Con el PRI como apoyo, México se convirtió en tierra de multimillonarios
Funcionarios, políticos y empresarios, en tiempos de Salinas: complicidad entre “cuates”
Elías Chávez
La insólita revelación de Carlos Peralta, en el sentido de que entregó 50 millones de dólares a Raúl Salinas de Gortari, para crear un fondo de inversión, puso una vez más en evidencia la tupida red de complicidades entre miembros del gobierno y un pequeño grupo de grandes empresarios que permitió que aparecieran en México, en poco tiempo, algunas de las mayores fortunas del mundo
Maniobras subterráneas, operaciones turbias y actividades francamente delictivas han unido, en una relación de beneficio mutuo, a las élites empresarial y política del país, en particular durante los más recientes sexenios, cuando se emprendió el gigantesco proceso mediante el cual se vendieron o concesionaron masivamente los bienes de la nación
La connivencia político-empresarial fue rotunda en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari Lo decía ya con claridad la revista estadunidense Business Week en julio de 1991:
“Salinas, está bien claro, no se propone destruir a la élite del poder en México; es parte de ella Hijo de un aspirante a la Presidencia en otro tiempo, montó a caballo y estudió con los vástagos de las familias más ricas del país
“Salinas se vuelve a sus amigos de la infancia Les pide que jueguen un papel más importante comprando grandes partes de las compañías paraestatales, desde bancos comerciales hasta fábricas de acero
“Al proyectar el enorme poder de la Presidencia mexicana, Salinas está de hecho definiendo quién gana y quién pierde en el México nuevo Pero corre sus riesgos Al inclinarse por sus cuates, Salinas no está haciendo gran cosa para diversificar el control corporativo Si el libre comercio empobrece la economía mexicana, Salinas será el culpable Sus críticos de la izquierda ya lo están atacando por entregar muchos de los tesoros de la economía nacional a los superricos
“Todo este manipuleo está poniendo a Salinas bajo un reflector incómodo Rumores y alegatos de amiguismo rondan por todo el proceso de privatización En respuesta, el gobierno hace lo imposible por crear una impresión de imparcialidad Por ejemplo, en la junta de gabinete que decidió quiénes serían los nuevos dueños de Telmex, los tres postores fueron nombrados A, B y C Pero todos sabían quién era quién ‘No estamos aquí vendiendo naranjas’, dijo un secretario de Estado
“El gobierno, al vender los bancos y otras riquezas nacionales, debe equilibrar los intereses de distintas familias regionales y políticas que rigen en el país desde hace mucho, y apoyar calladamente al PRI gobernante”
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Y precisamente el Partido Revolucionario Institucional (PRI) expulsó el viernes 2 a Raúl Salinas de Gortari, socio de Carlos Peralta Quintero, uno de los muchos empresarios enriquecidos al amparo del poder y que tradicionalmente han aportado sumas millonarias a las campañas presidenciales, especialmente a las de Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo
Padrinos y mecenas del PRI, varios de esos empresarios acompañaron en su viaje por Europa al presidente Zedillo, quien la semana pasada reconoció, en Londres, que ganó las elecciones de manera legal, pero no equitativa
Esa iniquidad se origina, precisamente, en los recursos y el financiamiento oculto, “por abajo del agua”, que el gobierno y los grandes empresarios proporcionan al PRI y a sus candidatos
Muchos de esos empresarios presumen de honorables y abiertamente critican la “corrupción de los políticos”, pero en privado los financian, se asocian e inclusive se emparientan con ellos, aunque sea de dicho:
“Tío” le decían Carlos y Raúl Salinas de Gortari a Alejo Peralta, padre de Carlos Peralta, vicepresidente de Industrias Unidas, SA (IUSA), empresa que recibió la primera concesión de telefonía celular en México durante el sexenio anterior
Además de los Peralta, en el sexenio de Carlos Salinas se enriquecieron desmesuradamente, al grado de que la revista Forbes los ubica entre los más ricos del mundo, varios de los empresarios que en 1988 integraban la Comisión de Financiamiento del PRI, presidida en ese tiempo por Angel Borja Navarrete
En orden alfabético, los miembros de esa comisión que financió en parte la campaña presidencial de Carlos Salinas, eran, además de Borja Navarrete, los siguientes:
Pablo Alvarez Treviño, Antonio Ariza Cañadilla, Pablo Brener Brener, José Carral Escalante, Juan Elek Klein, Augusto Elías Paullada, José González Bailó, Roberto González Barrera, Ricardo González Cornejo, Julio Gutiérrez Trujillo, Antonio Gutiérrez Prieto, Carlos Kretschmer Smith, Eduardo Legorreta Chauvet, Antonio Madero Bracho, Enrique Molina Sobrino, Anuar Name Yapur, Carlos Peralta Quintero, Enrique Rello Vega, Ernesto Rubio del Cueto, Isaac Saba Rafoul, Fernando Senderos Mestre, Carlos Slim Helú, Nicolás Zapata Cárdenas, Patricio Zapata Gómez
Todos fueron reclutados por Salinas y por quien designó, al asumir la Presidencia de la República, su asesor en materia de inversiones extranjeras: Claudio X González, exlíder del Consejo Coordinador Empresarial, presidente del consejo de administración de Kimberly Clark, excoordinador de la Comisión de Inversiones Extranjeras del Instituto de Estudios Políticos, Económicos y Sociales (IEPES) del PRI
Angel Borja Navarrete —hermano de Gilberto Borja Navarrete, quien dejo la presidencia del Grupo Ingenieros Civiles Asociados (ICA) para asumir en este sexenio la dirección de Nacional Financiera— se identificaba con empresas como Industrias del Hierro, Tremec, Tolteca, Casa de Bolsa Acciones Bursátiles En su labor de organizar a los empresarios para financiar la campaña de Salinas, gran ayuda recibió del ingeniero Pablo Alvarez Treviño, expresidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción y dueño de la Constructora ATSA
Durante la campaña electoral, ATSA pintó y remozó escuelas y guarderías infantiles en varias delegaciones del Distrito Federal “Esta obra se realizó por gestiones del PRI”, se leía en el letrero que les colocaban
Otro valioso colaborador fue Antonio Ariza Cañadilla, director general de Casa Pedro Domecq, ligado a Casa de Bolsa Inverlat y a Seguros América, y a quien el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (IIS-UNAM) detectó entre los sacadólares de finales de 1987 Según dicho Instituto, Ariza depositó un millón de dólares en Madrid
También un millón de dólares, pero en Nueva York, depositó —según el IIS-UNAM— otro mecenas del PRI: Pablo Brener Brener, dueño de fábricas de embutidos e identificado con Cannon, Pliana —luego Texel—, Nacobre, CBOBSA e Inbursa, y quien con Guillermo Ballesteros y los hermanos Cosío Ariño controlaba, además, el conjunto hotelero Camino Real
José Carral Escalante, con José Carral Cuevas —socio de Manuel Espinoza Iglesias— estaba ligado a Bank of America, a la casa de Bolsa CBI, a Metalver, Tamsa, Narsa, Fointer, Fincom Los depósitos de Carral Cuevas, en Nueva York, ascendían a un millón de dólares
Promotores de Salinas y benefactores del PRI también eran Juan Elek Klein, del Grupo Senkowsk —Productos Metálicos, Fábrica de Válvulas, Control de Fluidos—, y Augusto Elías Paullada, cuya agencia de publicidad era considerada la más importante de América Latina
Roberto González Barrera todavía no era tan rico como ahora, gracias a Maseca, aunque ya tenía intereses en CBOBSA y en Interbal y era socio de su yerno, Carlos Hank Rohn Uno de sus tocayos de apellido, también patrono del PRI, era José González Bailó, expresidente de la Concanaco
La Comisión de Financiamiento también estaba integrada por Julio Gutiérrez Trujillo, de Industria Eléctrica de México, Condumex, Crisoba, y por Antonio Gutiérrez Prieto, presidente de Seguimsa, emisora bursátil
No a todos sus patrocinadores pagó bien Carlos Salinas Al contrario, cuando asumió el poder, en un ajuste de cuentas encarceló a Eduardo Legorreta, identificado con los grupos Synkro, Camesa, San Luis, Tamsa y con Carlos Abedrop, además de que era presidente de Operadora de Bolsa, una de las organizaciones bursátiles más impugnadas y en la que participaban también Claudio X González y Antonio Madero Bracho
Un hermano de Eduardo, Agustín F Legorreta, presidía la casa de bolsa Inverlat y era líder del Consejo Coordinador Empresarial Entre sus principales socios estaban Jorge Larrea Ortega, presidente de GIMM y consejero de Transportación Marítima Mexicana
Poco después del crack de 1987, el IIS-UNAM detectó a la familia Legorreta Prevoisin un millón 900,000 dólares depositados en Nueva York
El 14 de marzo de 1988, menos de cuatro meses antes de la elección presidencial, Carlos Hank González, prototipo de quien combina los negocios con la política, demostró su poder de convocatoria:
En su casona de Lomas Virreyes reunió a cenar al entonces candidato presidencial, Carlos Salinas, con los hombres más ricos de México: Emilio Azcárraga, Carlos Abedrop, Miguel Alemán, Carlos Slim, Juan Sánchez Navarro, José Madariaga Lomelí, Carlos Hank Rhon, Roberto Hernández, Enrique Hernández Pons, Jerónimo Arango, Agustín Legorreta y Claudio X González, entre otros
Para corresponder a la generosidad de sus patrocinadores, Carlos Salinas les ayudó a multiplicar sus capitales: Procreó a 24 supermillonarios, con cuyas fortunas, calculadas en 44,100 millones de dólares, se podía pagar, hace año y medio, la tercera parte de la deuda externa
A la cabeza de esos supermillonarios se encontraba Carlos Slim Helú, accionista principal de Teléfonos de México y presidente del Grupo Carso, que en sólo dos años —1992 y 1993— incrementó su fortuna en 215%: de 2,100 millones de dólares pasó a 6,600 millones, según cálculos de Forbes, con lo que se convirtió en el cuarto hombre más rico del mundo, después de un japonés y dos estadunidenses
En la relación de los 24 mexicanos superricos, a nivel mundial, Forbes mencionaba también a Emilio Azcárraga Milmo —”soy soldado del PRI”—, a Marcelo y Lorenzo Zambrano, a José Martínez Güitrón, a Adrián Sada González, Bernardo Garza Sada y Eugenio Garza Lagüera, a Roberto Hernández y Alfredo Harp Helú, a Angel Losada Gómez, a la familia Servitje Sendra, Alberto Bailleres, Roberto González, Ricardo Salinas Priego, Jorge Larrea y, por supuesto, a la familia Peralta, concretamente al “primo”, Carlos Peralta, que el año pasado “proporcionó” a Raúl Salinas 50 millones de dólares
Y como el presidente Carlos Salinas les había ayudado a enriquecerse, él se presentó ante la mayoría de los mencionados y algunos más, para pedirles, a cada uno, una aportación de 25 millones de dólares para el PRI
En una cena similar a la organizada en marzo de 1988 por Hank González, ahora —23 de febrero de 1993— los 30 hombres más ricos de México se reunieron en la casa de Antonio Ortiz Mena, quien fue secretario de Hacienda durante 18 años
Entre nuevos y viejos ricos, allí en Tres Picos 10, Colonia Rincón del Bosque, estaban José Madariaga, Emilio Azcárraga, Claudio X, González, Jorge Martínez Güitrón, Raymundo Flores, Alonso de Garay, Angel Lozada, Carlos Hank Rhon, Carlos Slim, Eloy Vallina, Aurelio López Rocha, Carlos Abedrop, Jerónimo Arango, Alberto Bailleres, Antonio del Valle, Manuel Espinosa Iglesias, Bernardo Garza Sada, Diego Gutiérrez Cortina, Jorge Larrea, Gilberto Borja, Roberto Hernández, Adrián Sada, Lorenzo Zambrano y Miguel Alemán, quien en ese tiempo era secretario de Finanzas del PRI y el viernes pasado fue nombrado presidente de la Comisión Nacional de Financiamiento
A todos ellos Salinas les dijo que eran hombres triunfadores, exitosos, con gran poder de convocatoria, gracias a lo cual estaban en condiciones de reunir —cada uno— 75 millones de pesos, que en ese tiempo equivalían a 25 millones de dólares En total pensaban reunir 750 millones de dólares para “crear y fortalecer el patrimonio del PRI”, según declaró el entonces líder del partido, Genaro Borrego
El dinero producto de ese “pase de charola” —que finalmente se frustró— iba a ser empleado, supuestamente, en la también frustrada campaña presidencial que inició Luis Donaldo Colosio
Pero Lucas de la Garza, dirigente estatal del Partido de la Revolución Democrática en Nuevo León, quien dice conocer muy bien a los magnates regiomontanos involucrados en aquella colecta —Bernardo Garza Sada, Adrián Sada y Lorenzo Zambrano—, los acusó de ser “meros encubridores del desvío de recursos públicos hacia el partido oficial; los conozco muy bien: no le dan agua ni al gallo de la Pasión”
Lo cierto es que Ernesto Zedillo había concebido, desde que era coordinador de la campaña de Colosio, la idea de crear “células empresariales”, al frente de las cuales designó, como coordinador general, a Gilberto Borja Navarrete, presidente de ICA
Se trataba de crear —dijeron entonces— el “cuarto sector” del PRI, el empresarial, el cual “nació” el 4 de mayo de 1994, en las instalaciones de Cintermex, en Monterrey, donde unos 4,000 empresarios ofrecieron una comida al nuevo candidato presidencial, Ernesto Zedillo
Pero esos eran “empresarios morralla” Con los grandes empresarios de Nuevo León se reunió Zedillo ese día, en privado, en la casa de Lorenzo Zambrano, quien invitó a Eugenio Clarión Reyes, director del Grupo IMSA; Bernardo Garza, expresidente del Grupo Alfa; Julio César Villarreal, presidente del Grupo Villacero; Alfonso Romo, presidente del Grupo Pulsar; Roberto González Barrera, líder del Grupo Maseca; Eugenio Garza Lagüera, del Grupo Vitro; Jorge Lankenau, del Grupo Abaco-Confía; Adrián Sada, de Banca Serfin; Gregorio Ramírez, del Grupo Industrial Ramírez; Humberto Lobo Morales, de Protexa, y Alberto Santos, del Grupo Desarrollo Inmobiliario
Un mes antes de la elección presidencial, los empresarios entregaron a Zedillo un cheque por 218 millones de dólares, como fondo para la campaña
En una reunión sigilosa estuvieron, otra vez, algunos de los supermillonarios señalados por la revista Forbes y quienes desde siempre han apadrinado al PRI: Roberto Hernández, del Grupo Financiero Banamex-Accival; Raúl Salinas Pliego, de Televisión Azteca; Roberto González, de Maseca; Emilio Azcárraga, de Televisa, Roberto Servitje, de Bimbo; Gilberto Borja Navarrete, de ICA; Carlos Cabal Peniche, del Grupo Unión, y Carlos Peralta Quintero, de IUSA
Y el jueves 1¼ de febrero, mientras la Procuraduría General de la República decía haber iniciado una investigación entre empresarios para determinar quienes participaron en el supuesto fondo de inversiones de Raúl Salinas de Gortari, dado a conocer por Carlos Peralta, otro empresario, el presidente del consejo de administración de Bancrecer, Roberto Alcántara, hacía otra revelación:
Ante el juez sexto de distrito en materia penal, aceptó que pagaba la nómina de los grupos de seguridad que “custodiaban” al candidato Luis Donaldo Colosio, entre ellos el Grupo Omega que comandaba Fernando de la Sota
Al día siguiente, en Toluca, ante el Consejo Político Nacional que decidió expulsar del PRI a Raúl Salinas, el líder del partido, Santiago Oñate, anunció:
“En cuanto a las fuentes de financiamiento, nuestro partido está por priorizar el financiamiento público como fuente de ingreso de los partidos y aumentar su transparencia”








