué le dijo el presidente Ernesto Zedillo cuando se despidió de él?
—”Buena suerte”
La violencia en la embajada
Después de cinco encuentros con el Consejo General de Huelga (CGH) en el Palacio de Minería, el 10 de diciembre los representantes del rector acordaron con los estudiantes en paro las condiciones para establecer el diálogo formal que permita una solución al conflicto Las partes se comprometieron a considerar el diálogo como única vía de solución, a aceptar como agenda de discusión los seis puntos del pliego petitorio, la transmisión de las negociaciones por Radio UNAM y la grabación por TV-UNAM para su posterior transmisión sin cortes, así como el reconocimiento al CGH, por las autoridades universitarias, como único interlocutor
Pero al día siguiente, una inesperada marcha de paristas en tardía solidaridad con los reprimidos jóvenes antineoliberales de Seattle degeneró en una agresión a pedradas contra la embajada de Estados Unidos y comercios de la Zona Rosa El resultado: 73 estudiantes formalmente presos y el diálogo entre el CGH y las autoridades suspendido hasta el momento
—¿Cuál es su impresión sobre los hechos violentos del sábado 11?
—Evidentemente no podemos desligar la cronología de los acontecimientos Se firman los primeros acuerdos un viernes por la noche, a casi ocho meses de huelga, y unas cuantas horas después ocurren estos sucesos No tengo todavía el informe que solicité a las autoridades del gobierno capitalino Espero que me lo hagan llegar pronto; así lo convenimos He solicitado además que lo hagan público, para que no solamente las autoridades universitarias tengamos conocimiento de qué fue lo que pasó, sino que toda la comunidad y la sociedad mexicana lo conozcan, porque se generó una enorme inquietud
“Sería ingenuo pensar que la cercanía de esos dos hechos no tiene conexión Da la impresión de que hay quienes realmente quieren que el diálogo no avance ¿Quiénes son exactamente y por qué? No tengo en este momento los elementos para poder señalarlo y no puedo imaginar que se trate de universitarios
—¿Entonces es gente ajena a la UNAM?
—No lo sé, pero pienso que los universitarios, por todo lo que me han dicho en estas tres semanas, por sus reacciones también, censuran categóricamente la violencia
—¿Y si los hechos demostraran que fueron universitarios?
—No lo sé Una vez que conozca el informe tendré que dar mi punto de vista
—¿No solicitó a la Secretaría de Gobernación información para tener mayores elementos de apreciación sobre los hechos?
—No, porque el asunto compete a las autoridades del gobierno capitalino Con la Secretaría de Gobernación estuve en contacto a raíz de la detención de los (19) menores Por cierto, me pareció que fue absolutamente oportuno que todos ellos fueran reintegrados a la sociedad
Las negociaciones con el CGH
—¿Qué puntos del pliego petitorio del CGH son aceptables para usted? ¿Hasta dónde cederá?
—Pienso que todos pueden tener una salida Pero hay que ser muy claros cuando hablamos de ceder o no ceder, porque esto nos metería en una lógica de vencedores y vencidos Aquí no puede haber eso Tiene que ganar la Universidad y es, precisamente, en esa consideración general de los intereses principales de la Universidad en la que tendríamos que ver cómo podemos ir encontrando alternativas a cada uno de los seis puntos del pliego
“Dejar sin efecto algunas cosas en tanto no se discutan en el Congreso es una fórmula que pudiera aplicarse en algunos de esos puntos La petición de un congreso por los estudiantes adquiere, dentro de todo, un papel muy importante, en tanto que pudiera representar un mecanismo entre una solución preliminar y una solución definitiva”
—¿Entonces sí habrá congreso resolutivo?
—La lógica de la pregunta es parte de la dinámica en la que ha estado inmersa la Universidad Un vocablo no puede convertirse en un obstáculo o un elemento de triunfo para unos y una derrota para otros Creo que sí habrá un congreso para analizar a fondo los problemas de la Universidad, y que una vez estudiadas y acordadas las posibles soluciones, se instrumenten y se lleven a cabo hasta sus últimas consecuencias, pero dentro del marco jurídico, para que precisamente les podamos dar viabilidad legal y llevarlos a cabo
—Pero el CGH insiste en usar el vocablo “resolutivo” ¿Qué pasará si los estudiantes se mantienen en esa posición?
—Haremos los planteamientos que aquí he dado Espero que el punto final no sea que la palabra ‘resolutividad’ defina, porque no podemos estar tomando las decisiones con base en una palabra, sino en la intención de lo que realmente queremos
—¿No teme que la actitud de tolerancia y apertura que ha mantenido frente a los estudiantes se interprete como un signo de debilidad?
—He mostrado flexibilidad en asuntos que, a mi juicio, no son esenciales, como las condiciones para el diálogo que firmamos con los estudiantes Soy muy firme y categórico en los dos grandes acotamientos que le he dado al proceso Hay una enorme convicción de que no podemos ceder en lo académico, porque ahí pierde la Universidad, pierde su prestigio, su capacidad misma de responder a las expectativas sociales y de ofrecer a sus académicos perspectivas de desarrollo profesional En lo jurídico también hay límites
—En los últimos días, los estudiantes han dejado plantados a los representantes de la Rectoría
—Sí, es lamentable Pero es importante que las propias representaciones asuman responsabilidades aun ante eventos extremos, como los del sábado en la embajada La nuestra da muestras reiteradas de su voluntad de diálogo
—¿Y al mismo tiempo se evidencia la falta de voluntad de los huelguistas?
—Cada quien evidencia con este tipo de actitudes sus prioridades y convicciones, y sus verdaderos deseos de avanzar o no
—¿Seleccionó a sus representantes para la negociación con el CGH a partir de sus aptitudes políticas?
—No están configurados con criterios políticos Entre ellos hay gente con un perfil académico sólido y quizás algunos tengan más atribuciones parlamentarias, pero creo que muchos las han ido adquiriendo en estos meses
“Pensé en las personas que pudieran representar de la mejor manera la diversidad de la institución, personas con liderazgo dentro de sus propias comunidades o que tuvieran puestos directivos que les dan legitimidad Me preocupó que fuera una comisión que tuviera una lógica en su integración, en su funcionamiento diferente a las comisiones anteriores, que ya habían mostrado que no eran, por diversas razones, un conducto que hubiera logrado avances sustanciales
—¿Quiere decir que consideró como un error que la comisión que nombró el rector Barnés fue poco representativa?
—Yo no he hecho ninguna crítica al doctor Barnés Lo que he procurado es generar estrategias que superen a aquéllas que se pusieron en juego y que permitieron algunos avances, pero que encontraron también en el camino obstáculos que en un momento dado ya no pudieron superar
—¿Ve usted como un obstáculo en la negociación con el CGH los conflictos internos del propio movimiento entre los llamados ultras y los moderados?
—En la medida en que se puedan ir suscribiendo y sosteniendo acuerdos, esas divisiones van a quedar superadas Pero, en efecto, todos los elementos que polaricen dentro de un grupo o de otro son obstáculos
—¿Cómo definiría a la parte ultra del movimiento, encarnada en personajes como El Mosh?
—No quiero calificar a ninguno de los actores del conflicto No es el papel del rector
La Universidad del futuro
El rector se reacomoda en su sofá Se muestra a gusto por haber llegado al momento de hablar del tema que le importa: La reforma integral de la UNAM
—¿Está dispuesto a llegar a fondo en la transformación de la Universidad?
—Creo que hay que llegar al fondo de los problemas La Universidad está cuestionada por diversas voces de la sociedad, algunas por ignorancia, otras por mala fe, como resultado del conflicto de los últimos ocho meses Por eso es tan importante que la Universidad se reforme y se transforme para poder mostrar con contundencia que esos cuestionamientos no tienen un fundamento real, que la Universidad no está agotada y que está empeñada en transformarse y reclama un papel importante en la historia y desarrollo de México
Vehemente, De la Fuente sentencia:
“Quien no pueda incorporarse a la dinámica de la Universidad transformada y transformadora, que tendrá que ser la que surja del consenso, se quedará al margen”
—¿Cuál es su modelo de Universidad?
—Tiene que ser una Universidad más académica, más rigurosa en sus tareas sustantivas, es decir, con más opciones docentes y educativas, con más investigación en todas las áreas Que se cuente con un esquema de difusión del conocimiento y de la cultura que, al mismo tiempo de ser riguroso, pueda llegar cada vez a un mayor auditorio
“Creo que debe ser también una Universidad cada vez más nacional Ésta no es una Universidad regional, de la Ciudad de México Su esencia nacional está, justamente, en los temas sobre los cuales propone a la nación y a la sociedad mexicana alternativas y soluciones a los problemas de México Lo nacional radica en estar estudiando los problemas nacionales Debemos buscar que vuelva a ser el centro de las grandes discusiones, el espacio crítico que le permita a la sociedad retroalimentarse de una institución que es autónoma y, en consecuencia, no está sujeta a corrientes o a puntos de vista prevalecientes
“Imagino una Universidad como la de Justo Sierra, de Vasconcelos, de Antonio Caso, pero al mismo tiempo una Universidad que sepa insertarse y asimilar los nuevos tiempos que viven México y el mundo, sin perder su esencia
“Es un reto grande: Cómo poder ser al mismo tiempo más académica y ser más democrática, que no creo que sean excluyentes una de otra, sobre todo si somos capaces de definir con precisión lo que es democracia en la Universidad Si esto significa que haya más participación de los académicos en la toma de decisiones, que haya menos decisiones discrecionales, éstos son avances compatibles con el rigor académico Pero si alguien piensa que la democracia en la UNAM significa que por cada universitario habrá un voto en la toma de decisiones, eso es un modelo populista que es absolutamente incompatible con una universidad académica”
—En ese modelo ¿qué papel jugarían los trabajadores?
—Ellos y su sindicato forman parte de la comunidad universitaria En la medida en que puedan irse involucrando en esta mística para una Universidad más vigorosa, jugarán un papel más importante
—¿Considera el acotamiento de la burocracia universitaria?
—Tendrá que ser uno de los puntos que se deberán revisar Hay un sentimiento generalizado de que la burocracia universitaria ha crecido más de lo debido, con 30 mil trabajadores aproximadamente, cantidad similar al número de profesores e investigadores
—¿Qué opina de la propuesta de algunos profesores eméritos sobre la necesidad de descentralizar a la UNAM?
—En la medida en que los diversos componentes de la Universidad puedan tener mayor capacidad de gestión, mayor independencia en términos de sus procedimientos internos, esto será bueno El reto, en todo caso, será descentralizar sin eliminar, sin amputar
—Doctor, ¿está en el lugar que le gusta?
—Estoy en el lugar por el que he optado en términos de mi proyecto vital Lo veo como una gran responsabilidad, pero también como una oportunidad de contribuir a que la Universidad no continúe por un proceso de deterioro que podría llevarla a condiciones todavía mucho más delicadas que las que ya vive
—¿Cuándo vamos a ver al rector De la Fuente despachar en Ciudad Universitaria, en la Torre de Rectoría?
—No lo sé Espero que no tardemos mucho, pero también debemos ser pacientes y conscientes de los tiempos Hay ya una gran desesperación La sociedad y la comunidad quieren que este problema se acabe Pero no puede terminar de un día para otro un problema que tardó tanto tiempo en gestarse Pero espero que la próxima entrevista con Proceso la podamos hacer en Ciudad Universitaria
—Quizá ya no sea en este milenio
—Bueno, hay todavía una gran discusión en algunos círculos sobre si este milenio termina dentro de dos semanas o si todavía falta más de un año








