“Cambios sin ruptura”, 143 páginas del exaspirante a la Presidencia de la República
Camacho diagnostica: el sistema, autoritario, hecho para el control y monopolio del poder
A finales de este mes Manuel Camacho Solís romperá su autoimpuesto silencio político de cinco meses y pondrá en manos del público su libro Cambios sin Ruptura, donde el exfuncionario que aspiró a la candidatura a la Presidencia de la República diagnostica, a partir de estos síntomas, el sistema que en un momento dado lo repudió:
—Está hecho no para facilitar la competencia sino el control
—Sus mecanismos legales fueron diseñados para dividir la oposición
—Mantiene una situación de monopolio del poder
—Está basado en un verticalismo autoritario
De las 143 páginas que forman el volumen, publicamos las que van de la 93 a la 108, que componen el capítulo titulado “Competencia política plena”
Con una competencia política plena se fortalecerían las responsabilidades públicas del gobierno y la estabilidad política ¿Cuáles deberían ser los contenidos de una agenda política que, entre 1995 y el año 2000, permitieran establecer en México un sistema democrático sin riesgos mayores de ruptura?
La posibilidad de alternancia —en la realidad—; es decir, de que gane la presidencia algún partido distinto del PRI, es, en las circunstancias actuales, prácticamente imposible Se ha avanzado en la autonomía del sistema electoral, pero sigue habiendo influencia del gobierno en distintas fases del proceso El sistema de partidos no está hecho para facilitar la competencia sino el control Sigue habiendo una relación privilegiada del Partido Revolucionario Institucional con el gobierno y los mecanismos legales fueron diseñados para dividir la oposición Más aún, con todas las ventajas con que cuenta la mayoría, hay mecanismos de sobrerrepresentación en el Congreso y una distritación electoral que ayudan adicionalmente al PRI
En el pasado prevaleció la idea, en numerosas fuerzas y opiniones del país, de que la alternancia era un factor de riesgo mayor para la estabilidad política y económica del país Se decía que, hasta cierto punto, tal alternancia se resolvía mediante el cambio en los grupos y corrientes que, dentro del PRI, iban accediendo al gobierno La dificultad de que se diera la alternancia, debido a la inexistencia de los sustentos institucionales adecuados y de los compromisos políticos para que ello sucediera, se convirtió en 1994 en un factor adicional de riesgo Aunque la elección tuvo un desenlace conveniente para el Partido Revolucionario Institucional, el no tener resuelta institucionalmente esta posibilidad aumentó la percepción de riesgo y pudo haber tenido repercusiones costosas Hacia el futuro, la alternancia no debería de ser factor de riesgo Debiera ser, por el contrario, un recurso importante para la estabilidad política
Ante este problema, mi convicción es que, si se toman en cuenta los retos que el país enfrenta, la correlación de fuerzas que hoy existe, las necesidades de modernización, la naturaleza social de los conflictos y nuestros valores históricos, la fórmula política que más conviene a México es avanzar —con decisión y seguridad— hacia la democracia, lo cual debe expresarse en la competencia política plena Si se logra la competencia política plena, sería más fácil disminuir la polarización, afianzar la paz, crear condiciones —más sólidas— de estabilidad política de largo plazo para facilitar el crecimiento sostenido de la economía y los beneficios sociales que resultarán de él Sería más fácil unir a México y reducir la vulnerabilidad externa
Unir al país exigirá que se pase de una situación de monopolio del poder a una de competencia política plena Por lo que he visto de la vida política en los últimos años, si se actúa con pericia, podrán encontrarse recursos para posponer esta decisión, alcanzar acomodos momentáneos, arreglos parciales, pero no se resolverá el problema político real Mientras esto no ocurra, el Partido Acción Nacional (PAN) sólo podrá desempeñar el papel de la semilealtad, pues las condiciones políticas le imponen un techo a su crecimiento político que le impide ganar la presidencia y la mayoría del Congreso El Partido de la Revolución Democrática (PRD) y las fuerzas de izquierda sólo podrán realizar papeles limitados y, por tanto, se mantendrá el estímulo que hoy las impulsa a jugar sólo en favor de la confrontación antirrégimen Los intelectuales y líderes de opinión con convicciones democráticas pasarán permanentemente del entusiasmo por el cambio a la frustración ante la realidad política Por su parte, las organizaciones sociales y cívicas sin espacios de expresión política seguirán siendo bastiones de confrontación antirrégimen
En estas condiciones, mientras el sistema político mexicano no ofrezca competencia política plena, los riesgos de inestabilidad seguirán presentes y continuará el debilitamiento de las responsabilidades públicas, pues el arreglo político actual —aun con los esfuerzos y el profesionalismo de las dependencias de contraloría— tiende a facilitar complicidades y no otorga recursos suficientes a los ciudadanos, a la opinión pública y al Legislativo, para sancionar el ejercicio del gobierno Sin eso, como he insistido, la fuerza del país frente al exterior será menor
La defensa a toda costa de la coalición política actual representa un problema para el país México no puede continuar pagando costos tan altos de financiamiento de las campañas políticas y de operación del proceso electoral; no puede seguir corriendo los riesgos de la inestabilidad económica y de la polarización social por no resolver el problema de la política
Los ciudadanos, las organizaciones cívicas y las mentes más lúcidas del país quieren el cambio democrático El PAN ha hecho su propuesta de cambios, a los cuales condicionó su apoyo al gobierno El PRD ha planteado su visión de transición a la democracia y de ruptura del actual régimen En los “20 compromisos para la democracia” se hicieron propuestas diversas Hay propuestas que van desde cambios graduales hasta la modificación del sistema político y económico en su conjunto
Estoy convencido de que ni el gradualismo ni la ruptura conducirán al avance democrático El cambio posible y verdadero es que se abran las puertas para que los ciudadanos elijan a sus representantes entre opciones reales, sin que ello comprometa la estabilidad política ¿Cómo llegar realmente a esta posibilidad?
Esta decisión se tendrá que tomar Existen la posibilidad y oportunidad de tomarla ahora, para consolidar los cambios democráticos con estabilidad que serían altamente benéficos para nuestro país Entre 1995 y el año 2000, aprovechando los calendarios que la Constitución misma establece, es posible descongestionar las tensiones y emprender, con resolución, el camino que abra la competencia plena en la política
En seis años podría llegarse, sin tensiones mayores, a la competencia política plena por la Presidencia de la República En ese lapso se irían alcanzando condiciones reales de equidad en la integración del Congreso de la Unión y de los estatales que, al ser verdaderamente representativos, cumplirían su función en la separación de poderes Al irse materializando el cambio político en los estados y municipios, sería posible fortalecer, en forma efectiva y no retórica, el federalismo
Para establecer las condiciones sobre las cuales pueda darse la competencia política plena en el territorio nacional, sería necesario:
—Que las fuerzas del régimen político acepten que en el año 2000 pueda haber una alternancia real y las fuerzas de la oposición acepten que, de cambiar las reglas, pueda incluso volver a darse una victoria electoral del PRI La reforma debe permitir un equilibrio adecuado para el sistema de partidos Este se dará con la separación del Revolucionario Institucional del gobierno, estableciendo condiciones, aún más exigentes, pero posibles de ser cubiertas, para la formación de nuevas fuerzas políticas, y disminuyendo el costo que actualmente representa para los partidos formar coaliciones y respaldar candidaturas únicas Mientras el sistema electoral fuerce la división de las oposiciones, en México será imposible la alternancia política Mientras no se dé el cambio en el sistema de partidos ni exista la posibilidad de alternancia, será imposible conseguir la lealtad al sistema de una parte importante de la oposición actual y potencial
—Que en cada uno de los procesos electorales locales en los estados se abran, desde ahora, condiciones de imparcialidad y equidad, no sólo equivalentes a las que se han alcanzado en el ámbito federal sino con los correctivos que se desprenden de la experiencia de la elección federal de 1994, en lo que toca a financiamientos del PRI y acceso a los medios de comunicación
—Que en la elección federal de 1997 se abra la posibilidad real de que la oposición, de contar con el apoyo electoral correspondiente, pueda tener mayoría en la Cámara de Diputados y que se garantice la integración de una cámara representativa Esto sólo será posible por medio de la introducción de cambios en el sistema de partidos que lleven a una competencia política plena; la redistritación a que obliga la Constitución sin desproporciones de población ni sesgos partidarios en la delimitación de los distritos electorales, y la eliminación de la sobrerrepresentación que permite, por ejemplo, tener 60% de las curules con 50% de los votos Contar con una cámara representativa, integrada a partir de la competencia política plena, es condición indispensable para que exista separación de poderes
Entre 1995 y el año 2000 se irían escalonando los cambios, para dar salida a los conflictos locales y construir una convivencia política con mayor responsabilidad pública Esperar el año 2000 para hacer los cambios podría hacernos caer, de nuevo, en el riesgo máximo de la ruptura o en una continuidad costosa y forzada Actuar de inmediato, simultáneamente, en los ámbitos estatal y federal, con una misma conducción daría acomodo, a través del tiempo, al conjunto de demandas y expectativas que no pueden ser resueltas en el corto plazo, permitiría tener una verdadero propósito común de todas las fuerzas políticas, que hoy se dificulta a causa de la distribución de posiciones que dejó la elección federal de 1994
Para que quienes no están de acuerdo con los desenlaces políticos se comprometan y se sumen a un esfuerzo nacional, es indispensable ofrecerles garantías plenas y convencerlos de que, en efecto, de su esfuerzo resultará un avance democrático
Sólo generando un proceso político distinto, sustentado en principios de equidad y decencia política, sería posible vencer las innumerables resistencias que se presentarían en cada uno de los espacios de control autoritario Si no hubiera una base ciudadana que ha demostrado plenamente su voluntad de participar y sus orientaciones moderadas, podría pensarse que ese propósito sólo llevaría a tensiones que harían más difícil gobernar, pero con esta base social y ciudadana, ¿quién puede sostener que no es posible hacer un cambio ordenado de la política de México?
1 Para que en el año 2000 haya una competencia política plena en la elección presidencial, en que pueda ganar la oposición o en que, si gana el PRI, se reconozca su victoria, se requiere:
—Poner fin a las disposiciones actuales que prácticamente obligan a la fragmentación de las oposiciones
—Poner fin a las ventajas indebidas que tiene aún el PRI en materia de financiamiento y acceso a los medios de comunicación
—Y, en virtud de ello, comprometer a las oposiciones en el respeto de los nuevos equilibrios que resulten de una competencia política plena
2 Para que en 1997 exista la posibilidad de que las oposiciones puedan ganar la mayoría de las curules en la Cámara de Diputados, será necesario:
—Que desde el momento mismo de la instalación de la actual legislatura (1994-97) sea posible fortalecer la separación de poderes —que no es incompatible con la existencia de la misma mayoría en el Ejecutivo y el Legislativo—, otorgando garantías de debate y difusión de los debates que enriquezcan el proceso legislativo y aumenten su peso en la opinión pública
—Seguir avanzando en un procedimiento legislativo más inclusivo y de búsqueda de consensos que fortalezca el proceso legislativo, de control de los presupuestos y de debate, y respeto de las orientaciones políticas generales del gobierno
—Garantizar condiciones de equidad plena en la elección federal próxima
—Llevar a cabo la distritación a que obliga la Constitución, para evitar la sobrerrepresentación que hoy tienen algunas fuerzas políticas
—Modificar la fórmula de representación proporcional para evitar la sobrerrepresentación del partido mayoritario La distribución de las curules, con la fórmula actual, en la medida que aumenta la competencia política, acrecienta el fenómeno de sobrerrepresentación, con lo cual el órgano representativo por excelencia tiene, desde su integración, problemas de representatividad
3 Para que las elecciones locales gocen de condiciones de imparcialidad y equidad, se requiere:
—Introducir en los estados, siguiendo el orden que vivirán sus procesos electorales, las actualizaciones jurídicas que los coloquen al nivel de la federación y los correctivos que se desprenden de la experiencia de la elección federal de 1994, en lo que concierne a autonomía de su autoridad electoral local, al financiamiento del PRI y al acceso a los medios de comunicación
—Si, además de cumplir los niveles de equidad e imparcialidad, se mejora la representación política revisando el tamaño de las legislaturas locales y las fórmulas de representación proporcional para permitir una integración que exprese los equilibrios reales del PRI y de las oposiciones en los estados, y si se modernizan las formas de gobierno de las grandes ciudades, se habrán alcanzado mejores condiciones de convivencia democrática estado por estado
Este proceso de cambio debe resultar de un compromiso federalista en favor de la democracia Habría avances generales y modalidades locales de participación, de acuerdo con las realidades políticas de cada estado Esto resolverá problemas de representación política muy arraigados y numerosos conflictos políticos y electorales
La integración de gobiernos representativos, en un sentido más amplio, en los estados y los cambios en el régimen de partidos en las entidades serían factores determinantes del fortalecimiento del pacto federal Estas decisiones tendrían peso mayor en el fortalecimiento del federalismo que las descentralizaciones administrativas
Es muy importante que los nuevos equilibrios que se den en el pacto federal principien por reafirmar la adhesión de las entidades al mismo Querer rediseñar el pacto federal, respondiendo a las presiones que ejerza cada entidad federativa, haría conflictivo e incierto el proceso Como se ha dicho, hay que tener presente que el principal factor de ruptura en la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas fue haber aprobado, primero, nuevas atribuciones para las repúblicas que sólo reafirmaron sus diferencias, sin haber definido antes las bases de integración de la Unión
4 El cambio político tendrá que incluir un acuerdo de paz en Chiapas y un compromiso de no violencia de las fuerzas políticas y las principales organizaciones sociales para evitar que los conflictos sociales y políticos se confundan con aquéllos provocados por la delincuencia Un cambio político calendarizado que abarque al Ejecutivo, al Legislativo y a las gubernaturas del país sería un apoyo central para avanzar en la conciliación política de Chiapas, en lo que concierne a las causas nacionales que le dieron origen Con estos avances sería más fácil resolver los puntos locales de carácter político y social de los cuales depende avanzar en la paz en ese estado, empezando por el fortalecimiento de las condiciones locales de gobernabilidad Al conjugarse los contenidos nacionales y locales en una negociación política, se recuperará la esencia del proceso que permitió frenar la guerra y establecer una tregua consolidada Así, volverá a tener viabilidad alcanzar un acuerdo de paz que contenga garantías de seguridad mutuas, respuestas políticas y sociales locales, compromisos nacionales y el compromiso de no internacionalización del conflicto Todas las fuerzas políticas, los movimientos, las organizaciones cívicas y los intereses legítimos del país apegarían su actuación a la Constitución y a la ley, y el Estado respetaría plenamente los derechos humanos y de oposición
5 ¿Cómo lograr, en las actuales condiciones del país, cambiar la relación entre la presidencia y el PRI, sin exponer la estabilidad política? ¿Cómo hacerlo sin incurrir en cambios superficiales y cosméticos que, al mantener las cosas igual, seguirán generando condiciones de inconformidad y dificultando, adicionalmente, los de por sí complejísimos problemas de la tarea de gobierno en el México actual?
La única manera de hacer ese cambio es contar con el respaldo de todas las fuerzas políticas del país Este se debe expresar en el acuerdo democrático para alcanzar la competencia política plena Una agenda democrática no se propone destruir la estabilidad ni defender a la coalición de intereses y complicidades sino aclarar el proceso que permitirá construir una nueva estabilidad democrática
Como se ha planteado, la separación del PRI del gobierno es una pieza central de la modernización política de México Al menos desde 1965, han habido distintos intentos de reforma del Revolucionario Institucional Todos han terminado en una confrontación con las fuerzas gubernamentales, locales o federales, cuyo resultado fue que el gobierno frenó el proceso de cambio del partido Hoy, como parte de un acuerdo de consolidación del gobierno y de cambio ordenado de la vida política, para que el PRI no perdiera gran parte de su apoyo electoral actual en una competencia política plena, la reforma del partido dejaría de ser el punto inicial del cambio y se convertiría en su obligada conclusión
En el momento que el PRI dejara de tener recursos financieros y acceso a los medios casi irrestricto, tendría que recuperar la regla básica de todo proceso político democrático y seleccionar a sus mejores candidatos, a quienes pueden ganar con los menores recursos financieros para sus campañas Si el Revolucionario Institucional está dispuesto a escoger a sus mejores candidatos, no en términos del apoyo de la maquinaria sino de su potencial electoral, entonces podrán introducirse nuevos procedimientos de formación de consensos internos o de selección de candidatos, sin los riesgos que se han enfrentado en otras ocasiones Para no generar divisiones internas, tendrían que ir sustituyéndose las reglas de cohesión interna, de un verticalismo autoritario, por otras que descansen crecientemente en intereses partidarios verdaderos; en el peso de las razones políticas que permita las diferencias, sin romper la unidad; en convergencias ideológicas y también pragmáticas, y en torno de los líderes políticos que puedan conducir el proceso de cambio y ganar elecciones más competidas
6 El otro componente que deberá incorporarse será un acuerdo para la recuperación de la economía y la moderación de las desigualdades En la economía, como se ha dicho, han habido indudables avances para alcanzar su estabilización y cambios estructurales —como la apertura comercial y el redimensionamiento del sector público— Ha habido una conducción de alta pericia financiera para evitar que el conjunto de turbulencias que surgió en 1994 desestabilizara la economía en el año electoral Junto a esos avances sigue presente la enorme presión sobre el sector productivo que ejerce la combinación de apertura económica con recesión y la vulnerabilidad que provoca el alto déficit en la cuenta corriente Puede discutirse si las decisiones económicas adoptadas en los últimos años producirán, por sí mismas, la recuperación del crecimiento sostenido o si falta volver a revisar los asuntos de fondo: no el modelo económico, pero sí la agenda que permita a un país tan complejo y diverso garantizar mejor su recuperación y la solidez de ésta, así como la agenda de política social compatible con el crecimiento económico que facilite atender los reclamos más urgentes e introducir propósitos de moderación de las desigualdades en el desarrollo nacional
La pregunta no es: ¿cuál resulta el mejor modelo para la economía mexicana? sino ¿cuál es la agenda que disminuye los riesgos que ha generado el estancamiento, sin comprometer los avances alcanzados en la estabilización? No basta con anunciar que las expectativas de la recuperación son favorables Es necesario reflexionar a fondo sobre las políticas industrial, agrícola, de formación de recursos humanos y de aumento del ahorro interno Es necesario abordar, con seriedad, los problemas de la concentración excesiva de la riqueza y el ingreso, del desempleo, la pobreza y de las desigualdades regionales
Los avances democráticos darán respuesta a las aspiraciones históricas de todas las fuerzas políticas de oposición, al instaurar en México un régimen democrático pleno Un acuerdo económico que garantizara mejor el crecimiento en los próximos años y los acuerdos sociales necesarios ayudarían a restablecer la tranquilidad en las regiones y los sectores donde ha sido desbordada la vida institucional Sobre estas bases, democracia y desarrollo serían posibles
El compromiso político sería pactar los cambios que hagan posible una alternancia pacífica, incluyendo: reformas de las constituciones y leyes locales en los estados donde habrá elecciones: las reformas que garanticen la equidad del proceso electoral de 1997, y aquéllas que hagan posible la alternancia en el Poder Ejecutivo, en el año 2000 No se trataría de cambiar todo ni de mezclar propósitos con métodos sino de realizar, exclusivamente, los cambios que permitan conducir la transformación ordenada del sistema político
Con más altos niveles de consenso político y con un horizonte claro de cambio, el gobierno podría enfrentar mejor los problemas que se han acumulado y dedicarse a una tarea constructiva y no sólo a apagar fuegos Así, podría llegarse a la conciliación entre las demandas de cambio y los deseos de estabilidad que expresó la ciudadanía Anticipar hoy los nuevos riesgos preparará el país a enfrentar, con seguridad, las tensiones políticas y sociales que podrían acompañar el desarrollo Estamos en posibilidad de hacer un cambio democrático, con acuerdo político y acuerdos sociales para consolidar el crecimiento económico, y llevar a nuestras instituciones a condiciones de un estado democrático de derecho








