Lankenau acusa a Ortiz de amenazas en 1991, y éste lo niega: “No tengo cola que me pisen”

Lankenau acusa a Ortiz de amenazas en 1991, y éste lo niega: “No tengo cola que me pisen”
El debate económico en la democracia, una novedad en México; “la nuestra no es una propuesta infalible”: el secretario de Hacienda
Carlos Acosta Córdova
En el eje del debate a propósito del presente y futuro inmediato de la economía nacional; secretario de Estado impedido por acuerdo de la última asamblea de su partido para siquiera aspirar a la Presidencia de la República; receloso de “la crítica sin fundamento” contra su persona, porque “ni soy neoliberal ni soy vendepatrias”, Guillermo Ortiz, secretario de Hacienda y Crédito Público, confronta con Proceso la polémica desatada en la Cámara de Diputados con motivo de la presentación de los proyectos de ingresos y egresos para 1998:
—Parecen posturas irreconciliables Y en menos de dos semanas debe ser aprobado el programa económico ¿Estamos en el umbral de un enfrentamiento grave?
—No es así Las posiciones políticas siguen fluyendo Yo no percibo cerrazón ni de parte nuestra ni de parte de los partidos, en el sentido de decir o es esto o es nada Esto va a fluir, en las próximas semanas, hacia algo razonable
Sin embargo, las posiciones ya están definidas: Hacienda insiste en que el IVA y todo el paquete de ingresos no se toquen, que los impuestos no bajen, y los partidos que forman la mayoría en la Cámara acordaron lo contrario
Dice Guillermo Ortiz que aún hay márgenes para la discusión y que existe voluntad:
“Espero que no lleguemos a una situación de atascamiento Estamos trabajando en ello Nos seguimos reuniendo todos los días con las comisiones, con las fracciones parlamentarias, con los grupos”
—Se supo de encuentros privados entre usted y diputados del Partido de la Revolución Democrática, en los que usted hizo ofertas en materia de presupuesto a cambio de no tocar los ingresos
—Les dijimos que veíamos mayores márgenes de reacomodo por el lado del gasto que por el de los ingresos También es cierto que pensamos que podemos trabajar con todos los partidos en un programa de mediano plazo; es justo el llamado a una política económica de Estado, consensada
“Lo que no es cierto, como afirman ustedes (Proceso 1099), es que le prometimos al PRD que le íbamos a firmar su programa económico Es absurdo”
—Es la versión que tuvimos La misma indicaba que buena parte de la inflexibilidad de la Secretaría de Hacienda en materia de ingresos se debía a la injerencia del propio presidente Zedillo en el debate, con declaraciones hechas dentro y fuera del país, en el sentido de que bajar impuestos es una invitación al desastre económico
—No es correcto A lo que se refería el presidente era, más bien, a que debemos impedir un debilitamiento de los fundamentos económicos Obviamente, si se reducen los ingresos y no se reducen los gastos, entonces sí caeríamos en un desequilibrio de la economía Es esto a lo que se refería el presidente
—¿Está usted de acuerdo con que las declaraciones del presidente politizan más el debate, exacerban los ánimos de muchos diputados y millones de mexicanos representados por ellos?
—No es así El debate es político por naturaleza, aquí y en todo el mundo Lo que pasa es que en México ha cobrado una nueva dimensión política que, además, es muy sana Antes de las elecciones de julio, yo mismo lo dije, cuando se preguntaba si una mayor pluralidad política iba a significar la desestabilización económica de México
“Dije que no, que era al revés; que lo fundamental era que tuviéramos un proceso electoral transparente; que en la medida que haya más pluralidad, más discusión política y mayor normalización democrática, la economía resultará fortalecida
“Creo que está bien que tengamos esta discusión presupuestal con matices políticos Pero tenemos que encontrar los tiempos; encontrar la manera de empatar las legítimas demandas y propuestas políticas de las fracciones parlamentarias, los compromisos de campaña, la percepción que del mensaje electoral tienen los partidos, con la realidad económica del país
“Este es un ejercicio al que se enfrentan todas las democracias del mundo Para nosotros es una novedad, y ante esto no debemos abrigar miedos Debemos enfrentarlo con decisión, con optimismo, o cuando menos con voluntad para sacar adelante el programa económico”
—¿Aunque el PRI y el gobierno salgan raspados? Más aún, si pensamos que el próximo es un año fundamentalmente político
—No veo por qué Lo usual es que todos los años son políticos
—Pero no todos los años hay elecciones en catorce estados ni se juegan diez gubernaturas El PRI ya está sabiendo lo que es perder
—Yo no establezco la relación de una cosa con otra Mire: La información que se transmite sobre este tipo de temas es muy abundante y no siempre precisa, porque proviene de la interpretación de muchas fuentes que están participando en el proceso de negociación En la Secretaría de Hacienda siempre hemos dicho, en primer lugar, que no somos dueños de la verdad y, en segundo, que la nuestra no es una propuesta infalible Ciertamente, es una propuesta que será modificada Seguramente, sin duda alguna
“Es más: Ni siquiera eso sería lo más preocupante En años anteriores, cuando no existía el pluralismo que hay ahora en la Cámara de Diputados, las iniciativas eran modificadas No tendría que ser distinto ahora Las propuestas del gobierno, repito, seguramente serán modificadas y enriquecidas”
—¿Qué es entonces lo preocupante?
—Lo difícil es empatar los tiempos políticos con las realidades económicas Por eso, a veces queda la impresión de que hay posturas muy rígidas e intereses difíciles de conciliar Pero no es así Me parece que hemos avanzado de manera importante en algunos conceptos básicos, tales como el déficit fiscal; en otros vamos avanzando con mayor lentitud, pero avanzando
“Aquí el problema es el tiempo; no podemos en tres, cuatro, seis semanas, desahogar todos los puntos Creo que debimos empezar a platicar estos temas con mucha más anticipación”
—Las cosas ya se dieron así El tiempo se agota Y por lo menos en sus dos comparecencias recientes en la Cámara, los diputados del bloque advirtieron que las iniciativas “no pasarán”
—Como le decía, estamos en eso Todos los días seguimos negociando Con el bloque opositor, justamente, estamos examinando propuestas, revisando planteamientos, argumentando por qué no es conveniente una disminución de impuestos
—O sea, no cambian los términos del debate
—El problema es que ha faltado objetividad y una racionalidad clara en la petición de bajar impuestos
Ricos y pobres
—¿No entienden los diputados? ¿No entendemos la mayoría de los mexicanos?
—Otra vez: Aquí no es un problema de ideologías o de posiciones rígidas Es cosa de ver la realidad Mire: La economía está creciendo este año a una tasa anual superior a 7%, cosa que no habíamos visto desde 1981, que fue el último año en que crecimos a un ritmo semejante Traemos este año, también, una inversión del orden de 25% real, que tampoco habíamos tenido desde hace mucho Más aún, el consumo —que era nuestra preocupación—, está creciendo casi a 6% real Y contra lo que dicen algunos, en el sentido de que el crecimiento de la economía está basado solamente en las exportaciones, se está registrando un crecimiento en todos los sectores —comercio, construcción, todos—, incluso a tasas superiores que las de exportación
“Lo que quiero decir con todo esto es que, desde el punto de vista macroeconómico, no hay una razón para darle un impulso fiscal a la economía, ya sea a través de un gasto excesivo o de una disminución de impuestos”
—Los partidos ya han empezado campañas publicitarias con el mensaje de que reducir el IVA es “recuperar 20,000 millones de pesos para el pueblo”
—No es un argumento válido Y no lo es por la simple razón de que cualquier medida de carácter general, cuando la distribución del ingreso es tan desigual, va a beneficiar a los más ricos
—No decían ustedes lo mismo el sexenio pasado, cuando bajaron de 15% a 10% la tasa del IVA Usted era subsecretario de Hacienda
—Aprendimos la lección Lo que ocurrió en 1991-92, cuando se bajó a 10% el IVA, fue que de cada 100 pesos que se perdieron por recaudación de ese impuesto, y que teóricamente debieron ir a beneficiar a las mayorías, más de 50 pesos —53 para ser exactos— se fueron en márgenes para el comercio, porque los precios no bajaron en la misma proporción en que bajó el IVA Entonces, el comercio se quedó con más de la mitad Y de los otros 47 pesos, más de 25 pesos, se quedaron en manos de 20% de la población de mayores ingresos Y solamente 7 pesos de los 100 se fueron a 20% de la gente de menores ingresos
“¿Por qué? Por la propia estructura del IVA, en la que tenemos tasa cero en alimentos, medicinas y una serie de servicios médicos, que son los que consumen más quienes menos tienen Por eso digo que no hay una racionalidad clara al pedir la baja del IVA, si no va a beneficiar a los más pobres
“Creo que quienes exigen eso no han podido ofrecer a la opinión pública una explicación objetiva de por qué quieren bajar el IVA Yo no desconozco —inclusive respeto— las posiciones políticas Es más, lo digo claramente: A nosotros nos gustaría mucho bajar impuestos, ofrecer una baja de impuestos Es el sueño de cualquier secretario de Hacienda del mundo Pero no podemos ser irresponsables
“Lo hemos dicho mil veces: Tenemos hoy en día una base tributaria muy pequeña, nuestra estructura fiscal es muy débil y tenemos un grave problema de evasión: en Impuesto Sobre la Renta hay un cumplimiento más o menos razonable, pero en IVA sólo estamos recaudando 60% de lo que podemos y debemos recaudar Y si a eso le agregamos que buena parte de la economía está en la informalidad, la conclusión es que, definitivamente, nuestra obligación es fortalecer los ingresos para que el gobierno pueda destinar más recursos al gasto social, al combate a la pobreza”
—Cada vez que se presenta el presupuesto ante el Congreso, se enfatiza el hecho de que se destina más al gasto social Sin embargo, los problemas de pobreza extrema persisten y se recrudecen
—También hemos reconocido que el gasto social es insuficiente Todo el gasto que hace el gobierno es insuficiente Y en eso estamos de acuerdo con los partidos No gastamos lo suficiente en educación, en salud, en combate a la pobreza Tendríamos que gastar más y mejor
—Y ahora que la economía marcha sobre ruedas, como dice usted, ¿no podría hacerse?
—Si tuviéramos una fórmula para financiar este gasto de manera que no nos descompusiera los fundamentos macroeconómicos, habría que hacerlo Pero repito: Tenemos una base de ingresos muy débil Por eso mismo he dicho que resulta paradójico que, por una parte, se esté proponiendo debilitar la base tributaria y, por la otra, se reconozca que hay insuficiencia de gasto A eso me refiero cuando digo que tenemos que empatar el discurso político con la realidad económica
“Lo que sí está claro es que este país tiene un problema de pobreza absolutamente intolerable, con una distribución del ingreso que se coloca entre las peores del mundo”
—Es bueno que se reconozca así, pero no es una actitud nueva Las soluciones son las que no llegan
—Hay un esfuerzo muy importante del gobierno, especialmente de este gobierno Nunca se había destinado tanto dinero al gasto social en proporción del gasto total Por eso resulta paradójico que partidos, y mucha gente, califique al gobierno como neoliberal, o que esté siguiendo políticas neoliberales Lo descartamos totalmente
—Le molesta particularmente el calificativo, ¿verdad?
—Me molestan los clichés Esas caracterizaciones pueden ser buenas para el discurso político; pero en la realidad tenemos que ser esencialmente pragmáticos en cuanto a la conducción de la economía Y tenemos que despojarnos de posiciones ideológicas en el tratamiento de los problemas
Los dueños de la verdad
—El gobierno es el primero en descalificar la opinión económica de quienes no coinciden con las suyas El propio presidente ha dicho que en los críticos falta rigor y consistencia intelectual
—No es así Nosotros no somos dueños de la verdad Lo que hemos ofrecido y propuesto es: Vamos a ver lo que pasa en el mundo
“Los principios fundamentales se están aplicando prácticamente en todos los países, independientemente del signo ideológico de los gobiernos Por ejemplo, no veo que haya mucha diferencia entre las tesis económicas que está aplicando el gobierno laborista inglés con las aplicadas por el gobierno conservador que le antecedió Claro, me refiero a las partes fundamentales”
—Los diputados que ahora se confrontan con Hacienda, haciéndose eco del resultado de las elecciones de julio, reclaman un cambio de política económica
—Hay confusión cuando se habla de cambiar la política o de cambiar el modelo Quienes hablan de eso nada explican ¿Qué significa cambiar la política o cambiar el modelo? ¿Entrar en un proceso de irresponsabilidad fiscal? ¿Cerrar la economía? ¿Echar atrás las reformas aplicadas? De lo que se debe hablar es de una reorientación de recursos, de políticas distintas, de orientaciones fiscales Todo eso es discutible y posible Por eso es importante definir los términos del debate: Qué significa cambiar el modelo, cambiar el rumbo de la política Hay que definir esas cosas para poder actuar
—Entonces no existe el debate económico
—Se queda muy en el nivel conceptual o, a lo más, en el nivel político Pero que conste que no lo descalifico
Habla Lankenau
Operador de la privatización bancaria del sexenio pasado —fue presidente del comité encargado de llevarla a cabo—, sobre Guillermo Ortiz confluyen los reflectores cada vez que surge un escándalo financiero, particularmente en los bancos No es la excepción en el que hoy protagoniza Jorge Lankenau, expresidente y exdirector general del grupo financiero Abaco-Confía, preso en el penal de Topo Chico, en Monterrey
La semana anterior a la entrevista con el secretario de Hacienda, el reportero pudo hablar unos minutos con el exbanquero, cuando cumplía su primer día de prisión Lankenau comentó que en el origen de sus problemas está un encono personal, en su contra, del secretario de Hacienda, a causa de que al hacerse cargo de la administración de Confía, en 1991, destituyó como director general del banco a Héctor Reyes Retana, muy amigo de Guillermo Ortiz Por esa razón, dice Lankenau, el entonces subsecretario de Hacienda le reclamó airadamente y lo amenazó de que le iba a ir “de la chingada”
—¿Sólo porque eran amigos? —se le pregunta a Lankenau
—No, lo que pasa es que encontré mucha mierda en el banco Muchas irregularidades Había coberturas falsas, sin garantía; operaciones de riesgo con empresas fantasma Les quité el negocio
—¿A quienes? ¿A Ortiz?
—No sé Investígalo tú Yo todavía no puedo hablar
En la entrevista con Proceso, que se desarrolla en su oficina de Palacio Nacional, el secretario de Hacienda comenta:
—Yo quisiera que el señor dijera de veras qué fue lo que encontró en Confía Que lo diga Que lo aclare Yo no tengo absolutamente ninguna reticencia en hablar de esto, porque tampoco tengo ninguna preocupación por lo que pueda decir este señor ¡Cero: No tengo cola que me pisen!
—Lankenau insiste en que hay mucho encono de su parte; que más bien por eso tiene problemas con la justicia
—Eso es totalmente falso Es verdad que en 1991 le reclamé la destitución del director general de Confía, pero no porque fuera mi amigo, sino porque Lankenau incumplió el compromiso de todos los nuevos banqueros de contar con una administración profesional, y no nos avisó del cambio Eso fue todo Después nos vimos dos o tres veces en tratos totalmente normales Con Lankenau no fuimos, no somos amigos Pero, repito, no hay ningún encono personal No hay nada a trasmano contra él
—El afirma que, si se hiciera en otros bancos la investigación que se le hizo a él, “saldría pus”
—La Comisión Nacional Bancaria está supervisando constantemente a los bancos, y lo hace midiendo a todos con la misma vara El problema en Confía —el más importante— fue que se utilizó dinero de inversionistas a través de la famosa off shore, y con esos recursos se compraron acciones del banco y se hicieron otras inversiones Pero las inversiones no se hicieron en el banco, sino fuera de él No hay ningún inversionista que tenga documentación del banco que avale sus depósitos La off shore no depende del banco Entonces, siendo un trato entre particulares, ajeno a la institución, el que debe pagar a los inversionistas que ahora reclaman a Lankenau, no es el banco
Las fallas de la privatización
El secretario de Hacienda admite que en el proceso de privatización bancaria se cometieron errores:
Uno “fue haber asignado bancos a personas que resultaron no sólo malos banqueros, sino gente deshonesta Eso lo hemos reconocido públicamente Y hemos actuado: Se ha fortalecido la supervisión y hemos demandado penalmente los malos manejos”
Otro error, dice, fue no haber juzgado acertadamente el problema que estaba generando una extraordinaria expansión del crédito que se presentó desde antes de la nacionalización
“La expansión del crédito fue más allá de lo que los propios bancos podían evaluar, pero también de lo que ellos mismos podían razonablemente digerir Y eso —las consecuencias— no lo juzgamos acertadamente, porque teníamos una supervisión bancaria muy deficiente Pero ésta se generó desde la nacionalización En cualquier país que tiene bancos nacionalizados, casi por definición, no existe supervisión, porque es el mismo Estado el que los maneja”
—Uno de los asuntos que más han irritado socialmente es el generoso rescate bancario Inclusive, en la Cámara de Diputados, el bloque opositor acordó no aprobar presupuesto para el Fobaproa
—El problema bancario implica que ya ocurrieron las pérdidas Hemos explicado ampliamente que estas pérdidas han significado que el capital de los bancos ya se ha reemplazado casi dos veces Si no se pasa el costo a los depositantes, a los ahorradores, es evidente que lo tiene que absorber el fisco, porque un país no puede vivir sin un sistema financiero
“Lo que se hizo fue, en aquellas instituciones que perdieron el capital, intervenirlas y, posteriormente, se vendieron las que servían, como negocios en marcha; las que no, se liquidaron Esto explica más de la mitad del costo total del rescate financiero Y son instituciones en que los accionistas perdieron la totalidad del capital
“Otra parte del problema se enfrentó dando incentivos a la capitalización de los bancos para que pudieran seguir operando normalmente Pero tanto de la parte conceptual del programa de saneamiento financiero como de la parte operativa, hemos estado informando al Congreso desde 1995”
—La información es insuficiente, según los diputados
—Estamos, obviamente, preparados para dar toda la información que requieran Hemos dicho que estamos dispuestos a que haya auditorías especializadas, por despachos reconocidos, al Fobaproa
—¿Y si de plano no le asignan presupuesto al fondo?
—Bueno, el presupuesto está en manos del Congreso Si no se le asigna presupuesto, va a ser una señal de que no se está reconociendo el problema Ese dinero se perdió Entonces hay que atender responsablemente este problema El punto es que se vea y se analice si lo que se hizo estuvo bien hecho y cuáles eran las opciones Nosotros estamos convencidos de que cualquier otra opción —porque además se pensó mucho, se reflexionó mucho—, hubiera sido más costosa
“Lo que está pasando ahora en Asia en relación con los problemas financieros, está poniendo de manifiesto —y así lo han reconocido las instituciones internacionales que se han ocupado del asunto— que en México se tomaron las medidas acertadas Todo el tiempo nos están pidiendo asesoría para ver los problemas que se han suscitado en Asia
“Aunque debo insistir: Desde luego, estamos sujetos al escrutinio público”
Sin comentarios
Con el debate del programa económico en la Cámara de Diputados, Guillermo Ortiz parece inclusive seducir a la oposición más seria Algunos legisladores le ven —pese a los candados que le impone su partido en lo que se refiere a su futuro político— más posibilidades que a ningún otro en la carrera por la sucesión presidencial
—¿Cómo y en qué se imagina en el año 2000?
Guillermo Ortiz relaja por fin la relativa tensión que mantuvo durante la plática y sonríe:
—¡Qué bueno que ya se acabó la entrevista!