El sector bursátil, ya omnipotente, se deshace de intrusos
Machucón a la “mano negra” del gobierno, que alteró el mercado
Carlos Acosta
El gobierno le ha dado todo al sector bursátil Consolidó la institucionalización de las casas de bolsa Impulsó su crecimiento sin reparo alguno Les ha dado privilegios de todo tipo: exención de impuestos, legislación exprofeso para ampliar sus redes y alejar a la banca de toda participación en la intermediación bursátil, facultades para ser copropietarios de empresas industriales, apoyos sin fin para promover su expansión y facilidades para irrumpir en áreas que sólo competen a los bancos
Más aún: solapa la creciente especulación en el mercado bursátil Calla las anomalías que con frecuencia cada vez mayor se suscitan aquí Y hace poco por aumentar su capacidad para regular y vigilar ese mercado especulativo, que con rendimientos promedio de 630% en los primeros nueve meses del año —con una pírrica aportación al aparato productivo—, ha sido la sensación en los círculos financieros internacionales
El gobierno ha prohijado, pues, un sector bursátil fuerte, dinámico Sí, pero prepotente, arrogante y caprichoso: no lo puede tocar En efecto, la mínima intención gubernamental de meter mano en los dominios de la bolsa —aunque haya facultades legales para hacerlo— ésta (los intermediarios, los directivos) responde con tal virulencia que a las autoridades no les queda más que doblegarse
La historia es breve, pero reveladora
El lunes 5 de octubre, el presidente de la Comisión Nacional de Valores, Lorenzo Peón Escalante, decidió —dijo que en consulta con la Asociación Mexicana de Casas de Bolsa— suspender las operaciones en el piso de remates porque, a poco más de 30 minutos de iniciadas, el indicador bursátil ya se había incrementado 29,000 puntos (más de lo que se acumuló en los primeros cuatro años y medio de la actual administración) y amenazaba dispararse de manera tan monumental y desproporcionada que, por lo mismo, y por no sustentarse en condiciones reales, hacía muy probable una caída estrepitosa de la bolsa en su conjunto
La suspensión, dijo el funcionario, tenía el propósito de poner orden en el mercado, evitar dificultades operativas en el mismo y proteger a los inversionistas inexpertos que, en masa, compraban cualquier título y al precio que fuera Además, calificó de inmaduro al mercado y dejó entrever que entre promotores, agentes y corredores de bolsa había muchos no muy profesionales
La suspensión de operaciones, que fue de poco más de una hora, ocurrió horas después de que los principales directivos de la Bolsa Mexicana de Valores, Manuel Somoza y Mario Segura —presidente y director, respectivamente— habían hablado en Nueva York, en una asamblea internacional de instituciones bursátiles, de las bondades de la Bolsa Mexicana, de su crecimiento espectacular, de su sofisticación técnica constante y del profesionalismo con que se maneja Entre otras tantas virtudes
El hecho fue que al llegar a México y encontrarse con la novedad de que las autoridades intervinieron —¡cómo!— en el mercado, Somoza y Segura hicieron tal berrinche y prepararon tal estrategia de venganza que Peón Escalante estuvo a punto de ingresar en el equipo de los desempleados ilustres
El berrinche Primero ellos personalmente, en públicas y diplomáticas declaraciones manifestaron su desacuerdo con la intromisión del gobierno en donde, según ellos, no debe Manuel Somoza: el mercado está manejado por profesionales que actúan siempre en beneficio de sus clientes No se puede ir, nunca, en contra de los mercados Mario Segura: los factores que deben intervenir en el mercado deben ser exclusivamente de oferta y demanda; en la medida en que el mercado se deje a sus propias fuerzas, se desarrollará de manera más sólida y más sana Luego, prensa de por medio, atacaron sin cuartel
REACCION BELICOSA
En espacios radiofónicos y por escrito se pergeñaron todos los argumentos y calificativos posibles contra la suspensión de las operaciones en el piso de remates Se escuchaban y se leían cosas como éstas: se atentó contra la libertad del mercado; la decisión del gobierno, unilateral y arbitraria, no tiene justificación ni precedentes No es cierto que las autoridades hayan actuado en consulta con la Asociación de Casas de Bolsa; además, no era con estos organismos con quien las autoridades debían haber consultado —en caso de haberlo hecho—, sino con las autoridades de la propia bolsa, o sea con Somoza y con Segura, que no estaban; que Lorenzo Peón Escalante aprovechó la ausencia de éstos para actuar unilateralmente; que el funcionario dañó la confianza de los inversionistas en el mercado; que la propia bolsa tiene madurez y capacidad para ajustarse y corregirse sin la intervención gubernamental; que el gobierno no puede decidir cuándo la bolsa debe bajar o subir; eso le corresponde al mercado, y que éste no crecerá ni madurará si el gobierno exacerba su paternalismo
El coraje de los intermediarios bursátiles, de sus máximos dirigentes, estaba justificado No era tanto en respuesta a los argumentos que públicamente esgrimió el titular de la Comisión Nacional de Valores para suspender las operaciones ese lunes 5, sino por la intención real de la medida, que era la de desbaratar la jugada que los de la bolsa tenían preparada para engullirse unos cuantos miles de millones de pesos en pocas horas y de paso espantar a los miles de inversionistas pequeños que tanta lata le dan a las casas de bolsa con sus ridículas inversiones —así dicen— de 500,000 pesos a uno o dos millones
La creían fácil Desde la semana previa al destape de Carlos Salinas de Gortari como precandidato priísta a la presidencia, las casas de bolsa habían estado induciendo a su clientela a comprar acciones e instrumentos bursátiles diversos con el anzuelo de que al conocerse el nombre del futuro presidente la bolsa se iría prácticamente al cielo Y, claro, la multitud de nuevos inversionistas, inexperta, deslumbrada por las fáciles y cuantiosas ganancias, cayó: en la víspera del destape y aún la mañana del lunes 5, los intermediarios recibieron órdenes de compra para ejecutarse el lunes en tal cantidad que la demanda desquició el mercado La clientela quería comprar lo que fuera y al precio que fuera Y sus marchantes, ávidos, hicieron caso de la descomunal demanda y el índice de precios y cotizaciones se disparó, y más de lo que pensaban
La jugada iba a ser maestra: una vez que la desorbitada demanda tuviera los precios de las acciones en el punto más alto, los propios intermediarios y su clientela distinguida saldrían a vender buena parte de sus propias posiciones accionarias, lo suficiente como para echarse a la bolsa una buena millonada en pocos minutos y, de paso, propiciar una baja tal que espantara a los que compraron caro, que por supuesto son los miles de novatos
Pero hete ahí que llega Peón Escalante y desbarata el juego
Viene el berrinche, el coraje, y empezaría la venganza Orquestaron una baja tal en el mercado que obligaron a las autoridades a comprometerse a no volver a intervenir en la bolsa, como lo hicieron ese día
Durante las dos semanas posteriores a la suspensión el índice de precios y cotizaciones tuvo un comportamiento “errático”, de “ajuste técnico” —que no era otra cosa que una baja manipulada— con caídas de hasta 20,000 puntos en una sesión De esa baja constante le echaron la culpa, por supuesto, a Peón Escalante, por —dijeron— haber propiciado la desconfianza entre los inversionistas, que mejor se salían del mercado para no seguir perdiendo
En la primera semana de represalia contra las autoridades, el índice perdió 50,000 puntos, entre alzas y bajas que ni los especialistas acertaron a explicar La siguiente semana no fue mejor Los titulares de los diarios anunciaban ya el “crack” de la bolsa El martes, primer día de operaciones (el 12 de octubre es feriado), la bolsa cayó 18,714 puntos y el miércoles, 17,242 Era la masacre, decían los periódicos Y entre los inversionistas, la multitud que había llegado a últimas fechas apostando no sólo sus excedentes, sino hasta su patrimonio —más bien menores— pasaba de la preocupación y el temor a un estado de franco pánico
Esos dos primeros días de remate, como la semana anterior, fueron de baja vertical, con ventas masivas y desconfianza casi generalizada; salvo, claro, de quienes tenían la sartén por el mango y que habían estado propiciando la baja: las casas más fuertes del sistema: Operadora de Bolsa, Inverlat, Acciones y Valores, Probursa, Acciones Bursátiles, Inverméxico, Prime y, en menor medida, el resto, que también le entró
Fueron martes y miércoles de desconfianza, miedo y salida de inversionistas, pero también de preocupación en el gobierno La baja estaba rebasando su capacidad para mantener un ambiente de calma
Curiosamente, los siguientes días la casas cambiaron radicalmente De los “macroajustes” se pasó a leves bajas El jueves cayó el índice en 6,612 puntos y el viernes en sólo 1,538 puntos Fueron dos semanas de baja francamente manipulada, pues si se atiende a las condiciones reales de la economía y se recuerda el superboom previo, no se justifica Varios factores, entre los que se encuentran el importante superávit comercial, los fuertes ingresos petroleros, el importante crecimiento de las exportaciones manufactureras, la gran disponibilidad de divisas, la recuperación incipiente de la mayor parte de las ramas productivas, las reducciones en las tasas internas de interés, el tipo de cambio subvalorado, el esfuerzo por sanear las finanzas públicas y, sobre todo, los reportes financieros de las empresas que cotizan en bolsa, con utilidades extraordinarias, superiores siempre al 200%, todos ellos factores que hacen injustificada la baja en la bolsa A menos de que ésta, en la irracionalidad total, se vaya a comportar siempre en sentido contrario al resto de los mercados de valores del mundo Y así parece, pues en los periodos en que la economía mexicana ha pasado por sus peores momentos —con recesión aguda e inflación galopante, como en 1986 y la primera parte de este año— la bolsa mexicana ha experimentado un crecimiento sin paralelo en la historia bursátil internacional
No es más que el arte de la manipulación ¿Qué pasó en esas dos semanas de baja pronunciada en la bolsa? Una acción concertada de los intermediarios para propiciar la baja pronunciada Con dos motivos: primero, indicarle al gobierno que son ellos, los intermediarios, los dueños del “mercado” y pueden manejarlo a su antojo; segundo, hacer una purga para sacar a la masa de clientes menores que les causan molestias administrativas a las casas de bolsa y que hacen inestable y, a veces, muy volátil el mercado
La acción concertada para bajar el indicador bursátil mostró el poder de los intermediarios para romper, en el momento que quieran, los pactos entre gobierno y las cúpulas empresariales, los efectos de los esquemas negociados entre ambos: la recuperación de la confianza, el abatimiento de la fuga de divisas, el repunte del ahorro interno, la desdolarización de la economía, la estabilidad cambiaria, la repatriación de capitales
“Nos vuelven a intervenir y rompemos los esquemas”, era el mensaje
NI COSQUILLAS
Cuando la baja se perfilaba permanente —hasta el punto de resistencia de los propios intermediarios, obviamente, pues no son suicidas—, el gobierno, por vía de Nafinsa y otras instituciones hizo obvio su intento de contrarrestar la baja manipulada haciendo compras masivas, pero con resultados opuestos Justo como hace poco menos de dos meses, en que quería hacer lo contrario: contrarrestar la escandalosa alza de la bolsa Se le ocurrió hacer a Nafinsa una venta masiva de títulos por más de 40,000 millones de pesos y el índice en lugar de bajar —por la amplia respuesta a la demanda— experimentó una alza todavía más pronunciada
Entre los intermediarios se da por hecho que ni Nafinsa ni cualquier otra institución bancaria pueden manipular el mercado “Ni cosquillas le hacen”, señalan
En cambio, las casas de bolsa y los fondos que administran sí pueden bajar o subir la bolsa hasta donde quieran (y crean que deben) Durante las dos semanas de baja —la “decena trágica” se llamó— los intermediarios bien pudieron apuntalar el mercado caído, pues son propietarios de casi el 70% de la cartera total y tenían dinero líquido suficiente —las sociedades de inversión (o fondos), por poner un caso, cuentan con más de dos billones de pesos disponibles para entrar el mercado y hacer las compras necesarias para levantarlo
Pero no lo hicieron Querían que el gobierno entendiera de una vez por todas que son ellos los que mandan; y también deshacerse, con la manipulación de la baja, de los miles de inversionistas pequeños a los que no se cansan de decirles que su lugar está en los bancos, porque la bolsa, como dijo alguna vez Manuel Somoza, es un “negocio de pantalones largos”
Durante las dos semanas de baja, autoridades e intermediarios se sentaron a negociar Pero vista la correlación de fuerzas, el gobierno tuvo que ceder No iba a cometer la imprudencia, la irracionalidad, de utilizar parte de las reservas para hacerle el juego a los especuladores Fueron duras las negociaciones Estaba tambaleante en su puesto el presidente de la Comisión Nacional de Valores, Lorenzo Peón Escalante, que no podía contener el encono de los intermediarios Pero llegaron a un acuerdo A cambio de no volver a intervenir en la bolsa como el 5 de octubre, de que el gobierno no atente contra las “fuerzas del mercado, los intermediarios empezarían a apuntalar el mercado El martes 20 la comisión ratificó su compromiso de no volver a intervenir en el mercado de valores
Días antes los intermediarios prometieron que el lunes 19 ya subiría el mercado “para que se recobrara la confianza en las instituciones y así lo hicieron saber Somoza y Mario Segura El primero dijo luego de los acuerdos: “la baja tocó fondo y el lunes veremos un mercado que reacciona al alza” Y el segundo: “A partir del lunes de la semana que entra (o sea, el día 19) considero que la recuperación del mercado será mucho mayor y más manifiesta”
Y en los mismos espacios periodísticos de radio y prensa, en los que se atacó la intervención del día 5, se transcribieron las promesas de los intermediarios “Ya todo está muy tranquilo en el mercado” “Hoy será un día bursátil; hay fundadas esperanzas de que el mercado reaccione positivamente” “Definitivamente, el mercado podrá romper hoy con su mala racha”, se decía No hay muestras más palpables de la manipulación
Pero nadie contaba con las sorpresas que el mercado, ahora sí el mercado, le preparaba ese lunes a intermediarios, autoridades y a todo mundo: la inercia provocada por las bajas de las dos semanas anteriores y el shock ocasionado por el derrumbe de casi todas las bolsas del mundo, empezando por la más fuerte, la que marca los ritmos a nivel mundial, la de Wall Street, ocasionó un baja estrepitosa en la bolsa mexicana, que hizo caer su índice en 52,000 puntos en la sesión del lunes, la que estaba destinada a reencauzar al alza el mercado
Todos se espantaron, no sólo los novatos, los pequeños inversionistas, sino también los medianos y algunos grandes y hasta las autoridades En masa salieron a vender, al precio que fuera y aun con pérdidas Se quedaron, claro, los más fuertes, y los expertos, los que sabían que la baja estrepitosa en mucho se debía al impacto psicológico, al coletazo del bajón en Wall Street
Pánico en puerta, todos llamaron a la cordura, a la paciencia No había razones económicas reales para que el mercado mexicano bajara en tal magnitud, dijeron Somoza, Peón y el propio Petricioli, el secretario de Hacienda Pero el miedo siguió, el martes volvió a bajar drásticamente el índice en más de 35,000 puntos Ya era grave el asunto Desde el inicio de la baja artificial, el martes 6, a las caídas “trágicas” de lunes 19 a martes 20, el indicador bursátil había perdido más de 142,000 puntos, que equivalen a un desplome de 30 por ciento, y que en pesos significaron 20 billones de pérdida (teóricamente para el mercado, pues)
Y entonces sí, intermediarios y gobierno le entraron, juntos, cuates ya, a salvar el mercado Los que se apresuraron a comprar masivamente fueron, claro, las casas de bolsa y sus fondos Y volvieron a ganar, como siempre: la baja experimentada desde el 6 de octubre había colocado acciones a precios muy atractivos Y, con los bajones de lunes y martes pasado, se encontraron con verdaderas gangas Las compras fueron tan voluminosas que ya el miércoles el índice recuperó más de 19,000 puntos
Lo que es tener la sartén por el mango








