EL AMATEURISMO, UN CADAVER, LAS ESTRELLAS GANARON DINERALES EN LOS JUEGOS DE LA BUENA VOLUNTAD
Francisco Ponce
SEATTLE – Los Juegos de la Buena Voluntad fueron un claro ejemplo de cómo el mercantilismo avanza a pasos gigantescos en todos los terrenos deportivos y, sobre todo, en los antes considerados sacrosantos del amateurismo olímpico
Las cifras son abrumadoras, The Athletic Congress (TAC), organismo que rige el atletismo en Estados Unidos, fue el que más pagó a sus atletas que participaron en los juegos Según datos oficiales, destinó 500,000 dólares a pagar a los atletas que participaron en los juegos y cubrir las llamadas bonificaciones en el caso de que algunos de ellos rompiera una marca o alcanzara, por lo menos, medalla de bronce
Por ejemplo, destino 50,000 dólares a los maratonistas, hombres y mujeres; 12,000 dólares a quien ganara la medalla de competidores
Es el caso de la maratonista Lisa Weidenbach, que no aceptó asistir a estos juegos El año pasado ganó el maratón de Chicago, con un premio de 55,000 dólares Ella quería estar presente en Seattle, representando a los Estados Unidos, pero la empresa que la patrocina New Balance, lo prohibió
Esta empresa productora de zapatos tenis consideró que si ella competía con él uniforme de los Estados Unidos, el anuncio de los zapatos sería poco visible El público, según sus expertos en mercadotecnia, se inclina por ver el uniforme con las barras y las estrellas que el logotipo de los anunciantes
De acuerdo con la información que circuló en los juegos, los parámetros del dinero se establecieron en relación con las sumas que se otorgan en los principales eventos europeos de atletismo Inclusive, más Por ejemplo, 3,000 dólares por participar, más 10,000 si el competidor posee un récord mundial, más otros 10,000 si se trata de un medallista de oro Es decir, un competidor en pista y campo de Estados Unidos, de entrada, se lleva 23,000 dólares El que ha ganado presea de plata en olimpiadas recibe 7,500 y el de bronce 5,000
Además, se ofreció a los atletas 15,000 dólares si establecían una marca mundial y 10,000 a los que estuvieron entre los probables ganadores de una nueva marca internacional
En este torbellino de dinero florecieron los rumores, naturalmente El más atrevido, se le atribuyó a Turner Broadcasting System, autor de la idea de los Juegos y principal organizador y difusor; se dijo que dió un millón de dólares al club atlético de Santa Mónica para que compitieran sus superastros Carl Lewis y Leroy Burrell, entre otros Y que el contrato fue secreto porque, de darse a la luz pública, otros atletas y clubes esperarían el mismo trato
Hasta los atletas soviéticos recibieron beneficios económicos en ese experimento, según Glenn Nelson, del Times de Seattle, Alexander Kozlovsky, presidente del Comité de Cultura Física y del Deporte señaló que la estructura de premios económicos para los atletas soviéticos fue de 1,200, 750 y 400 dólares, por obtener medalla de primero, segundo y tercer lugares, respectivamente
Y que el récord mundial de Nadezhda Ryashkina en la caminata de los diez kilómetros le valió 15,000 dólares
El mejor pagado fue el canadiense mundialista Kurt Browning, con 60,000 dólares, seguido por el estadounidense Trenary, con 30,000 De Carl Lewis y otros superastros, no se supo, porque no estuvieron en la Villa de los Atletas, ubicadas en las residencias estudiantiles de la Universidad de Washington
Otros deportes, sobre todo los menos populares, navegan en una barca diferente
Por ejemplo, uno de los deportes más atractivos de invierno, el patinaje sobre ruedas, finalmente es diablo de un sólo día: a sus acróbatas del hielo les dieron nada más 5,000 dólares Los ciclistas, recibieron menos de 1,000 dólares, lo que equivale, más que nada, al pago de gastos extra por el viaje que emolumentos por su trabajo deportivo
La lucha, otro de los deportes que sólo aparecen por televisión, porque las arenas están vacías, otorgó 4,000 dólares a los atletas que ganaron oro
Y aunque la mayoría de los mejores atletas sea popular o no en su deporte, recibe buenas cantidades, no faltan los inconformes, como el coach de gimnasia varonil, Ed Burch, quién estima que a su Federación le hace falta el apoyo financiero
Hasta el superastro de la natación estadounidense Matt Biondi,
esta muy inconforme:
—Sé que Carl Lewis y Jackie Joynet Kersee reciben cuotas por estar en la competencia Y que esas cantidades están estandarizadas en el mundo deportivo Pero en el caso de nuestra federación, ésta es la que se queda con el dinero, no los atletas
Biondi habla más del aspecto humano que del económico, cuando no hay retribución al esfuerzo y a los récord alcanzados
Su queja:
—En pista y campo, si eres el número cuatro del mundo, consigues dinero suficiente para comprar una casa e independizarte para decidir tu futuro Yo tengo que ganar siete medallas, salir del mercado de la natación y entrar al mercado olímpico Imagínate Pero creo que lo que he hecho debería ser suficiente para vivir tranquilo y no es así
Finalmente, en esta encrucijada de dinero, en este despegue modernista del deporte, los soviéticos deben entrar al mercado de las piernas y los brazos Es el caso del mejor artillero en hockey sobre hielo, contratado por los Red Wings de Chicago, el soviético Sergio Fedorov, Valentín Kozin nos lo dice luego de anunciar una demanda contra la manera como se comportan los mercaderes deportivos estadounidenses
—Nosotros respetamos sus leyes Que respeten las nuestras No hay problema si un jugador soviético pretende ir al profesionalismo no sólo norteamericano sino de cualquier otro país Pero existen los conductos adecuados De otra manera tendremos que hablar de piratería y este no es ni el espíritu del deporte, ni el espíritu de nuestras relaciones Digo: si es que pretendemos establecer una vida de buena voluntad








