Unos lo llaman guerrillero; otros policía

Unos lo llaman guerrillero; otros policía
No soy del PROCUP, ni su dirigente ni nada, afirma Martínez Soriano
Homero Campa y Manuel Robles
Acusado de participar en el doble asesinato de los agentes de seguridad de La Jornada, señalado como cabeza visible del Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del Pueblo (PROCUP) y, desde hace quince días, el hombre más buscado por la policía capitalina, Felipe Martínez Soriano afirma sin ambages:
“Soy inocente Soy un perseguido político, no un prófugo de la justicia Y si no me he presentado ante las autoridades, es porque sé precisamente lo que es la policía”
“Detectado” la semana pasada por la PGJDF entre los estados de Puebla, Veracruz y Oaxaca, el exrector de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, se presentó, junto con su esposa, Josefina Martínez de Martínez, en la redacción de este semanario, el jueves 12 a las 7 de la noche, para “una entrevista” Dos días antes, la Procuraduría lo había consignado, en ausencia, en el juzgado IV de lo penal
Sin rasurar, demacrado, con un viejo abrigo azul marino, Martínez Soriano se ve —y lo dice— preocupado de ir a la cárcel y no descarta que lo puedan matar No obstante, dijo que anda desarmado por la ciudad de México que, aseguró, no ha abandonado desde el día de los hechos Además, afirmó que no pedirá asilo político ni se irá al extranjero
“El problema es fundamentalmente político Desde hace trece años nos están vinculando con organizaciones, como el PROCUP, a las que no pertenecemos Somos gente que nos dedicamos a la defensa de los derechos humanos y a la defensa de la Constitución”
Cree que su vínculo con el PROCUP se remonta a los acontecimientos ocurridos hace trece años en la Universidad de Oaxaca, cuando era su rector En ese entonces, se dieron enfrentamientos entre grupos universitarios, en los que hubo muertos “Eso nos lo achacaron a nosotros”, señala Y cuenta que el 7 de febrero de 1978, la Policía Federal de Seguridad, al frente de Miguel Nassar Haro, fue interrogado y torturado para que admitiera su actividad subversiva
“Yo me negué absolutamente Lo que sí hice fue renunciar a la rectoría, porque esa era la condición para que me liberaran”
A partir de entonces, el pediatra oriundo de San Andrés Zautla, Oaxaca, de 63 años de edad, dice que ha venido negando sistemáticamente sus nexos con cualquier grupo armado Y sin embargo, “siempre, siempre, siempre nos han vinculado con la guerrilla”
Asegura que son, también, sus “acciones, que llaman radicales” (tomas de tierra, embajadas, plantones) lo que “hace que nos vinculen en cierta medida con problemas de este tipo Pero yo he declarado que no soy miembro del PROCUP, ni su dirigente, ni nada”
—¿Usted conoce a dirigentes de este partido?
—No, en absoluto
Y rechaza conocer a David Cilia, acusado por la PGJDF de ser el autor intelectual y material del crimen y supuesto dirigente guerrillero
—No Nunca lo he visto —señala
—La procuraduría afirma que Cilia es el contacto con usted y con el PROCUP
—No lo conozco Inclusive, a la gente que está consignada tampoco la conozco No tengo relación con ella
—¿Y a los autores materiales, con los que supuestamente usted huyó en un Volkswagen rojo?
—A ninguno, absolutamente A nadie Ni siquiera los retratos hablados
Empero, Martínez Soriano acepta conocer a gente relacionada con antiguos movimientos armados, como la Liga Comunista 23 de Septiembre, El Frente Revolucionario Armado del Pueblo (FRAP), la Unión del Pueblo, la Acción Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR) y a familiares del grupo de Lucio Cabañas, entre otros, a quienes dice haber ayudado en la defensa de detenidos y desaparecidos
En la entrevista, su esposa, Josefina Martínez de Martínez interviene: “Nosotros, como comité (Nacional Independiente Pro Defensa de Presos, Perseguidos y Desaparecidos Políticos) conocimos a toda esa gente en la cárcel, cuando fue detenida por la represión al movimiento universitario de Oaxaca”
—¿Por qué se le acusa en el doble homicidio de La Jornada?
—Se trata de una campaña propagandística para justificar ante la opinión pública que yo soy el culpable
En realidad esto que ha pasado ha sido el gran pretexto para acabar con nosotros, con nuestra organización, que ya no haya nada
—¿Por qué?
—Porque les hemos dado lata, políticamente Le ha dolido al Estado, desde la época de la amnistía, con Echeverría, con López Portillo y con De la Madrid, a quienes se les hicieron denuncia a nivel internacional sobre su mala política
Refiere que el día en que ocurrieron los hechos, el lunes 2, él se encontraba en su casa haciendo sus actividades comunes de la mañana: se desayunó, leyó el periódico y, por la radio, se enteró de la noticia de los asesinatos Cuenta: “Dado mi carácter de doctor, ese día atendí a un paciente enfermo de diabetes, Juan Rendón Por la tarde, redacté unos artículos e, inclusive, participé en una asamblea, que terminó a las ocho de la noche”
El martes 3, agrega, atendió en las oficinas del FNDP a un reportero de El Universal, a una federación estadunidense y salió en la noche Notó que ya había vigilancia Al día siguiente, “cuando me enteré de las redadas, hablé por teléfono a las oficinas del Frente y a los domicilios de familiares y amigos, pero no tuve respuesta”
—Cuando se enteró de la redada, ¿se escondió?
—No Me preocupé porque los compañeros no contestaban el teléfono Entonces, se me ocurrió ir con mi esposa a las oficinas del Frente Pero me retrasé en una farmacia para comprar un antiácido para mi esposa Fui a comprar el pan Y cuando iba a llegar al local, vi que dos hombres grandes se llevaban a mi mujer Me percaté que había una camioneta Eran como las seis y media de la tarde Fue cuando me dije: esto sí está grueso
En aquel momento, asegura, “no supe a dónde ir Dormí en una de las salas de la terminal de autobuses del Norte Al día siguiente, leí el periódico y ¡uff!; aquello estaba terrible: aparecían declaraciones de mi esposa, donde se decía que yo era gente del PROCUP Las cosas eran más serias de lo que yo pensaba Hablé con el abogado Adán Nieto Castillo Le dije: `Llévele un amparo a mi esposa y hágame uno a mí’ Al día siguiente, fui a sus oficinas Y anduve cerca del edificio de la Procuraduría del Distrito Federal
—¿O sea que usted no ha salido de la ciudad?
—No
Y relata que anduvo vagando por la ciudad Fue a Chapultepec, a las cercanías del campamento 2 de Octubre, a Apatlaco, a Satélite, etcétera
—¿Teme que lo maten?
—Puede ser
—¿Anda usted armado?
—No
A instancias de su esposa, Martínez Soriano se levantó y se abrió el abrigo que llevaba Ella dijo: “No sabe usar armas Jamás ha disparado una pistola”
—¿Conoce usted personalmente a Morales Lechuga?
—Sí, y no de ahora He hablado con él El ocupaba un puesto en el gobierno de Veracruz, cuando gobernaba Agustín Acosta Lagunes Y también cuando era parte del Módulo de Seguridad Nacional Hablé con él de asuntos relacionados con la represión, particularmente el de la colonia Cajeme, en Ciudad Obregón, Sonora El fue inclusive con nosotros para ver el problema
—¿Habló con él de sus actividades?
—No Nada, absolutamente
—¿Le ha informado usted a Morales Lechuga que no es del PROCUP?
—Bueno: cuantas veces se ha podido, nosotros informamos cada actividad que realizábamos era informada
—Tenemos —dice la señora Martínez— los documentos sellados por Gobernación cuando realizábamos actividades
—¿Incluyendo las tomas de embajadas?
—Todo
Martínez Soriano afirma luego que le preocupa su posible detención, que sería la quinta ocasión
—Si usted era identificado como miembro del PROCUP, ¿por qué no se le detuvo antes?
—Siempre ha habido intenciones de detenerme La última vez fue el 2 de Octubre de 1989, cuando intenté acudir a un acto Esto lo sabe el secretario de Gobernación, Fernando Gutiérrez Barrios Por lo demás, siempre hemos estado vigilados: saben a qué horas llegamos, con quién llegamos, con quién vivimos Lo saben perfectamente
—Entonces, ¿cómo es que no ha sido aprehendido?
—Ese es el problema Lo que buscan es el pretexto del asesinato de los empleados de La Jornada para desmembrar al FNDP
—¿Usted cree en la guerrilla?
Martínez Soriano se reacomoda en el asiento
—Mire: yo he visto algunas cosas La verdad es que no me interesa la guerrilla, porque vemos todos los problemas actuales que se dan Me refiero a los problemas centroamericanos, a los de El salvador, por ejemplo No me interesa No pienso que sea una forma de hacer política Yo respeto esta forma de pensar Por eso, nosotros estamos abiertos Hacemos un trabajo abierto, a la luz de la Constitución de la República Esto ya lo sabe Gutiérrez Barrios
—¿Se lo ha dicho a él?
—Sí No en esos términos Porque él nunca dice eso El dice que el Estado cumplirá su papel y que no está de acuerdo con las tomas de embajadas, ¿verdad? Claro, es el Estado, es el gobierno
—¿Se considera un perseguido político?
—Soy un perseguido político Y no se me deja actuar libremente
—¿A qué atribuye la insistencia del procurador, Morales Lechuga?
—Nosotros pensamos a veces que es una cuestión un tanto personal Por esta razón: en 1985, nosotros lo denunciamos en una ocasión como torturador y masacrador Esto fue en Veracruz, en una comunidad llamada Chalma Se trató de un desalojo de campesinos, en donde hubo asesinatos y desapariciones Desde entonces, se ha denunciado constantemente este problema, a nivel nacional e internacional Esto no lo olvida Morales Lechuga
“Es más: en unos artículos que hemos sacado, hemos dicho que el Módulo de Seguridad Nacional, de la Secretaría de Gobernación, lo componían en un principio Morales Lechuga, Gutiérrez Barrios, Absalón Castellanos Domínguez (exgobernador de Chiapas) y Pedro Vázquez Colmenares (exgobernador de Oaxaca y extitular de la Dirección de Seguridad Nacional) A éste último, lo acusamos en un artículo en la revista Por esto de estar metido en un problema de narcotráfico Yo creo que todo esto viene a contribuir con esta situación”
—Entonces, ¿piensa usted que esto no es solamente político, sino algo personal?
—Bueno, dentro de lo político, este es un problema de seguridad nacional
—A usted lo acusan de ser utilizado por el gobierno para provocar la represión
—Hay una doble situación en esto: algunas veces nos dicen que somos guerrilleros y otras que somos policías Son personas y direcciones políticas de partidos las que hacen estas acusaciones Por ejemplo, Martínez Nateras (Arturo) fue el vínculo directo entre el Partido Comunista y Gobernación cuando era su titular Jesús Reyes Heroles Martínez Nateras tenía la intención de controlar el problema de la Universidad de Oaxaca Nosotros se lo impedimos Y, desde entonces, ha hecho acusaciones en ese sentido
—¿A qué atribuye los homicidios en La Jornada?
—En primer lugar, no avalamos esta situación En segunda, creo que debe hacerse una investigación real, pero no tomarla como pretexto para muchas cosas Los asesinatos son malos, desde cualquier punto de vista Y, como tal, nosotros hemos querido manifestarle a Payán (Carlos, director general de ese diario), pues me llevo bien con él —”no tanto como decir que somos cuates”— El sabe que nosotros no somos los asesinos Pero está demasiado sensibilizado en nuestra contra por lo mismo
—Ahora, ¿qué va a hacer?
Martínez Soriano habla de la posibilidad de presentarse esta misma semana en una conferencia de prensa, para explicar su situación “Es Sólo una posibilidad”, comenta
—¿No ha pensado en entregarse? ¿No cree que eso atenuaría su situación?
—A lo mejor
—¿Recurriría al asilo político o se iría al extranjero?
—No lo haría
—¿Y si lo detienen?
—He pensado que va a ser una nueva campaña propagandística, en la que van a decir aquí está el asesino ¿verdad? Y seguramente me van a encarcelar quién sabe por cuánto tiempo