¡Que bárbaros!
Francisco Ponce
Si Nicolás Maquiavelo hubiera tenido que escribir su capítulo XXVI de El Príncipe sobre el deporte federado de nuestro país, lo habría subtitulado: “Exhortación para librar al deporte mexicano de los bárbaros federativos”
Y, parafraseándolo, habría escrito:
-Contémplese a esta desdichada República Mexicana rogando a Dios que le envíe algún presidente de Federación capaz de redimirla de la cruel insolencia de los bárbaros
Claro que en el caso de las federaciones deportivas mexicanas —de sus dirigentes, principalmente—, no todos son los bárbaros aunque la mayoría comete barbaridades
Más que “príncipes”, son “principitos” sin agraviar, desde luego, la bellísima idea de Saint-Exupery
Y temo que cuando se presente en el calendario el periodo del 3 al 18 de agosto, los ejércitos deportivos mexicanos quedarán bastante diezmados en el campo del honor deportivo que escenificará La Habana durante los XI Juegos Deportivos Panamericanos
Y es que hasta ahora, realmente son muy pocos los presidentes de federaciones —”príncipes” herederos, mixtos o conquistadores de federación con esfuerzo y armas propias— que de acuerdo con lo que han hecho, tienen posibilidades de ganar en los Panamericanos
La prepotencia es una de las desviaciones más crueles contra la virtud de dirigir a deportistas y entrenadores, y es casi un denominador común que los dirigentes federativos actúan siempre con base en “su” razón suficiente
Maquiavelo habría escrito este otro párrafo:
—Los generales (presidentes de federación) que saben su profesión, y todos creen saberla, son desobedientes, salvo el caso de aparecer alguno tan famoso por su valor y fortuna que los demás se crean obligados a obedecerle
Pero ¿ha nacido este presidente de federación al menos en nuestro pais?
Bueno: tampoco debemos ser demasiado pesimistas Sí, existen Pocos, pero existen Y son los que trabajan
No los que se regocijan en batallitas de mercadotecnia
Por ello, sería ideal que cuando los equipos representativos del deporte nacional se enfrenten a los de otros países, lo hagan con la dirección honesta y el apoyo decidido de los dirigentes federativos
De otra forma, será muy difícil ganar
Porque nos encontramos ante graves problemas no sólo de orden entre las federaciones, sino de caprichos e intereses devastadores
Recuerda Maquiavelo a Petrarca:
Virtu contra furore








