PARA EL SOBRINO DE PELLICER, LOS REMODELADORES DE LA VENTA SON IGNORANTES
Señor director:
Leo con interés —en el más reciente número de Proceso— el artículo-reportaje sobre la remodelación del Parque Museo de La Venta Escribo esta líneas para aclarar algunas dudas que encuentro en su lectura
Los arquitectos Larrauri y Mayán están confundidos, porque aseguran que su proyecto de remodelación sirve para “el rescate de la idea pelliceriana”, pero también declaran no saber si traicionan el espíritu de Pellicer Entonces, queda claro que ignoran la idea pelliceriana, que desconocen el proyecto original
No, no se necesita ser “medium” —como llaman con mal gusto a Carlos Sebastián Hernández— para conocer el proyecto original de Carlos Pellicer Se necesita solamente querer conocer dicho proyecto, descrito por el poeta en varios textos bien conocidos para los que sí estudian y rescatan su obra Pero nadie conoce mejor el trabajo museográfico, y en especial el proyecto del Parque Museo de La Venta, como Carlos Sebastián Desde sus inicios, fue el ayudante principal del poeta en el traslado de las piezas y en su organización posterior, a orillas de la Laguna de las Ilusiones
Desde entonces, Carlos Sebastián ha cuidado y continuado con enorme fidelidad e inteligencia, la obra de Pellicer en los museos de Tabasco
Hay otra inexactitud al afirmar que Carlos Sebastián está “lastimado” por el derribo de la gran palapa del parque, donde presuntamente habitó No, ni Carlos habitaba esa palapa —era un espléndido refugio para los visitantes, con una esquina que sería de modestísima oficina” ni es mezquino para confundirse por eso
Con esta remodelación se termina el último ejemplo que nos quedaba de la museografía pelliceriana Lástima No olvido las sabias palabras del arquitecto Alberto González Pozo, toda una autoridad en el campo de la historia de la arquitectura, calificando el trabajo del poeta en el Parque Museo como una muestra arquitectónica singular, extraordinaria Así es el destino de tantas obras de arte en nuestro pobre país a merced de la política bárbara y terrible
Me consuela pensar en que siempre recordaremos la poesía que inspiraron los jardines de Babilonia, pero no a quienes los destruyeron
Carlos Pellicer López
Vertientes 693
México 11000 DF








