Insistencia
Francisco Ponce
Sería injusto incluir a los machos, nada más Es, en términos generales, un mal del hombre: habitualmente, uno de los seres más valiosos de nuestra sociedad, la mujer, pasa desapercibida como persona trascendente en las consideraciones valorativas del varón
Se multiplican las quejas porque se les considera como objetos sexuales Se las acosa de muchas maneras, se les margina, se les ningunea en la vida cotidiana en general
Pocas veces nos asomamos a ciertas estructuras de su intimidad que nos permita conocerlas mejor, para comprenderlas mejor, para comunicarnos mejor, para integrarnos el hombre y la mujer
Y cuando hablamos de deporte, estamos retirados años luz del mundo femenino
La semana pasada pude advertirlo cuando participé como invitado en el Primer Curso Nacional de la Actividad Física y Deportiva en la Mujer, organizado por la Universidad de Guadalajara
Tuve la oportunidad de intercambiar puntos de vista con tres de los conferenciantes más destacados: la doctora estadunidense Cristina Wells, el soviético Boris Karpman y el puertorriqueño Miguel A Rivera
En la mesa que me tocó coordinar, intervinó la campeona del maratón de la Ciudad de México, Flora Moreno, madre de seis hijos, quien a base de sus experiencias desmitificó el pensamiento generalizado de que una mujer casada y con hijos no pueda trascender en el deporte
Se pantearon también problemas de la fisiología femenina en períodos de entrenamiento, y las afecciones psicológicas cuando se producen alteraciones en ciertos de sus procesos vitales
En la mesa presidida por los doctores Raquel Huerta y Juan López Taylor, titular éste del Instituto de Ciencias Aplicadas al Deporte de la U de G, y organizador del curso, estudiantes y especialistas llegaron a una conclusión: para esta desmitificación femenina a través del deporte, es básica su participación no sólo en cantidad, sino en calidad, para influir más en este mundo tan apasionadamente masculino
Fue significativo percatarse del mundo que deben conocer no soló el entrenador, sino la propia atleta y los encargados de los medios de comunicación, para poder, en principio, establecer los programas de entrenamiento metodológicamente adecuados, estar al tanto del conocimiento del propio cuerpo y de las fases de preparación de la deportista, sus esfuerzos, sus problemas
Porque, entre el entrenamiento masculino y el femenino, el de las damas es una realidad aparte
“Gran parte del desperdicio de las atletas”, nos asegura la doctora Wells, “es por falta de conocimientos de muchos entrenadores sobre la fisiología y sicología de la mujer deportista”








