O en diagnóstico
Francisco Ponce
Hablar de que existe un “retraso considerable” es un buen síntoma para ubicarse en la realidad, pero insuficiente para emitir un diagnóstico serio que permita plantear soluciones realistas y eficientes
Porque si la Asamblea de Representantes del Distrito Federal reconoce tal retraso en la promoción deportiva en el DF —más bien somos testigos de un pavoroso estancamiento de lustros— pero sólo señala unos rubros, de ninguna manera estamos ante un cambio cuantitativo y cualitativo de la educación física y el deporte en esta metrópoli
Siempre es saludable reconocer una realidad
Pero hablar de “retraso considerable” es hablar de algo que todos sabemos, pero que de ninguna manera nos encamina hacia un verdadero diagnóstico de la situación
Al menos, así es como lo estableció la semana pasada en sus conclusiones la Comisión de Educación, Salud y Asistencia Social, en un documento de consulta pública sobre el deporte en el DF, situación actual y perspectivas
De ninguna manera: resulta muy simplista abordar así un asunto tan delicado, que abarca a una población superior a los 20 millones de habitantes
Sin la necesidad de ser suspicaz, resulta extraña la primera conclusión para solucionar el problema: “es necesario incrementar sustancialmente el presupuesto de instituciones como la Dirección General de Promoción Deportiva del DDF”
Además, se volvieron a manejar argumentos ya tradicionales —una vez más descontextualizados—, como utilizar los parques, construcciones de instalaciones, garantizar el mantenimiento de las mismas, construir más módulos deportivos, en fin
Sin embargo, entre todo el flujo de posibilidades planteadas, dos me parecen verdaderamente importante: la primera, que Promoción Deportiva se coordine con la Comisión Nacional del Deporte, y no al revés, porque sencillamente una organización nacional no puede estar al servicio de una sola entidad
Y la segunda, que la propia Promoción Deportiva del DDF organice —como lo reconoce el mismo documento—, sus estructuras administrativas
Ah, claro: que a partir de un proyecto realista, serio y bien programado, se establezcan pautas masivas de deporte y se eluda el clásico populismo deportivo, tan socorrido por los funcionarios encargados
Sin populismo, y con la idea de hacer verdaderamente eficientes los servicios deportivos, se solucionaría una parte sustancial del problema
Y en colaboración con los colonos deportistas, desarrollar conjuntamente las tareas de acuerdo con sus necesidades reales
Pero la realidad es que sin diagnóstico verdadero ninguna solución será posible








