ESPECULAR CON LA FAMA DE LOS PELOTEROS, POR MEDIO DE ESTAMPITAS, EL GRAN NEGOCIO ESTADUNIDENSE
Francisco Ponce
Para quienes están aterrados y fastidiados económicamente debido a la baja de intereses bancarios y al desastre de la bolsa, sus problemas financieros son de fácil salida: invertir en estampitas de jugadores de béisbol
Es tan jugoso este negocio, que la revista estadunidense Sport acaba de formar la Baseball Card Society, a través de la cual, los coleccionistas pueden alcanzar mejoras económicas
“Cada mes, dice el anuncio de Sport (abril, 1988), nos reunimos con nuestros mejores consejeros para estimar quiénes serán los probables miembros del salón de la fama, novatos y estrellas actuales, y enviárselos a usted en paquete que le costará sólo 30 dólares”
Y el anuncio apoya su oferta al señalar que, por ejemplo, una estampita de Pete Rose, en 1980, costaba 35 dólares En 1983 llegó a 275, en 1985 a 330 y en 1987 a 500 Es decir, un incremento porcentual al año de 189%
Los asesores de este programa de estampitas son los expeloteros de reconocida capacidad: el serpentinero Whitey Ford —ganador de diez juegos de series mundiales—, el también pitcher de los Cardenales, Bob Gibson y el exreceptor de los Yankis de Nueva York, Yogi Berra
Todo este paquete cuesta la módica suma de 118 dólares
Lo atractivo del negocio es que los asesores le entregan al suscriptor una lista de los novatos que probablemente lleguen a ser superastros del béisbol profesional norteamericano
Y en ello radica la posibilidad de lograr buenos dividendos
Quienes coleccionan estampas, pues, se encuentran en el umbral de la fortuna Olvide los intereses a plazo fijo y el arriesgue en la bolsa
Lo mejor será buscar las estampitas que juntamos cuando niños








