“Business Week” describe a la élite de los negocios en México

“Business Week” describe a la élite de los negocios en México
“Al inclinarse por sus cuates, Salinas no hace gran cosa por diversificar el poder económico”
Stephen Baker
(Traducción Enrique Maza)
El miércoles 24, en la sesión de la Comisión Permanente dedicada a analizar la Reunión Cumbre de Guadalajara, la senadora Ifigenia Martínez preguntó a sus colegas legisladores qué tipo de reajuste económico se plantea en México: —¿Aquel —dijo— “que acepta el compromiso de someterse a las leyes del mercado, llegando incluso hasta un mercado común de conocimientos, que acepta una modernización cuyos alcances son: la reforma del Estado, que realmente ha significado en el caso de nuestro país la venta arbitraria y caprichosa del patrimonio nacional, ocasionando un escándalo ya de nivel internacional, como lo demuestra el último número de la revista Business Week, donde se denuncian los negocios, privilegios y favoritismos que han privado en la venta de las paraestatales ?”
La senadora saliente por el Distrito Federal se refería a un amplio artículo publicado por esa revista semanaria estadunidense en su número del 22 de julio, bajo el título de “Los amigos de Carlos Salinas”, y del cual habían aparecido breves referencias en algunos periódicos nacionales
El artículo en cuestión ocupó las páginas 14, 15 y 16 de la revista, con una presentación en portada que dice: “México, la élite de los negocios” El texto se publica acompañado de una foto del presidente Salinas de Gortari, con este pie: “Salinas está listo para crear una plutocracia protegida de los competidores de clase mundial”
Junto a él, fotografías de Fernando Senderos (“Este caballista amigo de Salinas está abriendo nichos en refacciones de automóviles y plásticos Ahora anda detrás de Banamex, el banco número uno”); Carlos Slim (“Su fiebre de compras en los ochenta le dio el control de un número de compañías, desde el cobre hasta el tabaco Ahora, también él va detrás de Banamex”); Lorenzo Zambrano (“Este barón de la más grande cementera de América del Norte está mejor ubicado que otros magnates Pero él necesita mucho dinero y pronto”); Emilio Azcárraga (“El presidente de Televisa hizo millones vendiendo programas de TV baratos ¿Puede funcionar eso bajo el libre comercio?”); Roberto Hernández (“El millonario corredor de bolsa fracasó en sus intentos de comprar acciones de Teléfonos y de Televisa Pero parece tener oportunidad para un banco”)
Editada en Nueva York, por la empresa McGraw-Hill, Business Week es una publicación que refleja los puntos de vista de una parte importante del sector empresarial de Estados Unidos con autorización especial de McGraw-Hill Inc, dueña de los derechos de autor, publicamos la versión en español del artículo “Los amisgos de Carlos Salinas de Gortari”, escrito por Stephen Baker
Una noche estrellada, el magnate mexicano de la televisión, Emilio Azcárraga Milmo, haraganeaba en la cubierta de su yate que se mecía anclado en el Pacífico Al levantar la mirada al cielo, notó una pequeña luz errante Cuando le dijeron que era, probablemente, un satélite descarriado, tomó el teléfono de inmediato y les habló a sus socios en la ciudad de México para preguntarles el valor de los satélites perdidos Al caer la tarde, Azcárraga ya había pergeñado el plan de un negocio rudimentario para otra ambiciosa compañía: un servicio de recuperación de satélites
La idea se desechó pronto Pero Azcárraga, uno de los super-ricos de México, está acostumbrado a las pérdidas En su incursión en el periodismo de Estados Unidos, por ejemplo quedó noqueado cuando su diario deportivo, El Nacional, cerró en junio y le costó a Azcárraga no menos de 100 millones de dólares Hasta hace poco, no importaba mucho El control de Azcárraga sobre el virtual monopolio de la televisión en México, Televisa, le producía un flujo de dinero aparentemente sin término Ese es el modo como ha operado México por años: el cerrado mercado nacional ha sido un estanque privado de pesca para un puñado de familias selectas con fuertes conexiones políticas
Pero los tiempos están cambiando para Azcárraga y para el resto de la poderosa plutocracia empresarial mexicana La decisión de México de entablar un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y con Canadá promete una oleada de competencia sin precedentes Ahora, la mimada élite de poder va a tener que actuar a semejanza de Anheuser-Busch, Du Pont, 3M y Turner Broadcasting, que están puestos para inundar el mercado mexicano con todo, desde cerveza ligera hasta noticiarios Dura presión Por ricos que puedan ser, los miembros de la élite empresarial mexicana sufrirán fuertes presiones para reunir el capital, la pericia y la experiencia que necesitan para detener a los estadunidenses Por ejemplo, una creciente estrechez de márgenes obligó a Gamesa, la más grande compañía mexicana de galletas, de propiedad familiar, a vender a PepsiCo Inc el año pasado “Es solo el comienzo”, dice Lorenzo Zambrano, director de Cementos Mexicanos, la más grande cementera de América del Norte
Pero estas pesadas sacudidas no están del todo mal a los ojos del presidente de México, Carlos Salinas de Gortari, principal arquitecto de la estrategia de libre comercio Reconoce que el sistema económico mexicano necesita rejuvenecerse y modernizarse después de décadas de relativo aislamiento Su objetivo es aprovechar el Tratado de Libre Comercio para impulsar a los agentes de poder en México y reconstruir la estructura de los negocios mexicanos
Desde luego, Salinas quiere hacerlo en los términos de México, con grandes industriales mexicanos como socios de los poderosos actores extranjeros Así, los pasos, frecuentemente dolorosos, que las principales familias industriales mexicanas están dando ahora determinarán qué tan bien responde el país a una invasión yanqui y qué tan abierto estará México al mundo exterior
Salinas, está bien claro, no se propone destruir la élite de poder en México; es parte de ella Hijo de un aspirante a la Presidencia de otro tiempo, montó a caballo y estudió con los vástagos de las familias más ricas del país Muchos de ellos viven en mansiones lujosas y amuralladas en los vecindarios de Las Lomas, muy por arriba de la ciudad que abajo se cubre de esmog, y juegan golf en clubes exclusivos, como el Bella Vista Estos magnates modernos constituyen un grupo variado Algunos rastrean su ascendencia hasta los conquistadores Otros, incluidos inmigrantes judíos, árabes o españoles recientes, hicieron fortuna sumándose a la industrialización de las postguerra
Para preparar el libre comercio, Salinas se vuelve a sus amigos de la infancia Les pide que jueguen un papel más importante comprando grandes partes de las compañías paraestatales, desde bancos comerciales hasta fábricas de acero Esto asegura que la administración quede en manos mexicanas y recupera miles de millones de capital fugado Pero la élite mexicana debe estar al acecho de los mercados de capitales en Nueva York y en Londres, para buscar financiamientos nuevos e imaginativos que sustituyan sus depósitos clandestinos en el extranjero
Al mismo tiempo, Salinas quiere que recorten sus conglomerados tradicionales de altas ganancias, para hacer entidades más pequeñas y más capaces de manejar la dura competencia del Norte Pero al reducir sus industrias a lo esencial, pueden perder en grande si toman las decisiones equivocadas
Salinas, al proyectar el enorme poder de la Presidencia mexicana, está de hecho definiendo quién gana y quién pierde en el México nuevo Pero corre sus riesgos Al inclinarse por sus cuates, Salinas no está haciendo gran cosa para diversificar el control corporativo Si el libre comercio empobrece la economía mexicana, Salinas será el culpable sus críticos de la izquierda ya lo están atacando por entregar muchos de los tesoros de la economía nacional a los super-ricos El historiador Lorenzo Meyer, de El Colegio de México, compara a los industriales mexicanos políticamente bien conectados con sus contrapartes estadunidenses de hace un siglo: “Son como los viejos magnates del cohecho capitalista en Estados Unidos —dice— Las conexiones son todo”
Sin embargo, Salinas reconoce que las recompensas pueden ser enormes para los ganadores mexicanos: un pie en la economía estadunidense de 55 billones de dólares Uno de esos ganadores es Carlos Slim, de 51 años, un corpulento financiero mexicano-libanés que hizo una fortuna con el mercado mexicano de valores en 1980 Después, en diciembre pasado, atrapó una mina de oro en comunicaciones, al lograr una participación mayoritaria del monopolio telefónico Teléfonos de México La compañía, con valor de 3,900 millones de dólares, obtuvo ganancias increíbles por 1,100 millones de dólares el año pasado
Buena parte del empuje privatizador de este verano tuvo lugar en las finanzas El gobierno está vendiendo todo el sistema bancario comercial El gran premio es el banco número uno de México, Banamex Ya se han hecho ofertas por el banco, cuya evaluación comercial de 3,950 millones de dólares lo coloca a la mitad del camino entre el Chase Manhattan Corp y el Citicorp El que obtenga el control de ese banco emergerá como un titán de las finanzas al sur de la frontera y en todo el continente
Los dos candidatos más importantes vienen del dinero viejo y del dinero nuevo De la vieja aristocracia Fernando Senderos Mestre, de 41 años, y su cuñado Carlos Gómez y Gómez Cuando cumplió 18 años, Senderos recibió de su padre, Manuel, el antiguo dueño de Telmex, una herencia temprana de varios cientos de millones de dólares Al contrario de otros “juniors” mexicanos, el joven Senderos no malgastó su dinero Sólo hizo una compra extravangante: un caballo campeón, Jet Run, de cría estadunidense El caballo desquitó no sólo ganando competencias Su amigo y compañero del equipo olímpico mexicano era un joven jinete llamado Carlos Salinas de Gortari
Imagen de imparcialidad En línea contra el equipo de Senderos está Roberto Hernández, de 49 años, apítome del nuevo dinero mexicano “Hace diez años —bromea un amigo de Senderos— Roberto Hernández no podía financiar siquiera su tarjeta American Express” Eso cambió aprisa Durante los 80, como dueño principal de la casa de bolsa Acciones y Valores, Hernández le sacó un provecho de miles de millones al boom del mercado de valores Eso le dio la base para su oferta por la compañía de teléfonos, que perdió frente al grupo encabezado por Slim, Southwestern Bell y France Telecom Ahora, Hernández piensa que tiene una buena oportunidad cuando se venda Banamex en septiembre próximo
Todo este manipuleo está poniendo a Salinas bajo un reflector incómodo Rumores y alegatos de amiguismo rondan por todo el proceso de privatización En respuesta, el gobierno hace lo imposible por crear una impresión de imparcialidad Por ejemplo, en la junta de gabinete que decidió quiénes serían los nuevos dueños de Telmex, los tres postores fueron nombrados A, B y C Pero todos sabían quién era quién “No estamos aquí vendiendo naranjas”, dijo un secretario de Estado
El gobierno, al vendedor de los bancos y otras riquezas nacionales, debe equilibrar los intereses de distintas familias regionales y políticas que rigen en el país desde hace mucho, y apoyar calladamente al PRI gobernante Los ricos grupos de Monterrey deben obtener un banco El grupo regiomontano encabezado por el magnate de la cerveza Eugenio Garza Lagüera es el candidato más viable para adquirir Banca Serfín, el banco que ocupa el tercer lugar En junio, un grupo de Guadalajara aseguró Banca Cremi
Para mitigar los ataques políticos y ganar apoyo a las privatizaciones, Salinas ha limitado la participación extranjera a una minoría de acciones en casi todas las compañías Lo que es más, en un intento de fragmentar el capital, ha establecido un límite del 10% a las acciones personales en los bancos Estos dos límites se amoldan bien con el ala nacionalista de su partido Pero, de hecho, favorecen a los super-ricos Antes que nada, los extranjeros quedan reducidos a intereses minoritarios dentro de la propiedad bancaria de cualquier grupo inversionista mexicano Y, al limitar al 10% la participación individual en los bancos, el gobierno permite a los ricos comprar el control sin tener que adquirir el 51% de las acciones, y así libera millones para otras inversiones
El capital fragmentado es nuevo en México, donde las familias, tradicionalmente, son dueñas de las compañías en su totalidad Pero la vieja guardia está aprendiendo de Slim, relativamente recién llegado, una lección en administración de dinero Como Roberto Hernández, Slim hizo su fortuna en el boom de la bolsa, en los 80 Mientras muchas familias industriales atrincheradas reestructuraban su deuda y vendían en un mercado a la baja, Slim devoraba compañías baratas y establecía su control con participación minoritaria Slim convirtió a su Grupo Carso en un gigante con el apoyo financiero y el consejo del millonario exbanquero Manuel Espinosa Yglesias
Desde su trinchera en la bolsa de valores, se extendió y compró cobre, llantas, seguros, tabaco, compañías empacadoras y la cadena nacional de tiendas Sanborn’s El estilo que tiene Slim de pensar en grande se revela también en su vida personal Cuando no pudo encontrar en Cuernavaca una casa que le gustara, compró un lujoso campo de golf y se mudó a la casa del club
Astuta estrategia Sin embargo, todas las propiedades de Slim son morralla en comparación con su nueva joya, la compañía de teléfonos De acuerdo con la manera misma de Slim, el gobierno dividió al gigante telefónico en acciones reguladoras y minoritarias Eso le permitió a Slim comprar el control efectivo con sólo el 5% de las acciones, un desembolso aproximado de 400 millones de dólares Están con él en el bloque de control Southwestern Bell y France Telecom, junto con inversionistas de las antiguas familias ricas de México Más tarde, el gobierno vendió las acciones restantes en el mercado mexicano y, con una oferta de 2,000 millones de dólares de acciones, en los mercados de valores extranjeros
Mientras los ricos mexicanos se vigorizan para el mercado libre de América del Norte, muchos no tendrán más elección que hacer públicas sus compañías privadas La Televisa de Azcárraga, por ejemplo Pocas compañías mexicanas ilustran tan bien las relaciones del ‘te doy para que me des’ entre el gobierno y el gran dinero Televisa, compañía privada de tres familias, gozó por décadas un cuasi monopolio Sus finanzas están envueltas en el misterio, pero sus políticas son herméticamente progobiernistas
Durante la campaña presidencial de 1988, la cobertura de Televisa aduló al PRI mucho más que la televisión del Estado Eso encendió la chispa de furiosas manifestaciones y el intento de un boicot publicitario de los partidos de oposición Sin embargo, su línea progubernamental protegió a Televisa de ese mismo tipo de nacionalización que golpeó a los bancos en 1982 y disuadió al gobierno de abrirle las puertas de la competencia
Pero ahora que el gobierno está vendiendo su propia red nacional de televisión y negociando el Tratado de Libre Comercio, los días del monopolio de Televisa están contados Y Azcárraga, que compró a sus socios el año pasado, se encuentra en un predicamento que le era desconocido: necesita liquidez El plan es hacer pública una parte de Televisa y vender a inversionistas de México y del extranjero el 15% de la compañía por 300 millones de dólares
Esta tendencia de vender al público y alcanzó también a Monterrey Después de 100 años de dominar los mercados mexicanos del acero, del vidrio, de la cerveza, del cemento y de los plásticos, la red de familias que posee los imperios industriales de Monterrey no será capaz de enfrentarse sola a los gringos Algunos ya están sufriendo transformaciones de consideración
Bien colocado El mejor ejemplo es el imperio del cemento de Zambrano Lorenzo Zambrano, que obtuvo el grado de ingeniería en la Universidad de Stanford, ha convertido a Cementos Mexicanos, una compañía que sólo miraba hacia adentro, en un coloso norteamericano, con filiales en todo el suroeste de Estados Unidos Cuando Zambrano se dio cuenta de que se venía el libre comercio, supo que su compañía, de propiedad familiar, sólo podría competir en el mercado libre con un producto único: cemento Se deshizo del negocio de petroquímica de Cemex y, hace dos años, se endeudó en serio para comprar Cementos Tolteca Eso hizo de Cemex la mayor fábrica de cemento en América del Norte De pronto, Zambrano se colocó en excelente posición para enfrentar a los competidores yanquis en todo el continente
Otros muchos super-ricos mexicanos no pisan en terreno tan firme Si los estadunidenses se imponen en las pláticas de libre comercio y derriban las restricciones financieras y de inversión, horas de estadunidenses y de canadienses —y quizá de japoneses y europeos— tomarán por asalto los feudos de la élite mexicana En ese caso, ríe Zambrano, de Cemex, “todavía serán ricos, pero ya no serán poderosos”
No hay que contar con eso La apuesta es que Salinas tendrá éxito en atraer el capital extranjero, pero conservando en manos mexicanas, al mismo tiempo, las joyas económicas del país, desde los bancos hasta su preciada compañía petrolera Salinas es un calculador demasiado astuto como para sacar del negocio a sus poderosos amigos