El objetivo del “New York Times” fue exhibir a la justicia estadunidense, no al general Cervantes, dice Tim Golden
Las dudas persisten: por qué se frenó la Operación Casablanca y se ignoró deliberadamente la pista de los dólares
Pascal Beltrán del Río
WASHINGTON, DC – Lejos de ser parte de lo que el gobierno mexicano considera como un esfuerzo anual por afectar su imagen, el reciente reportaje del diario The New York Times sobre la Operación Casablanca —dice su autor, Tim Golden— fue el producto de una investigación periodística “de varios meses”, cuyo enfoque principal fue la actuación de las autoridades de procuración de justicia estadunidenses y no la vida privada del secretario de la Defensa de México, general Enrique Cervantes Aguirre
En su reacción al reportaje de primera plana del Times, la Procuraduría General de la República (PGR) no dudó en enmarcarlo en lo que llamó “la ya tradicional etapa de publicar información escandalosa y sin fundamento alguno, durante el periodo de la llamada certificación”
Una postura similar fue expresada por la Secretaría de Relaciones Exteriores, que incluso envió una nota diplomática al Departamento de Estado, pidiendo que informara sobre “la veracidad o no de las alegaciones que hace William Gately”, el exagente del Servicio de Aduanas estadunidense, que contó a Golden cómo fue mencionado el nombre de Cervantes en conversaciones grabadas entre policías encubiertos y lavadólares mexicanos, y cómo las autoridades de su país decidieron no indagar al respecto
Ciertamente, el Congreso estadunidense tiene hasta el próximo viernes 26 para revisar la decisión del presidente Bill Clinton de otorgar la certificación, o visto bueno, a los esfuerzos antinarcóticos del gobierno mexicano en 1998 Y uno de los legisladores más críticos de esos esfuerzos, el diputado republicano John Mica, ha convocado a una audiencia del subcomité que encabeza, que se celebrará el próximo miércoles 24, a la que podría asistir como testigo nada menos que el exagente Gately (Esa audiencia, en la que aparecerían también testigos encapuchados, fue calificada de “circo” por la titular de la SRE, Rosario Green)
Sin embargo, en su reacción al reportaje, las autoridades mexicanas soslayaron la posibilidad de que la coyuntura a que obedeció su publicación pudo ser el comienzo del primero de cuatro juicios que tendrán lugar contra acusados de lavado de dinero atrapados por las redes de Casablanca El juicio comenzará, en Los Angeles, el próximo lunes 29
Entrevistado en esta capital, Tim Golden afirma que la respuesta de la PGR —un largo boletín, en el que el autor del reportaje es mencionado por su nombre varias veces— fue “desmedida”
Entre otros señalamientos sobre dicha reacción, Golden afirma que la PGR hizo un “manejo erróneo” de la información, al “tratar de embarrar” a Gately al mencionar que fue objeto de una pesquisa interna del Servicio de Aduanas, sin aclarar que fue exonerado
—Una de las principales acusaciones que hace el gobierno mexicano es que el reportaje forma parte de una supuesta campaña anual ¿Qué hubiera pasado si ustedes detienen la nota una semana? Porque el viernes 26 termina el plazo para que el Congreso revise la certificación ¿Era urgente sacarla ahora? —se pregunta a Golden
—Ahí me parece que las autoridades mexicanas tienen un poco de razón, por una parte; y, por otra, no saben de lo que están hablando Me parece que, claramente, hay un esfuerzo de los opositores a la certificación de México de poner en tela de juicio la cooperación mexicana Pero, por otro lado, es absolutamente absurdo pensar que nosotros hacemos un esfuerzo por sacar noticias en este momento para aprovechar la coyuntura política, o que, en el caso de esta nota, la información nos llegó como filtración en este periodo
Golden sostiene que el reportaje —que está basado en decenas de entrevistas, así como en documentos oficiales— tardó “bastante tiempo” en cuajar Tampoco fue fácil, dice, convencer a Gately para que diera a conocer públicamente su versión de lo ocurrido durante la Operación Casablanca o corroborar esa versión con funcionarios estadunidenses
El excorresponsal del Times en México, afirma que su periódico ponderó repetidamente el valor periodístico de la información antes de publicarla, y que, en el caso de las alusiones al general Cervantes, no las habría tratado de modo distinto si en un contexto similar el acusado se llamara William Cohen (el secretario de Defensa de Estados Unidos)
“Si se tratara de William Cohen, ¿publicaríamos esta información?”, se pregunta Golden Y responde: “Si tuviéramos conocimiento de investigaciones sobre narcotráfico que hubieran tocado a altos mandos militares de Estados Unidos, cosa que sabemos en el caso mexicano; si supiéramos que los nombres de gente vinculada a William Cohen hubieran surgido en esas investigaciones, cosa que sabemos en el caso del general Cervantes, y si realmente hubiera una serie de cuestionamientos sobre la manera de proceder de la gente encargada de la investigación —que me parece que es claro en el caso de la administración Clinton y México—, pues sí lo publicaríamos”
En el reportaje se narra cómo informantes y agentes encubiertos del Servicio de Aduanas recibieron una petición de banqueros mexicanos corruptos para lavar 1,150 millones de dólares, cantidad de la que eran parcialmente dueños, según estos últimos, el general Cervantes, el presidente Ernesto Zedillo y otros importantes políticos mexicanos
Los contactos para realizar la operación ocurrieron a lo largo de varias semanas, entre marzo y abril de 1998, pero no llegaron a nada, pues los emisarios de los supuestos dueños del dinero no llegaron a una cita en Las Vegas, el 22 de abril, donde debían encontrarse con un informante del Servicio de Aduanas, a quien conocían como Javier Ramírez
William Gately, el principal coordinador de campo de la más importante investigación policiaca sobre los cárteles mexicanos, relató a The New York Times cómo sus superiores decidieron cerrar la Operación Casablanca en una fecha preestablecida, sin indagar más allá sobre la veracidad de la información
El diario informó que Gately fue cuestionado por el titular de Aduanas, Raymond Kelly, sobre la versión de los delincuentes El agente argumentó que era imposible probar que Cervantes estuviera involucrado, pero agregó: “No tenemos razón para pensar que están diciéndonos más que lo que saben” Y explicó al Times que él estaba a favor de seguir la pista del dinero, independientemente de quién fuera su dueño
Contra la opinión de Gately y algunos otros funcionarios, la operación fue cerrada en mayo último
Aun sin haber atrapado peces gordos, los resultados de Casablanca —anunciados el 18 de mayo— fueron explosivos: decenas de detenidos, muchos de ellos ejecutivos de la banca mexicana; varios millones de dólares recuperados; tres bancos de mexicanos encausados
La sorpresa inicial del gobierno mexicano, que no fue consultado durante la operación, se tornó primero en vergüenza y luego en rabia
Las malas lecturas
La versión de que “un general” mexicano había solicitado el blanqueo de su dinero se hizo pública poco después
A principios de junio se dio a conocer un documento legal que formaba parte de los archivos de la corte federal de Los Angeles, donde se desarrollan los procesos de los detenidos en la Operación Casablanca En el documento, un agente de Aduanas atestigua que Alfredo García Suárez, uno de los banqueros detenidos, dijo en una reunión, realizada el 21 de abril, que él conocía a un general mexicano que tenía dinero en Nueva York y la Ciudad de México que necesitaba ser blanqueado También se atribuía a García Suárez haber dicho, en una conversación videograbada subrepticiamente, que él manejaba dinero de funcionarios de la PGR
“El general, quien no es citado por su nombre en el documento, fue descrito como un miembro de una familia mexicana acomodada que antes había perdido dinero que trató de lavar mediante un abogado estadunidense”, informó el diario Los Angeles Times
En la entrevista con el corresponsal, Tim Golden relata que se enteró de esa misma versión mientras realizaba una investigación periodística sobre la Operación Casablanca y decidió “indagar de qué se trataba”
Dice Golden: “Curiosamente, entre las personas que entrevisté en ese entonces (mediados del año pasado), los más renuentes a hablar eran los agentes Hablé con dos personas conectadas con la investigación y rechazaron rotundamente hablar sobre ese tema”
Agrega: “Pero nuestro propósito no era hacer escándalo sobre acusaciones (contra Cervantes) Tampoco lo era determinar la solidez de esas acusaciones, porque era imposible ir más allá de lo que habían logrado los agentes en su investigación El enfoque no era ‘hay acusaciones’ Más bien era: ‘¿Qué hizo el gobierno de Estados Unidos con esas acusaciones? ¿Cómo las trató? ¿Qué tanto las investigó? ¿Con qué seriedad las tomó?’
“La conclusión es que hay una serie de razones por las cuales altos funcionarios del Tesoro y de Aduanas insistieron en terminar el operativo encubierto”, afirma Golden, en relación con preocupaciones como las que han expresado altos funcionarios estadunidenses sobre la seguridad de los agentes que participaron en Casablanca
“Pero queda muy claro, a la vez —añade—, que casi ignoraron informaciones sobre esa supuesta transacción multimillonaria, pese al contexto de los problemas de corrupción (en México) que han frustrado a la administración Clinton durante varios años”
Golden hizo una “excepción” al hablar con otro medio sobre su propio trabajo “Preferimos la política de que las notas hablen por sí solas, pero en este caso la nota no ha podido hablar por sí sola en México”, explica
Opina que se puede comparar un poco la reacción que ha producido su reportaje en México con la que se dio, hace dos años, sobre un texto firmado por sus compañeros Sam Dillon y Craig Pyes, en el que se hablaba de acusaciones de corrupción contra los entonces gobernadores Manlio Fabio Beltrones y Jorge Carrillo Olea (Proceso 1061) Como en aquel momento, dice el corresponsal para asuntos internacionales del Times, el reportaje aparecido el martes 16 ha sido “mal entendido en México por gente que no lo leyó”
El estándar que aplicó el periódico, afirma Golden, fue claro: “Igual que en el otro reportaje, presentamos las acusaciones (contra Cervantes) con todo el escepticismo y con todas las dudas que pensamos que ameritaban Me parece que eso está muy claro en la nota: Tratamos de establecer no sólo qué tipo de gente sino cuáles individuos habían dicho esto y qué posibilidades tenían realmente de saber estas cosas y qué información tenía la inteligencia estadunidense sobre el particular Ese escepticismo, esas dudas, enmarcan muy claramente las acusaciones”
Continúa: “Si la gente lee con cuidado el reportaje, no las versiones de segunda mano, y mucho menos la versión distorsionada que presenta la Procuraduría, me parece que verán que hay un trato muy balanceado de este asunto”
Golden dice que pese al esfuerzo del gobierno mexicano de mostrar que “hay una sola fuente de estas acusaciones y ése es el señor Gately”, su reportaje recoge mucha más información
“El reportaje cita no solamente al señor Gately sino a una serie de funcionarios estadunidenses que corroboran su versión; documentos confidenciales del gobierno que obran en nuestro poder, y las declaraciones, con nombre y apellido, del comisionado de Aduanas, que no desdice un solo hecho mencionado en la nota”
—Si todo eso se desprende de la lectura del reportaje, lo único que se puede concluir es que la reacción de la PGR es desmedida —se le comenta
—Me parece que sí es desmedida Y sobre las razones por las cuales exagera tanto la Procuraduría, uno sólo puede especular Pero, obviamente está de por medio la enorme sensibilidad política que hay sobre las fuerzas armadas y su cúpula dirigente
Agrega: “Me parece un manejo erróneo de la Procuraduría tratar de embarrar a Gately, cuando el propio comisionado de Aduanas (Raymond Kelly) dice, como consta en la nota, que se habían investigado las acusaciones y se había determinado que eran falsas Eso, me parece, habla de la sensibilidad del tema, pero también nos hace preguntar qué tanta voluntad política tiene la PGR de indagar estos asuntos”
—Si se atiene uno al boletín de la PGR, ellos dicen que trataron de entrevistarse con Víctor Alcalá Navarro (el principal sospechoso aprehendido durante la Operación Casablanca) y que no pudieron hacerlo
—Bueno, como cualquier otra persona acusada, Alcalá se dispone o no se dispone a hablar con las autoridades Y Alcalá, por su aparente relación con el Cártel de Juárez, era el que menos posibilidades tenía de hacerlo Hace pocas semanas, se declaró culpable, rechazando totalmente cooperar con las autoridades No sé si hayan solicitado hablar con los tres acusados que sí están cooperando con las autoridades
El fracaso estadunidense
Entre otras declaraciones tronantes que hizo Alcalá a los agentes encubiertos —refiere el Times— está la que sigue: “En una reunión en Nueva York, Alcalá dijo que al igual que el jefe antinarcóticos de México (Jesús Gutiérrez Rebollo), que había sido arrestado por colaborar con el Cártel de Juárez, el secretario de la Defensa, general Cervantes, tenía vínculos con el competidor Cártel de Tijuana”
Antes de aparecer en el reportaje de The New York Times, esa misma acusación había sido planteada por el propio Gutiérrez Rebollo y reproducida en el libro Crónicas de héroes y bandidos, del periodista Andrés Oppenheimer (Proceso 1114)
—En caso de que el general Cervantes fuera inocente de lo que se le imputa, ¿no se cometió una injusticia con la nota, en el sentido de que quedó su nombre manchado? —se pregunta a Golden
—Nosotros jamás decimos que sea un lavador de dinero o que tenía dinero ilícito Decimos que delincuentes acusados en Estados Unidos dijeron que él y otras personas tenían ese dinero Tomamos muy en serio ese problema Por eso enfatizamos en la nota no solamente que la CIA decía no tener información de ese tipo sobre el general Cervantes sino que otros funcionarios estadunidenses de alto nivel seguían reiterando su plena confianza en la honestidad del general Eso está en el reportaje de manera prominente
Molesto, a todas luces, por el reportaje del Times, el gobierno mexicano ha encontrado respaldo en Washington Funcionarios estadunidenses han vuelto a manifestar públicamente su apoyo al general Cervantes y su confianza en los esfuerzos del gobierno de Zedillo para combatir la corrupción, aunque no han explicado, más allá de lo que ya apareció en el Times, su decisión de concluir la Operación Casablanca antes de tratar de comprobar si las versiones sobre el involucramiento de Cervantes tenían algo de cierto
“Me parece típico del esfuerzo que suelen hacer las autoridades en Washington cuando no les gusta una noticia y quieren enterrarla”, dice Golden acerca de la reacción oficial en esta capital
Y comenta que el apoyo que encuentra en Washington el gobierno mexicano tiene un contexto histórico Un contexto que, dice, él no pudo ignorar en su investigación periodística
“Sin tratar de evaluar la inocencia o culpabilidad de funcionarios mexicanos, tuvimos que tomar en cuenta la larga tradición que ha existido en los gobiernos de Clinton, Bush y Reagan, de apoyar, de la forma más fuerte y pública, a funcionarios mexicanos que colaboran en el esfuerzo contra el tráfico de drogas Tanto nosotros como otros medios han escrito extensamente sobre las grandes sorpresas que surgen en México para Washington y acerca de la gran ignorancia que hay en Estados Unidos sobre un vecino y un socio tan importante
“Una gran parte del fracaso de los gobiernos estadunidenses para tratar con el problema del flujo de drogas a través de México se ha debido a la falta de entendimiento de quiénes son los socios o colaboradores en esa lucha
“Parte de la historia aquí es la ineficiencia de la inteligencia estadunidense y los costos para el sistema político estadunidense de las grandes sorpresas que han surgido en México Pero la otra parte del problema es que hay muchos casos como éste en el que existe cierta información y los funcionarios no actúan o no saben qué hacer con ella”








