Situaciones fuera de control a menos de dos meses de las elecciones federales
La áspera renuncia de Carpizo exhibe la creciente división dentro del grupo en el poder
Gerardo Albarrán de Alba
La renuncia del secretario de Gobernación, Jorge Carpizo, a menos de dos meses de las elecciones federales más reñidas e inciertas de la historia moderna de México, se suma a otros graves signos de la situación de ingobernabilidad que se está generando en el país
El escenario político nacional se estremeció a partir del 1¼ de enero de este año Al estallido de la guerra en Chiapas, siguieron el asesinato de Luis Donaldo Colosio, la forzada imposición de Ernesto Zedillo como candidato oficial de relevo, la grave crisis de seguridad pública, que obligó a la creación de la Coordinación de Seguridad de la Nación, la adquisición de equipo antimotines y el resurgimiento del cuerpo de granaderos en la capital del país
A pesar de estas últimas decisiones, la violencia en muchos ámbitos de la vida nacional no ha disminuido y, por el contrario, parece ir en aumento
“Queda clarísimo que ante la sucesión anormal que estamos viviendo, desde hace nueve meses el Presidente no está a la altura”, dice el sociólogo y analista político Federico Reyes Heroles, quien fue vetado como Consejero Ciudadano ante el Consejo General del Instituto Federal Electoral (IFE), organismo que también estaba a cargo de Carpizo
“Uno de los mayores riesgos es que la Secretaría de Gobernación se convierta otra vez en botín para ver qué facción del PRI se apodera de ella para promover sus propios intereses de grupo, lo que anularía toda posibilidad de elecciones imparciales y legales”
—Parece que Lorenzo Meyer tenía razón, y el Presidente perdió liderazgo y control Pero, entonces, ¿quién está controlando al país?
—Esa es la pregunta que yo me hice hace poco: ¿quién está tomando las decisiones? Insisto, el Presidente no ha estado a la altura: Dejó que Camacho minara a Colosio desde enero hasta marzo; en los últimos tres meses, Camacho —y el ámbito que le permitió el Presidente— también le pegó a la figura de Zedillo Lo que tenemos claro es que existe una división muy fuerte del grupo en el poder Eso es grave, porque todas las transiciones se han hecho gracias a pactos de élite muy firmes Aquí se está tambaleando ese pacto o ya no lo hay La renuncia de Carpizo enrarece todo, porque era el único que había sentado a la mesa a las tres principales fuerzas políticas del país
Y es que el presidente Salinas de Gortari ha perdido a dos de los considerados sus principales consejeros: José María Córdoba Montoya, ahora representante de México ante el Banco Interamericano de Desarrollo, y Camacho, en retiro voluntario de toda actividad política
Defensor de los derechos humanos, persecutor de narcotraficantes y máximo operador político frente a la oposición, Carpizo fue para el presidente Salinas de Gortari la mejor carta para recobrar la credibilidad en los procesos electorales
La salida de Carpizo “pareciera un pequeño o gran golpe de Estado soterrado al interior del gobierno”, interpreta Federico Reyes Heroles
“Si el partido que nombra Carpizo en su renuncia es uno de oposición, no veo por qué no decirlo abiertamente y denunciar los actos que bloquean o impiden el tránsito hacia un proceso electoral limpio y creíble Podemos creer que no se atrevió porque tal vez se trate del partido del gobierno al que él pertenece”, sostiene
Apenas el lunes 20, el candidato priísta a la Presidencia de la República, Ernesto Zedillo, alzó la voz contra Carpizo y contra los partidos de oposición porque “el pueblo de México guarda un grado considerable de escepticismo” hacia la certidumbre, legitimidad, imparcialidad y transparencia del proceso electoral
Cuatro días después, Carpizo presentó su renuncia
En su última intervención pública como secretario de Gobernación, en la sesión ordinaria del Consejo General del IFE, el sábado 18, Carpizo negó ser “responsable de las elecciones” Su autoridad, dijo “es moral”
“Les quiero decir que me preocupa que algún día se vayan a tomar decisiones que prácticamente no se puedan llevar a cabo o que vayan a poner en peligro realmente la estabilidad de las elecciones el 21 de agosto y que yo vaya a ser el responsable de ello ante la sociedad mexicana”
Carpizo sostuvo que nunca había eludido ninguna responsabilidad y aseguró que “el responsable de las elecciones es este Consejo General, primordialmente las once personas, los muy distinguidos mexicanos que tienen voto”
Ellos son los seis consejeros ciudadanos, los dos representantes de la Cámara de Diputados, los dos de la Cámara de Senadores y el propio Carpizo, quien dijo de sí mismo que “generalmente no voto ni intervengo, a menos que lo considere esencial o cuando hay algún principio en el que yo siento que debo mostrar mi solidaridad”
A eso se refirió Carpizo en su texto de renuncia dirigido al presidente de la República, el viernes 24:
“El pasado día 18, en la sesión ordinaria del Consejo General del Instituto Federal Electoral, manifesté una serie de conceptos e ideas, los cuales hoy ratifico
“El refrán popular dice, y dice bien: El que se enoja, pierde Yo estoy más que enojado; estoy indignado y desilusionado En el actual cargo he puesto todo lo que soy y puedo ser En contrapartida me he encontrado múltiples personas de los más diversos sectores que ante la actual situación del país, sólo están luchando por sus intereses propios o de grupo, sin importarles México En varias ocasiones, he exhortado a la sociedad y al gobierno a que todos rijamos nuestros actos exclusivamente por la verdad; la respuesta ha sido más mentiras, más calumnias y más hipocresías
“En este cargo, me comprometí a ser imparcial en mi relación con todos los partidos políticos Estoy empezando a no serlo respecto de uno de ellos, debido a que no estoy y no puedo estar de acuerdo en lo relativo a múltiples actos de algunos de los sectores de ese partido
“Hay que conocer cuando uno debe retirarse Ese momento, por dignidad y por convicción, me ha llegado Ya no me siento útil al país en cargos políticos, los cuales acepté únicamente con el ánimo de servir a México No soy hombre de partido; realmente no soy hombre de poder Por ello, no volveré en mi existencia a aceptar un puesto político
“Por las razones anteriores, le solicito muy atentamente acepte mi renuncia al cargo de secretario de Gobernación, con el cual usted me distinguió Asimismo, quiero agradecerle el apoyo y la confianza que usted me otorgó en los cargos en los cuales colaboré con usted, y dejar constancia de que en el desarrollo de los mismos nunca me solicitó nada que no estuviera apegado a la ley
“También quiero agradecer el valioso apoyo que me brindaron mis más cercanos colaboradores durante los últimos cinco años
“En los años durante los cuales desempeñé cargos políticos, mi norma fue una estricta aplicación del derecho y su transformación para perfeccionarlo; mi método, el diálogo que deriva de la razón
“Hago fervientes votos para que la sociedad y el gobierno mexicano reafirmen su apego al derecho y a la verdad México podrá estar pasando por momentos difíciles pero, como en otras ocasiones en su historia, saldrá adelante y fortalecido
“Aprovecho esta oportunidad para reiterarle mi respeto”
TINOS Y DESATINOS
La guerra en Chiapas acabó brutalmente con el mito de paz social que el Estado había preconizado por décadas Los primeros días de enfrentamiento fueron cruentos El entonces secretario de Gobernación, el chiapaneco Patrocinio González Garrido, era señalado como uno de los responsables de la falla de seguridad nacional que permitió el estallido del conflicto
Salinas había tratado al Ejército Zapatista sin miramientos: eran “trasgresores de la ley” Ante protestas internacionales por violaciones de derechos humanos y el entusiasmo reivindicatorio con que amplios sectores de la población recibieron el levantamiento armado, Salinas trató de cambiar el tono de su discurso el 10 de enero
Teniendo como marco, a sus espaldas, un enorme cuadro de Venustiano Carranza, anunció una serie de “decisiones políticas” que eran “un reconocimiento de lo que no funcionó”, tendientes a “garantizar que las decisiones públicas se apeguen a la Constitución y al derecho”, y “abrir cauces eficaces de reconciliación y justicia en Chiapas” Luego, despidió a González Garrido de la Secretaría de Gobernación y designó a Carpizo
El papel del exrector de la UNAM, expresidente de la CNDH, exprocurador general de la República y ministro con licencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, no era negociar con el EZLN en Chiapas Para eso, Salinas designó el mismo día a Manuel Camacho Solís
Carpizo tenía la misión de “garantizar que las elecciones federales de 1994 se conduzcan con estricta conformidad a nuestra Constitución y a la nueva legislación vigente”
Carpizo tomó posesión como secretario de Gobernación y se comprometió a trabajar con base en la aplicación estricta de la ley, el diálogo y la concordia, en lo que él mismo calificó como lo que “indudablemente representa el reto más importante de mi existencia”
Entonces dijo casi las mismas palabras que utilizaría poco más de cinco meses después para renunciar al mismo puesto: “Mi único compromiso es con México No soy hombre de partido He aceptado con la única finalidad de servir a mi país y al Presidente de la República”, y pidió el apoyo de la sociedad y de las organizaciones políticas y sociales “Lo voy a necesitar”, previó
Carpizo empezó a maniobrar y tomó los principales puntos planteados por el PRD y por el PAN en desplegados aparecidos el 22 de enero, y por el PRI, el 23 El lunes 24, recibió a Carlos Castillo Peraza y Diego Fernández de Cevallos, dirigente nacional y candidato a la Presidencia de la República del PAN, quienes le entregaron un documento, en el que fijaban su posición política ante el nuevo secretario de Gobernación
El martes 25, Carpizo negoció con PAN y PRD la firma del documento redactado por él mismo En principio, el PAN se negó a firmarlo si antes no lo hacía el PRD, que, a su vez, exigía que también lo firmara el PAN Carpizo les dijo que si no lo firmaban todos (en referencia exclusivamente al PAN, PRD y PRI, incluso), no habría documento conjunto, sino que lo presentaría él mismo como propuesta personal
Finalmente, entre la noche del 25 y la mañana del 26 de enero, PRD, PAN y PRI firmaron en ese orden Al resto de los partidos y sus candidatos se les presentó entre la noche y la mañana del 27 Todos firmaron, excepto el PPS (Proceso 900)
El Acuerdo para la Paz, la Justicia y la Democracia —primera vez que el PRD aceptaba poner su firma con la del gobierno y el PRI—, leído en el IFE el jueves 27, sostiene que “el asunto más importante para el país es el restablecimiento de una paz justa y duradera”, pero, para ello, se advierte, “una condición necesaria es que avance la democracia con la realización de una elección imparcial en 1994 que resulte aceptada por los ciudadanos y las fuerzas políticas de México”
Para una elección federal imparcial, el documento reclama imparcialidad de las autoridades electorales; plena confiabilidad del padrón electoral, de las credenciales y de las listas nominales; garantías de equidad en los medios de comunicación masiva; impedir el uso de los recursos y programas públicos en favor de cualquier partido político o campaña electoral; revisar el sistema de financiamiento para los partidos, una vez concluido el proceso electoral; revisar aquellos puntos de la reciente reforma al Código Penal que pudieran llevar a restricciones de los derechos políticos fundamentales; explorar, ante la Procuraduría General de la República, la posibilidad de nombrar un fiscal especial para perseguir delitos electorales; y proceder a un período extraordinario del Congreso para realizar las adecuaciones legales que requieran estas decisiones
No obstante, se aclara que los firmantes, en todo caso, “dejan a salvo los derechos inalienables que les asisten para sostener sus propuestas de cambio y ejercer sus derechos constitucionales a efecto de garantizar la efectividad del sufragio”
De ahí salió la tercera reforma política en lo que va del sexenio, si bien de alcances limitados En total, fueron 36 modificaciones a la legislación electoral, entre las que destacan la ciudadanización de los consejos General, locales y distritales del IFE; una reforma al Código Penal que endurece el castigo a delitos electorales; fijación de topes a los gastos de campaña También se acordó la realización de una auditoría al padrón que, de la misma manera, ha sido cuestionada, y se aceptó la participación de observadores nacionales y extranjeros (estos últimos, bajo el eufemismo de “visitantes extranjeros”) el día de las elecciones
Todo acuerdo al que han llegado los tres principales partidos ha sido negociado por los dirigentes del PRI, PAN y PRD, con Carpizo, en varias reuniones celebradas en la Secretaría de Gobernación
Luego, el asesinato de Luis Donaldo Colosio volvió a enrarecer el escenario político, ante las versiones oficiales contradictorias de las primeras semanas de investigación Casi al mismo tiempo, en el IFE, Carpizo se quejó de lo que él llamó la “feria de desconfianzas” en torno del proceso electoral y dijo que el gobierno “está decidido a dar todos los instrumentos de certeza y confiabilidad que sean humanamente posibles”
Ese mismo día, Carpizo entregó el registro legal de la candidatura de Ernesto Zedillo, en sustitución de Luis Donaldo Colosio, cuyo partido, el PRI, había quedado para esos momentos en manos de un viejo grupo político que hizo carrera a la sombra de Carlos Hank González
El exgobernador del Estado de México, exjefe del Departamento del Distrito Federal, exsecretario de Turismo y actual secretario de Agricultura y Recursos Hidráulicos, fue acusado días después por el PAN, ante la Procuraduría General de la República, de delitos electorales, con lo que se puso a prueba la reciente reforma al Código Penal Hank González fue exonerado
El debate entre Cuauhtémoc Cárdenas, Diego Fernández de Cevallos y Ernesto Zedillo avivó las campañas políticas que, para principios de mayo, estaban deslucidas y hasta parecían alejadas de la realidad nacional, opacadas como estaban por el conflicto en Chiapas y el proceso de negociación que realizaba Camacho, así como por el asesinato de Colosio
La tregua en Chiapas y el mismo debate volvieron a centrar la atención nacional en el proceso electoral El PRD arreció sus críticas al padrón y los listados nominales, secundado tibiamente por el PAN, lo que llevó a Carpizo a retar al representante perredista en el Consejo General del IFE a un debate con el director ejecutivo del Registro Federal de Electores, Carlos Almada Ese debate se realizó el 30 de mayo, sin que ninguno de los dos pudiese demostrar que tenía razón, aunque las denuncias sobre inconsistencias e irregularidades no han cesado
El lunes 13 de junio debió haber quedado concluida la auditoría al padrón Este lunes 27, el IFE deberá recibir un informe final “preliminar” para su discusión en el Consejo Técnico El informe definitivo tendrá que ser entregado el 30 de junio para su presentación al Consejo General
VACIO DE PODER
La renuncia de Carpizo no podía haber llegado en peor momento, a sólo 58 días de las elecciones
Para Federico Reyes Heroles, este es un “acontecimiento muy grave”, justo cuando se están realizando “cambios normativos tan importantes”
Carpizo, asegura Reyes Heroles, había sido aceptado “como una persona equidistante de los partidos políticos, y era la primera ocasión en que el secretario de Gobernación tenía la misión expresa, más que de garantizar la estabilidad priísta, la del país”
Esto afecta a los propios consejeros ciudadanos, cuya confianza queda debilitada, dice “Ellos se habían embarcado con Carpizo en el IFE, a cuyo cargo estaba el timón Ahora estará en otras manos y ellos son tripulación”
Reyes Heroles identifica al partido al que se refiere Carpizo en su renuncia, con el cual ha empezado a ser imparcial: se trata del PRI
“Pareciera que ha habido un pequeño o gran golpe de Estado soterrado al interior del gobierno Es decir, si el partido que nombra Carpizo en su renuncia es uno de oposición, no veo por qué no decirlo abiertamente y denunciar los actos que bloquean o impiden el tránsito hacia un proceso limpio y creíble Podemos creer que no se atrevió porque tal vez se trate del partido del gobierno”
De otra forma, puntualiza, “Carpizo poco tendría que tratar con el Presidente de la actitud de un partido que no sea el suyo”
—Carpizo llegó a reconocer que no se puede tapar el sol con un dedo y aceptó graves problemas en el país, pero discrepó con quienes afirman que hay descomposición política ¿Parecería contradictoria su renuncia por esto?
—No La verdad es que de nueva cuenta resurge la imagen que ha merodeado de que el Presidente ya no tiene el control del PRI, ni lo tiene Zedillo y que hay un grupo que se ha ido apoderando del PRI en perjuicio de todos
“Esto no viene sino a ser un agravante a la fallida y locuaz transmisión del poder que el Presidente ha tenido en dos occasiones: No pudo darle el poder real a Colosio ni ha podido dárselo a Zedillo Esto habla de un conflicto muy serio”
—¿Cómo queda el proceso electoral con esta renuncia?
—Por desgracia, y no es que personalice, el hecho es que Carpizo representa la necesidad de que sean los ciudadanos los encargados de la conducción de la democracia del país
“Los partidos han sido incapaces de crear la credibilidad entre la ciudadanía de que están sometiendo sus intereses partidarios a los de la nación Eso era lo que Carpizo representaba
“La renuncia de Carpizo puede ser también tildada como un acto de enorme irresponsabilidad El conocía las condiciones en que tomaba la Secretaría Pero hay que ser frío; quizá Carpizo llegó a los límites de su poder real Como sea, esto es una convocatoria a que la ciudadanía se dé cuenta de lo que está en juego en el núcleo de poder”
Integrante del llamado Grupo San Angel, por reunirse en casa de Jorge G Castañeda, el sociólogo Federico Reyes Heroles avizora un escenario poselectoral “distinto al que dio vida a las comidas”, y describe uno más complicado: “Un empate técnico entre PRI y PAN y un tercer partido, el PRD, un poco por debajo de los dos primeros”
No obstante, reconoce que el elevado margen de votos indecisos “que se inclinarán por alguno de los tres candidatos o no por nadie”, pueden decidir la elección
“El problema es que, ahora, ¿quién va a acreditar la elección?”








