Calla, mira, escucha, apunta y actúa

Calla, mira, escucha, apunta y actúa
Desde la oficina contigua a la de Salinas, Córdoba Montoya interviene en todas las decisiones del gobierno
Carlos Acosta, Gerardo Galarza y Rodrigo Vera
En público es un hombre callado, discreto Observa Escucha Toma notas Pero sobre todo, mira Habla con quien tiene que hablar y es escuchado por el presidente de la República Su palabra pesa
El despacho de José María Córdoba Montoya está contiguo al del presidente Carlos Salinas de Gortari, en la residencia oficial de Los Pinos; su cargo fue creado el 7 de diciembre de 1988, por acuerdo presidencial: Oficina de Coordinación de la Presidencia de la República
Formalmente, Córdoba Montoya coordina, asesora y supervisa las actividades de la Presidencia de la República y controla todo lo que la rodea y surge de ella Su campo de acción es más que amplio; abarca todo
Desde asesorar al presidente, hacer el seguimiento del cumplimiento de los acuerdos y órdenes presidenciales, verificar los programas e instrucciones del titular del Poder Ejecutivo, coordinar y hacer el seguimiento de los acuerdos de los gabinetes especializados (económico, agropecuario, bienestar social, política exterior y seguridad nacional), atender, tramitar y responder a las solicitudes de audiencias presidenciales, recibir quejas e informar de ellas al presidente, hasta preparar y coordinar, con el Estado Mayor, las giras nacionales e internacionales del primer mandatario; coordinar y administrar al personal y los recursos financieros y materiales asignados a la Presidencia de la República; recibir, registrar y enviar la correspondencia presidencial y de los funcionarios adscritos a la Presidencia y realizar la crónica escrita y fílmica del quehacer del gobierno de la República
Pero, sobre todo, “las demás que le encomiende expresamente el titular del Ejecutivo federal”, según la fracción XII del artículo segundo del acuerdo que creo esa oficina
Y “las demás” es todo: participa lo mismo en política interior que en política exterior; en política económica y política de comercio exterior Lo mismo elabora iniciativas de reformas a la Constitución y de ley, como la del Cofipe o la que dio personalidad jurídica a las iglesias; participa en la negociación de la deuda externa y en la del Tratado de Libre Comercio; orienta la política tributaria y promueve el adelgazamiento del Estado; presencia pláticas para la resolución de conflictos entre grupos y sectores sociales, como en el caso del magisterio y poselectorales; interviene en la “auscultación” y en el “palomeo” de candidatos priístas a puestos de elección popular; escucha a empresarios, como en el caso de la requisa del puerto de Veracruz; cabildea aquí y afuera; viaja al extranjero como avanzada del presidente; representa a México en foros internacionales, como en Davos, Suiza; desplaza al canciller Fernando Solana y sus contrapartes así lo tratan; recibe a dirigentes políticos de oposición y es testigo privilegiado de casi todas las actividades presidenciales
Su cercanía y su influencia con el presidente Salinas de Gortari le han valido ser considerado “la eminencia gris”, “el cerebro”, “el estelar de la sombra” y, políticamente, el “supersecretario”, aunque en la tierra de sus mayores se le ha llamado el “vicepresidente de México” Y así es: discreto y alejado de los reflectores en México; protagonista estelar en el extranjero
Aunque francés por nacimiento (La Ciotat, en las cercanías de Marsella), las raíces genealógicas de Joseph Marie Córdoba Montoya están en Almería, España, en el corazón de Andalucía
Apenas 28 días después de que Salinas de Gortari había tomado posesión como presidente de México, la revista española Interviú (número 659) dedicó un reportaje a Córdoba Montoya, cuyo título fue “De Almería a la vicepresidencia de México”
José María es el segundo hijo de José Córdoba Caparros y Dolores Montoya Córdoba padre, abogado, fue funcionario del ayuntamiento republicano de Almería En 1939, al triunfo del franquismo, fue detenido y permaneció preso hasta 1945, cuando consiguió ser trasladado a la prisión de Gachas Coloras, en Almería, para ser tratado de un tracoma (conjuntivitis)
“Inteligente y sagaz”, según lo define el reportero de la publicación española Miguel Naveros, Córdoba padre urdió un plan para fugarse junto con otros cinco prisioneros y un guardia El 10 de marzo de 1945 lograron escapar La guardia civil rastreó toda la sierra de Gádor y consiguió capturar a cuatro de los siete fugados Córdoba Caparros logró evadir la persecución y llegó hasta Cataluña, donde se reunió con su mujer, y de ahí pasaron a Francia José Córdoba Montoya nació el primero de junio de 1950
Como cualquier exiliado, y más por no ser de los grandes dirigentes de la República Española, Córdoba padre tuvo que trabajar muy duro para sacar adelante a la familia, aunque él dijo: “en esa estancia una cosa nos marcaría: una mujer que peleaba como leona ayudando a sus hijos, sobre todo en sus estudios” José María, su hermano mayor, Pedro, y su hermana menor, María, fueron excelentes alumnos en estudios primarios En esa época los dos hermanos obtuvieron un primer premio en dibujo Quizá por ello la primera carrera de José María fue la de ingeniero, que estudió en la Escuela Politécnica de París, donde participó en los acontecimientos de 1968
A partir de los años setenta comenzó la fulgurante y extraña carrera de Joseph Marie Córdoba Montoya, su nombre original De acuerdo con su currículum oficial, de 1970 a 1973 estudió en la Escuela Politécnica de la capital francesa y exactamente en los mismos años cursó una maestría en filosofía en la Universidad de La Sorbona, en la misma ciudad
De 1974 a 1977 estudió un doctorado en economía en la Universidad de Stanford, en Palo Alto, California Sin embargo, siguió ligado a Francia por medio de Jaques Attali, asesor de Francois Mitterrand, para los que trabajó en la campaña de 1974, en la que resultó ganador Valery Giscard D’Estaing Y si en 1974 estaba en California y trabajaba en Francia, en 1977 seguía en Stanford como alumno, maestro en el Departamento de Economía de la Universidad de Pensilvania y, además, era asesor del Ministerio de la Reforma Agraria de Argelia
La Universidad de Stanford fue el puente que condujo a Córdoba Montoya a México En Stanford conoció a Guillermo Ortiz Martínez, actual subsecretario de Hacienda, y a Rogelio Gasca Neri, nuevo subsecretario de Programación y Presupuesto de la SHCP Ortiz Martínez y Córdoba Montoya fueron roommates (compañeros de cuarto) en esa universidad estadunidense Los roommates escribirían más tarde el ensayo Aspectos deflacionarios en la devaluación del peso mexicano en 1976, cuando ambos eran ya profesores en El Colegio de México
De Pensilvania, Córdoba Montoya viajó a México en calidad de profesor visitante de El Colegio de México Ahí coincidió con los también profesores e investigadores de esa institución Jaime Serra Puche, actual secretario de Comercio; Emilio Lozoya Thalmann, director del ISSSTE; Manuel Camacho Solís, jefe del DDF, y con Otto Granados Roldán, hasta la semana pasada vocero presidencial y ahora candidato priísta al gobierno de Aguascalientes, entonces alumno del centro académico fundado por Daniel Cosío Villegas
Pepe —como ahora lo llaman sus allegados— se volvió asesor de Francisco Gil Díaz, entonces director de Ingresos de la SHCP y actual subsecretario de la misma dependencia En 1980 pasó a la Secretaría de Programación y Presupuesto como director de Planeación Regional, mientras Carlos Salinas de Gortari era director de Política Económica y Social de la misma secretaría y Camacho Solís su asesor En ese año colaboró como asesor del PRI y, en los diccionarios biográficos del gobierno mexicano, aparecía como militante del partido oficial desde entonces, en franca violación de la Constitución General de la República, puesto que seguía siendo ciudadano francés
Dos veces (1982-1983 y 1985-1987) fue director de Política Económica y Social de la SPP, cargo estratégico y vital para la economía del país, el mismo que había desempeñado Salinas de Gortari Su función: “efectuar el diagnóstico económico y social del país, para proponer alternativas de políticas de desarrollo” y “analizar las prioridades económicas y sociales de la política de desarrollo” Fue el principio de su poder y para afianzarlo decidió naturalizarse mexicano Cobijado por sus buenas relaciones, Córdoba Montoya consiguió un rápido proceso de naturalización (sin obtener antes ni la calidad de inmigrante, ni de inmigrado), que se oficializó el 10 de mayo de 1985 Aquí, en México, casó con Sofía Urrutia Lazo, hija del arquitecto Oscar Urrutia, extitular de la Dirección de Artes Plásticas del INBA y actual director de actividades culturales del Pabellón de México en la Exposición Universal de Sevilla 1992, y de la escritora Elena Urrutia (María Elena Lazo), coordinadora del Programa Interdisciplinario de Estudios de la Mujer de El Colegio de México
CONTRA TELLO MACIAS
Ya hombre de toda la confianza de Salinas de Gortari, en 1986 Córdoba Montoya hacía su aparición pública estelar: encargado de responder, en un artículo publicado en primera plana de Excélsior, a las críticas a la política económica de Miguel de la Madrid que había hecho Carlos Tello Macías Conocedor profundo de la forma de pensar y actuar del nuevo equipo gobernante, Córdoba arremetió contra el exsecretario de Programación y Presupuesto, a quien acusó de sentir nostalgia por el crecimiento económico derivado del boom petrolero, que —según su artículo— sólo provocó desórdenes en la economía y un grave endeudamiento externo “de 22,000 millones de dólares, superior a la deuda acumulada entre 1810 y 1970” Salinas de Gortari, ya presidente, retomó casi textualmente esa frase cuando concluyó la renegociación de la deuda externa, en julio de 1989
El 8 de junio de 1987 apareció firmando un largo artículo en la primera plana de La Jornada, para descalificar las opiniones sobre el proyecto económico delamadridista que días antes había hecho Ifigenia Martínez, economista reputada e influyente en anteriores gobiernos priístas Simple y sencillamente afirmó que los juicios de la exdirectora de la Facultad de Economía de la UNAM eran primitivos, obsoletos y decadentes “Al parecer, para la licenciada Martínez el Sol sigue girando alrededor de la tierra”, resumió
Días más tarde, Córdoba Montoya nuevamente fue acogido en la primera plana de Excélsior para que reiterara sus respuestas a las críticas a la política económica que seguían haciendo los entonces miembros de la Corriente Democrática del PRI, que meses más tarde abandonaron su partido y lanzaron a Cuauhtémoc Cárdenas como aspirante a la Presidencia de la República Desde entonces comenzó a elogiar la política económica que habría de profundizarse en el actual gobierno
Su gran poder se inició cuando su jefe y amigo fue destapado como candidato del PRI a la Presidencia de la República Córdoba Montoya fue designado de inmediato consejero especial de Carlos Salinas de Gortari Y desde entonces lo ha incrementado
Pese a su discreción personal, la actividad de Córdoba Montoya como el hombre más cercano a Salinas de Gortari lo hace notable más por lo que se le encarga que por lo que habla Desde siempre ha tratado de evitar los reflectores y podría decirse que tiene aversión a la prensa al contrario de cualquier político mexicano Pero sus viajes al extranjero lo hicieron visible
MISION EN WASHINGTON
En abril de 1988, con Manuel Camacho Solís, viajó a Estados Unidos a entrevistarse en nombre del candidato presidencial priísta con quienes contenderían por la Presidencia de Estados Unidos: el republicano George Bush, entonces vicepresidente, con el demócrata Michael Dukakis, gobernador de Massachusetts, y con el senador demócrata de Nueva Jersey, Bill Bradley, un político interesado en la deuda externa de México Córdoba Montoya también viajó a Europa para entrevistarse con empresarios para tratar de atraer inversiones y buscar flexibilidad de los banqueros europeos acreedores de México
Después del 6 de julio de 1988 viajó nuevamente a Estados Unidos para sostener otra entrevista con Bush, ya candidato Este, en un discurso ante la Asociación de Editores de Periódicos, habló por primera vez del libre comercio con México e insinuó la posibilidad de un tratado en la materia “Ya hemos hablado con gente del equipo del señor Salinas para afianzar y ensanchar nuestros lazos políticos, económicos y comerciales”, dijo Bush Así, el enviado de Salinas fue artífice de la reunión de noviembre de 1988 entre los dos presidentes electos, conocida como el “Espíritu de Houston” y en la que se establecieron los principios de una nueva agenda bilateral
“Desde entonces el señor Córdoba ha sido visto por la Casa Blanca como una extensión del presidente Salinas Más que un canciller o un embajador, es su representante personal Sabemos que cuando el señor Córdoba viene a Washington es porque el asunto interesa particularmente al presidente Salinas”, dijo al corresponsal Carlos Puig un funcionario del gobierno de Bush
Eso lo saben el gobierno y la prensa estadunidenses, al grado de que el canciller, Fernando Solana, ha sido desplazado muchas veces en sus funciones por el jefe de la Oficina de Coordinación de la Presidencia de la República, especialmente cuando se trata de asuntos relacionados con el Tratado de Libre Comercio
Su presencia en la política exterior mexicana comenzó desde que el entonces presidente electo, Salinas de Gortari, lo nombró su representante personal en la ceremonia realizada en La Habana, en la que el gobierno de Miguel de la Madrid condecoró con la Orden del Aguila Azteca al presidente cubano, Fidel Castro, quien días más tarde asistió a la toma de posesión del nuevo presidente mexicano Y llega hasta su invariable presencia al lado del presidente cada vez que, en Palacio Nacional, los nuevos embajadores extranjeros presentan sus cartas credenciales ante el gobierno mexicano
Sus buenos contactos con la socialdemocracia europea le han servido a Salinas de Gortari para establecer mejores relaciones con gobiernos de aquel continente Fue el único acompañante de Salinas de Gortari en su entrevista con el presidente español, Felipe González
A fines de enero pasado Córdoba Montoya encabezó la delegación mexicana que asistió al Foro Económico Mundial, que se realiza en Davos, Suiza, en donde en 1990 Salinas de Gortari fue el orador principal Hace unos días fue invitado a París, Francia, para participar en el simposio “Los desafíos para la cooperación económica internacional”, que la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) realizó para conmemorar sus 30 años Córdoba Montoya había iniciado extraoficialmente las gestiones para el ingreso de México al selecto club de países desarrollados Antes de viajar a París, Córdoba Montoya estuvo en Washington, el 14 y 15 de marzo, y personalmente encabezó las negociaciones del TLC en materia de energía
Pero no sólo participa en política exterior También actúa como una especie de supervisor en lo referente a la deuda externa
En junio de 1989, en Nueva York, se renegociaba la deuda externa mexicana con representantes de más de 500 bancos de todo el mundo Angel Gurría encabezaba a los negociadores mexicanos
El 20 de junio de ese año, México debería haber hecho un importante pago de intereses El grupo negociador se había autoimpuesto el 16 de junio como límite para llegar a un acuerdo con los acreedores, que se mostraron inflexibles La fecha llegó y las diferencias continuaban Pedro Aspe y Gurría amenazaron de suspender el pago de intereses hasta que no hubiera acuerdo La negociación se entrampó Entonces, Córdoba Montoya viajó a Nueva York para corregir y vigilar el rumbo de las negociaciones hasta que se llegara a un arreglo a fines de ese mes Ante el conflicto entre los negociadores mexicanos, la agencia de noticias inglesa Reuters informó que “José Córdoba, uno de los más cercanos asesores del presidente Salinas, está en contra de la suspensión de pagos y podría ser que se le dé autoridad sobre la negociación en lugar de Aspe”
Si fuera del país Córdoba Montoya adquiere un papel protagónico, lucidor incluso, como mensajero personal del presidente, en el interior trata de pasar inadvertido En los actos públicos busca la sombra; asiste a pocas giras presidenciales por los estados y cuando lo hace aparece serio, adusto, retraído, esquivo y, cuando no está solo, prefiere la compañía de Pedro Aspe, Jaime Serra Puche o con los “de casa” como —hasta la semana pasada— Otto Granados “En corto, dijo Granados, el doctor Córdoba es muy simpático” Sus pocas risas públicas son perlas para los fotógrafos En ocasiones se le puede ver comiendo con secretarios de Estado o miembros destacados del equipo salinista en restaurantes exclusivos
Córdoba Montoya también está presente en actos a puerta cerrada, en los que tratan de resolver o concertar asuntos de interés público y gubernamental, como las negociaciones entre el SNTE y la SEP o como en Veracruz cuando llegó a una cena privada con los principales empresarios de aquella entidad y les preguntó: “¿y cómo sienten el funcionamiento del puerto?” Los empresarios comenzaron hablar Córdoba Montoya no habló más, sólo anotó lo que oía Días más tarde, el presidente Salinas de Gortari anunció la requisa y reestructuración del puerto
ASUNTO: LA IGLESIA
Pero, sobre todo, se refugia en la soledad de su oficina Una oficina que por decisión del presidente Salinas es casi una extensión de la suya Ahí se gestan muchas de las grandes decisiones nacionales En ella se elaboró, por ejemplo, uno de los proyectos de iniciativa para las reformas a los artículos 3, 5, 24, 27 y 130 de la Constitución, para “modernizar” las relaciones entre el Estado y las iglesias, que en la práctica fueron el reconocimiento de la personalidad jurídica de éstas
El obispo de Cuernavaca, Luis Reynoso Cervantes, vocero del Episcopado Mexicano, confirmó que en este asunto se analizaron tres diferentes iniciativas: la de la Secretaría de Gobernación, la de Manuel Camacho Solís y la de la oficina de Córdoba, asumida públicamente por la priísta Fundación Siglo XXI, dirigida por Mariano Palacios Alcocer
En la misma oficina, dicen los que saben, se “palomean” las listas priístas de candidatos a puestos de elección popular y pese al deseo de discreción, la presencia de Córdoba Montoya no pasó inadvertida en Hermosillo, Sonora, cuando se reunió en privado con los empresarios de la entidad, con funcionarios del gobierno estatal y los miembros de la clase política sonorense, un día antes del destape de Manlio Fabio Beltrones como candidato al gobierno de aquella entidad Igual ocurrió en Veracruz, en pleno carnaval, cuando las pasiones políticas por la sucesión se desbordaban
Otra iniciativa de ley que salió de la Oficina de Coordinación de la Presidencia de la República fue la del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), negociado con el Partido Acción Nacional, que meses antes había ayudado al presidente Salinas de Gortari a conseguir la mayoría parlamentaria necesaria para reformar la Constitución en materia electoral
Por el PRI encabezó las negociaciones el entonces diputado y hoy senador José Luis Lamadrid; por el PAN, el diputado Juan Miguel Alcántara Soria, hoy procurador de Justicia del estado de Guanajuato A muchas de esas reuniones, por no decir a todas, asistió Córdoba Montoya Como siempre, nunca abrió la boca, sólo observaba y tomaba notas Pero fueron evidentes su participación y su intervención, cuando los panistas no estaban presentes “Lamadrid llegó a confirmarlo y, además, ¿cómo saber si las tarjetas que nos leía Lamadrid eran de él o eran las que le enviaba Córdoba Montoya?”, dice Alcántara Soria, quien recuerda el rostro del asesor presidencial como “inescrutable”
Córdoba Montoya recibió, recientemente, a un grupo de diputados perredistas para dar información sobre la nueva legislación agraria Pero de la oposición, con quienes ha tenido más contacto es con los panistas Córdoba Montoya ha estado presente en varias de las entrevistas que la dirigencia nacional del PAN ha sostenido con el presidente Salinas de Gortari
Diego Fernández de Cevallos, coordinador de la fracción parlamentaria panista, dice que el trato con Córdoba Montoya ha sido cordial y respetuoso Expresa que ello no es impedimento para opinar sobre la actividad pública del asesor presidencial y advierte que los juicios que hace sobre “alguien tan cuestionado no me abonarán ganancias”
Lo define como una “persona intelectualmente honrada, que es congruente con lo que cree y me parece que está muy bien preparado” Lo cree poderoso por su cercanía e influencia con el presidente y con “talento, hábil y lúcido, en lo poco que lo he tratado Creo que no es un político de uso No es el clásico (político) que dice sí, señor; sí, señor” Afirma categóricamente que cuando ha hablado con él nunca lo ha hecho sobre temas electorales
“Cuando hemos ido a ver al presidente y lo acompaña, sólo mira No sé si oiga; mira”, dice
—¿Habla?
—Mira