Continuidad, exigen los que vinieron al rescate

Continuidad, exigen los que vinieron al rescate
A cambio de dinero, Salinas tendrá que soportar una estrecha vigilancia
Carlos Acosta
Con la prolongación, un mes más, del Pacto de Solidaridad Económica y la concesión de un crédito puente, de hasta 3,500 millones de dólares, por el Tesoro estadunidense, Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari salvaron la coyuntura política y evitaron, por el momento, la debacle económica
El primero se liberó del adagio lopezportillista de “presidente que devalúa, se devalúa” y se van con el mérito de haber bajado considerablemente la inflación, así haya sido a costa de sumir a la economía en un grave estancamiento y de empobrecer aún más a la mayoría de los mexicanos El segundo se aseguró, por lo menos, una asunción menos difícil del poder y un inicio de gestiones sin mayores sobresaltos, a cambio, empero, de una mayor atadura a los agentes económicos externos y de postergar su tan llevada y traída propuesta de impulsar el crecimiento económico
Antes del rescate estadunidense, solicitado por negociadores mexicanos tanto del equipo de Salinas como de De la Madrid y concedido sin mayores preámbulos por el gobierno de aquel país, el panorama económico se había oscurecido tanto que los presidentes saliente y entrante estaban con los nervios de punta: la caída vertical en los precios del petróleo de exportación y la franca declinación del superávit comercial —factores ambos que se traducen en una drástica reducción en los ingresos de divisas— amenazaban con desquiciar la economía y enturbiar el proceso de transmisión de mandos
No era para menos:
Inestabilidad creciente del mercado financiero La indefinición de un programa económico para el próximo año, aunado al choque petrolero y a la menor entrada de divisas por exportaciones, fortalecieron la expectativa de una inminente devaluación: las tesorerías de las empresas se venían dolarizando aceleradamente al tiempo que crecía también la demanda “hormiga” de dólares Esa expectativa devaluatoria y el poco atractivo de los instrumentos de ahorro e inversión, hicieron caer la captación financiera institucional Por lo menos en septiembre, la captación bancaria cayo 6% real en términos anuales A su vez, la bolsa de valores seguía dando tumbos y no levantaba cabeza: su principal indicador se hallaba hasta la semana pasada en 50% del valor que tenía en septiembre del año pasado
Por si fuera poco, semana a semana el Banco de México padecía la dureza e intransigencia de casas de bolsa e inversionistas institucionales privados, que no aceptaban los cetes al precio que el Banco ofrecía: exigían mejores rendimientos Hubo descolocaciones, falta de asignación y, por ende, dificultades para cubrir el servicio de la deuda interna y financiar el déficit público Sin embargo, la institución que dirige Miguel Mancera cedió la semana pasada: no tuvo más remedio que subir los rendimientos para los cetes, que en su emisión a 28 días quedó en 4552%, un premio de 727 puntos porcentuales arriba del que ofrece el pagaré bancario también a 28 días Las presiones al alza de las tasas de interés internas, pues, empiezan a agudizarse Y eso equivale a incentivar la inflación
Todo ello configuró un campo propicio para la especulación, una economía líquida y sectores con dinero a la espera de la devaluación Ello se tradujo, en buena medida, en una caída acelerada de las reservas del Banco de México
Hasta antes del anuncio de la prolongación del Pacto y del rescate financiero de Washington, las reservas sufrieron un ataque brutal: han perdido, de abril a la fecha, entre 6,000 y 8,000 millones de dólares, cantidad suficiente —para ilustrar su magnitud—, para hacer frente a los efectos de dos sismos similares al ocurrido el 19 de septiembre de 1985 De 16,000 millones de dólares que había a fines de abril, hoy no llegan a 10,000
Varias razones explican la caída de las reservas: un aumento en las importaciones, no sólo las derivadas de la acelerada apertura comercial, sino también las causadas por fenómenos naturales, como las sequías, que obligan a traer más alimentos del exterior; una mayor demanda de dólares por una parte de grandes empresas con pasivos en esa divisa con objeto de hacer prepagos de deuda en montos importantes, toda vez que encuentran barato el dólar y descuentos atractivos en el precio de mercado de las deudas; un paulatino pero creciente uso de las reservas para el pago del servicio de la deuda externa, ya que resultan insuficientes los ingresos generados por el comercio con el exterior; y, por último, la causa fundamental, las fugas y los ataques especulativos a las reservas
Obviamente, las autoridades financieras y monetarias guardan un total hermetismo al respecto Otros organismos arriesgan estos datos; el Colegio Nacional de Economistas, que preside el exsenador priísta Angel Aceves Saucedo, señala que el gobierno se ha gastado 2,000 millones de dólares para abatir la demanda especulativa; la Cámara Americana de Comercio de México asegura que al concluir el año se habrán fugado cerca de 3,000 millones y, finalmente, el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado calcula que en las últimas semanas las reservas venían disminuyendo unos 60 millones de dólares diarios
El origen de este panorama:
La vulnerabilidad de la economía, de cara al choque petrolero y la caída del superávit comercial Asido a la disponibilidad de divisas que generen el frente petrolero y las exportaciones en general, el programa económico gubernamental se tambalea cada vez que se mueven esas fuentes de ingresos Por lo menos, se descuadran los presupuestos de ingresos y egresos y hay necesidad de ajustarlos constantemente Si bien el choque petrolero actual no es de la misma magnitud que el de 1986, su daño es considerable y también genera incertidumbre y especulación El precio del barril ha perdido hasta la fecha poco menos de cinco dólares El cálculo oficial es que por cada dólar que baja el país deja de recibir cerca de 500 millones de dólares Hasta ahora va una pérdida de 2,000 millones de dólares por ese concepto
A ello hay que agregar que desde mediados del año el saldo positivo del intercambio de mercancías con el exterior ha venido cayendo tan verticalmente que se ha convertido en negativo En junio la balanza comercial tuvo un superávit comercial de 150 millones de dólares; en julio bajó a 78 millones; en agosto apenas fue de 13 millones, y en el de septiembre las propias autoridades esperan números rojos Las razones: el cada vez menor dinamismo de las exportaciones manufactureras (pierden día a día competitividad), la caída de los precios petroleros y el incremento extraordinario de las importaciones, que de enero a agosto fueron superiores en 58% a las de igual periodo de 1987 En términos anuales, sin embargo, la balanza comercial arroja un saldo positivo de 2,270 millones, que es 64% menor al registrado en el mismo lapso del año pasado
A los efectos previsibles de estos fenómenos —menos dinero para hacer frente al servicio de la deuda, para impulsar la actividad económica, en fin, para llevar adelante el programa económico—, se añadió uno más: el equipo de transición que elabora los presupuestos de ingresos y egresos para el próximo año —integrado por miembros del actual gabinete y colaboradores de Salinas de Gortari— se mueve en la incertidumbre y no acierta a delinear con precisión esos presupuestos De fuentes allegadas al presidente electo ha trascendido que por lo menos el presupuesto de gastos para 1989 será cerca de 10% inferior al de este año, con lo que se prevé la continuación, más aguda, de la austeridad
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Bajo ese entorno, de incertidumbre y presiones crecientes, De la Madrid y Salinas no aguantaron más
Todo se desmoronaba —las reservas, las finanzas, la exigua confianza—, y había que decidir pronto Si el problema era una reducción dramática de los ingresos, lejos estuvieron De la Madrid y Salinas en recurrir al expediente exigido por casi todo el país, una buena parte de los empresarios inclusive: negociar decididamente —sin que se llegara necesariamente a la confrontación— una disminución en la transferencia de recursos nacionales al exterior; valga: destinar menos al servicio de la deuda externa
Por el contrario, decidieron no salirse de la ortodoxia, que tiene en constantes apretones de cinturón a la economía, enflaquecido al sector público, parada la actividad económica y atados los programas económicos al visto bueno de los acreedores externos En efecto, la semana antepasada, el presidente De la Madrid decidió un paquete de medidas económicas para hacer frente “a las modificaciones en las expectativas de ciertos grupos de la sociedad respecto a las consecuencias negativas de los movimientos en el mercado petrolero internacional”, según informó el jueves pasado, el secretario de Hacienda, Gustavo Petricioli
El nuevo paquete económico incluye cuatro puntos:
1 “Realizar un ajuste presupuestal sin afectar el gasto social” Sin duda, este gobierno pasará a la historia como el más hábil para manejar la tijera, sin importar los costos: menos inversión, menos crecimiento económico, menos bienestar social El nuevo recorte, de casi 600,000 millones de pesos, se suma a todos los habidos en el año para hacer un recorte total de casi 14 billones de pesos Casi siempre después de cada recorte las autoridades dicen que ya es el último porque ya no hay de dónde cortar El caso es que siempre, cuando en su lógica ya no hay otra opción, encuentran “excesos en el gasto susceptibles de abatir”
2 “Imprimir mayor celeridad al proceso de desincorporación de entidades no estratégicas ni prioritarias” Se acató de inmediato la instrucción presidencial Los bancos encargados de vender paraestatales —Banamex, Bancomer, Serfin, Nafinsa— plagaron los diarios nacionales de anuncios renovando ofertas, surgiendo facilidades, incitando, urgiendo a la compra La meta es vender, en lo que resta del sexenio, las 160 paraestatales que no se han vendido y están en el programa de desincorporación
3 “Intensificar el control monetario y crediticio” Otra vez, a falta de certidumbre en el manejo y control de la economía, se opta por restringir más el crédito, secar la economía para no incentivar la inflación Y, finalmente, el último punto del paquete de medidas es:
4 “La obtención de apoyos financieros externos a fin de contrarrestar los posibles efectos negativos en un mercado petrolero incierto; fortalecer nuestro nivel de reservas y consolidar los avances que aseguren el crecimiento sano y sostenido del país”
El jueves 20, el secretario de Hacienda informó que por instrucciones del presidente De la Madrid, previa consulta con el presidente electo, los negociadores mexicanos —incluidos los representantes de Salinas— establecieron pláticas con los principales funcionarios del Departamento del Tesoro y del Sistema de la Reserva Federal para el otorgamiento a México de un préstamo puente —una línea de crédito de hasta 3500 millones de dólares— que serviría, “en caso de ser necesario, como apoyo al programa de estabilización implícito en el Pacto de Solidaridad Económica”
Como ha ocurrido siempre, las autoridades no informaron del hecho sino hasta que estuvo consumado Las protestas no se hicieron esperar Los partidos de oposición, en las tribunas legislativas y fuera de ellas, reclamaron: “Es un acto autoritario del presidente”, “no se toma en cuenta a la nación ni al poder Legislativo en particular”, “el gobierno pierde autonomía: seguirá actuando conforme lo dicten fuera”, “la economía se regirá con las directrices que le marquen los acreedores”, etcétera
Más allá de las protestas públicas, sin embargo, el préstamo de marras está en el candelero Por principio de cuentas, llamó la atención que apenas a unos días de recibir la solicitud de los negociadores mexicanos, los funcionarios estadunidenses aceptaron concederlo La Secretaría de Hacienda, por supuesto, no informa de los términos en que se llevaron las pláticas entre las partes ni de los compromisos que asume el gobierno mexicano a cambio Se salió por lo fácil: dijo Petricioli que la aceptación casi inmediata de la solicitud mexicana “es, sin duda, el reconocimiento de la comunidad financiera internacional del esfuerzo sostenido de ajuste de nuestra economía”
Lo cierto es, sin embargo, que en el otorgamiento del crédito puente, que servirá mientras se “amarran” créditos solicitados desde hace tiempo al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial, se advierten varias intenciones En lo interno, impactar psicológicamente a los agentes económicos nacionales para indicarles que no hay razón para devaluaciones, incertidumbres y desconfianzas: que el buen crédito y presencia del país en el concierto internacional resguardará a la economía de cualquier embate externo, como, por ejemplo, la caída de los precios petroleros
De afuera, el gobierno estadunidense, los organismos financieros internacionales y los acreedores externos, se aseguran que el gobierno mexicano, principalmente el que inicia en diciembre, no incurra en una posición radical y pretenda suspender pagos, toda vez que sus recursos son magros Allí, pues, queda atada la administración de Salinas de Gortari A cambio de recursos económicos, y del apoyo decidido del gobierno estadunidense, que le permitan llevar adelante su programa económico, Salinas habrá de conducirse en los términos que para los acreedores son necesarios para una buena relación: estabilidad y continuidad, junto con una estrecha vigilancia de la marcha de la economía, de los acreedores internacionales
Salinas, por lo pronto, aceptó tácitamente el trato: nombró como consejero para asuntos económicos al, hasta el martes, subsecretario de Ingresos, Jaime Serra Puche, muy ligado a Pedro Aspe, el secretario de Programación y Presupuesto, quien es en realidad quien conduce la economía nacional Ese nombramiento es, pues, una forma de calmar ánimos de quienes, fuera y dentro del país, temían que Salinas pudiera radicalizarse y virara, aunque fuera poco, a la izquierda Una forma de informar, pues, quiénes dirigirán la economía y que seguirá la tecnocracia, que la apuesta es la estabilidad, la continuidad Otra vez: más de lo mismo Así, las “quitas” del principal de la deuda, la reducción de su servicio y la necesidad de impulsar el crecimiento económico, que propuso Salinas de Gortari a lo largo de su campaña electoral, se alejan rápidamente de una voluntad real y quedan sólo como lo que fueron: meras propuestas de campaña Frases para ganar votos