De entrada, el nuevo Presidente invalida su compromiso de no intervenir en el PRI
Zedillo desdeña las acusaciones penales, desafía las críticas y rehabilita a Pichardo y a María de los Angeles Moreno
Elías Chávez, Alberto Aguirre y Alvaro Delgado
Después de hablar con el presidente Ernesto Zedillo, María de los Angeles Moreno recuperó su vitalidad y volvió a sonreír: tendría el honor de ser la primera mujer en presidir al PRI, uno de los partidos más antiguos y famosos del mundo
Con ese honor, la senadora Moreno parecía salvarse de la ignominia, junto con su antecesor en la presidencia del partido, Ignacio Pichardo Pagaza, a quien Zedillo también rehabilitó políticamente al designarlo secretario de Estado
No le importó, al presidente Zedillo, que en la Procuraduría General de la República hubiera una averiguación previa en contra de María de los Angeles Moreno y de Ignacio Pichardo, acusados, ambos, de “encubrir criminales” y de obstaculizar la investigación del asesinato del secretario general del PRI, José Francisco Ruiz Massieu
Tampoco le importó a Zedillo poner en duda su propia palabra, su promesa de que, a partir del 1¼ de diciembre —día en que asumió la Presidencia de la República—, no intervendría en lo absoluto en la vida interna de su partido
El pasado 5 de agosto, el entonces todavía candidato presidencial prometió que sería “un miembro pasivo del PRI”, no el “primer priísta” ni el “líder máximo del partido”, como lo fueron y se les ha dicho a todos los que han sido presidentes de la República
En esa ocasión, ante el priísmo en pleno reunido en el Auditorio Plutarco Elías Calles, Zedillo habló de convertir al PRI en un partido autónomo frente al gobierno:
“Creo firmemente —dijo— en que la democracia exige una sana distancia entre mi partido y el gobierno La Constitución señala, con precisión, el espacio que a cada uno corresponde, y mi compromiso será mantener diáfana la distancia que debe separarlos Los priístas no queremos un Estado que se apropie del partido, ni un partido que se apropie del Estado”
Zedillo fue enfático en su compromiso de que, como Presidente, no intervendría, bajo ninguna forma, en los procesos de selección de dirigentes ni de candidatos del PRI a puestos de representación popular, de ningún orden
Para que no hubiera la menor duda respecto a su promesa de campaña, el jueves 1¼, al asumir la Presidencia de la República, Zedillo dijo a los mexicanos:
“Repito enfáticamente que, como Presidente de la República, no intervendré bajo ninguna forma en los procesos ni en las decisiones que corresponden al partido al que pertenezco”
Respecto a “los brutales asesinatos” de Luis Donaldo Colosio y de José Francisco Ruiz Massieu, el presidente Zedillo reconoció que “las investigaciones no han satisfecho plenamente a la sociedad” y que “los mexicanos queremos estar seguros de que conocemos toda la verdad”
No obstante esa insatisfacción y a pesar de que no conocemos “toda la verdad”, el presidente Zedillo designó secretario de Energía a Pichardo Pagaza, acusado, precisamente, de obstruir la investigación con la que se pretendía aclarar el asesinato de José Francisco Ruiz Massieu
PICHARDO, DE LA MANO DE HANK
Así, con la ayuda presidencial, Pichardo retomó la carrera política que inició hace 28 años, cuando Mario Moya Palencia lo recomendó con el entonces gobernador del Estado de México, Juan Fernández Albarrán
En 1969, Carlos Hank González llegó a la gubernatura y lo invitó a colaborar con él: primero lo hizo director de Hacienda y luego secretario general de Gobierno, cargo en el que sustituyó al doctor Jorge Jiménez Cantú
Pichardo buscó y perdió, por lo menos en tres ocasiones, la candidatura del PRI a gobernador del Estado de México En 1975 lo derrotó Jiménez Cantú, por lo que tuvo que alejarse de la entidad
Se integró entonces al equipo de Julio Rodolfo Moctezuma Cid, quien lo hizo subdirector del IEPES, primero, y después subsecretario de Ingresos de la Secretaría de Hacienda
En 1979 fue diputado federal y presidente de la Comisión de Programación y Cuenta Pública Dos años después volvió a buscar la gubernatura Lo derrotó Alfredo del Mazo
Durante la campaña presidencial de Miguel de la Madrid, Pichardo tuvo a su cargo la Comisión para la Descentralización de la Vida Nacional Ya Presidente, De la Madrid lo designó secretario de la Contraloría General de la Federación
Nuevamente pugnó por la gubernatura Su verdugo fue entonces Mario Ramón Beteta, pero dos años después se desquitó:
Pichardo conoció y trató a Carlos Salinas, quien lo designó procurador general del Consumidor Y desde ahí, recomendado por Carlos Hank, finalmente llegó al gobierno del Estado de México, pero no por elección popular, sino como sustituto de Mario Ramón Beteta, quien pidió licencia
Como gobernador, la principal encomienda que recibió Pichardo fue rescatar al PRI mexiquense que había sido apabullado por la oposición en las elecciones federales de 1988
Tuvo su primera prueba en noviembre de 1990, en las elecciones para renovar el Congreso y los 121 ayuntamientos de la entidad Para favorecer al PRI, más de un billón de viejos pesos prometieron los gobiernos federal y estatal El ejemplo fue el Valle de Chalco
El vínculo entre la inversión gubernamental y el trabajo partidista se confirmó con la publicación de un memorándum del gobernador Pichardo, dirigido al líder estatal del PRI
En ese documento, Pichardo comunica “sugerencias” del Presidente de la República para que se “manifieste en diferentes frases” la relación del PRI con el Pronasol Es decir, la relación PRI-Gobierno contra la que en discursos se ha pronunciado Ernesto Zedillo
Pichardo nunca negó la participación del gobierno estatal en la tarea de rescatar electoralmente al PRI Decía: “Quiero ser un buen gobernador para que mi partido se sienta orgulloso de mí y la población diga: este gobierno me está haciendo bien y debe continuar en el poder”
Como resultado de esas elecciones, el PRI ganó 117 de los 121 municipios y las 34 diputaciones locales de mayoría En total obtuvo casi un millón y medio de votos
Vinieron las elecciones federales de agosto de 1991 La recuperación fue total A propios y extraños asombró el resultado: 536% de votos para el PRI, 16% para el PAN y 103% para el PRD
En 1993 hubo elecciones para gobernador Nuevamente el PRI contó con recursos federales y estatales La campaña de Emilio Chuayffet Chemor costó más de 500 millones de nuevos pesos, según denuncias de la oposición Ganó con una votación histórica: 5832% del padrón electoral
Al terminar su interinato como gobernador, Pichardo pasó sólo unos días en su casa de Toluca El presidente Salinas lo designó embajador de México en España, en sustitución de Jesús Silva Herzog
Regresó de Madrid a “recuperar la estabilidad interna del partido” y a garantizar, con los mismos métodos que usó en el Estado de México, el triunfo del candidato presidencial Ernesto Zedillo En esta labor contó con la ayuda de Humberto Lira Mora, quien había sido su secretario general de Gobierno
Luego vino el escándalo Mal regalo de cumpleaños recibió Pichardo el 14 de noviembre, cuando Mario Ruiz Massieu lo llamó “desvergonzado presidente del PRI” y lo acusó de entorpecer la investigación del homicidio de su hermano José Francisco
Al margen de que la acusación sea cierta o no, el miércoles Zedillo se adelantó al resultado de la investigación y, en la práctica, exculpó a Pichardo Pagaza, al nombrarlo secretario de Energía
Y si Pichardo es inocente, como prejuzga el Presidente, entonces Mario Ruiz Massieu es un calumniador y un difamador, según la “denuncia de hechos” que en contra del exsubprocurador presentó, el pasado 25 de noviembre, el entonces líder del PRI
MORENO, DE LA MANO DE LOS SALINAS
De manera similar Zedillo exculpó a la senadora María de los Angeles Moreno, contra la que —según Mario Ruiz Massieu— existen “evidencias suficientes para desaforarla”
Ya una semana antes la había exculpado también su “entrañable amigo” Carlos Salinas de Gortari, a quien conoce desde hace más de 25 años y a cuyo amparo fue subsecretaria, secretaria de Estado, líder de la Cámara de Diputados, senadora y secretaria general del PRI
“Nada ni nadie puede poner en duda la verticalidad, el patriotismo y la conducta permanentemente apegada a derecho de María de los Angeles Moreno”, dijo el miércoles 23 el presidente Salinas ante el patronato que la designó “La Mujer del Año”
Dos horas después, el subprocurador Mario Ruiz Massieu anunció que se había iniciado una averiguación previa contra ella, por haber presuntamente entorpecido la investigación de quien fue su antecesor en la secretaría general del PRI
Hace treinta años María de los Angeles Moreno trabajó como analista en la Secretaría de Industria y Comercio, de la que era titular Raúl Salinas Lozano, padre del ahora expresidente Salinas
A partir de entonces, y más estrechamente desde 1969, la carrera de Moreno Uriegas avanzó al amparo de Carlos Salinas Ambos coincidieron en la Escuela Nacional de Economía de la UNAM, cuando la primera estaba a punto de titularse
Se volvieron a encontrar a mediados de la década de los 70 en la Secretaría de Hacienda Ella era jefa de oficina de la Dirección General de Crédito, y Salinas jefe del Departamento de Estudios Económicos de la Dirección de Asuntos Hacendarios
En 1979 hicieron equipo El entonces secretario de Programación y Presupuesto, Miguel de la Madrid, encomendó a Salinas coordinar las tareas para el Plan Nacional de Desarrollo Moreno Uriegas era subdirectora de Estudios sobre Distribución del Ingreso y el Salario de la Secretaría del Trabajo, y participaba en la formulación del Programa Nacional de Empleo Además, Salinas y Moreno trabajaron en el gabinete económico del entonces presidente José López Portillo
Cuando Miguel de la Madrid fue designado candidato a la Presidencia, Salinas asumió la dirección del IEPES y volvió a cobijar a Moreno: la nombró subdirectora de Estrategia y Desarrollo
Como titular de la Secretaría de Programación y Presupuesto, Salinas le encargó la Subsecretaría de Desarrollo Social y Rural que más tarde se convirtió en Subsecretaría de Desarrollo Rural y Regional
La suerte siguió del lado de Moreno Uriegas cuando Salinas fue destapado candidato presidencial del PRI Su protector la nombró coordinadora de la Comisión de Pesca para la integración del Programa de Gobierno 1988-94
Luego de las controvertidas elecciones de 1988, Salinas dio a conocer su gabinete, en el que incluyó como secretaria de Pesca a Moreno Uriegas
Sin mayores dificultades, María de los Angeles avanzó en su carrera como funcionaria pública, no obstante que en la Secretaría de Pesca siguieron cayendo en la quiebra cientos de cooperativas pesqueras y no se resolvió el embargo atunero impuesto a México por los Estados Unidos
Siempre al amparo de Salinas, Moreno Uriegas se convirtió en legisladora, en 1991 El 2 de abril de 1993 se convirtió en presidenta de la Gran Comisión de la Cámara de Diputados, en sustitución de Fernando Ortiz Arana, quien había sido designado líder nacional del PRI
Rodeada de “operadores políticos” como Rodolfo Becerril Straffon y Gustavo Carvajal Moreno —hoy compañeros en el Senado—, la amiga de Salinas acató y cumplió, sin cambiar ni un ápice, “la línea del Presidente”
María de los Angeles vivió la efervescencia preelectoral, cuando los partidos opositores reclamaban —sobre todo después del estallido armado en Chiapas— una nueva reforma electoral Pero quedó fuera de la jugada política Los líderes de los partidos acordaron las reformas fuera de la Cámara A ella sólo le correspondió aprobarlas
En ese proceso legislativo fue evidente su desplazamiento Todavía el 2 de marzo, la entonces líder de la Cámara de Diputados aseguró que no habría reformas Pero en Chiapas, el entonces comisionado para la paz, Manuel Camacho, afirmó que habría un período extraordinario de sesiones para efectuar las reformas
Fueron Jorge Carpizo y Fernando Ortiz Arana los que negociaron, con Porfirio Muñoz Ledo y Carlos Castillo Peraza, en la casona de la calle Barcelona, las modificaciones al marco legal para las elecciones A Moreno Uriegas sólo le tocó aprobarlas
Este antecedente y el escándalo de su enfrentamiento con Mario Ruiz Massieu amenazaban la carrera política de la secretaria general del PRI Pero no:
El mismo día en que Zedillo asumió la Presidencia de la República, María de los Angeles resucitó y empezó a ser mencionada como sucesora de Pichardo en el liderazgo del PRI
Ella acompañó a Zedillo en el autobús que los trasladó al Palacio Legislativo No se sabe qué trataron, pero lo cierto es que al término de la sesión solemne en la que Zedillo asumió el poder y reiteró su promesa de no intervenir en los asuntos del PRI, María de los Angeles sonreía, esplendorosa, y declaraba:
“Sería un gran honor para mí si me nombran presidenta del PRI”
Al día siguiente —viernes 2— insistió:
“Me gustaría (ser presidenta del PRI), no cabe duda Sería para mí un gran honor, pero eso lo decidirá el Consejo Político Nacional”
Convocado para sesionar el sábado 3 a las 10:00 horas, el Consejo Político Nacional sería el encargado, aparentemente, de designar presidenta del PRI a la senadora Moreno Uriegas








