En la ruta del sacrificio
El estilo Salinas: imponer su razón y descalificar a la crítica
Carlos Acosta
Carlos Salinas de Gortari, llegó finalmente, a la meta
Atrás quedaron sus desaciertos en el diagnóstico de las crisis, el incumplimiento persistente de metas y objetivos económicos y el estigma antipopular de una conducción económica que, en el último año, asumió como obra propia
Llegó De secretario con los más amplios poderes, con todo el apoyo presidencial, a candidato del PRI Y de ahí, en breve, a su máxima aspiración, que nunca ocultó
El secretario de Programación y Presupuesto recibió el premio a su tesón, pero también el pago al servicio siempre solidario que brindó a Miguel de la Madrid Desde que éste era subsecretario de Hacienda y Crédito Público, en 1977, Salinas de Gortari fue su hombre de confianza, su brazo fuerte Nombrado secretario de Programación y Presupuesto, en 1979, De la Madrid se lleva a Salinas y lo convierte en director general de Política Económica y Social, cargo en el que se le encomiendan ya tareas de gran envergadura, que a la postre significarían éxitos políticos para su jefe: la formulación y realización del Plan Global de Desarrollo y la defensa de la política económica lópezportillista tan cuestionada por esas fechas
En 1981, meses antes de que Miguel de la Madrid fuera destapado para la Presidencia de la República, Salinas sostiene, en Guadalajara, un enconado debate con los agremiados en el Colegio Nacional de Economistas, que en las resoluciones de su IV congreso Nacional impugnaban severamente el trastocamiento —decían— que la política económica oficial había hecho del proyecto nacional
Allí estrenó Salinas la conducta que mantendría a lo largo de su encargo en la Secretaría de Programación y Presupuesto: la descalificación de la crítica y la imposición de la verdad oficial como única razón válida
Una vez designado De la Madrid para suceder a López Portillo, mueve influencias para que quede Salinas en la dirección del IEPES, cargo que ocupaba Jorge Tamayo y quien prácticamente había concluido el Plan Básico de Gobierno 1982-1988 Desplazado Tamayo, Salinas le da “la vuelta” al Plan Básico y saca un producto que muchos, priístas inclusive, califican de conservador Para entonces Salinas ya tenía puesto asegurado en la administración de su exjefe, que todavía no asumía el poder, y así actuaba A sus críticos de entonces, como a los que vendrían después, los llamó “grupos de cenáculo o camarillas intelectuales que pretenden imponer programas demagógicos y utópicos”
Sería la conducta que conservaría durante su gestión en la Secretaría de Programación y Presupuesto: no hay más razón que la suya
Desde el llamado inicial del presidente De la Madrid a reorganizar de manera urgente la economía, PIRE mediante, se vislumbraba el papel protagónico que en el gobierno ocuparía Carlos Salinas
El Programa Inmediato de Reordenación Económica contenía entre sus puntos principales tareas que competían directamente al secretario de Programación: disminución del crecimiento del gasto público,; protección al empleo y la planta productiva; continuación de obras en proceso y cancelación de proyectos suntuarios; disciplina en la programación y eficiencia y rapidez en la ejecución del gasto público; reestructuración de la administración pública; planeación democrática y racionalización de la presencia del estado en la economía
OPTIMISMO CONTRA CRITICA
Salinas de Gortari asumió el reto con optimismo Desde un principio auguró: “venceremos la crisis, evitaremos su recurrencia y el país recobrará la capacidad de un auténtico desarrollo nacional” Y también desde un principio, su optimismo no permitiría que la crítica empañara su labor
En efecto, habían transcurrido ya ocho meses del nuevo gobierno y las medidas económicas implantadas —alza indiscriminada en precios y servicios de todo tipo, severa contracción salarial, devaluación y en general, una política de shock para detener a toda costa la inflación—se habían ganado la crítica generalizada de la población Salinas encontró espacio propicio en el V Congreso Nacional de Economistas —una vez—para impugnar a quienes difieren de las posturas oficiales “Críticos por dogma”, “incongruentes y simplistas”, “individuos aislados”, “soberbios” e “irresponsables”, fueron algunos de los epítetos que se ganaron quienes se habían atrevido a señalar deficiencias o fallas en las soluciones contra la crisis propuestas entonces por el gobierno
Lo mismo que dos años antes Y como entonces, defendió la estrategia gubernamental plasmada en el Plan Nacional de Desarrollo, porque —dijo— “refleja la definición política de la estrategia de desarrollo del Estado, para superar la crisis y transformar la calidad del desarrollo del paíssus decisiones están siendo efectivas y constituyen la opción para construir una nueva y mejor etapa de nuestra historia”
Nunca cedería el secretario: en política económica, la razón es propiedad absoluta del gobierno Y así lo ratificó año con año, no obstante los fracasos visibles, los incumplimientos notorios en metas y objetivos económicos
Objetivo central del primer programa económico del gobierno, y de los que le siguieron, fue el abatimiento de la inflación Todos los instrumentos de política se enfocaron a ello A Salinas de Gortari le correspondía adecuar el gasto público y actuó sin contemplaciones Año con año decretó recortes, congelación de plazas en el sector público y desaparición de oficinas públicas, hechos que si bien no tuvieron un efecto real en términos de ajuste de las finanzas públicas—pues el gasto seguía en ascenso por los pagos cada vez mayores de la deuda pública—, sí dejaron sin empleo a miles de mexicanos
El mismo efecto tuvo el persistente afán por reducir la presencia del Estado en la economía por la vía de la venta de paraestatales No se redujo sustancialmente el gasto, pero sí cundió el desempleo De cualquier manera, con ese “redimensionamiento” del sector público, Salinas de Gortari se ganó el aplauso de la iniciativa privada, que siempre ha pugnado por que se aleje el gobierno lo más que se pueda de la actividad económica
Tras de los primeros fracasos en las metas económicas —inflación de más del doble de lo pronosticado, sobregiros presupuestales, desempleo, desequilibrios financieros— Salinas de Gortari recurrió a la actitud justificatoria que nunca abandonaría: “de no haberse adoptado con firmeza las decisiones tomadas, la situación económica y social sería caótica”
Fue la norma Y, peor aún, a medida que la situación económica empeoraba no sólo recurrió a la justificación sino también al triunfalismo En todo momento, el secretario quiso hacer creer que la economía marchaba sobre ruedas y con rumbo claro; que gracias a las políticas emprendidas el país viviría un presente sin sobresaltos y un futuro promisorio
Sin embargo, desmentidos le llovían por todas partes, hasta en el propio sector económico del gobierno En 1983, por el anuncio presidencial de que se abandonaría la economía ficción de años atrás, Salinas de Gortari pudo librar más o menos la crítica Era el primer año de gobierno y los conductores de la economía experimentaban las medidas de reordenación (que llevaron al PIB a una severa caída de más de 5%) En 1984 la economía observó una ligera recuperación El secretario no era aún blanco de críticas contundentes, no obstante que se iba ganando con firmeza la animadversión pública por persistir en una austeridad presupuestal que desalentaba la actividad económica y producía más desempleo
En 1985, sin embargo, la economía mostraba señales de un deterioro profundo y el secretario de Programación, más que el de Hacienda, sufría severos ataques de sus propios correligionarios El Banco de México, en una acción inusitada, dijo que ese año había sido el del peor comportamiento económico, debido a la errática política de gasto, que condujo a un repunte de la inflación, al sobregiro presupuestal, al incremento del déficit público y, en fin, al desequilibrio de las finanzas públicas
Todo ello lo sostenía el Banco de México en su informe sobre el comportamiento de la economía en 1985 Era el documento preliminar Pero suscitó tal disgusto en el secretario Salinas que a la hora de publicar su documento definitivo, el B de M rectificó: eran circunstancias las que habían provocado el deterioro económico de ese año
Para 1986 el Banco de México había aprendido la lección: dio vuelta a sus convicciones, rectificó conceptos, abandonó sus críticas tradicionales a la conducción económica, justificó errores y subordinó por completo su discurso al de la Secretaría de Programación y Presupuesto Resulta que con una tasa inflacionaria superior en 42 puntos porcentuales a la de 1985, con un choque petrolero que deterioró gravemente los ingresos públicos, con el derrumbe de casi todas las actividades industriales y con una severa caída (de 35%) de la economía nacional, 1986 fue, sin embargo, mejor año que el anterior
Así lo consignó el Banco de México en su informe 1986, elaborado en los primeros meses de 1987, con la participación abierta de funcionarios de la Secretaría de Programación y Presupuesto
Para ese entonces, el titular de ésta ya estaba crecido Y sus motivos tenía: con la renuncia de Jesús Silva Herzog a la Secretaría de Hacienda, a lo que el propio Salinas contribuyó, ganaba amplio espacio en la lucha por suceder a Miguel de la Madrid De hecho, se convirtió en jefe de las finanzas nacionales Y así actuó desde la primera aparición pública del nuevo secretario de Hacienda, Gustavo Petricioli, en quien no vio competencia sino colaboración en sus aspiraciones presidenciales
En esa primera aparición pública de Petricioli, Salinas se eximió de culpas y responsabilidades en los fracasos de la política económica Dijo que a partir de entonces, julio de 1986, se emplearía una nueva estrategia, pues la política de contención—impulsada por Silva Herzog— había agotado sus posibilidades Le ayudó Petricioli: reiterar esa política, dijo, conduciría a la hiperinflación, el estancamiento y la recesión La producción caería drásticamente, se perderían las fuentes de divisas, se debilitarían las empresas públicas y privadas y no se reordenarían las finanzas públicas
Desde esa ocasión, en la que se anunció el Programa de Aliento y Crecimiento—que nunca se definió con precisión—,Salinas de Gortari pugnó por consolidar la preferencia que le tenía el Presidente Allí, junto con Gustavo Petricioli, acusó indirectamente al exsecretario Silva Herzog de querer atribuirse funciones que sólo corresponden al Presidente en la conducción de las finanzas nacionales, de desleal e irresponsable político; de romper la unidad del gabinete económico en torno de primer mandatario y hasta de ignorante: “quienes afirman que el gasto público se ha ejercido con exceso frente a lo autorizado(la acusación que Silva Herzog le hacia a Salinas), lo hacen por ignorancia o mala fe”, dijo el secretario de Programación
Anunciada por Petricioli y Salinas, la nueva estrategia poco pudo hacer para evitar que 1986 fuera el del peor comportamiento económico: inflación de 1057%, caída del Producto de 38%, baja salarial de 8% y deterioro severo de la planta productiva En el primer semestre de este año las cosas siguieron igual No obstante que ya había entrado una parte de los créditos que durante más de un año y medio se habían negado en el exterior, el producto siguió cayendo, la inflación repuntó más que nunca y no se veían signos claros de recuperación
Ello, sin embargo, no impidió que Salinas mantuviera el tono triunfal en sus declaraciones Nunca dejó de señalar que la forma en que se ha conducido la economía ha sido la idónea; que de no haber tomado las medidas que se adoptaron el país viviría ahora en el caos Y contra las evidencias claras del deterioro en los niveles de bienestar del grueso de la población —salarios en niveles de hace más de 25 años, desempleo y subempleo crecientes, deterioro en salud, por poner unos casos—, llegó a decir que “un balance de lo hecho pone en evidencia que siempre ha prevalecido un criterio social en los programas económicos; que se han logrado avances significativos en muchos campos relacionados con el bienestar de la población y que nunca la adversidad ha quebrantado los compromisos sociales básicos del gobierno”
Ya elegido como uno de los “distinguidos priístas” con posibilidades de suceder a Miguel de la Madrid, Salinas de Gortari, en su comparecencia ante los miembros del PRI refrendó lo que insistentemente sostuvo durante su gestión al frente de la Secretaria de Programación y Presupuesto: que en materia de política económica se eligieron los caminos correctos, tanto que “vivimos ya una recuperación moderada, fincada sobre bases más firmes, saneadas financieramente y en proceso de consolidación”
Por lo tanto, dijo, no deberá haber variación en la conducción económica “No podemos sacrificar el trabajo realizado La solución duradera de nuestros problemas económicos está en la continuidad de los cambios estructurales”
Continuidad que hace prever que en los próximos tendremos más de lo mismo








