Exlocutora de Televisa, exagente federal, contacto de jefes narcos, confidente de José Córdoba…

Marcela Bodenstedt y sus misterios
Marcela Rosaura Bodenstedt Perlick es una mujer de ascendencia alemana —guapa, esbelta y huidiza—, que cobró súbita notoriedad a partir de agosto de 1994, al grado de que su nombre ha sido impreso en casi todas las publicaciones nacionales, citado en las más importantes del extranjero y debatido en los congresos de México y Estados Unidos
Sospechosa de servir de enlace entre la banda más activa de narcotraficantes que opera en México —el Cártel del Golfo—, y algunos de los más encumbrados funcionarios del gobierno salinista —el más relevante: José Córdoba Montoya—, ella dice ser ajena a las presunciones que se le imputan y estar dispuesta a declarar ministerialmente
Marcela fue agente de la Policía Judicial Federal (PJF), modelo, locutora de Televisa; habla cinco idiomas, pinta, conoce de artes marciales y domina el buceo y la equitación
Pero su fama se debe a la difusión de conversaciones privadas que le fueron interceptadas por varias instituciones de seguridad
Pocos de sus familiares —abuelos, padres, hermana— y amigos han escapado de la intercepción telefónica
En el sexenio anterior, entre los teléfonos a los que ella se comunicaba figuraron tres números de la Presidencia de la República: uno de Palacio Nacional y dos de Los Pinos
Sus pláticas eran subrepticiamente escuchadas, transcritas y clasificadas cuando, en noviembre de 1993, fue recibida en audiencia por el entonces secretario de Comunicaciones y Transportes, Emilio Gamboa Patrón
De acuerdo con documentos de la Procuraduría General de la República (PGR) entregados a Proceso (número 928, 15 de agosto), interpretados desde Washington por Eduardo Valle Espinosa, Marcela Bodenstedt ha sido investigada por la Drug Enforcement Administration —la DEA—, el Centro de Planeación Contra las Drogas —el Cendro— y la PJF
Apoyado en esos y otros elementos —algunos inciertos— que documentaban contactos de presuntos narcotraficantes con personajes del gobierno, Valle Espinosa —quien había sido asesor de Jorge Carpizo y Diego Valadés cuando fueron procuradores generales de la República— propuso la hipótesis de que el de Luis Donaldo Colosio fue un asesinato de “narcopolíticos”
Con las declaraciones de Valle Espinosa —formalizadas en una declaración ministerial en la embajada de México en Estados Unidos—, las pesquisas periodísticas en México revelaron que uno de los números telefónicos de Los Pinos correspondía a la oficina de la Presidencia de la República, a cargo de José Córdoba Montoya
El 5 de septiembre del año pasado Proceso (número 931) dio a conocer que la relación entre Marcela Bodenstedt y Córdoba Montoya era más cercana que telefónica, toda vez que Córdoba solía visitarla en la casa de Tajín 603, colonia Narvarte, adonde también acudían agentes del Cártel del Golfo —quienes salían presurosos cuando “el doctor” anticipaba su arribo—, y también se dio a conocer que los dos viajaron cuando menos una vez a Estados Unidos y se tomaron fotos donde aparecen jugueteando bajo una nevada
El espionaje sobre Marcela alcanzó el nivel más insólito cuando el Centro de Investigaciones y Seguridad Nacional (Cisen), de la Secretaría de Gobernación, grabó en 1992 una serie de conversaciones íntimas entre ella y Córdoba, así como de asuntos de gobierno entre Carlos Salinas de Gortari y su supersecretario
Las transcripciones de esas llamadas fueron publicadas por Roberto Zamarripa el domingo 14 de mayo en el suplemento Enfoque, del periódico capitalino Reforma (Ver recuadro)
Los documentos del Cendro, la PJF, y la PGR y la DEA contienen registros de llamadas a dos números de la Coordinación de Giras Presidenciales, a cargo del general del ejército mexicano e integrante, a la sazón, del Estado Mayor Presidencial, Arturo Salgado Cordero
Marcela, en la lógica de sus espías, también es presunta lavadora de dinero y conseguidora de casas de seguridad para los narcotraficantes
Según la DEA y la PGR, Marcela y su esposo Marcelino Guerrero —un ex “oreja” o “madrina” de la PJF— trabajan para Oscar Malherve, uno de los capos de Juan García Abrego, quien es, para las autoridades mexicanas y estadunidenses, el jefe del Cártel del Golfo, que se encarga de introducir cocaína del Cártel de Cali, Colombia, en Estados Unidos
Al historial de Marcela se sumó, a finales del año pasado, otro detonante:
Uno de sus subordinados, Carmelo Herrera, fue aprehendido en octubre de 1994 porque resultó ser un pistolero que defraudó a los asesinos intelectuales de José Francisco Ruiz Massieu, pues cobró 300,000 nuevos pesos a los hermanos Marco Antonio y Fernando Rodríguez González —los esbirros de Manuel Muñoz Rocha—, en julio de ese año, para matar al secretario general del Partido Revolucionario Institucional Carmelo se quedó con el dinero sin cumplir su cometido (Proceso 938)
Con estudios de preparatoria, Marcela tomó un curso de adiestramiento en el Instituto Técnico de la PGR y, a los 21 años de edad, ingresó a la PJF como agente de primera línea
Los informes de la propia Judicial Federal dicen que el comandante Miguel Aldana —a la postre sentenciado a 12 años de cárcel por delitos contra la salud— recomendó su ingreso a la institución
A Marcela se le dio la placa 863, de agente con categoría “A”, pero su comportamiento “dejó mucho que desear”:
El 12 de julio de 1985 fue arrestada por 24 horas, a causa de una de sus recurrentes faltas injustificadas
A finales de aquel año solicitó un permiso de dos meses y, cuando debió regresar, ya no se presentó Esto motivó que el 11 de enero de 1986 se decidiera su baja automática
La ficha interna sobre Marcela Rosaura dice que tenía dos domicilios, “uno en la colonia Nueva Santa María y otro en las Lomas de Chapultepec”
También asienta:
Pudiera considerarse que Marcela Bodenstedt únicamente deseara pertenecer a la corporación para relacionarse con algunas personas del medio, objetivo que logró, ya que sus relaciones y conocimiento de los integrantes de la Policía Judicial Federal, a todos los niveles y en diversas partes del país, es bastante amplio
En su informe del 24 de mayo de 1993, según el Cendro, Marcela y Marcelino realizaron un viaje a Cancún, dos días después del asesinato de Rafael Aguilar Guajardo, y “aparentemente se reunieron con gente cercana a este sujeto, con el fin de ayudar al traslado del cuerpo”
Aguilar Guajardo trabajó como comandante de la PJF y se le instruyó proceso por delitos contra la salud —se le ligaba al Cártel de Juárez, encabezado por Amado Carrillo— y años después, ya liberado, fue muerto a tiros en Cancún
El 26 de julio de 1993, el Cendro —una suerte de servicio de inteligencia de la PGR, según Valle Espinosa— elaboró este reporte:
Se ha venido realizando una investigación a Marcela Bodenstedt Perlick, exagente de la Policía Judicial Federal, a quien se le ha mencionado como amiga íntima de Rafael Aguilar Guajardo y de Juan García Abrego Asimismo, a esta persona se le relaciona con algunos altos funcionarios del gobierno federal, a quienes solicita ayuda de todo tipo y con quienes tiene un trato de excesiva confianza
Los recursos económicos que manejan son de considerable importancia
Marcelino tiene una propuesta para realizar un negocio de casinos en Cancún, proyecto que parece ser muy ambicioso, ya que para esto cuenta con 640 hectáreas y se presume que el dueño podría ser el hijo de Carlos Hank González El costo de este paquete es de 160 millones de dólares
Carmelo Herrera, persona que trabaja al servicio de Marcela y Marcelino, el 13 de mayo fue interceptado por personal de la Policía Judicial Federal en el aeropuerto internacional, junto con su acompañante, la señorita Adriana Castrocerio Como resultado de una revisión en su equipaje se encontraron 421,950 dólares en billetes de diferentes denominaciones
Igualmente, dentro de la PJF Marcela tiene un amplio conocimiento de diversas personas, conociendo inclusive la ubicación y nivel, lo que no deja de llamar la atención, pues su paso por esta corporación fue muy breve, y tal parece que la intención de su ingreso fue precisamente relacionarse con elementos de la PJF, seguramente con motivos ya en ese entonces bien definidos
No se cuenta con una fotografía de Marcela, aun cuando haya laborado dentro de la dependencia No obstante, todo parece indicar que es una persona bastante atractiva ()
Por lo que respecta a Marcelino Guerrero Cano, supuestamente también estuvo laborando dentro de la PJF y, al parecer, en el estado de Oaxaca, lugar de donde se tiene conocimiento es originario
Tanto Marcela como Marcelino ostentan credenciales que los acreditan como elementos de la PJF ()
Y en un capítulo de “recomendaciones” apuntaba:
20 Investigar si se ha llevado a cabo un proyecto para la instalación de cinco casinos en Puerto Juárez (Cancún, QR), lugar en donde supuestamente Marcelino tenía intenciones de invertir
49 Girar orden de aprehensión en contra de Marcela Rosaura Bodenstedt Perlick y de Marcelino Guerrero Cano
En Estados Unidos, para la DEA, Marcela está clasificada como Eva La agencia antidrogas dice sobre ella:
Eva es también integrante de la organización Reside en la ciudad de México y tiene contacto con estos números: (5) 745-4495 (5) 773-4150
Eva es responsable de localizar y contratar casas para la organización en el área de la ciudad de México De acuerdo con el sub-asset (algo así como un subgrupo o informantes de la DEA), la organización tiene 15 residencias en la zona
Las influencias del grupo de Marcela motivaron este informe en la PGR, acerca de lavado de expedientes en la Secretaría de Gobernación Está apoyado en intercepciones telefónicas:
En relación al expediente de Marcelino Guerrero, ya no existe en Gobernación; que le costó trabajo sacarlo, pero que inclusive tiene un documento de la Secretaría de Gobernación en donde ésta dependencia contesta que Marcelino no tiene nada
Otro documento de la Dirección de Inteligencia de la PGR, fechado el 21 de julio de 1993, refiere que el esposo de Marcela, Marcelino Guerrero Cano, le propuso a Carmelo Herrera el traslado de los 432,509 dólares a cambio de 20,000 nuevos pesos
En su declaración judicial, Carmelo negó que los dólares fueran producto del narcotráfico, pero dijo que ese dinero le fue entregado en Monterrey “por dos sujetos desconocidos” para ser entregado, en la ciudad de México, a “unas personas” que lo estarían esperando en el aeropuerto
La versión de Marcela Bodenstedt, Marcelino Guerrero y su personal (no se aclara si es versión judicial o escuchada por los espías telefónicos) fue que a Carmelo lo detuvieron debido a que una persona de Ciudad Juárez “los traicionó”
Un sujeto de nombre Federico aconseja a Marcela que desconfíe de todo mundo, en tanto él puede platicar personalmente con ella, pues ya sabe por dónde se puede “parar todo” y ofrece encargarse del asunto
Para el Cendro, Marcela y su esposo “usualmente utilizan medios de comunicación como celulares, radios, o los aparatos denominados `sky tel’, y son extremadamente cuidadosos en el uso del teléfono Su poder adquisitivo les permite contratar un avión para transportar un grupo musical con todo y su equipo, a fin de amenizar una fiesta privada en Matamoros, Tamaulipas”
Otra característica: “utilizaban cartas de navegación que Pablo García Robles conseguía en la Marina Mercante”
También es importante destacar que, mediante investigación imperceptible, se pudo identificar que la detención de Carmelo Herrera se dio por una fuga de información dentro de la misma organización, lo que se consideró como una traición por parte de una persona que vino de Ciudad Juárez, Chihuahua, y que originó que fueran deshabitados los domicilios de Tajín 603, en la colonia Narvarte, y de Bosques de Mozambique 89, en Bosques de Aragón, ambos utilizados para las diversas actividades de Marcela, Marcelino Guerrero y Joaquín García Ríos, elemento importante al servicio de Oscar Malherve, y de todos los elementos que trabajan para estas tres personas
El 25 de junio pasado, en Fuente de la Luna 150, colonia Fuentes del Pedregal, fueron detenidas varias personas pertenecientes a la organización de Juan García Abrego Las gestiones para la renta de este domicilio las realizaron Marcela y Marcelino, quienes en todo momento se presentaron como un matrimonio El monto de la operación fue cubierto en efectivo, y dieron muestras de una gran capacidad económica, portando con ellos grandes cantidades de dinero en efectivo, tanto en moneda nacional como en dólares
Se tiene conocimiento de que algunas personas que se encuentran al servicio de Marcela y Marcelino estuvieron buscando un inmueble para renta o compra Carmelo Herrera Gómez y Pablo García Robles hicieron algunos contactos con inmobiliarias para este fin Finalmente, se logró localizar este inmueble a través de un amigo mutuo de Marcelino, Guillermo Brandon, funcionario de la Secretaría de Pesca, y el señor David Gómez Reyes, delegado de esta dependencia en el estado de Chihuahua y propietario de la casa sita en Fuente de la Luna 150
El señor David Gómez Reyes contactó con Marcela y Marcelino, quienes inclusive le plantearon la posibilidad de que en tres meses le pudieran comprar esta casa
Es importante señalar que el arrendamiento se realizó incluyendo el mobiliario, también propiedad del señor Gómez Reyes, y que fue valuado en 150,000 nuevos pesos La renta mensual estipulada por el inmueble fue de 12,000 nuevos pesos
Marcela y Marcelino utilizaron una empresa constituida por los mismos integrantes de su equipo dentro de la gran organización de Juan García Abrego:
Para efectos legales, la casa de Fuente de la Luna se contrató entre Gómez Reyes y una empresa denominada Alta Técnica Submarina, SA, legalizada en la Notaría Pública 83 del Distrito Federal, de Ignacio Morales Lechuga (exprocurador general de Justicia del Distrito y de la República)
Esa empresa nació el 28 de septiembre de 1989, con los siguientes socios: Mauricio García Robles, Pablo García Robles, Eva Muñoz Morán, Laura García Robles Muñoz y Miguel Angel Esquivel Arnaiz
Protocolariamente, la empresa tiene por objeto “realizar todo tipo de trabajos relacionados con buceo industrial, comercial y embarcaciones”
Marcela y Marcelino, según el informe del Cendro, argumentaron que la empresa deseaba obtener “contratos con Petróleos Mexicanos”
Uno de los vehículos que se hallaron en el domicilio —Nissan 1987, placas DTC 2412— “estaba siendo utilizado por uno de los detenidos, de nombre José Adolfo de la Garza Robles, alias El Grandote”
El 23 de julio de 1993, el arrendador de la casa de Fuente de la Luna (delegado de la PGR en Chihuahua), David Gómez Reyes, decidió delatar a Marcela: se entrevistó con el delegado metropolitano de la Procuraduría, “a fin de aportar todos los datos con que él cuenta en relación con la operación de arrendamiento realizada con Marcela Bodenstedt y Marcelino Guerrero Cano”
Como resultado de estas pesquisas, el Cendro recomendó, además de la aprehensión de Marcela y Marcelino, acciones como éstas:
Verificar si entre el personal adscrito a los hangares de la PGR en el aeropuerto de la ciudad de México se encuentra el señor Mario Ayala, quien presuntamente le facilitaba a la gente de Marcela y Marcelino gafetes de acceso
Verificar si un posible agente de la PJF estaba en Chiapas De ser positivo, enviar “a C4” el expediente de esta persona, quien podría ser el contacto importante en el posible tráfico de cocaína procedente de Guatemala
Investigar en una agencia de viajes —Turismo Florentino— sobre el viaje de Marcela y Marcelino a Cancún
Investigar si se ha llevado a cabo un proyecto para la instalación de cinco casinos en Puerto Juárez, Cancún, lugar donde supuestamente Marcelino tenía intenciones de invertir
Solicitar información a la Secretaría de Gobernación sobre la existencia de un expediente de Marcelino Guerrero Cano, que pudiera estar en la Dirección General de Prevención y Readaptación Social (el expediente que “desapareció”)
Localizar a Guillermo Brandon, funcionario de la Secretaría de Pesca, a fin de citarlo a declarar para determinar el tipo de relación que lo vincula con el señor Marcelino Guerrero Cano
Y Morales Lechuga también sería investigado:
Investigar dentro de la Notaría número 83 si existe algún vínculo que los haya llevado (a Marcela y Marcelino) a utilizar precisamente los servicios de esta oficina
Se recomendaba, también, citar a declarar a los socios de Alta Técnica Submarina, SA
Los enredos de Marcela han tenido repercusiones internacionales:
En agosto pasado, el New York Times recogió estas explicaciones en torno de la visita que ella realizó al secretario de Comunicaciones, Emilio Gamboa Patrón:
Con el encabezado “Por culpa del soborno se retrasa la lucha antinarcóticos en México”, ese diario resaltó:
“Las acusaciones del señor Valle representan una de las raras ocasiones en que altos funcionarios de la policía o del ejército han sido señalados públicamente de estar relacionados con las drogas
“El señor Gamboa, de 43 años, uno de los funcionarios jóvenes más poderosos y conservadores dentro del gabinete, tiene un amplio portafolios para la guerra contra la droga, porque se ocupa de la administración de aeropuertos, puertos, carreteras, líneas de comunicación y de la Policía Federal de Caminos
“Las intercepciones que hace la inteligencia gubernamental citadas por el señor Valle indican que el señor Gamboa y uno de sus asesores se encontraron el año pasado con una mujer de 31 años, que algunos investigadores federales creen representante de uno de los traficantes más poderosos de droga, Juan García Abrego
“Funcionarios de gobierno confirmaron las intercepciones que se refieren a un encuentro sostenido el 8 de noviembre entre el señor Gamboa y la señora y su contacto, con por lo menos un comandante de la Policía Judicial Federal Al mismo tiempo, los funcionarios negaron que la información comprobara algo en detrimento del señor Gamboa, cuya secretaria dijo que la mujer había acudido a su oficina para enseñarle una pintura que estaba vendiendo
“`Ella está siendo investigada tal y como otras 100 personas’, dijo de la mujer Mario Ruiz Massieu, subprocurador a cargo de la lucha antinarcóticos y preguntó: `¿acaso el secretario de Comunicaciones y Transportes es responsable de no conocer a todos los representantes de García Abrego?'”
En marzo, la revista Time, en una columna, informó que José Córdoba Montoya, representante de México ante el Banco Interamericano de Desarrollo, había aceptado que conocía a Marcela Bodenstedt
En el Congreso estadunidense, el senador Alfonse D’Amato —tenaz opositor de la asistencia financiera a México— dijo:
“Lo que está ocurriendo en México rivaliza con cualquier telenovela, porque hay reportes de corrupción rampante en el gobierno mexicano y colusión con narcotraficantes”
A su vez, invocando lo publicado en Time, el también senador Ernest Fritz Hollings armó un escándalo para despotricar al mismo tiempo contra la ayuda económica:
“No es posible que se diga que la cooperación con México va bien, mientras que altos funcionarios de este gobierno se entrevistan con el señor José Córdoba quien, según se ha expuesto en la prensa mexicana, ha tenido relación con Marcela Bodenstedt, del Cártel del Golfo”
A su vez, el investigador Peter Lupsha, de la Universidad de Nuevo México, especialista en asuntos de narcotráfico que denunció el ingreso de 40 millones de dólares del Cártel de Cali a México, hizo en una carta a Proceso (966) esta pregunta: “dónde está Marcela Bodenstedt Perlick, que podrá, como creo, ayudarnos a responder estas preguntas? ¿Dónde está Juan García Abrego, los hermanos Arellano Félix, Amado Carrillo Fuentes, Pedro Zaragoza?”
Y en dos presentaciones del procurador general de la República ante periodistas, en Washington, Eduardo Valle Espinosa exhibió la falta de interés del actual gobierno por desenmarañar la madeja en torno de la mujer que tiene en jaque la credibilidad de las autoridades mexicanas en el combate al narcotráfico y sus presumibles nexos con la política y algunos de sus principales protagonistas