Estrenó el Congreso el rudo lenguaje de la democracia
A gritos se rompió el monólogo del Ejecutivo
Elías Chávez, Gerardo Galarza, Oscar Hinojosa
Se rompió el monólogo presidencial
Y a falta de diálogo, el grito irrumpió en el Congreso de la Unión y cometió sacrilegio:
Bajó de su nicho a la máxima institución del sistema: la Presidencia de la República
—¡Una pregunta, señor presidente! —gritó desde su curul el diputado Jesús Luján (PPS) Sobre él se clavaron unos 2,500 pares de ojos, azorados por la irreverencia de interrumpir al presidente Miguel de la Madrid en la lectura —apenas iniciada— de su VI informe de gobierno
El griterío se generalizó y Miguel de la Madrid, adusto como nunca, guardó silencio: la oposición empezaba a cobrarle sus afirmaciones de dos días antes en la inauguración de la asamblea de la CTM, donde calificó de reaccionarios a los de izquierda y de derecha, y en la que advirtió:
“Que no se equivoquen nuestros adversarios políticos, ni los académicos de cubículo ni los expectadores de café: las elecciones recientes nos dieron menos votos, pero mantuvieron a la Revolución Mexicana en el poder”
La irreverencia y el azoro se repitieron a lo largo de la sesión de Congreso General, en la que otros doce legisladores intentaron interpelar a Miguel de la Madrid; en la que la diputación panista protestó —puesta en pie, con boletas electorales en alto— por el “fraude electoral”, y en la que diputados y senadores del Frente Democrático abandonaron, entre insultos y manotazos, el salón de sesiones
Además del monólogo presidencial, el primero de septiembre se rompieron incipientes negociaciones entre el PRI y los partidos de oposición Quedó hecha añicos la propuesta de Manuel Camacho Solís, secretario general priísta, de que no se ahondaran las divisiones políticas y de que el día del informe presidencial prevaleciera “el respeto entre los Poderes de la Unión”
En nombre del Comité Ejecutivo Nacional del PRI Camacho propuso —28 de agosto— que los señalamientos a favor o en contra del informe se debatieran a partir del 2 de septiembre; que hubiera diálogo con disposición de mantenerlo; que se rechazaran acciones violentas y se evitaran provocaciones en actos de protesta, y que no se hicieran imputaciones sin fundamento “porque se pondrían bajo amenaza las instituciones de la República” y se dificultarían “los cambios democráticos”
Entre quienes respondieron a Camacho Solís, Heberto Castillo excandidato del PMS a la Presidencia de la República— anunció el propósito de los cardenistas de interpelar a Miguel de la Madrid Ante tal anuncio, el líder formal del PRI, Jorge de la Vega, declaró el 31 de agosto:
“Reprobamos enérgicamente este tipo de actitudes que configuran una provocación ilegal e inadmisible () Exhortamos a todos los partidos políticos y a sus legisladores a que cumplamos cabalmente con el mandato constitucional y con la ley orgánica del H Congreso de la Unión que no permiten interpelaciones ni dan cabida a los propósitos expresados por el ingeniero Castillo Rechazamos categóricamente tales actitudes improcedentes y atentatorias”
De nada sirvieron condenas y advertencias Como tampoco sirvió la actitud intimidatoria de agentes en el interior del recinto parlamentario, que en la solapa del saco mostraban, como patente, un pegote con el dibujo de una pistola escuadra
—¡Una pregunta, señor presidente! —insiste Jesús Luján, a quien Miguel Montes, presidente del Congreso, interrumpe y explica:
—Esta es una reunión específicamente para el fin que fue convocada: declarar instalado el Congreso de la Unión y escuchar el informe del señor presidente Es el único propósito de esta reunión
Pero Montes también es interrumpido por una veintena de diputados (Pablo Gómez, Alfredo Pliego, Miguel Aroche Parra, Jorge Martínez Almaraz, Israel Galán, Pedro López Díaz, entre otros) que se levantan de sus curules para reclamar: “Sí tiene derecho” “Que hable” “No somos bultos” “Que se permita la interpelación”
Cuando Leonel Godoy gritaba: “Claro que tiene derecho a interpelar”, un joven se acercó a él y a Octavio Moreno Toscano y les ordenó: “¡Siéntense!”, e intentó sentarlos Godoy Rangel y Moreno Toscano se le enfrentaron: “Tú, ¿quién eres? ¿Eres diputado? Nosotros estamos en nuestra casa” El joven —bigote, pelo recortado— se traba, nada contesta, ni cuando un reportero le preguntó su nombre Cinco minutos después otro joven —también de pelo corto— lo jaló del codo y se lo llevó Eran agentes de seguridad que vigilaron en el interior de la Cámara
—Un momento, compañeros —solicita atento y a la vez enérgico Miguel Montes, que exhorta, entre el griterío, a no romper “un protocolo republicano observado durante tantos años”
Dos veces intenta De la Madrid reiniciar su discurso El desorden se lo impide hasta que Montes —siempre mesurado y firme— reitera su llamado a la serenidad y a la prudencia El presidente logra hablar y durante media hora su voz se escucha opaca, abatida como la actitud de los secretarios de Estado a los lados del presidium
Y el las galerías, entre los invitados especiales el embajador Charles J Pilliod reía ante las interpelaciones y el escándalo Otros invitados, la mayoría, participaban activamente en denostar a los cardenistas, principalmente a Porfirio Muñoz Ledo, a quien llamaban traidor
LOS ANTIGUOS, PREOCUPADOS
A las 11:40, cuando Miguel de la Madrid informaba del proceso electoral y de la “renovación política”, Jorge Martínez Almaraz (FDN) interrumpió:
—¡El pueblo no va a aceptar el fraude! —gritó en tanto que toda la fracción panista (101 diputados) se puso en pie, sacó de sus bolsas boletas electorales “fraudulentas” y las exhibió En el presidium, casi junto a Miguel de la Madrid, un vicepresidente del Congreso, Rodolfo Elizondo (PAN), también se levantó y mostró con la derecha en alto una boleta electoral Y entre las curules, el duelo de gritos:
“¡Repudio, total, al fraude electoral!”, coreaban oposicionistas; “¡México, México, México!”, los priístas
En la parte posterior del salón de sesiones otros invitados —políticos, funcionarios y ex funcionarios gubernamentales— no daban crédito a lo que veían y oían Enrique Olivares Santana se ponía el puño derecho en la boca y se lo mordía, Francisco Galindo Ochoa fumaba con apuros Rodolfo “Güero” Landeros palidecía más de lo acostumbrado; Antonio Ortiz Mena parecía tener la vista perdida; Benito Coquet permanecía largos ratos con la boca abierta
Como arrinconados, los priístas de la mesa directiva se veían unos a otros, inseguros, incómodos Leonardo “La Güera” Rodríguez Alcaine, con el pelo recién teñido color caoba, se sumía en su asiento; Humberto Lugo Gil veía de reojo al presidente De la Madrid, de cuya adustez parecía angustiarse y apenarse Sólo Miguel Montes alcanzaba a reaccionar:
—Hago un llamado cordial para que este acto solemne no se transforme en una protesta de tipo electoral
—¡Que abran los paquetes electorales!, respondían los opositores
Y Miguel Montes estuvo repitiendo sus llamados “al orden, la compostura y la serenidad”, cuando a las 12:08 Alfredo Pliego Aldana interrumpió la lectura del capítulo económico y gritó: “¡La deuda la hemos pagado varias veces, señor presidente!”; cuando a las 12:20, en el capítulo de la empresa pública, Ismael Yáñez preguntó: ¿Y Cananea?, y los frentistas comenzaron a corear “Cananea, Cananea”; cuando a las 12:24 informaba: “De 1,115 entidades del sector público existentes a principios de 1983, se decidió la desincorporación de 765”, y Leonel Godoy acusó: “Eso es una traición a la patria”; cuando a las 12:27 Sergio Quiroz Miranda gritó: “Se ha traicionado a la Revolución”; cuando a las 12:30 el presidente hablaba de renegociación y Miguel Aroche Parra demandó: “Hay que suspender el pago de la deuda”; cuando a las 12:47 De la Madrid hablaba de las raciones alimenticias que reparte el DIF y Octavio Moreno Toscano preguntó: “señor presidente, ¿por qué no habla de la desnutrición?”; cuando a las 13:15 Alfredo Pliego Aldana interrumpió el capítulo sobre petroquímica básica; a las 13:25, cuando el presidente informaba de la reprivatización de Aeroméxico y Francisco Ortiz Mendoza ironizó: ¡Ah perfecto!”; a las 13:44, cuando Cecilia Torres levantó un moño negro y preguntó: “¿Qué hay de los asesinatos políticos?”; a las 13:46, cuando Amalia García interrumpió el capítulo de política laboral y exigió al presidente que informara cómo quedaron los salarios después de seis años
Durante la mayor parte del informe nadie parecía escuchar al presidente Todos tensos, oían pero no escuchaban Miguel de la Madrid nunca miró de frente a los interpelantes A cada interrupción se quedaba “encantado”, como en el juego infantil, con la mirada perdida, mientras la grieta cundía y Montes se esforzaba en pedir orden
Sólo cuando la primera mujer, Celia Torres, lo interrumpió, el presidente volvió la mirada hacia la zona de curules donde estaba la lideresa Y no pudo, pese a todo, mantenerse imperturbable: ligeras pero perceptibles muecas de contrariedad se observaron en su rostro
MUÑOZ LEDO EN ACCION
El desorden mayor se produjo a las 13:48, cuando De la Madrid inició la lectura del mensaje político y Porfirio Muñoz Ledo lo interrumpió: —Ciudadano presidente ¿Cómo va su gobierno a asumir el
mandato popular de respetar el voto? —preguntó Muñoz Ledo, que entre la gritería no pudo terminar de leer un breve texto que llevaba manuscrito En cuanto Muñoz Ledo se levantó, agentes de seguridad corrieron hacia las escalinatas de la tribuna, lo rodearon y bloquearon su acceso A su vez, reporteros, camarógrafos y fotógrafos rodearon a Muñoz Ledo, que en la primera fila de curules, a unos metros del inmóvil y callado presidente, dio una minientrevista de prensa Y fue cuando Miguel Montes perdió la mesura y amenazó con emplear la fuerza pública para desalojar a los legisladores que alteraban el orden
Muñoz Ledo se encaminó hacia el pasillo central y encabezó la salida del salón de sesiones De todas partes salían gritos de “traidor, traidor” En la parte posterior del salón hubo un intercambio de palabras entre quienes salían y tres invitados: los gobernadores Miguel Angel Barberena, Xicoténcatl Leyva Mortera y Miguel Borge Martín, que estrenaron el nuevo “lenguaje de la democracia”
—Traidor, hijo de puta —decía Leyva Mortera, mientras Barberena manoteaba y alegaba con Porfirio
Enardecido, Leyva Mortera se interpone entre Barberena y Porfirio y lanza dos manotazos, uno de los cuales da en el reportero Rodolfo Medina, del programa Para Empezar, de Pedro Ferriz de Con
El reportero Oscar Hinojosa preguntó a Barberena:
¿Por qué la descompostura, señor gobernador?, no parece su actitud la de un gobernador, sino la de un porrista ¿Por qué?
¿De dónde es usted? —repregunta el gobernador, que al acercarse otro reportero, Aurelio Ramos, se tranquiliza rápidamente y añade:
—¿No ve lo que hacen ellos?
Una sonrisa sarcástica hace Miguel de la Madrid durante la salida de los cardenistas Y un largo aplauso anima al presidente cuando reinicia su informe y asegura: “He gobernado para preservar y afianzar la paz de la República Así lo haré hasta el fin de mi responsabilidad () Optamos por la prudencia, nunca aceptamos fórmulas riesgosas o aventureras que repercutirían en mayores costos políticos y sociales () Es parte del espíritu de cambio corregir y transformarse cuando así lo exige la realidad Mas el cambio que mejore las condiciones de vida de un país no se logra con promesas ilusorias o con nostalgias de un pasado que no volverá La alteración de un orden no conlleva necesariamente a una transformación para el bien del pueblo La anarquía es retroceso y riesgo para la soberanía nacional No la podríamos permitir jamás”
Y más aplausos alientan al presidente, aunque con ello se desobedecía la fracción II del artículo 21 del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso, con fundamento en la cual la presidencia de la asamblea había hecho la siguiente recomendación, incluida en las invitaciones al acto:
“Si durante la lectura del mensaje que dirigirá a la nación el C Licenciado Miguel de la Madrid Hurtado se produjera el deseo de llevar a cabo manifestaciones externas de solidaridad, adhesión o apoyo, sírvanse los asistentes hacerlo al final de la lectura del documento”
DE LA MADRID SE PUSO VEHEMENTE
Pero ahora, con los cardenistas afuera, De la Madrid era otro: eufórico, vehemente, agradecía y provocaba los aplausos, como cuando decía: “Mientras algunos hablaban de la necesidad de disminuir el poder presidencial, otros manifestaban su añoranza por un liderazgo personalista y mesiánico Ni lo uno ni lo otro No creo en las redenciones carismáticas, como tampoco en el vacío de poder Creo en el liderazgo institucional y la presidencia democrática”
Casi al final del informe De la Madrid improvisó una frase que Miguel Angel Barberena y Xicoténcatl Leyva fueron los primeros en aplaudir:
“Seamos tolerantes inclusive ante los insultos de nuestros adversarios políticos”
Pero Leyva Mortera ya había inaugurado el “nuevo lenguaje democrático” que muy pronto confirmó el líder de la CTM, Fidel Velázquez, cuando al término del informe le preguntaron su opinión respecto del sacrílego mayor, Muñoz Ledo
—Simplemente, es un hijo de puta
Al día siguiente —viernes 2— Miguel de la Madrid asistió al tradicional desayuno que las fuerzas armadas ofrecen al Jefe del Ejecutivo, después de rendir su informe, para manifestarle su apoyo Ante soldados y marinos, el presidente dijo una frase que envalentonó a Velázquez:
Ejército y gobierno —dijo de la Madrid— “hemos defendido juntos la soberanía, la paz social, y hemos soportado el avance de la democracia”
Cansado de soportar ese avance Velázquez se quejó —horas después, en el último día de trabajo de la asamblea de la CTM— de que el PRI “en lugar de combatir a nuestros adversarios políticos, les ha estado entregando paso a paso el poder, pues toda negociación ha desembocado en beneficio de ellos Esa circunstancia nos conduce a la derrota y nos lleva al fracaso, y ya sólo falta negociar la Presidencia de la República”
Ante la misma asamblea cetemista, Carlos Salinas de Gortari elogió el informe de Miguel de la Madrid, presidente que “crece en la medida en que se empequeñecen sus adversarios”
Salinas reiteró que la tolerancia y la firmeza son elementos esenciales de la democracia: “Tolerancia ante los adversarios y firmeza ante los que quieren provocar anarquía en la nación” Pero Fidel Velázquez prefirió el “nuevo lenguaje de la democracia” Refiriéndose a quienes interrumpieron el informe del presidente, declaró:
—Tratan de acallar la voz autorizada, la más autorizada del país, que es la del presidente de la República Quisieron interpelarlo varias veces pero quiero hacer uso de mi léxico: No lo interpelaron pero sí se la pelaron








