LA CIA Y EL TLC
Señor director:
Gran parte del contenido de Proceso 889, 15 de noviembre de 1993, se dedica a comentar la ingnorancia y desinformación acerca de México que impera actualmente en Estados Unidos y que se ha manifestado en el debate sobre el TLC Estas críticas son acertadas: no cabe duda que la mayoría del pueblo estadunidense y de sus representantes en el Congreso saben muy poco de su vecino país y abrigan muchas nociones erróneas al respecto
Pero irónicamente, en el mismo número de la publicación, se pone de manifiesto que ésta ignorancia es mutua; o sea, que ciertos mexicanos, entre quienes figuran algunos académicos de renombre, carecen del más mínimo entendimiento de Estados Unidos Esta es la única conclusión que se puede colegir de los comentarios del profesor John Saxe Fernández, extensamente citados en la página 14 de ese número
El profesor Saxe Fernández asevera que el TLC se originó en un complot ideado por la CIA para “la absorción de México y de Canadá por Estados Unidos” Apoyándose en un estudio elaborado por la CIA en 1990, en el cual esa agencia supuestamente opinó que el TLC contribuiría a la seguridad nacional de Estados Unidos, el profesor saca la conclusión de que dicho Tratado, en el fondo, ha sido “una iniciativa del Servicio de Seguridad Nacional de Estados Unidos, de la oficina de Servicios Técnicos de la CIA”
No es necesario detenerme mucho en demostrar que este argumento contradice de plano los hechos históricos relativos a la génesis del TLC La muy consabida verdad es que todo gobierno estadunidense desde la Segunda Guerra Mundial ha favorecido un tratado de libre comercio con México, de modo que esta postura es anterior no sólo del documento de la CIA sino también de la misma fundación de esa agencia Que este proyecto estadunidense no prosperó durante tantas décadas se debió solamente a la resistencia de los gobiernos mexicanos, y su reciente consumación se produjo sólo a raíz de la repentina retractación de esa oposición hace tres años
Pero esta falta de perspectiva histórica es lo de menos Lo que me consterna mucho más es el hecho de que un catedrático de la estatura de Saxe Fernández haya podido creer que sería posible que una política de la magnitud del TLC fuera concebida y llevada a la práctica por una simple agencia ejecutiva como la CIA Esto si delata una incomprensión garrafal de la manera en que funciona el gobierno y la sociedad estadunidense
En primer lugar, la CIA, no obstante toda la fama siniesta que reviste, sigue siendo en última instancia sólo una agencia del ejecutivo y, como tal, un instrumento de la voluntad del presidente Ni siquiera en su apogeo en la década de los cincuenta, cuando incluso provocó el derrocamiento de los gobiernos de dos países, no hizo, ni pudo hacer, nada sino por orden presidencial Y desde 1974, ha estado sujeta además, al escrutinio de un comité del Congreso, el que tiene que consentir todos sus operativos significativos Así es que, aunque sólo se tratara de una acción ejecutiva, la CIA no sería capaz de llevarla a cabo sin que fuera refrenadada por otros tantos funcionarios de tanta talla que el papel de la CIA como iniciadora perdería toda significación De hecho, ninguna “iniciativa de la CIA” puede prosperar sin convertirse primero en una iniciativa de la mayor parte del gobierno estadunidense
Pero no queda siquiera ahí en el caso de un tratado formal como el TLC Ningún convenio de esa índole puede entrar en vigor sin el consentimiento del pleno del Senado, y si se necesitan otras leyes para su implementación, como ha sido el caso con el TLC, la Cámara de Representantes también tiene que dar su beneplácito Todo esto supone un debate público y una votación formal en las dos cámaras del Congreso, lo cual, a su vez, pone en juego todo el cabildeo, el sinfín de audiencias y la amplia discusión en los medios de comunicación y entre la ciudadanía que siempre acompañan un debate congresional sobre un importante proyecto de ley
Sé que la lamentable injerencia de la CIA en los asuntos internos de varios países latinoamericanos le han valido la imagen popular de un monstruo todopoderoso entre los habitantes de esa región Pero se hubiera podido esperar que un catedrático de una institución tan prestigiosa como el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM tuviera una concepción algo más sofisticada y realista del verdadero alcance y capacidad de esa agencia y de su papel en el gobierno de este país Que esta esperanza se haya defraudado en este caso es una advertencia de lo mucho que todavía nos falta para que nuestros dos países logran el buen entendimiento mutuo que será imprescindible para el sensato manejo de la estrecha relación en la que estamos por entrar
Atentamente
Jim Arrington
PO Box 436
Bolinas, CA 94924, USA








