SALINAS FUE A PROMOVER LA INTEGRACION ECONOMICA DE AMERICA LATINA, CON ESTADOS UNIDOS
Más que como “portador de un mensaje de los mexicanos”, como se autodefinió, en su recién concluida gira por Bolivia, Argentina, Uruguay, Brasil y Honduras, el presidente Salinas de Gortari actuó como impulsor de la llamada “iniciativa de las Américas”, lanzada a fines de junio por el mandatario estadounidense George Bush y que busca establecer una zona de libre comercio continental, “que se extienda desde el puerto de Anchorage (Alaska) hasta la Tierra del Fuego”
País tras país, el objetivo formal de la gira —el fortalecimiento de vínculos económicos y políticos con esos países— quedó en segundo término para darle prioridad, velada o abierta, a la promoción de la iniciativa de Bush
Fue calculador el presidente Salinas: en medio de un discurso de aliento a la integración latinoamericana, que reiteró día con día, pasó progresivamente a sostener que una zona de libre comercio en todo el continente americano es la solución ideal a los problemas económicos y sociales que por decenios ha padecido América Latina
Idea muy similar a la que expuso el presidente Bush al dar a conocer su propuesta, el 27 de junio, cuando urgió a todos los países del continente a que “comencemos el proceso de crear un zona de libre comercio que abarque todo el hemisferio, que aumentemos las inversiones, que adoptemos medidas para crear nuevas corrientes de capital hacia la región y adoptemos, a fin de aliviar el oneroso peso de la deuda externa, una nueva iniciativa que pueda resultar beneficiosa”
La respuesta de los presidentes visitados por Salinas fue de un respaldo más o menos abierto (Bolivia, Uruguay) a otro con más reserva (Argentina y Brasil)
En Bolivia, el presidente mexicano no se refirió abiertamente a la iniciativa Bush, pero la dejo entrever bajo la fórmula “encuentro continental”, al que —dijo— será posible acceder dejando de lado mitos y ataduras Ese encuentro de todos los países del hemisferio, por el contrario, dará un mejor servicio a los intereses nacionales y fortalecerá las soberanías, aseguró
En Bolivia, Salinas empezó con insistencia sobre la debilidad de las soluciones individuales y los intentos integracionistas de poco alcance “La inserción de la región en las principales corrientes económicas mundiales constituye un reto que ningún país podrá enfrentar individualmente”
Abogó el presidente por hacer que los demás países de la región vean en México “una plataforma exportadora hacia este gran mercado (norteamericano)” y el mandatario boliviano, Jaime Paz Zamora, lo secundó: “México puede —por la proximidad fronteriza con la mayor potencia del mundo— sacar mucho beneficio para sí mismo y convertirse en la correa de comunicación para un movimiento comercial y de inversiones diversas para América Latina”
Más que complacido quedó Salinas de Gortari cuando su homólogo boliviano lo calificó como un “verdadero abanderado de la integración latinoamericana”
Sin embargo, horas después, en Argentina, el concepto salinista de integración latinoamericana —paso previo a la zona de libre comercio continental bajo la batuta de Estados Unidos— topó con las reservas del presidente Carlos Saúl Menem Este dijo que frente a la aparición de los grandes bloques supranacionales, “es indispensable que Latinoamérica construya su espacio económico común”
No desechó Menem la viabilidad que pudiera tener la iniciativa de las Américas de Bush, “que por primera vez en la historia continental vincula los temas de la deuda externa, el comercio y la inversión”, pero a la que falta —y corresponde ello a los países latinoamericanos— dotar de contenidos concretos, dijo
Antes, Salinas de Gortari reiteró y fue más allá de lo que dijo en Bolivia: es urgente, ya, la integración latinoamericana “La competencia por los mercados, por los recursos y por la tecnología es hoy más intensa debido a la integración latinoamericana “La competencia por los mercados, por los recursos y por la tecnología es hoy más intensa debido a la integración de bloques económicos y a la profunda interdependencia de una economía global de bienes y servicios” Por ello, apuntó, “no sería mucho lo que podríamos avanzar si pretendemos hacerlo en forma aislada” Más: “los mexicanos estamos convencidos de que lograremos más si avanzamos más rápido en la integración de América Latina”
Carlos Menem, con todo y que frente a las cámaras, los micrófonos y las grabadoras siempre tuvo palabras de elogio para el presidente mexicano —”es un político talentoso”, dijo— discrepó: la integración, en la forma que presupone la iniciativa de Bush, es a más largo plazo y siempre con el matiz que se ajuste a las necesidades de Latinoamérica
Uruguay fue un foro más fácil para el presidente Salinas El mandatario local, Luis Alberto Lacalle,le allanó el camino por la vía del gobierno sin concesiones: hay en el gobierno de Salinas, dijo “conducción política lúcida, comprensión de que la historia es algo que no vive a un tiempo igual, advertencia de que su proximidad a uno de los más grandes mercados del mundo tiene que ser patrióticamente aprovechada”Calificó, sin empacho, de ‘histórica, firme’ y ‘clarividente’ la gestión salinista ante el pueblo de México
Por su parte, el presidente Salinas insistió en que es necesario ya pensar en una integración regional de mayor alcance: “nos encontramos en el momento preciso para proponer un nuevo enfoque de la integración que avance, con pasos graduales pero seguros, en la formación de un mercado regional y siente las bases sólidas para proyectos más ambiciosos” Es decir: la zona de libre comercio en todo el continente, la propuesta de Bush
Tampoco en Brasil pudo el presidente Salinas hacer mucho en su promoción de aquella iniciativa Fueron pocas las referencias a ella, aunque no dejó de reiterar que “debemos avanzar hacia la integración continental” Y en el comunicado que emitió conjuntamente con el mandatario brasileño, Fernando Color de Melo —quien, por cierto, no hizo alusiones a la iniciativa— hubo un tono más bien mesurado respecto a las bondades de una zona de libre comercio continental
En efecto, en el documento de ambos presidentes, la iniciativa Bush apenas es una “señal positiva y alentadora de la disposición estadounidense de enfocar la relación interamericana” Y más que ser la gran solución por sí misma, “deberá sumarse a ideales y proyectos ya vigentes en la región”
Más todavía, el comunicado conjunto es un recuento implícito de las limitaciones e indefiniciones de la propuesta norteamericana: la iniciativa “deberá ser definida en términos equitativos y no discriminatorios y dotada de mecanismos eficaces de instrumentación, compatibles con la magnitud de los objetivos que persigue, requiriéndose que las acciones que se emprendan en su contexto sean coordinadas para el logro de un equilibrio entre las tres vertientes que contempla: comercio, inversiones y deuda externa”
El balance de la visita de Salinas de Gortari a estos cuatro países (viajó también a Venezuela a participar en la reunión del Grupo de Río, y a Honduras, el sábado l3) fue, en el aspecto promocional y de sondeo sobre la iniciativa de las Américas, de apoyo —aunque más discursivo que real— y de reserva e indiferencia Por otro lado, empero, respecto del objetivo original del viaje, el balance fue el previsto” con Bolivia se firmaron convenios para la creación de mecanismos de consultas políticas bilaterales y se suscribieron acuerdos de cooperación científico-técnica, de piscicultura, antinarcóticos y de asistencia técnica en materia de exploración y explotación de energéticos
Con Argentina se firmaron acuerdos de complementación económica, cooperación hacendaria y financiera y convenios para la transferencia de pensiones, sanidad animal y suministro de granos Con Uruguay también se firmaron acuerdos para impulsar la cooperación científica y técnica, y en materia energética y para ampliar el intercambio cultural, las concesiones comerciales, el otorgamiento de líneas de crédito recíprocas y la cooperación hacendaria y financiera Finalmente, con Brasil se firmaron acuerdos de cooperación para la protección del medio ambiente y convenios de asistencia técnica hacendaria (un diario brasileño afirmó que México tiene mucho que enseñar a Brasil en materia de deuda externa)








