Señor director:
Le ruego publicar la siguiente denuncia, dirigida por tercera ocasión al presidente Ernesto Zedillo
Desde 1971, habito una propiedad en Cerro Boludo y Cerro del Quetzal, colonia Campestre Churubusco, delegación Coyoacán En 1988, con la complicidad de la delegación, vecinos del área cerraron ambas calles colocar una auténtica muralla No sólo impidieron así el paso vehicular y peatonal, sino que además invadieron mi finca externamente
Desde 1991, he estado solicitando al Departamento del Distrito Federal (DDF) y a la Asamblea de Representantes la solución del problema Ha sido inútil Vecinos de Cerro del Quetzal me han externado que esa calle fue cerrada por ser una “concesión” de Carlos Salomón Cámara, titular de la Dirección de Comunicación Social de la Presidencia Reporté al regente Espinosa Villarreal que la Coordinadora de Zona de esa delegación, Alejandra Ana María Leal Maya, me dijo que tenía un interés especial en “construir cinco casitas” en plena vía pública junto a mi domicilio
A usted, señor presidente, le presenté mi primera denuncia el 12 de enero, y la segunda el 16 de marzo de 1995 El 17 de mayo, la coordinadora de la Unidad de Atención a la Ciudadanía, Leonor Ortiz Monasterio, me contestó y anexó una copia del oficio que dirigió al jefe del DDF, Oscar Espinosa Villarreal, en el que le da a conocer sólo una mínima parte de mis reclamos Del DDF recibí el oficio correspondiente que la Secretaría Particular del regente le dirige a Jorge F Ramírez de Aguilar, secretario de Transporte y Vialidad
Después de esto, llegué con Leonardo Lazo Margáin, director general de Estudios y Proyectos del Gobierno del DDF, quien me entregó un oficio dirigido al delegado Tomás Vázquez Vigil, en el cual señala que, de acuerdo con la visita técnica realizada, procede habilitar la vialidad en Cerro del Quetzal
Como el asunto no prosperaba, pretendí ser recibido por el delegado Vázquez Vigil, por su secretaria técnica Leticia Gutiérrez Corona, por el subdelegado jurídico Salomón Rosas Ramírez y por el subdirector jurídico Raúl Aréchiga de la Isla, pero fueron sueños imposibles de realizar en el México de los poderosos
Enseguida, fui turnado con un empleado de cuarta, Manuel Palacios Muñoz, quien, como si se tratara de una papa caliente, me dijo que me presentara a Servicios Jurídicos con Rogelio Ramírez Este me citó los días 7, 14, 19 y 26 de julio para decirme que el oficio todavía estaba en poder del delegado
El día 26, se limitó a presentarme con el prepotente Felipe Rodríguez Montalvo, jefe de Servicios Jurídicos, quien despectivamente me dijo que ese oficio no representaba ninguna orden para ellos a pesar de que se hizo en nombre de Oscar Espinosa Villarreal
El 6 de febrero de 1995 recurrí al Tribunal de lo Contencioso Administrativo del Distrito Federal solicitándole su defensoría de oficio para obligar a Vázquez Vigil a dar contestación al derecho de petición sobre el escrito que presenté el 28 de octubre de 1994 A pesar de las aberrantes objeciones de Vázquez Vigil para violar la Constitución, los magistrados del Tribunal fallaron en mi favor y le dieron al delegado 15 días hábiles para cumplir con ese precepto constitucional
Sin embargo, el delegado no contestó y presentó una inútil y amañada inconformidad Felipe Rodríguez Montalvo me dijo al respecto: “Presentamos la inconformidad no obstante que la sala superior ratificará la sentencia, pero así ganamos tiempo para poderle dar la contestación”
Señor presidente Zedillo: ¿Esta es la justicia a la que constantemente usted se refiere? ¿Estas vergonzantes actuaciones corresponden a vivir en un Estado de derecho? ¿Así es como usted pretende lograr la unidad de los mexicanos? Espero que por respeto a su alta investidura, esos deficientes y burdos empleados cumplan simplemente con la obligación que les fue confiada (Carta resumida)
Atentamente
Jaime Alvarado López
Cerro Boludo número 46
Colonia Campestre Churubusco








